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Scalped de Jason Aaron y R.M. Guéra, el último gran comic de Vertigo

Es un buen momento para hablar de la última obra maestra que nos ofreció el mítico sello Vertigo de DC Comics: Scalped de Jason Aaron y R.M. Guéra, para mí el mejor cómic del siglo XXI.

PUNTUACIÓN: OBRA MAESTRA, NO TE LA PUEDES PERDER

Scalped es una nueva historia policíaca creada por Jason Aaron y dibujada por R. M. Guéra, que mezcla el crimen organizado con la cultura de los americanos nativos. Hace quince años, Dashiell “Dash” Caballo Terco huyó de una vida de pobreza y desesperación en la reserva india que le vio nacer. Ahora ha vuelto a casa con un secreto oscuro, solo para descubrir que nada ha cambiado… si no fuese porque la reserva se ha convertido ahora en un casino, y el orgulloso pueblo de los indios ha caído en manos de las drogas y el crimen organizado.

Scalped combina magistralmente el drama  y la denuncia social en una historia de género negro que fue publicada en Estados Unidos en 60 números entre 2007 y 2012. En España la serie se publicó originalmente en 10 volúmenes de tapa blanda, los 8 primeros publicados por Planeta y los 2 últimos por ECC ediciones. Más recientemente, ECC ha publicado la serie completa en una edición Deluxe Hardcover de 5 tomos.

(Este análisis  está libre de spoilers)

Jason Aaron es ahora uno de los grandes nombres del comic mainstream americano, habiendo escrito etapas super ventas en Thor o Star Wars, por citar tan solo a un par de trabajos suyos. Pero este “Arquitecto” de Marvel Comics era un recién llegado al mundo del comic en 2007 cuando empezó a publicarse Scalped. Tras ganar un concurso de talentos de Marvel en 2001, publicó una historia corta de Wolverine en 2002, no volviendo a publicar nada hasta 2006, año en el que DC / Vértigo le publicó “The Other Side” miniserie de 5 números ambientada en la guerra de Vietnam realizada junto a Cameron Stewart y con colores de Dave McCaig, que contaba la contienda desde el punto de vista de dos soldados, uno americano y otro del Vietcong. The Other Side significó un éxito de crítica y fue nominada al Premio Eisner a mejor miniserie, lo que le hizo que los editores de pidieran que desarrollara nuevos conceptos, a partir de lo cual nació Scalped.

Es interesante comprobar que al igual que Watchmen de Alan Moore y Dave Gibbons y su inspiración en los personajes de la Charlton, Scalped nació originalmente como un intento de revitalizar a un personaje clásico de la editorial, Scalphunter, un blanco criado entre indios creado en el cómic Weird Western Tales en los años 70. Vértigo se había especializado en dar una nueva vida a personajes clásicos dándoles un tono adulto acorde con los tiempos actuales, como Soldado Desconocido, con una estupenda miniserie de Garth  Ennis y Killian Plunkett, o Blanco Humano, gracias a Peter Milligan, Edvin Biukovic y Javier Pulido entre otros artistas.

Sin embargo, Aaron pronto se dió cuenta que está historia debía ser un drama protagonizado por indios que sirviera para poner de relevancia el drama y el olvido que viven estas comunidades viven actualmente en los Estados Unidos, y decidió abandonar la idea inicial de Scalphunter y ambientarla en el presente en la ficticia reserva india de Praerie Rose en Dakota del Sur, un lugar donde la anteriormente orgullosa nación india se enfrenta a la extinción acosada por el analfabetismo, la pobreza, el alcoholismo y el consumo de drogas.

Will Dennis, el editor de la serie en Vértigo, contrató para esta serie al artista serbio afincado en Barcelona R.M. Guéra, cuyos lápices sucios eran perfectos para trasladar el drama y la crudeza del guión de Aaron a la página impresa. Guéra quizá no tenga un estilo fácil para un lector no acostumbrado, pero realiza un extraordinario estudio de cada personaje y traslada el feeling del western y del mejor noir a esta serie, en colaboración con los coloristas Lee Loughridge, que tan solo trabajó en el primer arco, y Giulia Brusco, que coloreó el resto del cómic.

El marcado tono realista y la descarnada crítica social que Aaron realiza en Scalped bajo el paraguas del género negro no tiene un referente claro dentro del mundo del comic. El sello Vértigo para adultos de DC Comics tiene en su catálogo éxitos principalmente adscritos al género fantástico (Sandman o Fábulas), sobrenatural (Preacher), el terror (Swamp Thing) o la ciencia ficción (Transmetropolitan, Y The last Man). Cierto es que el éxito de 100 Balas de Brian Azzarello y Eduardo Risso años antes pudo abrir la puerta a otros comics de género negro, pero Aaron y Guéra sobrepasaron en todos los aspectos a las andanzas del agente Graves con su maletín de balas irrastreables, que se limitaba a ser un noir más tradicional.

En palabras del propio Aaron, su influencia vino más de los clásicos del género negro en novela y cine, además de westerns crepusculares despojados de todo elemento blanqueador. En mi opinión, Scalped tiene más en común con The Wire que con cualquier otro cómic publicado por DC en los últimos años.

Entrando en materia, el primer giro importante llega en el primer número cuando conocemos que Dash Caballo Terco es realmente un agente encubierto del FBI con la misión de infiltrarse en la reserva para detener a Lincoln Cuervo Rojo, líder de la comunidad que controla el crimen local y que va a abrir un casino en la reserva. En este primer arco, Nación India, conoceremos  a los principales personajes de esta serie: El agente del FBI Baylis Earl Nitz, que persigue a Cuervo Rojo desde hace décadas acusándole del asesinato de dos agentes del FBI en la reserva. También conoceremos a Gina Caballo Terco, madre de Dash, que formó parte en los 70 de un grupo radical indio del que también formaba parte Cuervo Rojo junto a  Lawrence Belcourt, activista que lleva años en la cárcel pagando por el asesinato de los agentes del FBI (que no cometió), y Arthur J. Pendergrass “Catcher”, estudiante modelo que vive en la actualidad aislado y alcoholizado creyendo que escucha las voces de los antiguos dioses. En la actualidad, Gina se opone a Cuervo Rojo y sigue aferrada a sus raíces indias.

El otro gran personaje de Scalped junto a Dash y Cuervo Rojo es Carol Cuervo Rojo Ellroy, hija del señor del crimen y amiga de la infancia de Dash que vive en un camino de autodestrucción al que se unirá Dash cuando comiencen una relación. Otros personajes importantes son Shunka, la mano derecha de Cuervo Rojo que es un brutal asesino y no confía en Dash, el agente Franklin Caído, el único policía honesto de la Reserva, Dino Oso Pobre, un chaval que intenta salir adelante en la reserva en medio de la pobreza y el crimen, Diesel un aspirante blanco a guerrero indio que amenaza el liderazgo de Cuervo Rojo sobre el crimen local,  o el Sheriff Wooster Karnow de la vecina localidad de White Haven (Nebraska), que lleva años acomodado con la delincuencia que crece a su alrededor.

Comenta Ed Brubaker en su introducción del cuarto volumen “la grava en tus tripas” que el buen género negro se caracteriza por ser inevitable, “aunque desearías que el protagonista no durmiera con esa mujer o vendiera droga a esos polis, sabes que lo harán y lo sorprendente es que te preocupes por alguien que se acaba de meter de cabeza en el infierno. Las mejores historias negras hacen que te olvides del argumento al ofrecerte personajes tan bien construidos que no puedes dejar de mirarles mientras caen…” Esta es una gran descripción de lo que veremos en Scalped, unos personajes rotos que deberán decidir si quieren salir del infierno en el que ellos mismos se metieron, incluso aunque parezca que el mundo no deja de golpearles y no les da un segundo de respiro.

Scalped además es una historia de huérfanos, de personas que crecieron sin padres reales y que en muchos casos han visto pisoteada su lengua, cultura, su orientación sexual e incluso su propia nación. Y que sufren y tienen que enfrentarse a los traumas que esta orfandad les ha producido, luchando para evitar que este círculo vicioso se repita. Y ya veremos que no necesariamente esta lucha  acabará con éxito.

Además de ser una gran historia de género negro, Scalped tiene una elevada carga de crítica social al destacar el sufrimiento de los nativos americanos a los largo de la historia, siendo masacrados, despojados de sus tierras y enviados a unas tierras baldías para que murieran olvidados. En este terreno hostil, siguen subsistiendo e intentan mantener vivas su cultura y sus tradiciones. Jason Aaron realiza una dura radiografía de la terrible situación que se vive en las reservas en la actualidad, consiguiendo un retrato crudo que transmite verdad y realismo por los cuatro costados.

Para crear este tapiz, narra numerosos números desde el punto de vista de varios personajes, de forma que consigue construir personajes maravillosos llenos de defectos que luchan por salir adelante y que, si bien no aportan nada a la trama principal policiaca, si ayudan a crear la sensación de que Praerie Rose es un universo vivo en el que vive gente a la que afectan las acciones de los protagonistas.

En este sentido, merece la pena comentar que para vender la serie al editor Will Dennis, Aaron escribió una “biblia” que definía a los personajes y abarcaba más o menos 30 episodios, la mitad de la serie. Y que aunque sabía desde casi el principio como iba a terminar la historia para cada personaje y tenía muy clara cual sería la última página, fue añadiendo elementos y ampliando líneas argumentales sobre la marcha, en función de lo que sentía que le demandaba la historia, hasta el punto de que “No deseados” para mí uno de los puntos álgidos de este cómic, no estaba incluido en el esquema inicial de la serie. Esto es algo que creo que solo se da (o al menos principalmente) en el mundo del comic, fruto de la narración periódica de las historias durante meses, que provoca una evolución y aprendizaje por parte de los autores para llevar la historia por caminos que nunca hubieran imaginado en un principio.

Aaron realiza un tour-de-force narrativo en estos 60 números. No sólo juega con el narrador de muchos de sus cómics, sino que en numerosos arcos juega con la línea temporal, creando saltos atrás y adelante que aumentan la tensión mientras conocemos lo que va pasando y dejándonos super enganchados con la lectura y consiguiendo un mayor impacto emocional ante los giros que se suceden.

Y vaya si hay impacto emocional. Algunas de las páginas más duras que he leído en un comic se encuentran en “No deseados”, historia recogida en el séptimo volumen que trata el drama del aborto, algo totalmente inesperado en una serie a priori de corte criminal. Al igual que el dolor ante la incomunicación de personas que deberían estar juntas si hubiera justicia en el mundo, pero a los que la vida ha golpeado tanto y tan fuerte que no saben cómo arriesgarse para pedir ayuda, algo que vemos en “La grava en tus tripas”, el cuarto volumen.

Dash Caballo Terco me parece un personaje maravilloso que luchará durante toda la serie contra sus demonios internos para intentar estar en paz consigo mismo. Pero incluso mejor es Lincoln Cuervo Rojo, el “villano” de la función que es una persona compleja que aunque sabe que no es bueno, no tiene miedo de tomar las decisiones difíciles y matar a quien sea necesario con tal de salvar a su pueblo frente a las agresiones constantes del hombre blanco. Un buen personaje es aquel con el que empatizas y entiendes sus acciones, y en este sentido Cuervo Rojo es un triunfo total que cree en todo momento que hace lo que hay que hacer. Pero esta complejidad la vemos en todos, incluso en secundarios como Dino Oso Pobre o el Sheriff Karnow, consiguiendo Aaron que todo transmita humanidad y verosimilitud.

Artísticamente, R.M. Guéra con colores de Giulia Brusco es una maravilla. No se concibe que nadie hubiera podido transmitir la crudeza de este mundo mejor que él. Sus lápices son oscuros y consiguen transmitir perfectamente el dolor con el que viven los personajes, además de contar de manera seca y cortante las escenas de acción, sin esconderse a la hora de mostrar escenas de gran violencia. Gracias a él, las páginas transmiten que estamos ante una historia oscura pero honesta que nos pone delante de los defectos de la sociedad americana.

Debido al ritmo de publicación mensual del cómic americano, Guéra no pudo dibujar el total de páginas, pero Aaron planteó la historia de forma muy hábil, empleando a dibujantes de apoyo para narrar números sueltos centrados en diferentes personajes de la reserva, de forma que tuvo siempre el descanso que necesitaba. De estos dibujantes de apoyo destaca Davide Furnò, que dibujó 7 números,  y además encontramos a John Paul Leon, Francesco Francavilla, Daniel Zezelj y Jason Latour.

Gracias a estos descansos, Guéra SI dibujó todos los números de los arcos con la trama principal, además de los 11 primeros números y los 10 últimos de forma ininterrumpida, ya que el número 50 que fue especial contó con 4 páginas (maravillosas) de Igor Kordey, además de varias ilustraciones modo de pin-ups de autores como Tim Truman, Jordi Bernet o Steve Dillon.

Además del arte interior, merece la pena destacar las potentes portadas de Jock, algunas de las cuales acompañan este artículo, que dotaron al cómic de aún más fuerza y personalidad.

Comentaba antes que Aaron tenía el final pensado desde casi el principio y que para Brubaker el buen noir se caracteriza por su inevitabilidad. Que el final fuera casi el único posible no quita que sea perfecto,  con un clímax bestial digno del mejor clásico cinematográfico y con un montón de emociones ante el viaje que estos maravillosos personajes han recorrido durante estos números.

Podría seguir hablando durante horas de esta maravilla que es Scalped, pero si a estas alturas aún no te he convencido para que leas esta obra que para mí es el mejor cómic publicado en el siglo XXI, creo que he realizado muy mal mi trabajo… En serio, hazte un favor a ti mismo y compra Scalped, estoy seguro que me lo agradecerás.

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Jonah Hex: El rostro de la violencia, de Jimmy Palmiotti, Justin Gray, Tony DeZuñiga y Luke Ross #Reseñoviembre Día 9

Es poco frecuente poder leer comics ambientados en el lejano oeste, y en el #reseñoviembre de hoy quiero destacar uno de los mejores westerns de los últimos años.

#RESEÑOVIEMBRE Día 9: Jonah Hex: El rostro de la violencia, de Jimmy Palmiotti, Justin Gray, Tony DeZuñiga y Luke Ross

Guión: Jimmy Palmiotti y Justin Gray

Dibujo: Tony DeZuñiga y Luke Ross

Primera publicación: Jonah Hex 1-6 (DC Comics 2006)

Edición Española: Planeta de Agostini (2009)

RESUMEN: Jimmy Palmiotti y Justin Gray los encargados de insuflar nueva vida al sombrío cazar recompensas Jonah Hex, ayudados para la ocasión por los dibujantes Tony DeZuñiga y Luke Ross. Este volumen recopila los seis primeros números de la serie regular de DC Comics, que ha vuelto a dar lustre al gatillo más implacable del Lejano Oeste. Seis historias autoconclusivas, a sangre y plomo, que se convierten en todo un ejercicio de estilo dentro del Western.

 

Llevamos ya unos años en los que el western se ha alejado de la versión romántica de antaño en la que heroicos colores y aventureros se adentraban hacia lo desconocido buscando aventuras y una vida mejor. El lejano oeste fue una época terrible en la que se cometieron terribles atrocidades y en la que a menudo la única ley que valía era la del más fuerte.

Los guionistas Jimmy Palmiotti y Justin Gray crearon en Jonah Hex una etapa para el recuerdo protagonizada por un cazarrecompensas amoral al que sólo le mueve su propio beneficio. Con una horrible cicatrix en la cara, su nombre se decía entre sururros ya que si llegaba a un pueblo eso significaba que alguien iba a acabar muerto.

La principal característica de esta larga etapa de Palmiotti y Gray en Jonah Hex es que cada número cuenta una historia completa autoconclusiva, en lo que fue un elegante ejercicio de estilo narrativo. Esto significa que estamos ante un comic que va contra corriente a lo que se lleva en el comic mainstream del siglo XXI, en el que los autores y editoriales plantean historias largar pensadas para ser recopiladas en tomos.

Jonah Hex es todo lo contrario, cada número destila western por los cuatro costados y ofrece un comic superstasfactorio en si mismo sin necesidad de tener que leer nada más, con momentos icónicos, duros e incluso crueles en los que el final feliz no siempre está garantizado. A las víctimas al menos les quedará el consuelo de que los malvados también encontraron su final a manos del implacable caza-recompensas.

En el apartado artístico, Luke Ross y Tony DeZuñiga optan por un estilo realista utilizando a un joven Clint Eastwood como inspiración para el veterano Hex, optando en muchos momentos por viñetas horizontales que trasmiten una narración cinematográfica. Sus estilos de dibujo son super chulos y ambos transmiten perfectamente la dureza del far-west.

Jonah Hex es un comic excelente que nos traslada a una época pasada en la que por un puñado de dólares, Jonah Hex dispensaba su propia clase de justicia.

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Reseñas Express Netflix: 22 de Julio, La balada de Buster Scruggs y Que el diablo te lleve

Netflix se está convirtiendo en el principal proveedor de contenidos audiovisuales, con un catálogo enorme que no nos acabamos. Por eso, voy a aprovechar el formato de reseñas express para hablar de tres películas muy diferentes de autores consagrados como Paul Greengrass y los hermanos Coen, así como una película de terror del director Timo Tjahjanto, autor de The night comes for us, que han sido producidas y estrenadas por esta plataforma.

 

22 DE JULIO, de Paul Greengrass

¿De qué va? Narra el atentado terrorista más letal de la historia de Noruega y los sucesos posteriores. El 22 de julio de 2011, un ultraderechista radical detonó un coche bomba en Oslo y luego disparó a los adolescentes de un campamento de verano en la isla de Utøya. Murieron 77 personas. A través de los ojos de un superviviente, y en paralelo a su recuperación física y emocional, “22 de julio” retrata la trayectoria del país para lograr su curación y reconciliación.

Greengrass escribe también el guión, basado en el libro One of Us: The Story of a Massacre in Norway — and Its Aftermath de Åsne Seierstad.

Valoración: Quiero ir al grano, me ha encantado 22 de Julio. Creo que Paul Greengrass es un gran narrador y vuelve a dar una lección magistral de como contar una historia real de forma que nos impliquemos con las personas que la sufrieron, a la vez que nos transmite a la audiencia un mensaje muy importante y necesario para nuestra sociedad occidental actual.

Me impactó muchísimo la frialdad como Greengrass muestra el atentado inicial en el centro de Oslo y el asesinato de tantos niños en la isla de Utoya. Y luego cómo los supervivientes tuvieron que enfrentarse a las secuelas físicas y psicológicas de este horror. Hasta el punto que esta asepsia inicial hizo que casi pareciera que estaba viendo un documental. Además, la película cuenta con un casting perfecto de actores escandinavos desconocidos para mi, cuya interpretación es totalmente real y sincera. Me gustó especialmente Jonas Strand Gravli, el actor que interpreta al joven Viljar Hanssen, una de las víctimas del atentado. La forma en que lucha contra sus secuela físicas, para darse asumir más adelante que también estaba afectado psicológicamente me tocó el corazón.

En lo referido al fondo del asunto, algo falla en una sociedad cuando un adolescente se convierte en un p*** nazi al que no le importa matar a niños desarmados. Y la sociedad Noruega dio un ejemplo de democracia al enfrentarse a este criminal. En su juicio, en lugar de prohibir su discurso, por asqueroso que fuera, se le permitió hablar, para luego dar voz también a las víctimas, de forma que desmontaron su propaganda. Me pareció muy interesante que en este mundo actual en el que se habla abiertamente de censurar al contrario y de opiniones que ofenden, en Noruega decidieron que a las ideas supremacistas se las derrota con mejores valores, no con censuras preventivas. Incluso en el caso de los nazis, si no dejamos que expresen sus ideas, no podremos desmontar sus mentiras y sus locuras, y la mejor forma de hacerlo es exponerlas públicamente.

Por otro lado, aunque la película dura 140 minutos, a mí no se me hizo larga,al estar super metido en la historia desde el minuto uno. Pero también puedo entender a los que dicen que es demasiado larga, porque es cierto que se toma su tiempo en llegar al juicio del terrorista.

En resumen, 22 de Julio de Paul Greengrass es un peliculón, no solo por lo que nos cuenta sobre la amenaza de los neonazis en nuestras sociedades, sino como comentario de los tiempos que vivimos, en que los extremismos están en auge mientras la libertad de expresión está sufriendo un ataque sin precedentes.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

 

LA BALADA DE BUSTER SCRUGGS, de los hermanos Coen

¿De qué va? Antología de seis capítulos, cada uno enfocado desde una perspectiva distinta con respecto a la frontera norteamericana y a los peculiares personajes que habitan en sus alrededores. Cada parte cuenta una historia distinta basada en las convenciones del Lejano Oeste de los Estados Unidos.

Valoración: Decepción es lo que mejor define mi sensación tras acabar de ver la nueva película de los Hermanos Coen. Empezando porque no entiendo el Premio Osella de Oro al Mejor Guión del Festival de Venecia, que supongo es más por el conjunto de su obra que por este trabajo en concreto.

La película es una colección de seis historias cortas sin conexión entre ellas que busca resumir varios de los aspectos más icónicos del western : el pistolero, el forajido ladrón de bancos, el artista itinerante, el buscador de oro, la caravana de pioneros y la diligencia. Obviamente, hay cosas muy chulas, no todo va a ser malo. Técnicamente, la película es impecable, con una fotografía increíble a cargo de Bruno Delbonnel. Y está rodada en parajes naturales reales que dejan sin respiración. Además, cuenta con un casting espectacular de grandes actores: Liam Neeson, James Franco, Brendan Gleeson, Tim Blake Nelson, Zoe Kazan… a los que se les une un espectacular Tom Waits. Qué suerte debe ser cuando todos los actores quieren trabajar contigo y no al revés, cuando tienes que venderles tu idea. En todo caso, hay casos como el de Liam Neeson que le encuentro totalmente desaprovechado.

De las 6 historias, solo la de Tom Waits como el buscador de oro me gustó mucho y me parece redonda. También me gustó la historia de la caravana y el romance entre la joven y uno de los conductores de la caravana, contando mucho a partir del brillo de una mirada y de diálogos elegantes y sentidos. Lamentablemente, las otras cuatro historias me parecieron muy, muy flojas y deslavazadas. Tienen un sentido del humor con el que no encajo, y más que historias contadas a modo de cuento, quedan como anécdotas sin gracia ni sentido.

Es curioso que en su momento de mayor libertad creativa, los hermanos Coen han firmado posiblemente sus dos películas más flojas: Hail Cesar! (2016) y La balada de Buster Scruggs (2018). En todo caso, agradezco haber visto esta película en casa gracias a mi suscripción a Netflix, y reconozco que su visionado me ha parecido interesante, aunque fallido.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

 

QUE EL DIABLO TE LLEVE, de Timo Tjahjanto

¿De qué va? El padre de Alfie está arruinado y gravemente enfermo. La joven viaja junto a su madrastra y hermanastros a la única propiedad que les queda: una casa en medio del bosque, donde mora una fuerza terrorífica.

Película de terror realizada en Indonesia escrita y dirigida por Timo Tjahjanto, director de The night comes for us, brutal película de artes marciales que Netflix también estrenó recientemente y que me pareció alucinante.

Valoración: Que el diablo te lleve es correcta y entretenida. Sin más, pero también sin menos. La verdad es que hacía tiempo que no veía una película que juntara en 110 minutos tantos tópicos del cine de terror: El pacto con el demonio, la casa encantada, la posesión demoníaca, los fantasmas que atormentan a los protagonistas. Todo ello aderezado con sustos y momentos sangrientos que funcionan a la perfección.

Narrativamente, el director Timo Tjahjanto creo que consigue salir airoso de esta propuesta mostrando bastante personalidad y un buen ritmo, colocando los sustos el gore en los momentos justos. Realizó una buenísima película de artes marciales y se ha atrevido con éxito con el terror, lo que significa que Netflix le ha proporcionado una excelente tarjeta de presentación a nivel mundial, que ha sabido aprovechar.

Justo es reconocer que estamos ante un película de consumo rápido que no aporta nada nuevo al género, y que seguro que no va a estar en ningún listado de mejores películas de este 2018. Pero creo que entrega justo lo que se espera de ella, y dado que la vi en casa gracias a mi suscripción de Netflix, par mi fue una buen noche peliculera. Probablemente no hubiera pagado por ver esta película en el cine, partiendo de que creo que jamás se hubiera estrenada en salas comerciales fuera del circuito de festivales fantásticos tipo Sitges o San Sabestian. Pero una vez la vi, no me arrepiento.

PUNTUACIÓN: 6/10

 

Netflix está ahora mismo centrada en apabullar a sus suscriptores, de forma que no necesitemos otro proveedor de contenidos. Con obras muy buenas, notables, mediocres o directamente malas. Sin embargo, ante todo agradezco que se moje y nos ofrezca contenidos que difílcilmente hubiéramos podido ver en pantalla grande, como es el caso de El diablo te lleve. Y que produzca/ pague de su bolsillo obras de directores consagrados que sin embargo tienen cada vez más difícil la producción de sus películas.

Parece existir una dicotomía entre el cine en pantalla grande o conseguir llegar al mayor número de espectadores. Sobre esta cuestión , muchos directores consagrados lo tienen claro y están trabajando con Netflix al ser imposible conseguir financiación para sus trabajos en los canales tradicionales. Y ante esto, creo que todos ganamos.

Saludos.

Godless de Scott Frank, el western llega a Netflix

Godless es un notable western recién estrenado en Netflix que ha sido creado por el guionista y director Scott Frank y que contado con Steven Soderberg como productor ejecutivo. Toda una garantía que ha dado sus frutos.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Scott Frank es un veterano profesional de gran experiencia. Como escritor cuenta con películas como Logan (James Mangold, 2017), Minority Report (Steven Spielberg, 2002) o Out of sight (Steven Soderberh, 1998). Como director ha dirigido entre otras The Lookout (2007) y la super entretenida Caminando entre las tumbas, que ya recomendé en 2014.

Con semejante curriculum, Frank ha demostrado una gran versatilidad y un gusto por la narración de corte clásico. Y tras escribir historias de detectives, noir, ciencia ficción o incluso super-héroes, resulta que su proyecto soñado era un western que escribió en 2002-03 sobre un grupo de mujeres que viven solas en el pueblo de La Belle, Nuevo México.

Los hombres de La Belle murieron casi en su totalidad en un accidente en la mina del pueblo. Roy Goode (Jack O´Connell), es un pistolero que ha escapado con el botín del último asalto de la banda del temido Frank Griffin (Jeff Daniel), un criminal que está aterrorizando todo el territorio. Goode era como un hijo para Griffin, que hará lo que sea por atraparle, y matará a todo el que ayude a Goode en su huida.

Alice Fletcher (Michelle Dockery) es una viuda que saca adelante su granja y a su hijo con la única ayuda de su suegra Iyovi (Tanto Cardinal), una india Paiute. Alice ha enviudado en dos ocasiones, y las mujeres de La Belle la consideran la fuente de todas las desgracias que sufre el pueblo.

En La Belle las mujeres creen estar casi desprotegidas porque su cobarde y veterano Sheriff Bill McNue (Scoot McNairy) pasa cada vez más tiempo fuera del pueblo, buscando quizá su salud perdida. Y ante esta situación, es la hermana de Bill, Mary Agnes (Merritt Wever), y el joven e inexperto ayudante del Sheriff Whitey Winn (Thomas Brodie-Sangster) los que tienen que dar un paso adelante para defender el pueblo.

Todos estos personajes y algunoz más son los protagonistas de esta historia coral que busca claramente romper algunos tópicos del género del western.

Para que un western triunfe, son imprescindibles los paisajes sin fin, las bellas puestas de sol y los héroes crepusculares. Godless tiene todo y más, gracias a una excelente factura técnica, de la que destaco la fotografía de Steven Meizler y el montaje de Michelle Tesoro. Otro descubrimiento de esta serie es la emocionante música de Carlos Rafael Rivera. Todo ello sirve para dar a una serie de 2017 un feeling atemporal que creo que hará que la sigamos viendo y disfrutando durante muchos años.

Pero la clave para que Godless triunfe donde otras muchas no lo consiguieron es gracias a los personajes y a las interpretaciones de todo el reparto. Personajes que se sienten reales y que luchan para salir adelante en una tierra que como el título indica no tiene un Dios que proteja a los justos y a los buenos de espíritu.

En este sentido, me han gustado mucho los tres protagonistas principales, Jeff Daniels haciendo el papel de villano, Jack O´Connell y Michelle Dockery. Rodeados de un buen casting consiguen que sus escenas sean las que transmitan mayor credibilidad.

Otro elemento interesante de la serie es el propio pueblo de La Belle. Una propuesta más políticamente correcta podría haber convertido el pueblo en un paraíso de moral e inteligencia, pero la realidad es que sus habitantes tienen los mismos prejuicios y comenten los mismos errores que los hombres. Repudian a una mujer sin motivo real, perjudican el vecino pueblo de Blackdom habitado por personas de color, y miran mal a los que son diferentes. Los buenos actos son realizados por personas, independientemente de su sexo, su raza o su orientación sexual. Y si al final consiguen sobrevivir será gracias a trabajar todas unidas, evitando las envidias y los intereses particulares.

Solo tengo un problema con Godless, y es su final. Y eso que es emocionante y cierra de manera lógica las diferentes tramas. Pero es quizá demasiado bonito y esperaba algún giro que no llegó a producirse. Eso es bueno en el sentido que nos ahorra locuras finales, pero ha hecho que me dejara la sensación de haber visto una serie notable que le faltó muy poco para ser algo más.

Dicho esto, Godless es efectivamente una serie notable que tiene además la duración perfecta. Se nota que Scott Frank es antes de nada escritor, porque la historia fluye perfectamente durante sus siete episodios y deja que cada personaje pueda contar su parte de la historia a su propio ritmo. La ventaja de estrenarse en Netflix, además de poder verse de un tirón, es que cada episodio puede tener una duración distinta, de forma que no es necesario alargar innecesariamente un capítulo porque deben “ocuparse” obligatoriamente 60 minutos, como a veces me ha parecido en series como Luke Cage o Preacher, por compararlo con otras series que no consegui acabar de ver. De esta forma, Godless cuenta con episodios entre los 40 y los 80 minutos.

Comparto el teaser de esta serie, que da un buen feeling de lo que vamos a ver sin spoilear nada importante:

Godless es un notable western. Si te gusta el género, y en general la buena televisión bien escrita, excelente interpretada y con una perfecta factura técnica, no te la puedes perder.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Hell or high water

Hell or high water es una gran película que puede ser vista simplemente como una buena película de robos, pero que tiene un transfondo mucho más interesante cuando empiezas a escarbar en la superficie. Dirigida por David Mackenzie a partir de un guión de Taylor Sheridan (Sicario), está protagonizada por Chris Pine, Ben Foster y el veterado Jeff Bridges.

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Agobiados por las deudas, un padre divorciado (Pine) y su hermano ex-convicto (Foster) empiezan una cadena de robos en bancos del estado de Texas. Los hermanos tienen un plan desesperado aunque saben que no suele haber feliz para perdedores como ellos. Y las cosas se pondrán aún más difíciles cuando el Ranger Marcus Hamilton (Bridges), un veterano agente a punto de jubilarse, inicie su persecución.

Este es el argumento libre de spoilers de la película. Y a priori, este argumento no difiere nada del de miles de películas de robos que pueden verse todos los años, lo cual no la hace demasiado atractivo a priori, siendo sinceros. La clave que marca la diferencia es el subtexto de la película y la excelente puesta en escena.

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“Hell or high water” es una frase hecha que vendría a significar hacer algo pase lo que pase, o contra viento y marea. Y es un significado perfecto a lo que vamos a ver en la película.

La película destaca gracias a una fotografía de Giles Nuttgens que nos traslada con sus grandes paisajes a los westerns clásicos, pero con un toque triste y apesadumbrado. La música de Nick Cave y Warren Ellis es también modélica en trasmitir una atmósfera crespuscular ante la vida en Texas en la actualidad. Aunque los texanos son seres orgullosos, muchos malviven en el umbral de una pobreza provocada por el propio sistema económico, en este caso personificado en los bancos que asfixian a la gente. Y que se traduce en paisajes desde la carretera llenos de casas que se venden, negocios cerrados por bancarrotas y gente sin esperanza ni futuro.

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Estamos ante un western crespuscular de libro en el que unos hermanos pobres que se levantan ante una injusticia, aún a sabiendas que este tipo de historias rara vez terminan bien para los protagonistas. En este aspecto, Chris Pine y Ben Foster realizan unas estupendas y muy creíbles interpretaciones de personas con múltiples facetas, que intentan hacer lo correcto pero que no son buenas personas, y que no dudarán en matar a quien se ponga en su camino, aunque sean inocentes.

Jeff Bridges hace una típica interpretación de un veterano Ranger que aunque se resiste a retirarse sabe que solo le queda una bala en la recámara. Y que solo ha hecho una cosa en su vida y sin eso no le queda nada. Me gustaron también sus diálogos con su ayudante Alberto Parker (Gil Birmingham), al que machaca continuamente por ser medio indio medio mexicano, en un tono racista chungo que son típicos (y esperables) de un policía de Texas, pero que rompen el imperante tono depresivo.

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Además de película de robos, me gusta mucho como funciona también de crítica social, exponiendo la dura y triste situación de unas personas, todos los que salen en la película, que cada vez lo tienen más difícil para salir adelante. Y que aunque lo pasan mal, ni piden ayuda ni hay nadie para dársela.

Hay momentos brillantes en este aspecto como los vaqueros que escapan de un incendio con su ganado y que no esperan la ayuda de nadie porque nadie va a acudir, la camarera que depende de una propina para pagar su hipoteca o los propios hermanos que aceptan su destino pero que siguen adelante porque es lo que hay que hacer.

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Quizá el único pero de la película es que la crítica la había puesto por las nubes, y tras verla “solo” me pareció una película notable. Aunque el tema de las expectativas es algo totalmente fuera de control de los autores, que ya hacen bastante entregando una película que engancha desde el primer fotograma.

Comparto el trailer de la película para que tengais una primera idea sobre qué esperar. Aunque, como siempre, casi os recomendaría que NO lo vierais, para poder disfrutarla sabiendo lo menos posible:

Hell or High Water es un brillante western crepuscular que demuestra que las buenas películas no necesitan de argumentos complicados ni novedosos, mientras se tengan las ideas muy claras de qué se quiere contar y como ponerlo en práctica. Una película de perdedores muy interesante que te recomiendo.

PUNTUACIÓN: 8/10