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Crítica de Contagio de Steven Soderbergh

Ahora que el mes de junio y el pase de fase de confinamiento parece que nos hace pensar que lo peor de la crisis del Covid-19 ha pasado, he encontrado el estado mental adecuado para poder ver Contagio, la estupenda película de 2011 de Steven Soderbergh que está de plena actualidad.

PUNTUACIÓN: 8/10

De repente, sin saber cuál es su origen, aunque todo hace sospechar que comienza con el viaje de una norteamericana a un casino de Hong Kong, un virus mortal comienza a propagarse por todo el mundo. En pocos días, la enfermedad empieza a diezmar a la población. El contagio se produce por mero contacto entre los seres humanos. Un thriller realista y sin efectos especiales sobre los efectos de una epidemia. (FILMAFFINITY)

Steven Soderbergh dirige esta película estrenada en 2011 que en su momento tomó como inspiración laproblemática que planteaban los brotes de SARS entre 2002-04 y  de la gripe A (H1N1) en 2009-2010, con la que la actual Covid-19 comparte numerosos elementos. P ara escribir el guión contó con Scott Z. Burns, colaborador habitual suyo, planteando la historia desde el realismo, mostrando de forma comprensible y clara la respuesta científica y de salud pública ante una pandemia, y las diferentes derivadas que ello ocasiona a todos los niveles, desde sociales como empresariales e incluso en las relaciones internacionales.

Estamos por tanto ante historia coral, y me ha encanto poder disfrutar de un reparto de superestrellas entre las que tenemos a Matt Damon, Jude Law, Kate Winslet, Laurence Fishburne, Marion Cotillard y Gwyneth Paltrow, cubriendo la pandemia desde todos los puntos de vista.

A partir de un padre de familia normal, Mitch Emhoff (Damon), cuya vida se derrumba por la muerte de su mujer Beth (Paltrow) y su hijo, que son unas de las primeras víctimas de la epidemia en los Estados Unidos, conoceremos las consecuencias que la pandemia causa en la sociedad americana, cuyo confinamiento provoca pánico, saqueos y escasez. Damon ofrece el punto de vista de la gente normal y consigue dotar a su personaje de la perfecta humanidad ante lo que se le viene encima.

Laurence Fishburne es el Dr. Ellis Cheever responsable del Centro de Control de Enfermedades en Atlanta, y tendrá que enfrentarse a la vertiente científica pero también a la dimensión humana de la enfermedad, mostrando que nadie es perfecto y se puede ser un buen profesional y a la vez cometer errores. El Dr. Cheever manda a su amiga la Dra. Erin Mears (Kate Winslet) a investigar los primeros brotes en los Estados Unidos y a tratar de encontrar algún medio para controlar su propagación.

Mientras tanto, la Organización Mundial de la Salud manda a Hong Kong a la doctora Leonora Orantes (Marion Cotillard) para que se encargue de la investigación en el terreno, al creerse que la enfermedad se generó allí.

Mientras la doctora Ally Hextall (Jennifer Ehle) o el doctor Ian Sussman (Elliot Gould) intentan identificar el virus que provoca la pandemia y a su vez, encontrar una vacuna, Alan Krumweide (Jude Law), un bloguero online, extiende teorías de la conspiración contra la versión oficial y genera dudas entre la sociedad sobre las medicinas que se están preparando.

Soderbergh, que además de dirigir realiza la función de director de fotografía, siempre ha sido un maestro en el uso de la cámara y hace que desde el primer momento el espectador esté en el centro de la acción. Manteniendo además  un pulso narrativo brutal, consigue que todo se explique de forma clara y que no nos perdamos a pesar de los diferentes saltos entre personajes y localizaciones.

La música de Cliff Martínez transmite la sensación de frenetismo y drama aséptico ante una enfermedad contra la que no se puede combatir, solo asilarte para no enfermar. Además, con un estupendo montaje de Stephen Mirrione, consigue condensar un tema tan complejo con múltiples derivadas en una película perfecta de 100 minutos que condensa los principales temas que merecer ser considerados.

Soderbergh pone uno de los focos de la película en los medios de expansión de la enfermedad, que no son solo las personas, sino también los objetos que estos tocan y que serán tocados por otras personas que seguramente acabarán contagiadas. Este segundo detenido en los objetos, a veces ni siquiera tanto tiempo, tiene un efecto dramático increíble, sobre todo sabiendo como sabemos ahora cuales son los principales mecanismos de autoprotección.

Pero no es este el único hallazgo que Soderbergh nos ofrece durante la película, siendo de hecho una master class de síntesis y fluidez narrativa, de forma que ofrece una de las películas más redondas de su filmografía.

Lo alucinante de este Contagio es lo bien que muestra un motón de temas asociados a una pandemia que están de rabiosa y triste actualidad. Desde un gobierno chino que empieza con más interés de tapar el escándalo que de ofrecer soluciones, a un periódico que cuando conoce la existencia de la pendemia se resiste a publicarlo porque “no quiere ser el primero en gritar LOBO”. O los funcionarios públicos de un estado que a pesar de haber ya muertes en su territorio no quiere que se tomen medidas drásticas porque pueden afectar a la temporada de ventas de Acción de Gracias, y ante la construcción de un hospital de campaña pregunta quien va a pagarlo.

El personaje de Jude Law también muestra con gran acierto la realidad de las fake-news y los “expertos” que desafían la verdad oficial para conseguir su propio beneficio, otro elemento de plena actualidad. Aunque esta no es una historia de buenos y malos, me parece que quizá para Soberbergh él simboliza al “villano” de la historia, que rompe la paz social y ayuda a sacar lo peor de nosotros mismos.

En general las empresas farmacéuticas no salen demasiado bien paradas, aunque no se realiza una crítica directa contra ellas. Tampoco los sindicatos tienen en esta historia una función positiva, y veremos  como la escasez y la enfermedad sacan lo peor de mucha gente. Desde ese punto de vista, el guión de Contagio lo veo super realista y un poco descreido.

En todo caso, igual que ha pasado en la vida real, los grandes héroes de Contagio son el personal sanitario y los investigadores que buscan una cura, que ponen su vocación de servicio por encima de su seguridad personal y que sufrirán en sus carnes la enfermedad. Estos profesionales dan el toque humano positivo al que aferrarse incluso aunque se equivoquen y a veces antepongan a su familia frente al bien común. También en este aspecto, el no convertirles en seres perfectos hace que todo transmita una mayor sensación de realismo y me creo algunas decisiones que se toman, incluso las equivocadas.

Además del pánico de masas y al colapso del orden social, veremos los problemas derivados por la escasez de recursos que sufren los sanitarios y en general todo el mundo, algo que también hemos visto en las últimas semanas.

Además de todo lo anterior, la película como experiencia audiovisual está también planteada en clave de thriller en la que se investiga el nacimiento de la epidemia y quien fue el paciente “cero” que comenzó su transmisión. Incluso ese elemento está perfectamente resuelto gracias a un perfecto montaje que consigue que el visionado haya sido excelente de principio a fin.

Contagio me parece una película excente que huye de efectismos baratos y presenta una dura realidad posible que nueve años más tarde se ha convertido en dolorosa realidad.

Comparto el trailer de la película:

Contagio es una película espectacular que aunque se estrenó en 2011 está de plena actualidad debido a la situación que estamos viviendo por la crisis del Covid-19. Si tienes el adecuado estado mental, te la recomiendo completamente.

PUNTUACIÓN: 8/10

 

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¡Saludos a todos!

Las películas más esperadas de 2020

2019 me ha parecido un año insuperable en lo cinematográfico. Y sin embargo, ya hay anunciadas varias películas que prometen grandes emociones y un increíble espectáculo. Aquí va mi listado de películas más esperadas para el 2020, listado que estoy seguro irá aumentando a medida que se confirmen otros proyectos, además que siempre alguna película consigue sorprenderme para bien.

¿Preparados? ¡Vamos allá!

 

1917 DE SAM MENDES (10 DE ENERO)

Ver reunidos en una película a Sam Mendes (Camino a la perdición, American Beauty o Skyfall) y al director de fotografía Roger Deakins (Blade Runner 2047, Fargo, Sicario y colaborador habitual de Mendes) ya debería ser titular suficiente para vender cualquier película. Pero si además Mendes ha planteado 1917 como un desafío narrativo al rodar esta película como larguísimo plano secuencia, creo que podemos estar ante una de las grandes películas de 2020 que hay que ver obligatoriamente en pantalla grande.

 

JOJO RABBIT DE TAIKA WITITI (17 DE ENERO)

¿Quién no querría ver una comedia ambientada en la Segunda Guerra Mundial que se ríe del nazismo? Tras el mega éxito que supuso Thor Ragnarok de Marvel Studios, su director Taika Waititi ha aprovechado este éxito de crítica y público para sacar adelante una comedia que escribe y dirige que propone no dejar títere con cabeza.

 

ONWARD DE DAN SCANLON (6 DE MARZO)

Pixar va a estrenar dos películas originales este 2020. Onward es la primera, ambientado en un mundo de fantasía suburbana donde dos hermanos elfos adolescentes (con las voces de Chris Pratt y Tom Holland) vivirán un montón de aventuras Dirige Dan Scanlon (Monsters University).

 

NO TIME TO DIE DE CARY JOJI FUKUNAGA (2 DE ABRIL)

La última película de Danie Craig como James Bond cuenta con Romi Malek de gran villano para una película que promete ser el final de una era.

 

VIUDA NEGRA DE CATE SHORTLAND (30 DE ABRIL)

Desde que hizo su aparición en Iron Man 2 en 2011, los fans se morían de ganas de ver una película protagonizada por la Viuda Negra. Y aunque Natasha falleció en Endgame, ambientar esta aventura tras Civil War soluciona el problema y abra la puerta a que puedan haber más si este tienen éxito. Diige Cate Shortland (Berlin Syndrome).

 

WONDER WOMAN 1984 DE PATTY JENKINS (5 DE JUNIO)

La segunda aventura de Wonder Woman marca la promesa de la nueva dirección que Warner tiene que realizar para devolver a los personajes de DC Comics al podium del que nunca debieron bajarse. Película marcada por el retorno de Chris Pine como Steve Trevor y unos villanos interpretados por Pedro pascal (Maxwell Lord) y Kristen Wiig (Cheetah).

 

TENET DE CHRISTOPHER NOLAN (17 DE JULIO)

No siempre comulgo con el estilo cerebral de Christopher Nolan, pero sí tengo claro que sus películas hay que verlas en pantalla grande. Una película que parece ser un nuevo puzzle del que mejor no saber nada antes de ir a verla.

 

TOP GUN: MAVERICK DE JOSEPH KOSINSKI (17 DE JULIO)

34 años después del exitazo de Top Gun que lanzó la carrera de Tom Cruise, volver a verle encarnar a Maverick hace que sonría y sea feliz. A pesar de la pinta de reboot encubierto clara que el trailer transmite, Tom Cruise sabe ofrecer siempre un gran espectáculo, y no creo que decepcione. Además, como en Misión Imposible, ver a Cruise realizar los stunts y en este caso, pilotar un caza de combate puede ofrecer momentos muy grandes. Dirige el colaborador habitual de Criuse Joseph Kosinski (Oblivion).

 

SOUL DE PETE DOCTER Y KEMP POWERS (7 DE AGOSTO)

¿De donde vienen nuestra pasión, nuestros sueños o intereses? Pete Docter (Del revés, UP) dirige con el novato Kemp Powers la segunda película original de Pixar para 2020, que promete una obra tan diferente y emocionante como lo fue Del revés. Las expectativas no podían estar más altas.

 

CAZAFANTASMAS: MÁS ALLÁ DE JASON REITMAN (21 DE AGOSTO)

Jason Reitman, hijo de Ivan Reitman, busca volver a la esencia de las películas originales de loa Cazafantasmas. No debería emocionarme este trailer, pero lo hace. Esperemos que acierten.

 

THE KING´S MAN DE MATTHEW VAUGHN (18 DE SEPTIEMBRE)

Matthew Vaughn aún no ha hecho una mala película de acción. Y esta precuela ambientada en la Primera Guerra Mundial protagonizada por Ralph Fiennes promete muchos momentos super molones y divertidos.

 

THE ETERNALS DE CHLOÉ ZHAO (30 DE OCTUBRE)

la segunda película de Marvel Studios de 2020 promete contar la historia oculta del Universo Marvel a partir de unos seres inmortales que han poblado la Tierra desde hace milenios. La genial creación de Jack Kirby cobra vida de la forma más inesperada en esta película coral interpretada por Angelina Jolie y Richard Madden entre otros.

 

DUNE DE DENIS VILLENEUVE (18 DE DICIEMBRE)

DUNE. Frank Herbert. Denis Villeneuve. No hace falta decir más.

 

13 películas para 12 meses forman mis imprescindibles del año nuevo, a los que seguro añadiré otras muchas. 2020 pinta bien, esperemos que no decepcione, seguro que no.

Aprovecho para desearos a todos una gran entrada de 2020. A ver si en el año nuevo nuestros sueños por fin se cumplan.

 

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¡Saludos a todos!

 

Crítica de Joker, de Todd Phillips

Hablemos de Joker. Han pasado dos meses desde su estreno y la película dirigida por Todd Phillips se ha convertido en un fenómeno social y mediático. Pero, ¿qué se esconde detrás de su brillantez formal y la estelar interpretación de Joaquin Phoenix? Voy a intentar desgranar mis impresiones sobre la película, así como la respuesta a la vieja pregunta: ¿qué hace que una película sea “buena”?

PUNTUACIÓN: 4/10

“Arthur Fleck (Phoenix) es un hombre ignorado por la sociedad, cuya motivación en la vida es hacer reír. Pero una serie de trágicos acontecimientos le llevarán a ver el mundo de otra forma. Película basada en el popular personaje de DC Comics Joker, conocido como archivillano de Batman, pero que en este film tomará un cariz más realista y oscuro.” (FILMAFFINITY)

Joker llegó a la cartelera tras su arrollador éxito en el festival de Venecia, donde ganó el León de Oro a mejor película. La propuesta de Todd Phillips (Resacón en Las Vegas) de contar el origen del clásico villano de Batman en un contexto “realista” cuenta con una estelar actuación de Joaquin Phoenix que le coloca con muchas posibilidades de ganar el Oscar de este año. Una película pensada para los espectadores que no son fans del cine de superhéroes que ha arrasado en la taquilla de todo el mundo.

Empezando por los aspectos positivos de Joker, tengo que aplaudir la creación de Joaquin Phoenix. Phoenix en pantalla se convierte en un portento y nos regala a un protagonista único con un trabajo corporal lleno de expresiones y movimientos nunca antes vistos en una pantalla. Arthur Fleck es un rechazado de la sociedad que es golpeado por gamberros en la calle, pero también por unos servicios públicos que dejan de atenderle en el momento que más lo necesita. Su Arthur es un enfermo mental que sufre, entre otros síntomas, ataques de risa incontrolables casi a modo de ataques epilépticos (unos síntomas reales encontrados en algunos enfermos mentales), creando momentos muy incómodos para el espectador. Con una extrema delgadez, tiene momentos de belleza hipnótica cuando casi desnudo baila y se expresa delante de la cámara, y sufre una increíble e imposible transformación delante de la cámara, pasando de víctima a asesino en serie de forma sorprendente.

Phoenix realiza una alucinante e increíble actuación que probablemente le abra las puertas del Oscar, aunque luego analizaré por qué me ha recordado a los fuegos artificiales, creando una explosión de carisma y brillantez actoral que se desinfla por el vacío de lo que nos cuenta. En todo caso, debo reconocer que a pesar de las objeciones que luego expondré, Joker es una película muy entretenida que pasa en un suspiro, sus dos horas jamás se hacen largas.

Técnicamente, Joker es también impecable. Me ha alucinado la música de Hildur Guðnadóttir, colaboradora del tristemente fallecido Jóhann Jóhannson (Sicario, Mother!, The Theory of Everything). 2019 es el año de su consagración al haber realizado las bandas sonoras de Joker y Chernobyl en HBO. Joker cuenta con una potente, perturbadora y emotiva partitura adornada con una brillante selección de canciones pop de los setenta súper icónicas que te atrapan de principio a fin.

Visualmente, la fotografía de Lawrence Sher es espectacular, ofreciendo una estilizada puesta en escena creando espacios con una gama cromática brillante que aportan una personalidad única a la película. Cada fotograma cuenta con una estudiadísima composición y, por qué no decirlo, una gran belleza, creando imágenes que son verdaderas obras de arte. Junto a Sher, Joker cuenta con un estupendo vestuario de Mark Bridges y un elegante montaje de Jeff Groth.

Destaco también sin duda el sobresaliente diseño de producción creado por Mark Friedman que nos traslada a una ciudad sin nombre que podría ser New York en un momento indeterminado de los años setenta. Esta elección de Todd Phillips no es casualidad, al ser los años 70 un momento clave en los Estados Unidos marcado por las luchas sociales, la crisis económica y el inicio del desmantelamiento del sistema de bienestar americano promovido tras la Segunda Guerra Mundial, además de ser una década marcada por el nuevo cine social de autores como Peter Bogdanovich, Sidney Lumet, Michael Cimino o Martin Scorsese, cuyas obras maestras Taxi Driver o El Rey de la Comedia han servido de clara inspiración para esta película. La ciudad se muestra como sucia y decadente, con una delincuencia y prostitución visibles en las calles, creando un espacio tóxico para que la gente decente pueda vivir una buena vida.

Todos estos elementos “técnicos” eran necesario para contar la historia que Phillips quería, y como comentaba al comienzo, si tengo que valorarlos el notable alto casi se me quedaría corto.

Hasta ahora me está quedando una crítica muy positiva de Joker, que bien, ¿no? Si dejara de escribir ahora mismo uno pensaría que me ha parecido un peliculón en consonancia con el 99% de los mortales que se han dejado embelesar por el indudable atractivo estético e interpretativo de la película. Lástima que ahora tenga que entrar en la parte chunga, que es LA HISTORIA, qué nos cuenta realmente y el mensaje que busca transmitir.

Aunque supongo que a estas alturas no queda nadie que no haya visto Joker, aviso que a partir de ahora entro en territorio FULL-SPOILERS. Estáis avisados. Además, lo que viene a continuación es una crítica a la película y los temas que expone. No es mi intención en ningún caso decir que los que opinen diferente a mi están equivocados, ni tengo ningún problema sabiendo que ha gustado a muchísima gente. Para gustos colores, y este es el mío:

JOKER es una de las películas más tramposas y deshonestas que he visto en muchísimo tiempo. Todd Phillips plantea una orgía de porno emocional que muestra de la forma más burda un catálogo de lugares comunes del anticapitalismo que justifican el uso de la violencia como instrumento de lucha social y única salida para los desfavorecidos de la sociedad frente a los ricos que les explotan.

Todd Phillips y Scott Silver escribieron el guión de Joker. Públicamente Phillips indicó que planteaba esta historia desde un punto de vista “realista” y adulto, ya que las historias del personaje creado por Bill Finger, Bob Kane y Jerry Robinson para DC Comics publicadas durante estos 80 años de historia no se lo parecían. Para Philips el origen del Joker no tiene sentido, y no se cree que alguien tras caer en una cuba de productos químicos vea transformada su piel y su psique.

Aquí viene la primera trampa, y es este supuesto empeño por un realismo que es una mera fachada superficial que no aguanta el menor análisis serio. Si vamos a ser REALISTAS, los enfermos mentales no se convierten en asesinos en serie de la noche a la mañana. Eso no pasa. Como tampoco es realista que un asesino en serie se dedique a castigar a los “culpables” de haberle tratado mal. Eso es falso e irreal. Precisamente los asesinos en serie suelen cebarse en las víctimas inocentes indefensas, por lo que el viaje de Joker como protagonista en esta película es tan falso y absurdo como lo es no morir tras caer en una cubeta de productos químicos.

Siguiendo con los elementos realistas, en uno de los giros más estúpidos que se recuerdan en una película “seria”, Arthur Fleck descubre que él NO es hijo de Thomas Wayne como afirmaba su madre, sino que esta le adoptó siendo niño y le maltrató física y psicológicamente durante meses hasta que fue detenida y llevada a una institución mental. Incluso llega a sugerirse que sus problemas mentales fueron provocados por este trauma. Un giro realmente estúpido porque un niño maltratado por una madre adoptiva no sería jamás entregado de nuevo a su maltratadora. Para querer ofrecer una historia “realista”, Phillips se regodea con las ideas más tontas y absurdas que se le pasaron por la cabeza.

Pero más allá de estas trampas de guión, Todd Phillips realiza un obsceno ejercicio de pornografía emocional destinado a que empaticemos con Arthur Fleck al convertirle en una víctima de un sistema capitalista que no cuida los servicios públicos como la recogida de basuras y que recorta los servicios sociales. Phillips muestra repetidamente a Arthur casi desnudo en calzoncillos para mostrarle en su forma más indefensa y descarnada, jugando a un burdo ejercicio de primero de interpretación para que sintamos pena por él. Y el caso es que consigue transmitir todo su patetismo y todo su dolor al no encontrar su lugar en el mundo, pero la herramienta utilizada es burda a más no poder.

Esta idea me lleva a recordar que un tema recurrente en la lucha de Batman contra el Joker ha sido que el Joker cree que Batman es su opuesto y que si tuviera un mal día cualquiera podría enloquecer igual que él. En La Broma Asesina y también de The Dark Knight de Cristopher Nolan el mensaje estaba claro: Joker enloqueció por un mal día, pero mucha gente sale adelante siendo decente aunque la vida les golpee. La gente “normal” no se convierte en Joker, JOKER SE EQUIVOCA Y ES EL VILLANO. Sin embargo, para Todd Phillips, Joker es una víctima del sistema. ¡Buff! ¡Qué horror!…

Este es el problema de muchas obras gafapastas con una supuesta pretensión de ser considerada “alta cultura”. Un creador puede dotar a su obra del tono, los giros y todas locuras y tonterías que quiera, pero si el director afirma que busca ser más importante, culta y relevante que otras obras similares de entretenimiento, luego no puede ofrecer un producto ensamblado a partir de estupideces y estereotipos exagerados sin el más mínimo matiz y construido con brocha gorda. Porque entonces está fracasando en el propio standard de calidad que él mismo se había autoimpuesto.

Más allá del imposible arco de Joker, la película tiene un mensaje recurrente muy claro durante todo el metraje, situando al capitalismo y a los ricos como los villanos de esta historia. Capitalismo como SISTEMA que merece ser derribado y ricos que se merecen lo que les pase. Este mensaje de lucha de clases sociales no se cuenta de forma elegante e inteligente como en Parásitos de Bong Joon-ho, sino que se lanza como bofetones a la cara del espectador. Para colmo, durante el clímax Arthur verbaliza esta locura argumental de Phillips: “¿Qué obtienes cuando cruzas a un solitario mentalmente enfermo con una sociedad que lo abandona y lo trata como basura? ¡Obtienes lo que te mereces!”.

Este mensaje inverosímil oculta otra gran mentira, y es que presenta como un grave problema social algo que NO ha pasado nunca. El sistema no abandona a un enfermo hasta el punto de convertirlo en un peligroso asesino en serie. Es un planteamiento tan absurdo que abochorna tener que explicarlo.

Tan empeñado está Todd Phillips en mostrarnos al CAPITALISMO y la SOCIEDAD como los grandes villanos de este mundo sin empatía que crea situaciones extremas ridículas, como que tras ser apalizado Arthur por unos chavales y estar lleno de moratones, su jefe ponga en duda que le han atracado y exija que devuelva el cartel de madera con el que ha sido agredido, descontándoselo del sueldo. O que el asesinato aleatorio de 3 personas en el metro espontáneamente provoque la aparición de un movimiento de “Muerte al rico”. Absurdo no llega a calificar lo tonto que es todo.

Thomas Wayne para Phillips simboliza todo lo malo del capitalismo, adoptando todos los tópicos y estereotipos con los que la una parte de la izquierda califica a las mayores fortunas del mundo, ese malvado 1% de la población que posee la gran mayoría de la riqueza del mundo y solo busca explotar al pueblo llano. Así, siempre que aparece en pantalla transmite que la gente somos estúpidos y no sabemos hacer nada bien, necesitando la guía de los ricos privilegiados que saben mejor que nosotros como solucionar nuestros problemas, porque ellos son listos y nosotros estúpidos.

En un momento en el que movimientos como el “Occupy Wall St” o el 15M en España están realizando una enmienda a la totalidad de la sociedad occidental, Todd Phillips se alinea con estos movimientos antisistemas hasta el punto de alentar y justificar su lucha. Aunque igual no se trata de sustituir el actual sistema sino de verlo arder, recordando la frase de Alfred en The Dark Knight.

Phillips da munición a todos aquellos “tiradores solitarios” que se consideren agraviados por la sociedad, sea verdad o una invención de una mente alucinada. Si Joker puede levantarse contra los que le tratan como basura, ¿por qué no lo van a hacer ellos? Aunque estamos ante una película, este mensaje pueril puede ser malinterpretado, sobre todo en unos Estados Unidos que sufren todas las semanas tiroteos realizados por locos que se creen fuera del sistema.

Todo esto me lleva al calificativo de “tramposo” que utilicé antes. Porque Phillips lanza la piedra convirtiendo a Joker en un ídolo de los antisistema y expresando el mensaje que están deseando oír estos desequilibrados, para luego no se atreve a llevar hasta el final este mensaje haciendo que la revuelta social surja casualmente a partir de las acciones de Joker sin que él tenga realmente nada que ver. Lanza la piedra y esconde la mano.

Si realmente hubiera querido crear un verdadero criminal, Phillips hubiera mostrado a Arthur matando a algún inocente y no solo a culpables que previamente se habían portado más con él. Oportunidad tiene para ello, cuando tras matar a su compañero de trabajo puede matar al enano, pero le deja ir porque “es el único que siempre se portó bien con él”. Es decir, no se atreve a llevar su maldad hasta el final porque eso robaría la posibilidad de ser el icono antisistema que quiere que sea. Frente al mal personificado de los comics o el cine que realiza actos terribles de forma aleatoria sin importar quien es la víctima, Phillips le convierte en algo diferente, una víctima que reacciona contra la injusticia de forma violenta, algo que desde luego no mejora lo ya existente y que confirma que “diferente” no hace que una obra sea “mejor”.

Y, por si fuera poco, me acabo de enterar que hay una teoría sobre el ambiguo final de la película que presenta la posibilidad de que todo lo visto no fuera más que un delirio de Arthur mientras está ingresado en el manicomio. Teoría no desmentida por Phillips y que, si fuera cierta, y hay elementos a lo largo de la película que indican que podría ser, significaría la tomadura de pelo más grande que jamás sufrí viendo una película.

Phillips ha creado una de las obras más tramposas y deshonestas que recuerdo que finge ser adulta igual que lo intentó Batman v Superman de Zack Snyder. Su brillantez formal y la gran interpretación de Phoenix pueden engañar al espectador gracias a una puesta en escena apabullante, pero trata de forma tan tonta y superficial temas complejos que provoca bochorno. He hecho, encuentro temas adultos mucho mejor planteados y resueltos en películas para todos los públicos como Toy Story 4 o en el comic de La Broma Asesina de Alan Moore y Dave Gibbons, obra de la que Phillips coge elementos pero tergiversa el mensaje. Phillips se aprovecha hipócritamente del Joker como icono cultural que es mientras desprecia el medio que le creó.

Al principio me preguntaba, ¿qué hace que una película sea “buena”? La respuesta corta obviamente es muy sencilla: Una buena película es la que me gusta a mí, y cada espectador tiene un gusto diferente totalmente respetable. Pero yendo más lejos, ¿puede un gran guion con una interpretación malísima ser una buena película? Y al revés, ¿puede una gran interpretación y un excelente apartado técnico disimular un mal guion? El cine es la unión de múltiples elementos, algunos técnicos más o menos objetivos y otros subjetivos como el carisma y la empatía, y los espectadores reaccionamos de forma diferente a cada uno de estos estímulos.

Por tanto: SI, una buena película puede tener un guion horrible, y también podemos disfrutar de una buena película que tenga unas interpretaciones nefastas. Pero en mi opinión, una película que toma por estúpido al espectador nunca puede ser calificada de “buena”, y creo que Joker de Todd Phillips es un gran ejemplo de esto.

Comparto el trailer de la película:

Joker es una enorme decepción que fracasa en alcanzar el standard de calidad que el propio director Todd Phillips planteó a la hora de vender la película. Una de las película más tramposas que recuerdo con un mensaje maniqueo y pueril.

PUNTUACIÓN: 4/10

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Crítica de Doom Patrol temporada 1 (HBO)

La primera temporada de Doom Patrol estrenada en HBO ha supuesto una de las satisfacciones comiqueras más grandes del año, en muchos aspectos similar a Vengadores Endgame.

PUNTUACIÓN: 9/10

Reimaginación de uno de los grupos de superhéroes más emblemáticos de DC: Robotman, Negative Man, Elasti-Girl y Crazy Jane, liderados por el científico loco Dr. Niles Caulder. Los miembros de esta peculiar patrulla rememoran las circunstancias que les llevaron a obtener sus habilidades sobrehumanas, causando toda clase de cicatrices y desfiguraciones que les impiden llevar una vida normal. Desesperados, proponen a Caulder defender el planeta Tierra de los mayores peligros que jamás se hayan conocido. Siguiendo con los acontecimientos que tienen lugar en “Titans”, la patrulla recibe un encargo de Cyborg que no podrán rechazar, aunque cumplirlo implica que sus vidas nunca volverán a ser como antes. (Argumento oficial en Filmaffinity)

Creada por Jeremy Carver (Supernatural), basada en los personajes de DC Comics creados por Arnold Drake, Bob Haney y Bruno Premioni, así como la celebrada etapa de Grant Morrison escrita en los años 80, cuenta con Greg Berlanti (Arrowverso televisivo), Geoff Johns (escritor de Green Lantern, Aquaman, Flash, JSA, Infinite Crises o Titanes en DC Comics) y Sarah Schechter como productores ejecutivos.

La serie ha sido dirigida por Glen Winter y cuenta con fotografía de Chris Manley y música de Clint Mansell y Kevin Kiner.

La serie está protagonizada por Matt Bomer (Negative man), April Bowlby (Elasti-Girl), Brendan Fraser (Robotman), Diane Guerrero (Crazy Jane), Joivan Wade (Cyborg), Timothy Dalton (Dr. Niles Caulder) y Alan Tudyk (Mr. Nobody), entre otros. Y aunque estos personajes fueron presentados en la serie Titans, curiosamente estrenada en Netflix, lo cierto es que ambas series son autónomas y Doom Patrol puede verse sin necesidad de haber visto dicha serie.

Doom Patrol ha conseguido que mi cerebro saltara por los aires. No solo por lo bien que han trasladado a estos personajes del comic a la pequeña pantalla, sino por haberse atrevido a abrazar todas las locuras de la mítica etapa escrita por Grant Morrison. Y además, flipo pensado en que Warner diera luz verde para que esta serie se hiciera realidad.

Su creador Jeremy Carver consigue que la serie transite entre el drama y la comedia absurda, creando el tono perfecto para la serie sin olvidarse que ante todo debe ser un buen entretenimiento para los espectadores. Lo mejor es que por encima de las situaciones loquísimas a las que se van enfrentando nuestros anti-héroes, Doom Patrol es una serie de personas rotas que deben encontrar su propio camino para volver a vivir.

Todo el reparto está genial, la complejidad de todos los personajes incluyen matices sorprendentes y emocionantes, y no sabría quedarme con nadie por encima de los demás. Es más, diría que todos los actores se lo han pasado genial rodando esta serie y ese disfrute se contagia en cada fotograma.

Desde el recuperado Brendan Fraser, cuyo Robotman es un over-the-top continuo que sabe que era una mala persona cuando era humano y que ahora que no tiene cuerpo de carne y hueso intenta mejorar y cuidar de Crazy Jane y sus 64 personalidades cada una con un poder diferente, excelentemente interpretada por una genial Diane Guerrero. O la antes egoista Elasti-Girl (April Bowlby) que debe aprender a formar parte de algo más grande que ella misma. Igual que Negative man (Matt Bomer), cuya salida del armario es más emocional que física y que debe dejar atrás su pasado para poder empezar a vivir.

Cyborg, interpretado por Joivan Wade, también mola mucho. Un chaval que sueña con ser un superhéroe sin saber que se está metiendo en un mundo de locura contra el que no está preparado, sobre todo teniendo en cuenta que cree que todo el mundo, incluido su padre el ingeniero Silas Stone de S.T.A.R. Labs que le construyó, le ocultan algo.

Por último, los que también destacan son Timothy Dalton como el Dr. Niles Caulder que reune a este grupo de freaks e intenta darles un hogar y un refugio frente al mundo, con una actuación fría y calculadora, mientras que Alan Tudyk como Mr. Nobody es todo lo contrario, pura locura que hace las veces de narrador y nos cuenta directamente a los espectadores qué está pasando, rompiendo la tercera pared de formas mucho más chulas que Deadpool. Además del hecho que Grant Morrison ya empleó este recurso en los comics muchísimo antes que el personaje de Marvel.

Hay que tener muchas narices a priori de creer que el público iba a aceptar no solo a estos personajes, sino freakadas como el propio villano Mr. Nobody, El Culto del Libro No Escrito, Flex Mentallo, Danny the Street o el Bureau of Normalcy. El que no arriesga no gana, y Doom Patrol es un triunfo arrollador. Mi más sentida enhorabuena para Jeremy Carver, Greg Berlanti, Geoff Johns y todo su equipo por creer en el proyecto y sacarlo adelante.

La historia engancha porque es un puzzle dentro de otro mayor, y a medida que la acción avanza, vamos conociendo la historia de cada personaje. Como en los comics, en muchos episodios los personajes se separan para realizar misiones que cumplen el objetivo global de buscar a Niles Coulder, pero también construir los vínculos entre  ellos sobre los que se reconstruirán de sus vidas rotas.

Loca, colorida, imaginativa, sorprendente,… todos esos adjetivos han ido apareciendo en mi mente cada vez que veía cada uno de los 15 estupendos episodios de esta primera temporada, que de momento aún no ha sido renovada. No se cuanto ha costado Doom Patrol, si ha sido barata o cara de producir, y tampoco se si la audiencia en los Estados Unidos ha sida buena o mala. Pero para mi es un triunfo creativo monumental. Uno que para mi se resume en no avergonzarse de los comics originales y abrazar con fuerza toda su locura y desbordante imaginación.

Obviamente me gustaría que Warner Television confirmara una segunda temporada manteniendo el mismo equipo creativo, pero si finalmente la Doom Patrol fuera cancelada tampoco pasaría nada, porque este disfrute lo tendriamos para siempre y podríamos volver a verla una y otra vez. De la misma forma que una mala película no “arruina” nuestro comic favorito, que sigue en nuestra librería para releerlo y disfrutarlo, Doom Patrol ya forma parte de la historia comiquera televisiva.

Este disfrute me recuerda en muchos aspectos la felicidad tras ver Vengadores Endgame, no solo por todo lo visto y sentido durante su visionado, sino por la ambición de Marvel Studios en ofrecer varios niveles de maravilla en una única película, y el asombro al descubrir que tuvieron éxito a todos los niveles. Ver lo que Doom Patrol ha conseguido en la pequeña pantalla me parece también asombroso.

Me lo he pasado genial viendo Doom Patrol y buscando algo negativo que decir creo que la serie debería haber acreditado a Grant Morrison de forma clara en los títulos de crédito, ya que aunque los personajes fueron creados en los años 60 por Arnold Drake, Bob Haney, Bruno Premioni, fue Morrison el que los llevó a nuevas cotas de locura en los años 80, estando la mayoría de argumentos inspirados en algún comic suyo. Aunque de hecho es mencionado directamente en el segundo episodio “Morrison estaría orgulloso” creo que dice…, creo que esto no es suficiente, la verdad. Ya veis que es un pero pequeñito, pero tenía que decirlo…

Además, hay que reconocer que algunos efectos visuales como los de Elasti-girl son un pelín cutres, pero sinceramente creo que no desentonan con el tono de locura general, y no es algo que me molestara durante el visionado.

Comparto el trailer de esta serie:

DOOM PATROL es un must-see para todos los fans de los comics y para todos aquellos que quieren ser sorprendidos con conceptos nuevos e imaginativos que no parecen algo trillado mil veces visto.

PUNTUACIÓN: 9/10

 

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Crítica de ¡Shazam! de David F. Sandberg

¡Shazam! de David F. Sandberg basado en el personaje de DC Comics es una película que no se avergüenza de ir dirigida a un público de 14 años, la edad del protagonista Billy Batson, y por eso creo que es un éxito aunque a mi me haya parecido solo correcta.

PUNTUACIÓN: 5/10

Todos llevamos un superhéroe dentro, solo se necesita un poco de magia para sacarlo a la luz. Cuando Billy Batson (Asher Angel), un chaval de acogida de 14 años que ha crecido en las calles, grita la palabra ‘SHAZAM!’, se convierte en el Superhéroe adulto Shazam (Zachari Levi), por cortesía de un antiguo mago. Dentro de un cuerpo musculoso y divino, Shazam esconde un corazón de niño. Pero lo mejor es que en esta versión de adulto consigue realizar todo lo que le gustaría hacer a cualquier adolescente con superpoderes: ¡Divertirse con ellos! ¿Volar? ¿Tener visión de rayos X? ¿Disparar un rayo con las manos? ¿Saltarse el examen de sociales? Shazam va a poner a prueba los límites de sus habilidades con la inconsciencia propia de un niño. Pero necesitará dominar rápidamente esos poderes para luchar contra las letales fuerzas del mal que controla el Dr. Thaddeus Sivana (Mark Strong).

Shazam fue creado por Bill Parker y C.C. Beck en las páginas de la editorial Fawcett en 1940 con el nombre de Captain Marvel. Años más tarde, DC Comics compró en 1972 esta editorial que había caído en declive, incorporándolo a su catálogo editorial como SHAZAM!, ya que por tema de derechos, estos habían caducado y Marvel Comics los adquirieron para su personaje Capitán Marvel.

Lo mejor de Shazam es toda la parte de Billy Batson (Asher Angel) y como tiene que aprender a confiar en su nueva familia adoptiva.  Billy es un chaval acosado por una infancia dura buscando a su madre que deja entrever pocas o casi ninguna emoción. Sin embargo, Shazam (Zachari Levi) es el reverso, la alegría del niño que puede jugar con unos juguetes espectaculares sin consecuencias. En ese sentido aunque el over-the-top interpretativo de Levi tiene poco que ver con la personalidad de Angel en pantalla, creo que esta diferencia tiene sentido, o al menos está suficientemente justificada de forma que no me molesta.

En lo referido a la parte familiar, creo que además de Angel, el resto de “hermanos” de su casa de acogida lo hacen bastante bien, aunque reconozco que sus personajes son bastante arquetípicos y cuentan con pocos matices sobre los que trabajar.

Otro hecho importante de Shazam!, que viene directamente del origen del comic, es que el personaje es un huérfano pobre que encontrará la felicidad con una familia de acogida. Esto puede hacer que muchos chicos se vean identificados con Billy Batson, y crea un arquetipo de héroe muy diferente a Batman o Iron Man, adultos ricos que utilizan su riqueza para su agenda superheroica. En este sentido, creo que captura perfectamente el espíritu de los cómics de la Familia Marvel original, la etapa de Jerry Ordway en los 90 en una época donde el grim-n-gritty era la moda, o la de Geoff Johnson actual.

En lo relativo al villano, Mark Strong creo que aporta bastante con su imponente presencia y su voz grave, de forma que salva correctamente a un personaje sin matices y con muy pocos elementos interesantes con los que trabajar.

Shazam es una película de un presupuesto muy ajustado de 90 millones, y aunque inicialmente la película luce bastante bien, en la parte final de enfrentamiento se nota que se ha quedado muy corto en el apartado técnico y en los efectos especiales.

En lo negativo, las escenas superheroicas iniciales en las que Billy empieza a aprender el alcance de sus habilidades, son meros sketchs cómicos con más o menos gracia, que diría solo gustarán a los más pequeños. Pero luego la pelea final está también bastante poco inspirada si se la compara con las pelis Marvel, no solo en lo relativo al apartado técnico, sino a la falta de tensión o verdadera sensación de peligro.

Como comento antes, Zachari Levi creo que hace la interpretación que el director le pedía de Shazam. Sin embargo, hay en algunos momentos en que aparece demasiado hinchado hasta ser totalmente irreal, casi como si de un muñeco de Michelín se tratara. No es que me sacara de la película, pero sí que hizo que pensara que algo no encajaba del todo bien.

Globalmente, creo que Shazam planteada como película infantil y juvenil consigue lo que propone y gustará al público más joven, y no tanto al adulto. Sin embargo, creo aunque el guión de Henry Gayden, a partir de una historia suya y de Darren Lemke, es una historia de origen típico, se le hubiera podido sacar muchísimo más juego.

En resumen, Shazam me ha parecido solo correcta, pero creo que sí va a conectar con el público más joven, y me alegro que mi hijo pueda disfrutar de los personajes de DC Comics en la gran pantalla. No es ni de lejos la mejor película de personajes de esta editorial, pero sí es un paso por la senda correcta de algo tan obvio como hacer la película con el tono que exige el material original y no forzar que sea algo que no es.

Ahora que Walter Hamada, el nuevo jefe de Warner, ha dado por enterrado el Universo Compartido de los personajes de DC Comics para centrarse en películas independientes, hay una clara posibilidad de crear una Shazam-franquicia. Parece que la película de Black Adam con The Rock sigue activa, y de hecho le mencionan aunque sin nombrarle. Y tras contar su origen en el Egipto de los faraones claramente podrían aprovecharle en una probable Shazam 2 en el presente. Eso si, la viabilidad de esta nueva franquicia pasa por mantenerla dentro de unos presupuestos ajustados.

Ahora bien, mientras las películas de Marvel son para todos los públicos entendido como un target amplio y diverso de espectadores, Shazam es una película infantil y juvenil. Todo aquel que critique el humor de Marvel va a salir espantado del visionado. Esto no es malo per se, pero si limita su potencial en taquilla. Entiendo que un veinteañero no quiera ver Shazam 2, de hecho si no fuera por mi hijo yo tampoco la vería.

Comparto el trailer de la película:

¡Shazam! es una película pensada para los niños. Ellos se lo pasarán genial mientras que los adultos la pondremos al nivel de “qué cosas hay que hacer por los hijos”.

PUNTUACIÓN: 5/10

 

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