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Crítica de Star Trek Discovery temporada 2 (Netflix)

Netflix estrenó la segunda temporada de Star Trek: Discovery hace algunas semanas, y aunque no es tan buena como su predecesora, sirve de correcto entretenimiento para todos los fans de la ciencia ficción espacial.

PUNTUACIÓN: 7/10

La segunda temporada de la serie de televisión estadounidense Star Trek: Discovery se desarrolla aproximadamente una década antes de los eventos de la serie original de Star Trek y sigue a la tripulación del USS Discovery mientras investigan siete señales misteriosas aparecidas en el espacio profundo, que tienen una conexión con la protagonista Michael Burnham (Sonequa Martin-Green) y sobre todo, con su hermano adoptivo Spock (Ethan Peck), que resultará clave para salvar la galaxia.

Star Trek: Discovery ha sido producida por CBS Television Studios con Alex Kurtzman como showrunner de esta segunda temporada en sustitución de Gretchen J. Berg y Aaron Harberts, los showrunners de la primera que fueron despedidos a mitad de la producción. Esta temporada está planteada con el objetivo de conectar y cerrar los huecos entre la primera temporada y la serie clásica de TV.

Si te gusta la ciencia ficción, te recomiendo que veas esta serie, sobre todo su notable primera temporada, cuya crítica puedes leer aquí. Y a partir de ahora lo que leas es SPOILER, ya que es imposible comentar sobre esta segunda temporada sin comentar los aspectos más importantes de su trama. ¡Sigue leyendo bajo tu responsabilidad!!

Sonequa Martin-Green interpreta a Michael Burnham, comandante humana criada en Vulcan por la familia de Spock. Doug Jones repite como Saru, Anthony Rapp es el doctor Paul Stamets, Mary Wiseman es la especialista Sylvia Tilly, amiga y compañera de cuarto de Burnham y Shazad Latif como ash Tyler, la antigua pareja de Burnham que es ahora mitad humano mitad klinglon.

Para esta segunda temporada se incorporan Anson Mount como el capitán original de Star Trek, Christopher Pike, y Ethan Peck como Spock, el icónico vulcaniano de la serie original y hermano adoptivo de Burnham. Estos personajes y su nave estelar, el USS Enterprise, se incluyeron como parte del intento de explicar sus conexiones la serie original de Star Trek, y sus interpretaciones me han arecido de lo mejor de esta temporada. También repite Michelle Yeoh en el papel de la Capitana Philippa Georgiou, la antigua capitana y mentora de Burnham asesinada que ha vuelto como su contrapartida terrana proveniente de otra dimensión.

Un comentario recurrente que me vino a la cabeza varias veces durante el visionado de esta segunda temporada es “Cuanto daño va a hacer Vengadores Endgame a las historias de viajes temporales” Desde luego ya no volveremos a verlas con los mismos ojos, y al primer ejemplo de esta Star Trek Discovery me remito.

Esta segunda temporada ha sido entretenida, pero bastante más floja que la anterior. La historia se apoya completamente en el misterio del “Angel Rojo” que recorre la galaxia, y no es hasta la segunda parte de los 14 episodios cuando se descubre de qué va realmente esta temporada y quien es el antagonista y la amenaza para la tripulación del Discovery. Y la resolución sinceramente no está a la altura de las expectativas. Y es una pena, ya que el giro de la mid-season anterior en la que viajaban a la dimensión Terrana fue bestial y super entretenido, pero en este caso se ha quedado en un Wtf!!, una ocasión perdida.

Esto no quiere decir que Discovery no sea una serie muy entretenida, que lo es, ni que haya bajado el nivel respecto a su sobresaliente diseño de producción y efectos especiales, así como en las convincentes interpretaciones de todo el reparto. La serie es una montaña rusa de sorpresas y emociones que engancha, lo único es que notas que algo no cuadra del todo ni es tan interesante como lo que vimos en la temporada anterior.

Y es que el mcguffin de esta temporada gira sobre realizar unos viajes en el tiempo para evitar que Control, una Inteligencia Artificial que aparece de la nada, se haga con unos datos en posesión de la Discovery que pueden ayudarla a adquirir consciencia y consiga destruir a todos los seres vivos de la galaxia. Unos viajes temporales destinados a cambiar el pasado, nuestro presente, que aunque aparentemente cuadran, mejor no pensar mucho en ellos porque puede que todo salte por los aires.

Y por si fuera poco con los viajes temporales y sus paradojas, para conseguir que los héroes triunfen hay un montón de casualidades y personajes que aparecen literalmente de la nada para dar con la solución justa en el momento propicio, lo cual hace que nuestra suspensión de credulidad salte por los aires en algunos momentos en los últimos episodios.

Esto enlaza con el hecho de que el showrunner Alex Kurtzman parece tan centrado en hacer que todo cuadre respecto a la serie original, que se olvida en crear a un antagonista, Control, que transmita verdadera sensación de amenaza. Por ello, todo el climax final queda muy flojo y sin tensión dramática, con unos combates espaciales en los que no se ve nada y tampoco dan sensación de que realmente importen, ya que están dejando claro en todo momento que el viaje temporal puede arreglarlo todo.

La idea de la conexión con la serie original es una de las cuestiones clave que más se comentaron en su día, teniendo en cuenta que nunca se mencionó al U.S.S. Discovery ni a la hermana de Spock, Michael Burnham. Y hay que reconocer que la explicación final que se da es correcta, aunque un poco loca. En todo caso, igual que Vengadores Endgame NO tiene agujeros de guión porque la película explica su lógica, este final se justifica suficientemente.

Otro elemento que me ha gustado menos de esta temporada es que no cumplen la clásica norma de “Show, don´t tell” aplicable al medio audiovisual. En lugar de mostrarnos a personajes actuando en función de sus sentimientos, vemos una y otra vez a todo el mundo explicando como se sienten. Uno tras otro, abren el corazón a la cámara cuando deberíamos verles hacer acciones interesantes. Y si fuera solo Michael Burnham no pasaría nada, pero en los últimos tres episodios son todos los protagonistas. E incluso una tripulación que no se han molestado en construir previamente para que nos importe como se sienten.

Descubro ahora que la CBS ha confirmado una tercera temporada de Star Trek: Discovery. Y aunque a priori parece algo sorprendente dado el final de esta temporada, teniendo en cuenta que hay un final abierto, es perfectamente posible la continuación. De hecho, me gustaría pensar que una vez se han desembarazado de la continuidad con la serie original, una eventual tercera temporada va a poder despegar por fin y demostrar todo el potencial de esta tripulación.

Me leo y me doy cuenta que esta reseña me está saliendo muy negativa, y lo cierto es que Star Trek Discovery globalmente me ha parecido bastante entretenida, y ha cumplido de sobra con su función, aunque sea a costa de ponerse al nivel de series de clase media, muy alejada de los mejores series actuales.

Comparto el trailer de esta segunda temporada:

La segunda temporada de Star Trek Discovery me ha gustado y me parece una correcta conclusión de la historia que sirve de conexión con la serie de televisión original, aunque sin la frescura de la notable primera temporada.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

 

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Crítica de Counterpart temporada 2 (HBO)

Con algo de retraso vi la segunda y de momento última temporada de Counterpart, la serie de espionaje y ciencia ficción creada por Justin Marks con un J.K. Simmons en plan estelar, disponible en España a través de la HBO.

PUNTUACIÓN: 7/10

Counterpart es una serie de espionaje sobre un misterioso mundo que se esconde bajo la superficie de nuestras vidas. Howard Silk (J.K. Simmons) es un modesto trabajador de una agencia de espionaje de las Naciones Unidas en Berlín. Cuando Howard descubre que su organización oculta el acceso a una dimensión paralela se ve envuelto en un mundo de intriga, peligro y traición donde la única persona en quien puede confiar es su otro yo del mundo paralelo. La serie trata temas como la identidad, el destino y el amor perdido planteando una eterna pregunta: ¿Y si nuestras vidas hubiesen sido diferentes?”.

En esta segunda temporada, tras el cierre de la aduana entre dimensiones y que los dos Howard Silks quedaran atrapados en sus mundos contrarios, tendrán que aliarse con las versiones de su familia y colegas de cada mundo si quieren tener alguna posibilidad de desbaratar la conspiración que amenaza ambos mundos.

Además de un genial J.K. Simmons, también me han gustado el resto de reparto, formado principalmente por Olivia Williams como Emily, la esposa de Howard en tierra 1 y divorciada de él en Tierra 2; Harry Lloyd como Peter Quayle, Director de Estrategia en Tierra 1 que descubre que desde el otro mundo están planeando algo contra el suyo y Nazanin Boniadi como Clare, la esposa de Harry en Tierra 1 que tiene un papel crucial en la historia.

Respecto a la primera temporada, en esta segunda me ha gustado que se centren en otros personajes además de Howard Silk. De esta forma, veremos los matices de Emily, la mujer de Howard que en ambos mundos levantó un muro entre ella y su marido. O la pareja formada por Peter y Clare. Counterpart en una ciencia ficción de “personajes”, y los pequeños matices son los que marcan la gran diferencia en sus vidas. J.K. Simmons está excelente, pero Olivia Williams le da la réplica de forma genial.

El tema de “¿Y si hubiera hecho las cosas diferentes?” es el centro de la trama, y en todos los casos vemos que los personajes deben aprender a vivir con quién son y las decisiones que tomaron, ya fueran acertadas o equivocadas, y cómo cambiar de mundo no les va a devolver aquello que perdieron.

En esta segunda temporada se dan las respuestas sobre la formación de estos mundos paralelos, y el motivo de la conspiración que intenta destruir Tierra 1. En este sentido, para mi el mejor episodio de toda serie ha sido el sexto, “Ciudades gemelas”, en el que se explica el origen del cruce y la creación de estas dimensiones similares pero diferentes. Por encima incluso de las grandes interpretaciones, me gustó mucho la forma en que nacen los mundos, cómo inicialmente son idénticos y como por culpa de un experimento inocuo e inocente se creó una pequeña diferencia que acabó provocando un muro de sospechas, enfrentamientos y muerte entre ambos mundos.

Una derivada de este conocimiento es que narrativamente nos habían mostrado que Tierra 1 era la “buena”, y tenía que desbaratar los planes de grupos terroristas de Tierra 2. Pero cuando las respuestas llegan, vemos como todo es más complejo y las barreras entre el bien y el mal, el blanco y el negro se difuminan. Desde luego, aquí no hay nadie que esté libre de pecado. Y en este sentido, el personaje de Yanek, interpretado por James Cromwell en el presente y  Samuel Roukin en 1986, ofrece las respuestas que nos planteábamos desde el minuto uno.

Si tengo que comentar algún aspecto menos bueno, diría en primer lugar que final me ha parecido quizá demasiado rápido y fácil. No se si fue debido a que los productores fueron informados a última hora de que la serie no iba a continuar y tuvieron que darle un cierre deprisa y corriendo, pero lo cierto es que frente al ritmo pausado de toda la narración, el último episodio pareció una carrera de fórmula uno que cierra todo casi con un chasquido de dedos. Dicho esto, creo que aunque apresurado, es un buen final para la serie que cierra las principales incógnitas, dejando algunas cuestiones menores abiertas por si en algún momento se plantearan continuar.

El otro aspecto que no me ha acabado de convencer es que la serie da las explicaciones sobre la creación de estos mundos, y por qué un grupo de Tierra 2 busca venganza sobre Tierra 1. Pero estas explicaciones no justifican adecuadamente como es posible que la “mente maestra” sea tan inteligente y tenga a su disposición recursos casi ilimitados para poner en marcha estos planes que han significado años de actividades en la sombra y de infiltraciones de un mundo al otro. En todo caso, lo cierto es que esto es un aspecto menor de una serie que me ha parecido bastante interesante.

Comparto el trailer de esta segunda temporada:

Creo que la serie ofrece un satisfactorio final a la historia y cierra las principales tramas abiertas, por lo que el anuncio del cierre de la serie me parece que es la decisión correcta, independientemente de que los datos de audiencia no fueran todo lo buenos que supongo esperaran.

PUNTUACIÓN: 7/10

 

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Crítica de The Deuce temporada 2 (HBO)

La segunda temporada de The Deuce, serie creada por David Simon y George Pelecanos y que se estrenó en HBO hace unas semanas, despega definitivamente como uno de los mejores dramas de la televisión actual.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Nueva York 1977. La música disco y el punk están en pleno apogeo, en un momento en a pesar de la corrupción policial, se está produciendo un cambio en la tolerancia política hacia el mundo del vicio del centro de la ciudad. Y la mafia, el primer patrocinador de la pornografía en el momento en que los tribunales declararon su legalidad, parece estar ahora en condiciones de conseguir grandes ganancias. Aunque en Los Angeles la industria del porno es más potente y profesional, está aumentando en la costa este. Y por ahora, Nueva York sigue siendo una ciudad llena de películas, música y arte, en la que la fiesta, alimentada por las drogas, no para las 24 horas.

Este excelente drama centrado en los personaje regresa con una construcción del mundo aún más envolvente y un enfoque protagonizado por sus excelente personajes femeninos, entre las que destaca el tour-de-force interpretativo de Maggie Gyllenhaal.

The Wire es una de las mejores series de la historia. David Simon y George Pelecanos se especializan en mostrarnos a personas reales que viven una vida complicada en ambientes en muchos casos hostiles. Los personajes no son buenos ni malos, sino supervivientes capaces de hacer cosas buenas y malas, y que cometen errores porque no son perfectos. Esto que se aplicaba a las duras calles de Baltimore es también perfectamente trasladable a la Nueva York de los 70.

The Deuce empezó bien en su primera temporada de presentación, pero es ahora en esta segunda en la que la acción realmente despega y empezamos a disfrutarla en toda su amplitud.

La primera temporada se centró en los personajes interpretados por James Franco, los gemelos Vincent y Frankie Martino (el serio y el cabeza loca), y el empeño de Vincent de montar su propio negocio, y como la vida sucedía a su alrededor. En esta temporada el foco varía y aunque seguiremos viendo la vida de Vincent y sus negocios, así como de las protitutas Darlene (Dominique Fishback) o Lori (Emily Meade), el verdadero protagonismo lo adquiere Maggie Gyllenhaal, cuyo personaje Candy lucha por dirigir su primera película porno, y nos ayudará a conocer los inicios de esa industria. Candy intenta unir esta faceta de su vida con la realidad que su hijo adolescente, que vive con sus abuelos, no va a tardar en averiguar a qué se dedica realmente su madre. El registro interpretativo de Gyllenhaal me ha maravillado en esta temporada.

Y mientras, la novia de Vincent, la inteligente Abby Parker (Margarita Levieva), adquiere consciencia que no es suficiente con trabajar en el bar, sino que tiene que intentar ayudar a las chicas que trabajan en la calle. Por su lado, Vincent aunque cree ser un hombre bueno y honrado que ayuda a su familia y amigos, cosa que es cierto, es también un hombre que abandonó a su mujer y sus hijos y es socio de la mafia en los burdeles del barrio que controla su primo, hechos totalmente reprobables desde un punto de vista moral. Esta dicotomía se encuentra en el alma de todos los personajes, y es lo que hace que la serie sea tan buena.

Por el bando de los chulos, también realizan un buenísimo trabajo Gary Carr (C.C., cara de ángel y actitudes de demonio), Gbenga Akinnagbe (Larry, chulo que aspira a convertirse en actor) o Method Man como Rodney. Aunque son gente despreciable, me gusta como el guión hace que también puedan hacer cosas buenas.

Otro tema que me gusta mucho de The Deuce además de todos los personajes es el tono, que huye de dramatismos efectistas y se centra en la vida de unas mujeres que a pesar de vivir controladas, también encontraban momentos para ser felices, y que luchaban para evitar ser consideradas como víctimas, aunque sin duda lo eran. Esto es vida sin artificios, algo en lo que Simon y Pelecanos son expertos.

Además, de nuevo la caracterización de la vida en los setenta está perfecta y la serie te sumerge en ese momento de grandes convulsiones sociales, entre la que encontramos la explosión de la cultura gay en la ciudad de los rascacielos. En este sentido, me ha parecido muy curioso que en contraste con la primera temporada, la serie ha mostrado ahora más desnudos masculinos frontales de forma totalmente explícita, que desnudos femeninos.

Me llama la atención leer comentarios que dicen que The Wire es una serie machista por hablar claramente sobre el mundo de la prostitución y el porno. No estoy para nada de acuerdo y me parecen opiniones ridículas de gente que sin duda no han visto la serie y hablan sin saber de lo que están hablando. La serie toca temas complejos, pero deberiamos saber a estas alturas que esconderlos no va a hacer que desaparezcan, como parece que quieren el puritanismo de derechas y el feminismo radical de izquierdas que intentan controlar las redes sociales.

Además, mostrar un hecho NO significa que lo apruebes o que tú lo realices en tu vida real. Es una obviedad tan clara que me da vergüenza tener que recordarlo, pero más vergüenza da comprobar como esto lo entiende cada vez menos gente.

La serie está planeada que termine en la tercera temporada, que espero con ganas, y sinceramente me ha gustado tanto que no le encuentro ningún pero al visionado de esta segunda temporada.

Comparto el trailer de esta segunda temporada:

The Deuce es la vida abriéndose camino. Una serie alucinante que gustará sobre todo a los espectadores a los que les gusten conocer personajes complejos y que recomiendo a todo el mundo.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

 

Crítica de Banshee Temporada 2 (HBO)

La segunda temporada de Banshee, serie de Miramax disponible en HBO España, no ha sido tan buena como la primera pero nos ha dejado un montón de momentazos con nuestros carismáticos y rotos protagonistas.

PUNTUACIÓN: 7/10

Banshee es una drama criminal que sigue los pasos de un ex convicto que asume la identidad de Sheriff Lucas Hood (Antony Starr) en la pequeña y apartada ciudad de Banshee, en Pensilvania. La segunda temporada comienza con la llegada de un agente especial del FBI (Zeljko Ivanek) que abre una investigación sobre el tiroteo entre Hood y el zar de la mafia de Nueva York Rabbit (Ben Cross), a quien Hood traicionó y por lo que cumplió 15 años de cárcel, y que vimos al final de la primera temporada.

La ex compañera de crimen de Hood, Carrie (Ivana Milicevic), trata de arreglar las cosas con su esposo Gordon (Rus Blackwell), que es el fiscal del distrito de la localidad, y con su hija, Deva (Ryann Shane).

Y mientras todo esto sucede, un horrible asesinato desencadena problemas entre la comunidad Amish y la tribu Kinaho, y durante la investigación, Lucas y sus ayudantes se enfrentarán a una banda rebelde de motociclistas Kinaho. Este hecho, unido a la guerra abierta entre el jefe del crimen local, Kai Proctor (Ulrich Thomsen) y el nuevo jefe de los Kinaho, Alex Longshadow (Anthony Ruivivar), crea un polvorín que amenaza con estallar.

Banshee ha sido desarrollada por el creador de True Blood Alan Ball siendo creación de Jonathan Tropper y David Schickler. Ball, Tropper y Schickler también son productores ejecutivos junto con Peter Macdissi y Greg Yaitanes.

Si voy directo al grano, esta segunda temporada me ha gustado un poco menos que la primera, aunque considero que estamos ante un fenomenal entretenimiento que sabe a lo que juega. Banshee triunfa gracias a sus carismáticos protagonistas, el sheriff Lucas Hood, su ex-amante Carrie o el jefe del crimen local Kai Proctor, que son personajes rotos a los que la vida ha golpeado fuerte y que no se dejan doblegar. Me encanta la complejidad de todos ellos y como pueden realizar actos heroicos y criminales casi a la vez. No siendo personaje “buenos”, sí que tienen su propio sentido de lo que es correcto y lo que no, y lo defienden hasta las últimas consecuencias.

Pero no son solo los protagonistas, todo el reparto es importante y cuenta con matices chulos durante esta temporada. En el lado policial, los agentes de Banshee Siobhan Kelly (Trieste Kelly Dunn) es una dura agente que sufrió malos tratos por parte de su antiguo novio, Emmett Yawners (Demetrius Grosse) un agente afroamericano que aguanta estoicamente el racismo del condado, o el agente Brock Lotus, (Matthew Joseph Servitto ), agente que quiere ser Sheriff a toda costa aunque tenga reconocer que a veces Hood consigue resultados que no serían posibles por métodos convencionales.

Fuera de las fuerzas del orden, la sobrica de Proctor, Rebecca Bowman (Lili Simmons) que encuentra en su tío la única persona que la ayuda cuando es expulsada de su hogar amish, o Jason Hood (Harrison Thomas) el hijo del verdadero Hood que llega al pueblo, son otros de los personajes que son oro puro desde un punto de vista narrativo.

Narrativamente, la temporada no me ha parecido tan compacta como la primera. Hay una subtrama relativa a Rabbit, el jefe de la mafia rusa de Nueva York, que no aporta casi nada a lo ya visto y que parece ser un añadido que evita que disfrutemos de lo bueno, que son los problemas que existen en Banshee entre el sheriff y Proctor, y entre él y los Kinaho de Alex Longshadow.

Hecha esta matización de lo menos bueno de estos episodios, la verdad es que en el aspecto dramático y de la evolución de los personajes, la serie vuelve a triunfar. El quinto episodio, en el que Hood recoge a Carrie después de un tiempo fuera del pueblo y contraponen lo que ambos querrían hacer, abrazar y besar a su amado/a, con una realidad en la que saben que no pueden estar juntos, me ha parecido un triunfo total.

En ese aspecto, hay un montón de momentazos de todos los personajes, como cuando Hood recuerda lo que fue entrar en prisión o conocemos al ex-novio de la agente Kelly que la maltrataba. El guión sabe construir buenos personajes que están muy alejados del ideal de héroe, pero que mola ver como intentar mejorar enfrentándose a sus problemas.

Banshee no engaña. En todos los episodios tenemos una o varias escenas de acción y al menos una de sexo, los espectadores sabemos a qué atenernos. Sin embargo, la violencia en esta temporada no va in-crescendo como en la primera temporada, sino que tiene unos estallidos brutales que me impactaron. En este sentido, me ha parecido que los guiones de esta temporada ha sido más crueles con varios personajes, de forma en que parece querer mostrar que no se puede ser buena persona en Banshee, al final el mal acaba por encontrarte y te machaca. Hay de hecho dos personajes cuyo final me pareció que tuvieron un final super inmerecidos. Probablemente por eso impacten tanto.

En este aspecto, el que evite dar finales felices tan trillados en la ficción americana, creo que es otro de los aciertos de esta segunda temporada. Por no hablar de que nos deja a las puertas de una guerra de bandas que puede ser un baño de sangre.

Lo mejor de cualquier serie de televisión es que te deje con ganas de más, y en eso Banshee vuelve a ser un triunfo total, no veo el momento de empezar a ver la tercera temporada. Comparto el trailer de esta segunda temporada, que te invito a que veas:

La segunda temporada de Banshee no es tan potente como la primera, pero sigue siendo una excelente entretenimiento para los que buscamos historias complejas protagonizadas por personajes con matices que viven en mundo grises alejados del blanco y el negro.

PUNTUACIÓN: 7/10

Crítica de Westworld temporada 2 (HBO)

Westworld , la serie de la HBO creada por Jonathan Nolan y Lisa Joy a partir de la película de Michael Crichton de 1973,  fue una de las mejores series de 2016. Tenía muchísimas ganas volver a disfrutar de esta serie, pero lamento decir que esta segunda temporada no ha estado al mismo nivel.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

La web de HBO España describe Westworld como una ambiciosa serie de ficción repleta de imaginación que eleva el concepto de las aventuras y las emociones fuertes a un nuevo nivel de peligrosidad. En el futurista parque temático conocido como Westworld, un grupo de androides-servidores se desvían de las secuencias programadas meticulosamente por los informáticos y adoptan un comportamiento anormal. Con un reparto espectacular encabezado por Anthony Hopkins, Ed Harris, Evan Rachel Wood, James Marsden, Thandie Newton y Jeffrey Wright, Westworld está basada en la película de 1973 escrita y dirigida por Michael Crichton (Parque jurásico), y ha sido creada para la televisión por los productores ejecutivos Jonathan Nolan (Interstellar, El caballero oscuro) y Lisa Joy (Criando malvas, Último aviso).

Tras la revuelta de los androides al final de la primera temporada, en esta segunda el Caos toma el control. Dolores (Evan Rachel Wood) prosigue su revolución contra los humanos, mientras Maeve (Thandie Newton) intenta recuperar a su hija de una vida anterior. Mientras, William (Ed Harris) el único humano dentro del parque que parece saber lo que el parque es en realidad, intentará desentrañar los secretos del doctor Robert Ford (Anthony Hopkins), el diseñador de Westworld.

Y en medio de todo este conflico, ¿qué le pasa a Bernard (Jeffrey Wright )? ¿Porqué parece estar viviendo dos vidas diferentes a la vez? Tal vez es que su mente está sufriendo un deterioro y no puede controlarla. O quizá es que sucesos ocultos hasta ahora estén luchando por salir a la luz.

Si no viste la primera temporada de Westworld, te recomiendo que dejes de leer ahora mismo, ya que aunque voy a intentar no spoilear nada importante, es inevitable hablar de lo sucedido al final de la temporada anterior. ¡Estáis advertidos!!

Empezando con lo que me ha gustado de esta temporada, Westworld vuelve a destacar en todo lo relativo a los aspectos técnicos: la fotografía, el diseño de producción y los efectos especiales tienen una calidad cinematográfica. Además, el casting al completo está entre los más acertados del panorama televisivo, así como la música. Y diría que la temporada va de más a menos, siendo los últimos tres o cuatro episodios los mejores de esta tanda.

Sin embargo, Westworld ha perdido en esta segunda temporada el equilibrio entre historia y estilo, apostándolo todo a atraparnos con su elegante estética y lo intrincado de su puesta en escena. Y lamento decir que en mi caso solo han conseguido provocar confusión e incluso aburrimiento mientras visionaba la parte central de la serie. Cuando te quedas dormido viendo un capítulo, es que no ha conseguido captar tu atención adecuadamente. Un día puede ser que sea culpa mía. Si pasa dos días seguidos, el problema probablemente sea que la serie no ha conseguido hacer click.

La narración fragmentada de la primera temporada para mí estuvo muy bien y fue parte de lo positivo y sorprendente de la serie. Además de conocer paso a paso cómo Dolores y Maeve consiguen despertar y adquieren consciencia, descubrimos el papel de los personajes humanos en la historia, en especial el Doctor Ford, su ayudante Bernard y el Hombre de Negro. Globalmente, la complejidad de la narración creaba un puzzle que deseabas que se completara. Y aunque no tenías todos los detalles, fue genial la sorpresa de conocer que William Delos (Jimmi Simpson) y El hombre de negro (Ed Harris) son la misma persona, sí estaba claro que estábamos viendo sucesos que ocurrían en el parque en dos momentos temporales diferentes. Con el añadido que la violencia y sexo explícitos eran un puñetazo al espectador para que  se entendiera la tortura que los humanos causaban a los robots y como su levantamiento estaba más que justificado.

Sin embargo, en la segunda temporada la complejidad narrativa y la fragmentación temporal no consiguen enganchar, más bien al contrario, causa confusión y desconexión. Por un lado, en esta segunda temporada seguimos desde el principio a Bernard en dos momentos temporales: Justo a continuación del final de la primera temporada en la que la muerte del Doctor Ford a manos de Dolores inicia la revolución, y en otro momento posterior en que despierta en una playa a la que llegan las fuerzas de seguridad de Westworld para intentar acabar con la rebelión de los robots. La gran duda es ¿cuánto tiempo ha pasado entre una acción y la otra? ¿Estamos hablando de horas, días o meses?

Una de las principales sorpresas de la primera temporada fue que además del despertar de Dolores y Maeve, descubrimos como Bernard era también un robot creado a partir de los recuerdos del Doctor Arnold Weber, socio del Doctor Ford, que pensaba que era humano y que era tan complejo que nadie le había detectado.

La sorpresa de esta segunda temporada, que voy a evitar spoilear, queda sepultada en medio de un montón de idas y venidas de todos los personajes por Westworld y por los laboratorios humanos, sumado todo ello a la propia narración fragmentada hacen que no entiendas por qué un personaje ha pasado de un sitio a otro, y más importante, sin hacer que la trama avance.

Un ejemplo de esto es el personaje de Maeve. Al final de la primera temporada decide quedarse en Westworld para encontrar a su hija. Pues la resolución a su arco queda totalmente anticlimática y decepcionante, con el añadido que durante varios episodios la vemos en otra parte del parque ambientado en el Japón feudal. Visualmente, esta parte está super chula, pero mientras la veía me quedaba la sensación de que esto es puro relleno que no aporta nada al arco del personaje, más allá de ver que en Japón un robot igual que ella luchaba como ella por mantener a su hija a su lado. Algo muy bonito pero vacío de contenido.

Igual que Dolores, que tras iniciar una revolución en Westworld al final de la primera temporada, en esta segunda sigue buscando venganza contra los humanos con todos los medios a su disposición. Fin. Es cierto que conocemos más detalles de su pasado y su futuro, pero ella como personaje no la vi evolucionar para nada.

La primera temporada buscaba que el espectador empatizara con los robots y aceptara que pueden ser “humano” aunque tus recuerdos no sean reales. La orgía de violencia y sexo inicial estaba justificada para entender la tortura que los humanos infringen día a día a los robots en el parque. Sin embargo, toda la violencia de la segunda temporada es vacía porque no aporta nada a los temas principales de la serie, hasta el punto de convertir en risibles la segunda o tercera vez que los robots invaden los laboratorios matando a personal de seguridad. Y es que esta temporada nos muestra como el parque realmente era un banco de pruebas avanzado oculto para la mayoría de personal. Así, los robots buscan ser humanos, los humanos buscan cómo disfrutar de atributos de los robots como la inmortalidad.

Además, aunque los 4 últimos episodios son los mejores de la temporada, se pasan tres pueblos por el exceso de giros finales en el último episodio, algunos con muy poco sentido más allá del “shock-value” que busca provocar en el espectador. Agradezco la intención de que esta temporada sea un “game-changer” que lo cambie todo de cara a la tercera temporada, pero algunas inconsistencias han hecho que este final abierto me parezca un buen final para la historia del parque Westworld, ya que no me quedaron demasiadas ganas de continuar con esta serie.

Comparto el trailer de esta segunda temporada:

Globalmente, esta segunda temporada me ha parecido bastante peor que la primera, más confusa y confiando en que los numerosos giros finales dejen a la audiencia con ganas de más. En mi caso creo que han pinchado en hueso, aunque sí creo que este es un buen final para la historia. Recomendable para fans de ciencia-ficción y de obras de narrativa enrevesada.

PUNTUACIÓN: 6.5/10