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Crítica de Blade Runner 2049, de Denis Villeneuve

Denis Villeneuve tenía con Blade Runner 2049 un gran problema que tenía que convertir en una gran oportunidad. ¿Cómo continúas uno de los grandes clásicos de la ciencia-ficción? Obligatoriamente vas a salir mal parado, ¿no? Esto podía presagiar un Epic Fail que sin embargo me alegra poder decir que no se ha producido, estando en mi opinión ante una obra notable que consigue mirar de tú a tú al original.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Treinta años después de los eventos del primer film, un nuevo Blade Runner, K (Ryan Gosling) descubre un secreto oculto que podría salvar a la humanidad o destruirla. El descubrimiento de K le lleva a iniciar la búsqueda de Rick Deckard (Harrison Ford), un blade runner al que se le perdió la pista hace 30 años.

Tengo que confesar que la Blade Runner original no me alucina, ni se encuentra entre mis películas favoritas. No se puede negar su importancia e influencia para la ciencia ficción de los últimos 30 años, ganándose el derecho de ser una película de culto. Pero sin embargo, la historia me parece floja y lenta, y hasta el monólogo final de Rutger Hauger, me es imposible empatizar con ningún personaje. Por favor, no me pegueis, no quiero que nadie se ofenda.

El guión de Blade Runner 2049 está escrito por Hampton Fancher (autor del guión de la original) y  Michael Green. La implicación de Fancher iba en la buena dirección e invitaba a pensar que esta continuación no iba a ser solo un ejercicio de nostalgia mal entendida, tal y como estamos viendo en la mayoría de remakes, adaptaciones y secuelas de películas clásicas que estamos sufriendo en los últimos años. Porque más que una “secuela”, para mi 2049 es una continuación del original que vuelve a mostrarnos este mundo distópico desde un nuevo punto de vista, el del Blade Runner K, excelentemente interpretado por Ryan Gosling.

Otra fuente de rechazo que podría tener el espectador es pensar que esta película es “innecesaria”, ya que siempre va a ser peor que el original, y pudiera empañar su recuerdo. Para evitarlo, los productores, entre los que se encuentra Ridley Scott, optaron por la decisión clave que explica el enorme éxito creativo de Blade Runner 2049, que ha sido la elección de su director, Denis Villeneuve. El excelente director canadiense dudó a la hora de aceptar el trabajo precisamente por lo indicado antes. Afortunadamente, gracias al buen guión creyó que sí había una historia que contar.

Si la primera Blade Runner es icónica, con sus espectaculares imágenes de Los Angeles bajo la lluvia y la música de Vangelis, en 2049 la brillantez visual no le va a la zaga. Villeneuve colabora de nuevo con el director de fotografía Roger Deakins, con el que ya había colaborado en Sicario y Prisoners, para crear una película en el que cada uno de los fotogramas de sus 160 minutos son una obra de arte.

Si, la película dura más de dos horas y media, pero la belleza de sus imágenes hizo que aunque el ritmo de la narración es lento, no me hubiera importado que la película hubiera durado una hora más. Además, la música de Hans Zimmer y Banjamin Wallfisch consiguen casi que olvidemos a la clásica banda sonora, ofreciendo algunos elementos familiares en un mundo nuevo.

La historia es sencilla, pero acierta manteniendo todo dentro de la lógica y evitando locuras y giros sin sentido. Yo no sabía nada de la película y había evitado ver trailers y críticas, por lo que todas las sorpresas y giros me gustaron mucho y me parecieron que estaban muy bien construidos a partir de la investigación que tiene que realizar K, que es lo que pone en marcha toda la acción.

El casting creo que es un gran acierto. Brian Gosling es perfecto como K, un Blade Runner de pocas palabras pero cuya mirada y sus silencios nos cuentan muchísimo sobre él.

Ver de nuevo a Harrison Ford como Dekard es otro acierto. Personalmente no soy muy fan de las dotes interpretativas de Ford, pero en este caso su actuación trasmite la  debilidad y dudas de una persona que sabe que el mundo ha continuado girando sin él. Otro acierto del guión es que 2049 mantiene la ambigüedad sobre si Deckard es o no un replicante. Es de sobras conocido que para Scott sí lo es, mientras que Ford y Fancher siempre negaron esta posibilidad. De manera que una ambigüedad controlada consigue dejarnos a todos contentos.

La gran sorpresa de la película es la actuación de la cubana Ana de Armas como Joi, la Inteligencia Artificial de la casa de K. Joi es bella, frágil e inocente, a pesar de ser una I.A. ¿Pero es solo parte de su programación o hay algo más? Lo cierto, es que la actuación y el carisma de Ana de Armas en esta película es de las que lanzan al estrellato a una actriz.

El resto de secundarios están correctos, aunque quizá no tengan demasiadas oportunidades para lucirse.  Dave Bautista as Sapper Morton, un replicante antiguo que hay que retirar,  Robin Wright es la teniente Joshi, la jefa de K, e incluso Edward James Olmos repite su papel como Gaff, el compañero de Deckard que ahora está ya retirado. Este cameo y otros que voy a evitar comentar, en ningún momento los vi con un “fanservice” vacío, sino que creo que eran necesarios para que la historia transcurriera por los caminos que necesitaba transitar, siempre rozando terrenos conocidos, pero manteniéndose un paso por delante.

Una pena es el personaje de Niander Wallace, interpretado por Jared Leto. Wallace es el creador de la nueva generación de replicantes, que en apariencia son más obedientes que los modelos previos. Y no es que Leto lo haga mal, más bien al contrario, estando ante una de las actuaciones más contenidas del Joker de Escuadrón Suicida. El problema es que se prometía como el “villano” de la historia, si ese término es aplicable aquí, y en la realidad solo cuenta con dos escenas en toda la película que saben a muy poco.

Quizá el único pero de la película es su final. NO quiero hacer ningún spoiler, pero tras 160 minutos yo esperaba un final cerrado y no uno abierto. No puedo decir más. En todo caso, no es un gran problema, aunque sí una pequeña decepción.

Lo que sí quiero decir es que tras ver la película hay algunos comentarios de críticos que comentan que la película pierde ante la original al no ser novedosa, ya que muestra muchos lugares comunes y la historia vuelve a girar en lo que nos hace humanos, ya sea biológicos o sintéticos, entre otras cosas. Obviamente una continuación no puede romper con el pasado y en ese sentido no puede ser original. Pero sí nos cuenta una historia con un misterio que nos engancha protagonizada por un personaje, K, con el que empatizamos desde el minuto uno. Lo cual es mucho más de lo que se puede decir de la película original. En estos dos aspectos, el lado noir de una investigación llevada hasta sus últimas consecuencias y el carisma de los actores, creo que 2049 es superior a la original.

Comparto el primer teaser de Blade Runner 2049, para que no os chafe ningún elemento importante de la película.

Blade Runner 2049 me ha parecido una sorprendente película de ciencia ficción que no desaparecerá como las lágrimas en la lluvia, y de la que seguiremos hablando en los próximos años. Te recomiendo que la veas en pantalla grande, ya que la belleza y la espectacularidad de sus imágenes nunca serán lo mismo en la pantalla de casa.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

 

Crítica de House of Cards Temporada 5 – Un topo en la Casa Blanca

La quinta temporada de House of Cards ha sido una locura. Una locura increíblemente divertida y con un montón de giros inesperados, pero una locura al final y al cabo que muestra el claro agotamiento de esta serie de corte político.

PUNTUACIÓN: 6/10

Al final de la cuarta temporada, Frank estaba en plena campaña electoral frente al joven candidato republicano Will Conway (Joel Kinnaman), un héroe de guerra que lo tenía todo a favor para ganarle las elecciones a nuestro querido y odiado Frank Underwood.

Al final de esta quinta temporada, esta campaña electoral se ve super lejana por todo lo que ha sucedido durante estos 13 episodios.  Lamentablemente, ha sido un todo vale continúo con tal de crear cliffhangers y sorpresas que mantuvieran la atención del espectador. Giros sobre giros que son autenticas locuras sin sentido y que le han quitado el poco realismo que le quedaba a esta serie.

En esta temporada, además de Frank y Claire Underwood (excelentemente interpretados como siempre por Kevin Spacey y Robin Wright), hemos visto el ascenso de dos nuevos personajes que han dado mucho juego y se supone que tendrán una gran importancia para el futuro: Mark Usher (Campbell Scott), asesor de campaña republicano que se unirá a los Underwood tras las elecciones, y Jane Davis (Patricia Clarkson), Secretaria de Estado de Comercio que demostrará tener su propia agenda política sin que quede muy claro a favor de quien.

Y por si fuera poco, tenemos el problema del topo que está filtrando información sensible al editor de The Washington Heralds Tom Hammerschmidt (Boris McGiver), que sigue con su cruzada contra los Underwood. ¿Quién puede ser?

Ya casi no es noticia comentar que Robin Wright vuelve a dirigir dos episodios de esta temporada, como ya lo hiciera en las temporadas 3 y 4. Lo que sí es importante es que Beau Willimon, creador de la serie junto a David Fincher, ya no está al cargo, pasando a estar dirigida por Melissa James Gibson y Frank Pugliese, que han trabajado en la serie desde la tercera temporada.

Comparto el excelente trailer de esta quinta temporada.

La quinta temporada de House of Cards ha sido una autentica locura. Y tras ver como termina la temporada, no parece que vaya a terminar a corto plazo. Una serie entretenida pero que deberían empezar a plantearse en cerrarla antes que los espectadores dejemos de verla.

PUNTUACIÓN: 6/10

Crítica de Wonder Woman, de Patty Jenkins

Por fin pude ver Wonder Woman. Si, lo se, ¿cómo es que he tardado tanto? Se que a estas alturas debo ser casi el último hombre (o mujer) de la faz de la tierra en verla. La película dirigida por Patty Jenkins (Monster) e interpretada por Gal Gadot y Chris Pine, está planteada como una historia de origen del mítico personaje de DC Comics creado en 1942 por William Moulton Marston, que fue alabada como lo mejor de la nefasta Batman v Superman estrenada el año pasado.

PUNTUACIÓN: 5/10

Antes de ser Wonder Woman (Gal Gadot) era Diana, princesa de las Amazonas. Entrenada para ser la guerrera definitiva, Diana fue criada en la isla paradisíaca de Themyscira, creada por Zeus como hogar de las Amazonas y última línea de defensa frente a su hijo Ares, Dios de la Guerra. Cuando el piloto y espía norteamericano Steve Trevor (Chris Pine) acabe en sus costas tras sufrir un accidente, las Amazonas conocerán la existencia de la 1ª Guerra Mundial que asola Europa, lo que hará que Diana abandone su hogar para intentar detener el conflicto. Mientras lucha junto a los hombres en la guerra que acabará con todas las guerras, Diana descubrirá todos sus poderes y su verdadero destino.

Wonder Woman es la cuarta película de Warner dentro de su franquicia creada para englobar a los superhéroes de la editorial DC, imitando el modelo de éxito de Marvel Studios. Esta franquicia fue inaugurada por Man of Steel (Zack Snyder, 2014), una película en la que por desgracia no pudimos disfrutar de Superman. Tras el frío recibimiento de la crítica y no recaudar lo que se esperaba, Warner puso toda la carne en el asador en sus siguientes películas, que se saldaron con dos de las peores películas de superhéroes de los últimos tiempos, las desastrosas Batman v. Superman (Zack Snyder, 2016) y Escuadrón Suicida (David Ayer, 2016).

Wonder Woman lo tenía complicado, ya que no solo se la iba a juzgar como una historia independiente, sino casi como la última oportunidad de Warner para producir una película de super-héroes que consiguiera agradar a crítica y público. Y hay que reconocer que en ambos casos, la película de Patty Jenkins ha sido un enorme éxito, ya que se ha convertido en la película más taquillera en los USA de la franquicia, con más de 350 millones de recaudación, y más de 720 millones en todo el mundo a fecha que escribo estas líneas. Además, ha recibido críticas mayoritariamente positivas que destacan principalmente el hecho de poder ver un blockbuster de Hollywood dirigido y protagonizado por mujeres, lo que supone un hito para la lucha de la mujer para conseguir una mayor visibilidad e importancia dentro de la industria del cine americano.

El guión de Wonder Woman corre a cargo de Allan Heinberg a partir de una historia de Zack Snyder, Jason Fuchs y el propio Heinberg. Aunque el hecho que Snyder haya metido mano en la historia era para echarse a temblar, la producción ha contado como productor con Geoff Johns. Johns es uno de los principales escritores de DC Comics, y actualmente realiza funciones de Chief Creative Officer de DC Entertainment, lo que debería asegurar que la película transmitiera correctamente a la gran pantalla los valores del icónico personaje femenino del comic. ¿Lo habrán conseguido?

Empezando por las cosas que me han gustado, lo mejor de la película son sin duda los personajes de Wonder Woman / Diana (Gal Gadot) y Steve Trevor (Chris Pine). Reconozco que antes de ver la película pensaba que Gadot había sido un enorme error de casting, pero lo cierto es que lo hace genial y transmite con su sonrisa la alegría y pureza de la mejor de las Amazonas, al mismo tiempo que es una tía dura capaz de patear culos. Me gustó su inocencia al entrar en un mundo dominado por hombres ante el que tuvo que crecerse para hacerse oir. Además, su química con Chris Pine en pantalla es perfecta. Steve Trevor (Pine) la alejará de su idílica existencia y la llevará a un mundo de muerte y conflictos sin fin, pero ambos aprenderán el uno del otro y vivirán juntos una gran aventura que les marcará. Si la película gusta es gracias a ellos, y de hecho, si no existiera esta química y carisma, la película caería como un castillo de naipes.

Me gustó también todo lo relativo a la isla de Themyscira y la vida de las Amazonas. Visualmente, el feeling al mundo griego clásico está muy conseguido, y hace que la película empiece muy bien. Además, la narración del origen de las Amazonas y su relación con el panteón de Dioses Griegos y con Zeus me pareció bastante original.

La escena en las trincheras en la que Diana entra por primera vez en combate es realmente emocionante, y transmite toda la fuerza y la determinación que esperamos ver en Wonder Woman. Lástima que ésta sea la única que trasmite de verdad una emoción autentica a los espectadores.

Por último, destacaría que Warner por fin ha conseguido “engañar” al publico y hacerles creer que pueden hacer buenas películas de entretenimiento. Digo engañar porque aunque la película empieza muy bien, lamentablemente se va desinflando a medida que avanza, terminado en una última media hora de vergüenza ajena que guarda demasiadas similitudes con el final de BvS y en general con todo lo malo de esa película y de la visión que Zack Snyder ha trasmitido a este universo de ficción.

A continuación empezaré a comentar lo que no me ha gustado de Wonder Woman, pero para ello debo comentar aspectos claves de la historia, por lo que entramos en ZONA SPOILERS. Lamentablemente, no te voy a recomendar que veas la película, pero si a pesar de todo vas a hacerlo, deja de leer ahora mismo.

Lo primero que me ha parecido horrible son los efectos especiales y todas las escenas de acción, excepto la comentada de las trincheras. Los efectos digitales CGI y la cámara lenta utilizada en todas las escenas hacen que todo se vea falso y de cartón piedra. Y lo que es peor, al no ser original hace que recordemos todas las películas que han empleado antes este recurso mucho mejor que Patty Jenkins, la directora.

Estamos ante un Blockbuster con un presupuesto de 175 millones de dólares que hace un uso impropio y lamentable de los recursos a su disposición. Unido a esto, el climax final recuerda para mal a BvS. Una última media hora para tirar a la basura, con dos combates ridículos y sobre todo un villano digital lamentable, final casi copiado de BvS o Escuadrón Suicida.

Hay películas normalitas que un buen final consigue arreglar y dejar al espectador con un buen sabor de boca. En el caso de Wonder Woman es precisamente todo lo contrario. Aunque la película la dirije y la interpreta mujeres, las escenas de acción son básicas en una historia de género super-heroico, y lo mínimo exigible sería que las cuidaran un poco. Causa bochorno compararla con las películas de Marvel Studios, en las que siempre hay un intento consciente de ofrecer escenas de acción diferentes, e incluso en cintas “menores” como Ant-Man, planteada casi como una comedia, hay escenas que te dejan con la boca abierta. En Wonder Woman, lamentablemente no es el caso.

Pero casi peor que el aspecto visual, la construcción del arco del personaje de Diana en la película me ha parecido incluso peor, confirmando los peores augurios de BvS.

Y es que el guión de Allan Heinberg que desarrolla el concepto planteado por Zack Snyder es flojísimo y vuelve a presentar un arco del héroe, heroina en este caso, completamente erróneo y desde luego nada heroico. Con el agravante de que realiza un estudiado ejercicio de desinformación que incluso llega a engañar y despistar a un espectador incauto, ya que no se corresponde lo que DICEN los personajes que es Diana, y lo que HACE en pantalla.

Nos presentan a la cultura Amazona como una mejor que la nuestra, en la que se preparan por mandato de Zeus para combatir la amenaza de Ares, Dios de la Guerra. Pero siempre pensando en la paz y la libertad, en los mejores valores de a los que puede aspirar una sociedad. Diana, la mejor y más pura de todas, viaja a Europa con una espada, la Mata-Dioses, con la que matar a Ares y acabar la guerra. Realmente estamos ante un plan de ejecución, pura y simplemente. Nada que ver con valores “superiores” de paz y armonía. Si Diana es una asesina, en misión para asesinar al enemigo, ¿qué clase de superioridad moral puede tener con los alemanes o en general con el mundo de los hombres? Al final, ella es igual de mala que todos los demás. Con el agravante de que Ares intenta convencerla dialogando para que se una a él, incluso diciéndola que tuvo ocasión de matarla, pero decidió no hacerlo. Diana sin embargo, asesina sin dudar a la primera persona que cree que es Ares. ¡Y falla, matando a alguien que no es!

Hay un germen de idea interesante cuando Diana descubre que no es Ares el causante de la Guerra, ya que los hombres somos capaces del bien y el mal, y tenemos la capacidad de ser buenos y malvados. Esa es una idea interesante. Pero ¿si Ares realmente no causó la 1ª Guerra Mundial, porqué empeñarse en matarle? Si lo que ella creía sobre la guerra no es correcto, tal vez Ares es mucho más de lo que la contaron… ¿Por qué seguir con su misión entonces? No tiene sentido. Al final Diana es una asesina sin escrúpulos que se comporta como tal. Sin más.

Hay además otro giro que solo empeora las cosas. Por si fuera poco. Diana descubre que ELLA es la Mata-Dioses. Su madre la engañó con la historia de la espada, y resulta que Diana es hija de Zeus e Hippolita, y fue concebida para matar a Ares. Por tanto, no es una heroína, es un arma diseñada con una función en mente. En muchísimas películas “clásicas”, el héroe se alza frente al destino que la sociedad le impone, y al final demuestra que es un héroe haciendo lo correcto  a pesar de las presiones. Diana no lo hace, cumple exactamente aquello para la que la programaron. El heroísmo ya si eso, lo dejamos para otra ocasión.

Solo hay un caso en el que Diana actúa heroicamente durante la película, y es cuando decide saltarse el plan de Steve y cruza las trincheras con el objetivo de salvar un pueblo atrapado en la Tierra de Nadie. Y lo consigue en la mejor escena de la película. Sin embargo, el guión de Heinberg le roba esta victoria matando a continuación al pueblo con la prueba del gas experimental. Solo realiza un único acto heroico y no le sirve de nada. Para empeorar las cosas, cuando llega el momento de realizar la segunda heroicidad de la película, acabar con el avión que lleva el gas, Diana decide no ayudar a Trevor a llevar a cabo su plan. Finalmente, Trevor sacrifica su vida para conseguirlo y salvar Londres, igual que el Capitán América realizó en su película. Steve Trevor y Steve Rogers, son dos verdaderos héroes americanos. No se puede decir lo mismo de Diana, cegada por su sed de venganza.

Al final, el mensaje de la película que Diana asume es 100% equivocado y 100% Zack Snyder. Los héroes no existen, el hombre tiene la misma capacidad de hacer el mal que el bien. Al final, cada uno tiene que enfrentarse a sus propios demonios solo. Y encima Diana piensa que ella es mejor que los hombres y que la humanidad no la merece. Buff! Que manera de engañar a la audiencia cuando no hay nada heroico en el horizonte.

Y encima, se confirma que tal y como se intuyó en Batman v. Superman, Diana abandona el mundo de los hombres y nos deja abandonados durante casi 100 años (desde 1918 a 2016 aproximadamente) tras ¡1 única misión en el frente!, dolida por la muerte de Trevor. Una misión en la que ha fracasado en salvar al pueblo y a Steve, lo único verdaderamente bueno y heroico que debía haber hecho. Y en la que al final lo único que consigue completar con éxito es matar a Ares. Precisamente esto último ha molestado bastante a mi mujer y a mi sobrina, que fueron esperando ver a una heroina y el momentazo es de Trevor.

Es inevitable comparar Wonder Woman con el Capitán América, al ser dos películas tan parecidas. Hay una diferencia fundamental entre ambas, y es que al final Steve Rogers es un héroe de principio a fin. Está en el frente en numerosas misiones salvando gente y muere sacrificándose por salvar Nueva York. Y su muerte al final le hace saltar hasta nuestros días. Diana no salva a nadie y abandona a su suerte a la raza humana con pleno conocimiento de sus actos. Las diferencias éticas entre ambos son demasiado claras, y no deja en buen lugar a Diana.

Me he alargado demasiado con el tema del arco del personaje de Diana, pero he flipado en colores lo mal que han planteado en Warner la historia de origen de Wonder Woman. Aunque no se por qué me extraño, teniendo en cuenta los precedentes de MoS, BvS o SS.

Y lo fuerte es que además de esto, el guión tiene numerosas ridiculeces más, como el plan de Ares y su identidad. O los motivos de Hippolita para ocultar a Diana su origen, dado que ella va al encuentro de Ares. O el hecho que todos los personajes secundarios son solo estereotipos sin ninguna profundidad.

La decisión de Warner de matar a todo el Panteón de Dioses griego fuera de foco también me parece un verdadero desperdicio de cara al futuro que limita la historia de Wonder Woman.

De igual forma, la decisión de ambientar la película en la WWI frente al origen del comic (WWII), se nota demasiado influida no desde un punto de vista narrativo, sino únicamente por el deseo de separarse de la historia ya vista en la película del Capitán América.

Comparto a continuación el trailer de la película:

En resumen, una película que empieza bien pero que se desinfla hasta llegar al sonrojo. Entretenida pero no se la recomendaría a nadie. Muy decepcionante para mi mujer y mi sobrina de 16 años, casi me alegro de no ser el único de sentirse así.

PUNTUACIÓN: 5/10

House of Cards Temporada 4: Guerra abierta

He devorado la 4ª temporada de House of Cards. En una semana me vi los 13 episodios de esta genial serie de la cadena online Netflix protagonizada por Kevin Spacey y Robin Wright, y que en España ofrece Movistar+. Y globalmente me ha parecido mucho mejor que la temporada anterior, con un cliffhanger brutal. Qué larga se me va a hacer la espera hasta el estreno de la 5ª temporada el año que viene…

Un tema importante, si no viste las temporadas anteriores ¡deja de leer ahora mismo y vete a ver la serie!

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El título de mi reseña resume perfectamente el concepto de esta cuarta temporada, al contemplar una guerra abierta con múltiples enemigos y varios frentes que se enfrentan a la vez.

Hasta ahora, cada temporada se centraba en un objetivo que Frank Underwood tenía que conseguir o derribar. En la primera temporada su objetivo era la Vicepresidencia, a lo que siguió el derribo del presidente Walker en la segunda.

Sin embargo, en la tercera temporada, para mi la más floja de la serie, Frank perdía ese objetivo claro, perdiéndose gran parte de los episodios en su gestión como presidente y su enfrentamiento con el presidente ruso Viktor Petrov (Lars Mikkelsen), unido al aumento del papel de Claire, que empezaba a tener una agenda propia y a veces opuesta a la de su marido, con decisiones a veces erráticas y poco coherentes con su personalidad.

La temporada finalizó con la ruptura de la pareja en plena lucha del presidente Underwood para conseguir su nominación como candidato demócrata para las elecciones, en lucha con la antigua Fiscal General del Estado Heather Dunbar (Elisabeth Marvel), por lo que las cosas no pintaban demasiado bien para Frank.

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Todas las tramas han colisionado en esta temporada, en la que han pasado un montón de cosas. Frank va a estar muy, muy ocupado atacando y esquivando los golpes de su mujer Claire, cuya evolución esta temporada os dejará con la boca abierta, a la vez que es lógica y coherente; de sus rivales demócratas, de los republicanos, e incluso de la prensa. A este paso, ¡no va a quedar títere con cabeza!

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La temporada ha presentado a nuevos y carismáticos personajes que van a dar mucho juego, como Leann Harvey (Neve Campbell), una nueva asesora de Claire, a la que contrata en su Texas natal para ayudarla a colmar sus expectativas políticas

O el candidato republicano a la presidencia Will Conway (Joel Kinnaman), el joven y guapo gobernador del estado de Nueva York, que junto a su familia representa todo aquello que Frank y Claire no son. Familia jóven con 2 hijos perfectos, militar alistado tras el 11S sobre el que no hay duda de su patriotismo, con gran presencia en redes sociales… Un duro oponente que le supera en todos los sondeos de opinión.

Y además, conoceremos a la madre de Claire, Elizabeth Hale (interpretada por el vetarana Ellen Burstyn), que odia a muerte a Frank y que no dudará en ayudar a su hija a pesar de años de separación y soledad.

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Pero si los recién llegados son importantes, aún más importante es la complejidad de tramas en marcha y la gran cantidad de personajes que se entrecruzan. Como pasa en la vida real, una persona puede aparecer o desaparecer de tu vida, pero vuestros caminos al final pueden volver a cruzarse de formas a veces decisivas.

Así volveremos a ver a Lucas Goodwin, el encarcelado periodista del Washinton Herald, o su antiguo jefe Tom Hammerschmidt, que van a tener un papel muy importante y decisivo en esta temporada. Por no hablar del ex-presidente Garrett Walker o el empresario Raymond Tusk, a los que Frank se enfrentó en la 2ª temporada.

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En todo caso, la serie triunfa porque los personajes de Frank y Claire Underwood se salen a niveles máximos. Kevin Spacey y Robin Wright trasmiten un carisma y ambigüedad moral increíbles en todas las escenas. Son personajes increíblemente bien construidos, que prácticamente en todos los capítulos tienen un momentazo que te deja con la boca abierta.

Claire esta temporada va a adquirir si cabe aún más protagonismo debido a un suceso que no os voy a chafar, por lo que hablará de tú a tú a Frank, definitivamente convertidos en partners-in-crime. Literalmente. Y dado el increíble final de esta temporada, tenemos aseguradas muchas horas de disfrute con el matrimonio Underwood.

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En esta cuarta temporada pasan un montón de cosas y la trama es increiblemente divertida y adictiva. Los 13 episodios han pasado a toda velocidad, y es posiblemente el año donde más situaciones y problemas diferentes hemos visto. Por no hablar de todo lo que queda abierto en el último capítulo, con unos 5 últimos minutos antológicos.

El único punto negativo que se me ocurre es que este entretenimiento ya abandonó definitivamente el terreno de lo verosímil, que fue uno de los aspectos que hizo que me enganchara a la serie en primer lugar, además del propio carisma de los protagonistas. Al principio disfrutaba muchísimo con las intrigas políticas de Frank en el capitolio, que trasmitían un gran realismo y conseguía que creyeras que algo muy similar es lo que sucede en el día a día de Washington. Ahora, ¡muchas de las cosas son una autentica locura! Y aunque me lo pasé genial, no hay duda que la serie ya se ha desplazado definitivamente por el terreno del más difícil todavía, abandonado ese realismo inicial.

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En lugar del típico trailer, hoy me hizo gracias este anuncio de la serie, que comparto con vosotros a continuación:

House of Cards continúa siendo una de las series más interesantes y entretenidas de la televisión, y os recomiendo que os engancheis inmediatamente.

Puntuación: 8 / 10

 

 

 

House of Cards 3ª Temporada – La pesada carga del Despacho Oval

La tercera temporada de House of Cards la resumiría en una frase: Ten cuidado con lo que deseas…

Si no viste las temporadas anteriores, te recomiendo que NO sigas leyendo, ¡estas avisado!

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Frank Underwood (el genial Kevin Spacey) lo ha conseguido. Tras meses de maniobras en la sombra, ha forzado la dimisión del presidente Garrett y ha conseguido sentarse en el Despacho Oval. Su sueño hecho realidad. Él y  Claire (Robin Wright) dominan por fin el destino de la nación más poderosa de la Tierra. Todo genial a partir de ahora, ¿no?

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Lamentablemente, Frank ha dejado demasiados enemigos en el camino, por lo que su sueño pronto se tuerce. Su propio partido se une a los Republicanos para bloquear sus iniciativas y su popularidad es incluso peor que la de Garrett antes de su dimisión. Su gran propuesta política, America Works, una iniciativa revolucionaria que promete crear millones de puestos de trabajo en todo el país y con la que Frank quería ser recordado es bloqueada y no tiene ninguna posibilidad de ser aprobada.

Su aspiración de ser un presidente cuya gestión deje huella se antoja casi imposible. Y a 18 meses de las presidenciales, su propio partido le exige que no se presente a la reelección, ¡el colmo de la traición!

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Incluso Claire, su inseparable esposa, que ha sido hasta ahora su principal apoyo, está cada vez más distante, evidenciando sus problemas en el peor momento. Y es que Claire no quiere ser una Primera Dama meramente decorativa y decide lanzar su carrera política presentando su candidatura al cargo de embajadora de los EE.UU. ante la O.N.U.

Pronto aprenderá que Washington no permite ninguna victoria al enemigo, y se lo van a poner difícil. Y por supuesto, queda por ver si incluso consiguiendo el cargo, estará capacitada o se verá superada por las circunstancias.

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Tras el enfrentamiento con China de la temporada anterior, un nuevo y peligroso contrincante le va a poner las cosas difíciles al Presidente Underwood esta temporada. Victor Petrov (interpretado por el genial Lars Mikkelsen), el presidente ruso, va a intentar torpedear todas las iniciativas en política exterior de los EE.UU., sobre todo las propuestas de paz que intentan solucionar el conflicto de Israel y Palestina.

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Acosado en el Capitolio y en el exterior, Frank no se rinde a pesar del poder de sus enemigos. Y traza un plan de ataque, que pasa por anunciar públicamente por televisión su renuncia a la reelección, justo lo que sus enemigos esperaban de él.

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La temporada ha resultado muy entretenida, y cada episodio te deja con ganas de más, pero hay 2 elementos que hacen que esté por debajo de las anteriores.

El argumento es cada vez más peliculero e inverosímil, y aunque el visionado está lleno de sorpresas y giros imprevistos que enganchan, se ha perdido toda posibilidad de verosimilitud que sí tenía, sobre todo, la primera temporada.

Fruto de ese increscendo dramático y necesidad de giros argumentales, el personaje de Claire actúa cada vez más erráticamente y sin sentido. A pesar de la gran actuación de Robin Wright, cuanto más se deja llevar por sus sentimientos y actúa pensando en lo correcto y no en lo políticamente conveniente (como sí había hecho hasta llegar a la Casa Blanca), menos coherente y creíble se vuelve, dejando de ser ese personaje complejo que amamos y odiamos a partes iguales.

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A pesar de esto, una vez tienes claro que no estamos ante una serie “realista”, los problemas y peripecias de Frank y Claire Underwood se disfrutan un montón. Por cierto, indicar que esta temporada culmina con un cliffhanger monumental, lo que no se si es una buena o mala noticia, ya que nos van a dejar un año en ascuas hasta que se estrene la que espero sea 4ª y última temporada. Una temporada que promete emociones fuertes y que no será para los de corazón débil.

Os paso un trailer libre de spoilers de esta 3ª temporada:

Si os gustaron las temporadas anteriores, parar ahora sin saber cómo termina la historia es imposible. Una serie que engancha y que os recomiendo.

¡Saludos a todos!