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Crítica de Coco, de Disney-Pixar

Coco es el nuevo triunfo del estudio Pixar, una película para todas las edades que significa una celebración de la vida, la familia y las cosas por las que merece la pena vivir, además de todo un homenaje a la cultura mexicana.

PUNTUACIÓN: 8/10

El estudio de animación Pixar nos ha mal acostumbrado con películas espectaculares como Toy Story, Los Increíbles, Up, Wall-E o Del revés. Películas que gustan muchísimo a los niños pequeños por su animación y colorido pero con temas adultos que se dirigen a los padres y consiguen atraparnos. En las últimas fechas, sus películas habían decepcionado al ser “solo” películas infantiles que podían entenderse como fuente de contenidos para la maquinaria de merchandising de Disney: Cars 3, Buscando a Dory o El viaje de Arlo son algunos de estos ejemplos.

Coco consigue elevarse de la media de los últimos tiempos con una historia llena de corazón que es un canto a la belleza de la cultura mexicana y la importancia de la familia, y consiguió que me saltaran las lágrimas en varias ocasiones.  Si el precio para que Pixar pueda hacer este tipo de películas es que tenga que hacer una secuela de Cars cada año para vender merchandising, es un precio pequeño, muy pequeño a pagar.

Sin embargo, el camino de Coco para llegar a la gran pantalla no ha sido fácil. En 2010 Lee Unkrich, veterano director de la casa que había trabajado también en Monstruos, S.A. y Buscando a Nemo, propuso la idea a Pixar tras haber trabajado en Toy Story 3. Unkrich,  estaba deslumbrado por El día de los Muertos de México y su iconografía en la que la muerte representada por esqueletos se combina con colores vivos, siendo una festividad que une a familias enteras. Sin duda, estos conceptos tan alejados del standard terroríco del Halloween americano podían ser perfectos para construir una película diferente y con personalidad que atrapara a las audiencias de todo el mundo.

El equipo estudió la cultura mexicana y trabajó durante años en perfilar la historia original escrita por Unkrich, Molina, Matthew Aldrich y Jason Katzun. Finalmente, Alfred Molina firmó el guión en colaboración con Matthew Aldrich. Molina fue además confirmado como directo junto a Unkrich y en 2016 se anunció el inicio de los trabajos de animación, para su estreno este año.

Miguel es un joven con el sueño de convertirse en leyenda de la música a pesar de la prohibición de su familia. Su pasión le llevará a adentrarse en la “Tierra de los Muertos” para conocer su verdadero legado familiar.

Coco acierta en múltiples niveles. Ante todo, la historia de Miguel se eleva por encima del típico argumento de “niño quiere cumplir sus sueños (en este caso la música), a pesar de la oposición de su familia que le dice que es imposible”, que tantas y tantas veces hemos visto en películas de animación. En parte es eso, si, pero es mucho más, añadiendo capas de profundidad que hacen que la película sea mucho más redonda.

Además, Coco hace una importante labor pedagógica para explicarnos a los espectadores de forma sencilla y atractiva el significado de El Día de los Muertos y qué hay detrás de los colores, la fiesta y los altares que las familias mexicanas preparan con sus series queridos. La muerte suele ser un tema tabú para los niños en la cultura occidental, pero Coco consigue que niños y mayores entendamos su significado en la cultura mexicana y por qué es un momento de celebración que no hay que temer. Es normal apenarse por la pérdida de un ser querido, pero mientras le recordemos, siempre permanecerá en nuestros corazones. Y puedo asegurar que varios niños pequeños que vieron la película conmigo lo entendieron perfectamente. Es normal por tanto que historia hable también de la familia y de los vínculos que nos unen y que hacen que podamos ser felices.

Coco es buen cine, no solo una buena película de animación, pero también es música. La música es otro elemento intrínseco de la cultura mexicana, y para que la cinta triunfara, la música y la selección de canciones debía dar en la diana. Por suerte, la elección de Michael Giacchino fue todo un acierto, y las canciones de Germaine Franco, Adrian Molina, Robert Lopez, y Kristen Anderson-Lopez consiguen emocionar y transmitir la alegría de vivir.

Y además, visualmente, Coco es un espectáculo visual de gran magnitud. La animación de Pixar vuelve a marcar un nuevo standard de calidad, consiguiendo niveles de realismo espectacular en el mundo de los vivos, y el mundo de los muertos es colorido y repleto de seres increíbles que me ha alucinado a niveles máximos. Niños y mayores nos hemos quedado con la boca abierta.

Si tuviera que ponerle un pero a Coco, diría que la película sufre un poco por la necesidad del cine comercial americano de crear a un villano al que derrotar. Esto provoca un giro que se ve venir a la legua, que aunque es coherente lleva la historia por sendas demasiado conocidas, sobre todo en una película Disney/Pixar. Por suerte, el corazón de Coco hace que nos olvidemos de este pequeño elemento menos buenos.

Tenía otro pequeño motivo de preocupación antes de ver la película, al enterarme que Coco iba a tener las voces originales mexicanas, siendo la primera película Disney/Pixar que no se doblaba en España. Sin embargo, la historia está tan unida a la cultura mexicana que no se hubiera entendido si se hubiera adaptado al castellano de España, y este doblaje original consigue transmitir la autenticidad que se merecía la historia.

Comparto a continuación el trailer de la película:

Coco supone un gran broche de oro a un buen año cinematográfico, con una película que es todo corazón. Una película que gustará a niños y mayores y que es de obligado visionado estas navidades.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Reseñas Express Netflix: El juego de Gerald, The Babysitter y Wheelman

Netflix se está convirtiendo en el principal proveedor de ocio audiovisual gracias a un enorme catálogo que crece a ritmo vertiginoso. Eso hace que en las últimas semanas haya visto varias películas que creo que se merecen ser comentadas, y que por motivos de tiempo he decidido unirlas en este artículo de reseñas express de esta semana.

 

EL JUEGO DE GERALD, de Mike Flanagan

¿De qué va? Basada en una historia de Stephen King, El juego de Gerald nos cuenta como en una cabaña aislada,  Jessie (una enorme Carla Gugino) asiste esposada a la cabecera de la cama al macabro desenlace del juego erótico de Gerald (el también excelente Bruce Greenwood), el hombre con quien ha convivido durante veinte años y que ahora está tendido en el suelo junto al lecho, muerto.

Opinión: El principal problema a priori de esta película es el propio argumento. Porque ¿como haces una película de 100 minutos con una mujer atada a una cama durante el 90% del metraje? Y lo cierto es que puedo decir que la película me ha encantado y me ha sorprendido casi desde el primer fotograma.

El giro de la película está en ver cómo Jessie tiene que soltarse de sus cadenas físicas, pero también de las mentales, unas cadenas que la han subyugado durante años, y que ella ni siquiera sabía que tenía.

La película triunfa gracias a unas enormes interpretaciones de Carla Gugino y Bruce Greenwood, que demuestran sus tablas y larga experiencia. Sólo tengo un pequeño pero, que es un final que rompe con la experiencia sobrenatural que vive Jessie, aunque por extraño que parezca, este final es 100% fiel a la historia original de Stephen King, así que supongo que no hay nada que decir.

Comparto el trailer de esta película, que os recomiendo sin duda que veais y casi os diría que evitarais verlo y para saber lo menos posible sobre esta película:

PUNTUACIÓN 8/10

 

BABYSITTER, de McG

¿De qué va? El jovencito Cole se queda despierto hasta tarde… con la única compañía de su guapa niñera, que resultará ser demasiado perfecta, y con un secreto que puede ser mortal.

Opinión: Diversión gamberra. Esa es la mejor definición que se me ocurre. The Babysitter es la típica serie “B” para ver con amigos o familia y reirte con unas palomitas y una coca-cola viendo una película con un humor sangriento y políticamente incorrecto. No hay grandes actuaciones, ni es una película que recordarás de aquí a un par de semanas, pero cumple sobradamente con el objetivo de entretenimiento sin complejos. El gore mola, hay puntazos a montones y la película dura 85 minutos justitos. Directos al grano para una película muy divertida.

Comparto el trailer de la película:

PUNTUACIÓN 6.5/10

 

WHEELMAN, de Jeremy Rush

¿De qué va? Durante un atraco a un banco, el conductor contratado para fugarse tras el robo deberá hacer uso de su ingenio y destreza cuando recibe órdenes desde un número desconocido.

Opinión: Wheelman es un ejercicio de estilo que cumple su objetivo de entretenimiento solo a medias. La película está rodada desde el punto de vista del interior del coche, como si acompañáramos al conductor en su aventura nocturna.

La historia tiene unos giros que están más pensados es sorprender que en tener sentido. Y la elección de estilo sobre el punto de vista del espectador funciona solo la primera parte. En una película protagonizada por un conductor que escapa de una escena de un crimen, lo que uno espera son unas correctas persecuciones, y eso no llegamos a verlo.

Wheelman sí tramite la confusión y el frenesí del conductor ante una situación que se va al carajo y escapa completamente de su control, sin saber en quien confiar. Frank Grillo demuestra su experiencia y consigue una buena actuación. Pero globalmente, la película entretiene solo a medias y si piensas un poco en lo que acabas de ver, te das cuenta que no ha tenido demasiado sentido.

Comparto el trailer de esta película, solo recomendable para un día muy muy flojo en que no te apetezca pensar demasiado:

PUNTUACIÓN 5/10

 

¿Qué os ha parecido este formato express? ¿Habeis visto ya estas películas? no dudeis en comentarme vuestras impresiones sobre cualquiera de las tres. ¡Saludos!

Crítica de Logan Lucky, de Steven Soderbergh

La vuelta a la dirección de Steven Soderbergh con Logan Lucky (La suerte de los Logan) es un nuevo ejercicio de estilo del director de Ocean´s 11, Traffic o Out of sight  que dejará contentos a todos los espectadores que buscan un entretenimiento de calidad.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Intentando revertir una maldición familiar, tres hermanos, Jimmy (Channing Tatum), Mellie (Riley Keough) y Clyde Logan (Adam Driver), intentan llevar a cabo un gran atraco durante una importante carrera de coches en Concord, Carolina del Norte.

Steven Soderbergh anunció tras “Behind the candelabra” en 2013 su retirada de la dirección para tomarse unas merecidas vacaciones y dedicarse a otras actividades. Sin embargo, este periodo sabático fue más bien corto, ya que inmediatamente a continuación comenzó el rodaje de “The Knick”, la serie de televisión protagonizada por Clive Owen en un hospital de Nueva York de principios de siglo XX. Así que solo quedaba esperar a ver qué proyecto conseguía devolverle al redil.

Soderbergh siempre ha sido un renovador dentro del negocio del cine. Ya en 2005 estrenó simultáneamente en salas de cine y por canales digitales “Bubble”, película rodada con actores no profesionales, lo que le granjeó el rechazo de los distribuidores. También ha sabido alternar películas gran presupuesto con otras obras de arte y ensayo, películas rodadas con film tradicional o en formato digital, e incluso no duda en rodar guiones de otros escritores además de los suyos.

Hay que decir que NO siempre acierta, pero eso pone su carrera incluso más en valor, gracias a su capacidad de arriesgar y no acomodarse en conceptos fácilmente vendibles.

Y en el caso de Logan lucky, Sodebergh ha producido la película con fuentes independientes para mantener total libertad creativa. Tras poner en marcha la producción y rodar la película, se ha movido para venderla a distribuidores americanos e internacionales, de forma que incluso antes de estrenarse ya habían recuperado la inversión.

Tras todo lo anterior, lo cierto es que me hizo mucha gracias saber que el concepto general de este Logan lucky es “Ocean´s 11 protagonizada por paletos sureños.” Un concepto que aunque en la superficie parece que Soderbergh tira sobre seguro contando una historia de robos, en la ejecución marca muchas diferencias con sus grandes éxitos.

El guión de Logan Lucky lo firma Rebecca Blunt, escritora sin experiencia previa que podría ocultar un pseudónimo del propio Soderbergh, de su mujer Jules Asner, o de algún amigo de la pareja. Un guión que va directo al grano y que es extremadamente entretenido, sin renunciar a presentarnos a unos protagonistas con los que nos encariñamos inmediatamente, lo que en mi libro lo califico de “carisma”. Pero no un carisma revestido con personalidad y glamour como en Ocean´s 11, sino uno basado en la empatía con unos perdedores que no se resignan.

Como siempre, uno de los grandes éxitos de la película es su casting. Channing Tatum es Jimmy Logan, un padre divorciado que alterna trabajos de poca monta hasta que se encuentra con lo que puede ser su gran oportunidad, que es el robo del circuito de Narcar aprovechando unas obras en las que trabajaba hasta ser despedido debido a una antigua lesión en una rodilla que truncó sus posibilidades de ser jugador profesional de fútbol americano. Jimmy es un perdedor de manual, pero que a pesar de todo se guarda unos ases en la manga.

Jimmy cuenta con la ayuda de su hermano Clyde (Adam Driver) un veterano de Irak, donde perdió su brazo izquierdo en combate, que trabaja en el bar local, y su hermana Mellie (Riley Keough), enamorada de los coches que trabaja como peluquera y que de momento es la excepción a la regla de la mala suerte de los Logan.

Lo malo es que para llevar a cabo su plan, necesitan la ayuda de Joe Bang (Daniel Craig), un experto en explosivos. El único problema es que está en la cárcel cumpliendo condena. Así que si quieren su ayuda, tendrán primero que idear un plan para sacarle de prisión y devolverle antes que los guardias se den cuenta de lo que está pasando. Casi nada. Joe es tío excéntrico que permite a Craig romper con su archiconocido papel de Bond, James Bond. Y no hay duda que se ha divertido rodando esta película.

En el fondo, no estamos ante un grupo de criminales, sino unos perdedores que tienen que aprender sobre la marcha el negocio del crimen, y que van cometiendo errores por el camino.

Junto a ellos, tenemos un grupo de secundarios de lujo encabezados por Hillary Swank, Katie Holmes, Sebastian Stan o Seth MacFarlane que ayudan a dar un toque divertido a cada escena.

Técnicamente, la película es excelente, de eso no había ninguna duda. Y es que Soderbergh no solo dirige, sino que también realiza las funciones de director de fotografía bajo el pseudónimo de Peter Andrews, y el montaje, como Mary Ann Bernard. La película tiene un ritmo perfecto, alternando los momentos divertidos con los giros del guión y las revelaciones, todo ello trufado de momentos de gran emotividad.  Acompañando todo, la música de David Holmes conecta perfectamente.

Estaba pensando en algo menos bueno sobre la película para no comentar solo lo positivo, pero excepto algún pequeño problema de ritmo al comienzo de la película, hasta que el plan realmente toma cuerpo, no se me ocurre nada. Y es que estamos ante una película llena de estilo que está perfectamente rodada, con una historia que engancha protagonizada por perdedores que nos tienen ganados desde el primer fotograma.

Comparto el trailer de la película:

Logan lucky es una película excelente que solo busca entretener, y lo consigue totalmente. En estos días, me alegro que autores como Steven Soderbergh puedan seguir trabajando con la máxima libertad creativa. Yo por mi parte seguiré apoyándole con mi dinero, y os invito que si podais, veais esta película en pantalla grande.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Crítica de Thor: Ragnarok de Taika Waititi

Thor: Ragnarok, dirigida por el neozelandés Taika Waititi, es una comedia de aventuras con superhéroes. La nueva película de Marvel Studios confirma que mientras ofrezcan a los espectadores conceptos frescos y diferentes, el tan manido concepto de “agotamiento” del género no se hará realidad. Incluso aunque no acierten con algunas de las elecciones creativas de esta película.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

El argumento, según filmaffinity nos cuenta como Thor está preso al otro lado del universo sin su poderoso martillo Mjolnir y se enfrenta a una carrera contra el tiempo. Su objetivo es volver a Asgard y parar el Ragnarok porque significaría la destrucción de su planeta natal y el fin de la civilización Asgardiana a manos de una todopoderosa y nueva amenaza, la implacable Hela. Pero, primero deberá sobrevivir a una competición letal de gladiadores que lo enfrentará a su aliado y compañero en los Vengadores, ¡el Increíble Hulk!

La película es superdivertida y espectacular. Son 130 minutos que pasan en un suspiro y te mantiene con una sonrisa durante el visionado y al salir del cine. Esa es su mayor virtud y lo que hace que se diferencie de las otras películas de los estudios Marvel que no apuestan tan claramente por la comedia. Pero es también su principal problema, ya que el hecho que la comedia sea el hilo conductor de la tercera película del Dios del Trueno crea sensaciones anticlimáticas que comentaré más adelante.

Thor: Ragnarok está excelentemente interpretado por todo el reparto. Destaca por supuesto un excelente Chris Hemsworth al que la comedia le sienta de maravilla, como ya vimos en el remake de Ghostbusters o sus sketchs en el Saturday Night Life. Junto a él, su química con Loki (Tom Hiddleston) vuelve a funcionar a las mil maravillas. Loki vuelve a ser el Dios del Engaño en su máxima expresión, y esta tercera película de Thor sirve para dar una satisfactoria conclusión a sus desencuentros familiares.

Mark Ruffalo se sale también como Hulk / Bruce Banner, y comparte unos momentos super divertidos con Thor, por no hablar del espectacular combate en la arena de Sakaar cuyo desarrollo consigue sorprender al espectador. Además destacaría a Tessa Thompson como Valquiria, una Asgardiana caída en desgracia que sobrevive como caza-recompensas. La química de estos cuatro personajes es clarísima y se nota desde el primer fotograma que comparten.

Cate Blanchett como Hela, la Diosa de la Muerte, es una de las villanas más carismáticas que hemos visto hasta el momento en una película Marvel, y vuelve a poner de manifiesto como uno de los grandes motivos que explican el éxito de sus películas son unos casting perfectos.

Otros personajes con papeles más pequeños, aunque importantes son Jeff Goldblum como el Grandmaster, el señor de Sakaar donde se realiza el Combate de los Campeones, Odin (Anthony Hopkins), Heimdall (Idris Elba) o Skurge (Karl Urban), servidor de Hela y que rememora en pantalla uno de los grandes momentos del mítico comic de Walter Simonson.

Hablando de los comics, Thor: Ragnarok se inspira en dos comics míticos de Marvel, tres en realidad. Por un lado, la etapa sobresaliente de Simonson que acabo de comentar, en la que Thor y sus aliados deben enfrentarse al Ragnarok, el crepúsculo de los DIoses Nórdicos, que llegará con la llegada de Surtur, Señor del fuego de  Muspelheim.

Por otro lado, tenemos “Planet Hulk”, una de las etapas más celebradas del Gigante Esmeralda del siglo XXI, realizada por el guionista Greg Pak y el dibujante Carlo Pagulayan, en la que Hulk es desterrado de la Tierra por sus amigos superhéroes, acabando por accidente en el mundo guerrero de Sakaar, donde deberá luchar en un coliseo de gladiadores para conseguir su libertad.

Estas son las dos grandes influencias de la película, a la que añadiría una tercera menos importante, que es Contest of Champions, la primera miniserie editada por Marvel en 1982 obra de Mark Gruenwald y dibujo de John Romita, Jr. y Bob Layton, en la que Grandmaster reunía a un grupo de heroes para que lucharan en una competición con el destino de la Tierra en la balanza.

Christopher Yost, Craig Kyle y Eric Pearson escriben un más que correcto guión en el que no solo consiguen unir todos estos elementos, sino que cierran el cliffhanger con el que terminó Thor: El Mundo Oscuro, la segunda película del Dios delTrueno. Las situaciones son lógicas y hay un montón de giros y sorpresas, pero todas están justificadas a partir de unos personajes que son reconocibles en todo momento. En mi opinión, el guión es super correcto con un final inesperado que lo cambia el statu-wuo del personaje y su mundo. En este sentido, se nota que Yost escribió , además de muchos comics Marvel con Craig Kyle, el guión de El Mundo Oscuro, y conoce perfectamente a estos personajes.

Marvel fichó al director Taika Waititi por su capacidad por crear situaciones poco convencionales con un toque humorístico, habiéndose creado un cierto nombre en el circuito independiente con películas como Lo que hacemos en las sombras o Hunt for the Wilderpeople. Precisamente, ese toque personal y carismático era lo que buscaba el estudio para insuflar un soplo de aire fresco a la franquicia de Thor, que no ha disfrutado del éxito de Iron Man o el Capitán América. Las dos películas previas de Thor a mi me gustan bastantes, aunque reconozco que no eran ni mucho menos perfectas.

Con estos antecedentes, el giro hacia la comedia no creo que sorprenda a nadie. El problema llega con el alcance del humor, que en muchos casos creo que nace de improvisaciones durante el rodaje y no tanto del guión escrito. Thor: Ragnarok es ante todo una comedia con toques de acción.

Lo cierto es que la acción es espectacular, colorida y está perfectamente rodada, gracias sin duda al buen trabajo del director de fotografía, el español Javier Aguirresarobe. El diseño de producción se inspira claramente en el arte de Jack Kirby, lo que hace que los fans del “Rey” estemos encantados. Las coreografías de acción están muy bien rodadas y en todo momento entiendes lo que está pasando, evitando el efecto mareante de la cámara al hombro tan de moda. Una acción muy bien rodada aunque dosificada a lo largo del metraje, al tener únicamente cuatro escenas de acción en toda la película.

Y todo este envoltorio viene acompañado con una estupenda banda sonora de Mark Mothersbaugh, en la que destaca el uso de sintetizadores ochenteros y la canción Inmigrant song de Led Zeppelin, que produce un subidón de adrenalina cuando suena.

El problema llega cuando no hay posibilidad de que el drama consiga impactar al espectador, ya que todas las escenas están adornadas con gags sin fin que al final rompen el ritmo dramático. Sobre el humor, tengo que reconocer que en la sala donde vi la película, el 99% de los gags funcionaron y el público se partía de risa. El caso es que yo no me reí tanto, pero entendí que sobre todo al principio era importante marcar el tono de lo que ibamos a ver. Pero este ritmo de gags tan seguidos acabó no siendo un tema puntual sino algo seguido durante todo el metraje. Y globalmente, se me hace raro ver a Thor siendo el hazmerreir en varios momentos, aún cuando hay algunos gags antológicos.

Debido a esto, aunque Thor: Ragnarok me ha gustado bastante, al mismo tiempo me ha decepcionado un poco. Si la comparamos con otras películas Marvel recientes, Ragnarok sale claramente perdiendo. Capitán América: Civil War y Guardianes de la Galaxia Vol. 2 me parecen películas muchísimo mas redondas.

Civil War consigue unir con acierto dos historias de los comics, la propia Civil War y la conclusión del arco de Winter Soldier. En Ragnarok, lamentablemente la parte de Hela / Ragnarok se me queda algo coja en comparación a Planet Hulk, que es la que realmente cobra casi todo el protagonismo. Es una pena que el carisma de Cate Blanchett queda en parte desaprovechado por sus pocos minutos en escena.

Y si la comparamos con Guardianes de la Galaxia Vol. 2, la película de James Gunn tiene también mucho humor, pero combinado con unos momentos de personajes emocionantes que aún después de verla varias veces consigue sacarme alguna lagrimita, gracias a un final perfecto a todos los niveles. Thor Ragnarok consigue divertir, eso es indudable, pero no emocionar. Y creo que esto es así porque falla la ejecución de Waititi, o porque no era lo que estaba buscando para comenzar, que también puede ser.

En todo caso, aunque no acierte en todo, Thor: Ragnarok es una película muy divertida y con personalidad. Y estamos ante la 17ª película de Marvel, un estudio que no solo no muestra síntomas de agotamiento, sino que consigue que pensemos que los super-héroes gozan de muy buena salud en el plano audiovisual. Si alguien nos cuenta hace 10 años que Marvel iba a producir todas estas películas con éxito (para mi solo Iron Man 2 suspendería), hubiera pensado que estaba loco. Y si a esto contamos que que las próximas películas de Marvel tengo claro que van a triunfar también, Black Panther en Febrero de 2018 y Vengadores: Infinity War en Mayo, nos queda cuerda para rato.

Y por si fuera poco,  Marvel evita spoilearnos en sus trailers ninguna de las numerosas sorpresas y giros de la película, ni tampoco su sorprendente final que como suele pasar en las películas Marvel, lo cambia todo. Aquí teneis el trailer, que seguro os hará flipar como a mi cuando lo vi por primera vez:

Thor: Ragnarok es una película super divertida en el buen sentido que creo que va a encantar al espectador “normal”, pero cuyo excesivo humor igual no encaja con los fans más veteranos del personaje. Pero que yo recomiendo que veais en pantalla si quereis pasar un buen rato.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Crítica de Kingsman: El círculo dorado de Matthew Vaughn

Mi comentario sobre Kingsman: El círculo dorado de Matthew Vaughn va a ser muy sencillo y rápido. ¿Te gustó Kingsman: Servicio Secreto? Entonces disfrutarás un montón esta continuación. Por el contrario, si la adaptación del comic de Mark Millar y Dave Gibbons te pareció soez y over-the-top, entonces mejor que te ahorres esta nueva película. Por suerte, yo me encuentro dentro del primer grupo, así que para mi han sido 140 minutos de diversión políticamente incorrecta protagonizada por personajes carismáticos y con unas escenas de acción espectaculares e imaginativas.

PUNTUACIÓN: 8/10

Kingsman: El círculo dorado es una historia completamente original que no adapta ningún comic de Mark Millar. Está escrita por Matthew Vaugh en colaboración con Jane Goldman, colaboradora habitual del director y productor inglés.

Cuando el cuartel general de los Kingsman es destruido  por un misterioso cártel de la droga liderado por la sociópata Poppy Adams (Julianne Moore), Eggsy (Taron Egerton) tendrá que viajar junto a Merlin (Mark Strong) a los Estados Unidos para pedir ayuda a sus primos lejanos, los Statesmen. Ambas organizaciones secretas de élite tendrán que unir sus recursos para intentar derrotar a su enemigo común y salvar al mundo…

Kingsman: Servicio Secreto (2015) me pareció una película increíblemente divertida y carismática que mejoraba considerablemente el correcto tebeo de Mark Millar y Dave Gibbons. El éxito de esta película en un año en el que se estrenaron infinidad de películas de espías fue todo una sorpresa y un soplo de aire fresco a un género que parecía que ya no tenía nada interesante que contar tras las películas de Jason Bourne.

Fox dió luz verde a la continuación, pero a la vez ponía el listón muy alto y podía provocar unas expectativas imposibles de superar. En este sentido me alegra comprobar que Kingsman: El circulo dorado “sólo” ofrece más de lo mismo. Hablo,  claro, de acción super espectacular con grandes dosis de inventiva e imaginación, multitud de personajes carismáticos en cada fotograma y situaciones irreverentes, over-the-top y políticamente incorrectas que me sacaban la sonrisa constantemente.

No diría que Kingsman: El círculo dorado es mejor que su antecesora, pero seguro que no es peor. Cumple sobradamente con nuestras expectativas y es una película palomitera en el mejor sentido que ofrece lo que se espera de ella sin reirse del espectador.

Técnicamente, la película se sale. Ya no es una sorpresa comprobar como Matthew Vaughn nos ofrece unas imágenes espectaculares y unos planos perfectos en cada escena. Lo increíble es que Vaughn haya realizado esta película con “sólo” 100 millones de presupuesto, una minucia si lo comparamos con otras películas recientes como Batman v. Superman, X-Men: Apocalypse o Transformers 5.

Ayudado por el director de fotografia George Richmond, que ya trabajó en Kingsman: Servicio Secreto, la acción está siempre clara y nítida. Vaughn mete al espectador en medio del meollo y siempre tenemos clara la situación de cada personaje  en la escena, entendiéndose lo que está pasando. Además, los planos generales son espectaculares y en las escenas de diálogos la cámara está en el sitio justo para enfatizar los sentimientos de los personajes.

Otra cosa a destacar es que cuando vi que la película duraba 140 minutos, temí que se me hiciera demasiado larga. Nada más lejos de la realidad, la película pasa en un suspiro gracias al gran sentido del ritmo de Vauhgn, alternando los momentazos para que en ningún momento sientas que una escena o personaje sobran o están para hacer bulto y rellenar minutos. Al final, fueron casi dos horas y media de pura diversión.

Pero es que además el casting es un acierto brutal y se nota que todo el mundo se lo está pasando en grande. Vaughn consigue que conectemos con todos los personajes, independientemente de sus minutos en pantalla, y nos dejan con ganas de más. Para los que sobrevivan, claro.

Julianne Moore lo borda como una maruja psicópata obsesionada con la estética de los 50 que domina el mayor cartel de la droga a nivel mundial y cuyo plan maléfico es casi tan estúpido como el de Samuel L. Jackson en la primera película. La villana es quizá el eslabón más débil de la cadena, pero es la protagonista de algunos de los gags más bestias de la película y su actitud “happy” contrasta con sus acciones brutales.

En el lado de los americanos, tenemos a Jeff Bridges como Campagne, el director de los Statesmen, con pocos minutos pero bien aprovechados. Channing Tatum es Tequila, el agente más duro del cuerpo, Pedro Pascal es Whiskey, maestro en el uso del látigo y Halle Berry es Ginger, la oficial de inteligencia que solo desea un puesto como agente de campo pero que es rechazada una y otra vez sólo por ser mujer. Y por si fuera poco, tenemos al Presidente de los Estados Unidos interpretado por Bruce Greenwood, que dará un nuevo significado a la expresión “ganar la guerra contra la droga”.

Por el lado británico, además de Eggsy (Taron Egerton) y Merlin (Mark Strong), descubriremos cómo pudo sobrevivir Galahad (Colin Firth) al final de la anterior película, y volveremos a ver a Roxy (Sophie Cookson), la Kingsman compañera de Eggsy.

Además, comprobaremos cómo la Princesa heredera Tilde de Suecia (Hanna Alström), protagonista de la criticada broma del final de la primera Kingsman ha encontrado con Eggsy al amor de su vida, lo que demuestra que algo bueno salió después de todo y siempre hay luz al final del túnel. Ya lo se, es una broma de mal gusto, pero no pude evitarla…  y encaja perfectamente con el tono irónico y desmitificador de la película.

Y destacar también la impresionante aparición de Elton John interpretándose a si mismo, que protagoniza uno de los numerosos momentazos de la película. Viéndole en pantalla no me cabe duda que todo el reparto de lo ha pasado de p#$@ madre rodando esta película.

Vi la película en versión original, y me encantó el exagerado y divertido contraste entre el perfecto acepto British de los Kingsman y el cerrado acento tejano de los Statesmen yankis. Pero es que Eggsy cambia mucho cuando está en misión oficial, compórtandose como un perfecto gentleman, a cuando está con sus colegas del barrio y su acento es el un pandillero más. Habla y se comporta completamente diferente. Estos los pequeños gustazos que solo se disfrutan con la V.O. y que seguro se pierden con la traducción.

Esto me lleva a las escenas de acción. Como en todo en Kingsman: El círculo dorado, la acción no sorprende como lo hizo en la primera película. Pero ya le gustaría al 99% de los directores de acción actuales tener el sentido del ritmo y la continuidad que tiene Vaughn. Las persecuciones son increíbles y las peleas y tiroteos cuentan con unas coreografías fluidas y espectaculares. Aún sin elemento sorpresa, diría que el climax final está a la misma altura que el ya clásico tiroteo en la iglesia protagonizado por Colin Firth en la primera parte.

Si, Kingsman 2 es más de lo mismo. Pero si es un producto de esta calidad, ya pueden empezar a rodar la tercera parte, que yo pagaré encantado por verla en el cine. Como dirían en los USA, “Shut up, bitch, and take my money!” Vaya, Matthew Vaughn me está convirtiendo en un mal hablado…

Esto me lleva al tema de las críticas de los medios “serios”. La verdad es que las críticas a Kingsman 2 no están siendo demasiado buenas, y en muchos artículos se comenta como negativo que la película no sorprende porque es igual a la primera. Aunque esto es un hecho objetivo, me sorprende como esto se expresa masivamente con una connotación super negativa que pesa más que todo lo bueno que la película ofrece, que es mucho. ¿Por qué no leí esos mismos comentarios de “más de lo mismo” con Fast 8, cualquier película de James Bond, Jurassic World o Star Wars VII? Pongo estos ejemplos, pero eso mismo podría decirse del 75% del cine comercial americano.

Compruebo además que la broma sexual del final de Kingsman 1 no le gustó nada a algunos críticos. En especial a las de sexo femenino, pero no exclusivamente. Y no han perdido tiempo en recordarlo cuando comprobamos que Kingsman 2 tiene este mismo tipo de gags sexuales. Pero ¿tan difícil es de ver que esas bromas buscan exponer de forma irónica (y un poco burra, por qué no decirlo) el machismo de las películas de James Bond en las que en cada película tiene una nueva novia de la que está enamoradísimo de una forma pura, para luego tirarla a la basura? El final de Kingsman 1 en ese sentido era muy bestia, pero más honesto. “Si salvas el mundo te daré tu premio”, dijo la princesa. Y cumplió. No había amor, solo cumplía el acuerdo con Eggsy.

Entiendo que es mucho más machista una película al azar de James Bond que las de Kingsman, que reconociendo el machismo implícito en este tipo de cine, subvierten las reglas tradicionales y crean escenas super divertidas y over-the-top para poner encima de la mesa todos estos clichés y reirse de ellos. No se, a lo mejor el raro soy yo…

Como comentaba, viendo la calidad de Vaughn, ojala hubiera dirigido él películas decepcionantes como Logan o X-Men: Apocalypse, también producidas por Fox. Otro gallo hubiera cantado. Además, lleva tiempo comentándose que Vaughn sería el director perfecto para dirigir una hipotética Man of Steel 2, que devolviera al personaje al tono correcto que Snyder nunca entendió. No puedo estar más de acuerdo, con Vaughn a los mandos, la película sería increible. Dicho lo cual, lamentablemente no creo que lleguemos a ver nunca estrenada esta película. Aunque Vaughn ha trabajado para Fox en X-Men: First Class, tuvo muchísima libertad porque prometió una película barata y rápida de rodar y los ejecutivos no sabían muy bien qué hacer con la franquicia tras X-Men 3. En el caso de Warner, no tengo duda que sus ejecutivos intentarían controlar y cambiar los planes de Vaughn. Aunque ojala me equivoque.

Comparto el primer trailer de la película:

Como ya he comentado, Kingsman: El círculo dorado es una excelente película de entretenimiento que tiene claro que quiere ofrecer a los espectadores y triunfa al cumplir con nuestras expectativas, algo que no puede decirse de la mayoría de películas palomiteras actuales.

PUNTUACIÓN: 8/10

Crítica de Detroit, de Kathryn Bigelow

Detroit es la nueva película de Kathryn Bigelow (Point Break, Strange days, En tierra hostil, Zero Dark Thirty), en la que realiza una dramática reconstrucción de los disturbios de agosto de 1967 provocados por los excesos y racismo de la policía, trazando unos claros paralelismos con la actual situación social de los Estados Unidos.

PUNTUACIÓN: 8/10

El guión está escrito por Mark Boal, colaborador habitual de Bigelow, y que fue quien contó la historia real a la directora californiana e hizo que se interesara en ella. La película fue rodada en escenarios reales y tiene un marcado tono documental en la que alterna imágenes reales de época con una cuidada reconstrucción de los hechos gracias a las numerosas entrevistas que el equipo realizó a algunas de las personas que vivieron los horribles hechos que Bigelow nos muestra con frialdad y asepsia. El éxito narrativo de Detroit hay que buscarlo no solo en la directora, sino también en los excelentes trabajos del director de fotografía Barry Ackroyd, y el montaje de William Goldenberg.

Kathryn Bigelow es una extraordinaria directora que crea imágenes impactantes y escenas que rozan el terror mientras mantiene un tono frío y neutral. Ella no cuenta al espectador quién son los buenos y los malos, simplemente muestra unos hechos brutales de forma que cualquier espectador con dos dedos de frente entienda sin duda lo asqueroso que es el racismo. Este es  para mi uno de los mayores aciertos de la película. La película es brutal y aterradora porque los sucesos que nos cuenta se sienten terriblemente reales. Han pasado 50 años desde que estos hechos sucedieron, pero la sensación que te deja Detroit es que hoy en día esto mismo podría pasar casi en cualquier ciudad de los Estados Unidos, ya que el racismo y la violencia siguen muy presentes en su sociedad.

En este sentido, aunque los disturbios de 1967 tuvieron como chispa que prendió la mecha unos actos racistas de la policía blanca de Detroit, Bigelow no elude tocar temas peliagudos que le han valido críticas desde ámbitos de la sociedad afroamericana. Y es que la policía era racista y machacaba a los afroamericanos. Pero cuando los disturbios empezaron, fueron esos mismos afroamericanos los que quemaron edificios y saquearon negocios propiedad de sus propios vecinos. Por tanto, mucha parte de culpa sin duda recae también en los agitadores y en los violentos que se esconden en la masa para actuar con impunidad. Por supuesto que la mayoría de habitantes de Detroit no eran así, pero lo mismo podría decirse de la policía, que aunque tenía muchas manzanas podridas, también tenían entre sus filas a personas decentes. Esto también pone de relieve la complejidad social y como no podemos aplicar los estereotipos de buenos y malos.

Tras disfrutar de la película busqué algunas críticas negativas para ver qué decían, aunque lo cierto es que mayoritariamente los comentarios son positivos. Una de las cosas que se critica de la película de Bigelow es que no llegamos a conocer quienes son personajes afroamericanos por una casi nula caracterización. Esta apreciación es altamente discutible, ya que sí nos cuentan de manera básica quienes son los personajes y cómo llegan al Hotel Algiers que es el corazón de la película. Pero lo importante de la película no es quien son los personajes, sino lo que les sucede. El racismo es ciego y no discrimina entre buenas o malas personas, machaca a todo el que es diferente. Por tanto, es importante que Bigelow muestre que puede sufrirlo cualquiera, simplemente estando en el lugar equivocado.

En este sentido, la película de Kathryn Bigelow me ha parecido que está en las antípodas de otra cinta basada en hechos reales como es Dunquerke de Christopher Nolan, acertando donde Nolan falló. Aunque ambas películas están centradas en el hecho histórico que nos cuentan y esto tiene más peso que los personajes que lo viven, en Detroit Bigelow hace que suframos con los personajes y nos preocupemos por su supervivencia, mientras que Nolan provocó intencionadamente que nos diera igual si los soldados aliados vivían o morían, porque de hecho eran casi intercambiables e impersonales. Este éxito de Detroit es sin duda gracias a la habilidad como narradora de Bigelow, que hace que nos sintamos dentro de la acción y junto a las víctimas.

Me ha gustado mucho el casting de la película, creo que todos realizan un trabajo excelente. Pero es Will Pouter como el policía racista Philip Krauss el que ha conseguido helarme la sangre, por la normalidad de sus actos, la forma en que parece que lo que está haciendo es el pan de cada día, nada raro de lo que extrañarse. Dentro de los personajes afroamericanos, mencionar a John Boyega (Melvin Dismukes) como un guardia de seguridad que acude al hotel cuando surge la alarma, Anthony Mackie (Greene) un soldado veterano que se aloja en el hotel y sobre todo, Algee Smith (Larry Reed), un cantante de un grupo de soul que se refugia en el hotel buscando escapar de los disturbios para encontrarse un horror aún mayor. Estos son los principales actores que quiero resaltar, aunque lo cierto es que estamos ante una película coral en la que todos realizan un gran trabajo.

Si tuviera que comentar algo negativo de Detroit es su duración. La película dura 140 minutos, y creo que con 10 minutos menos el resultado final hubiera sido mejor. Los sucesos del hotel Algiers son el centro de la película, en lo emocional y en lo intenso. Así que todo lo que sucede a continuación se siente como el final, final que no acaba de producirse y que tarda en llegar. En todo caso, desde un punto de vista narrativo, entiendo que algunos de los supervivientes merecían una conclusión a su historia y al drama que vivieron.

La película triunfa totalmente en lo que nos propone, que es mostrar lo horrible que es el racismo y que pensemos en lo que está pasando en la actualidad. Sinceramente, creo que Kathryn Bigelow merecería ser nominada al Oscar como mejor director este año. Creo que la película lo merece sin duda. Lamentablemente, mi lado cínico me dice que Hollywood va a nominar a Patty Jenkins por Wonder Woman, película que no me gustó nada pero que ha sido un enorme éxito comercial, y eso la va a cerrar la puerta, ya que con una mujer los académicos van a pensar que ya han cubierto el cupo femenino.

Además, aluciné al saber que hubieron críticas minoritarias sobre que una directora blanca no debería rodar una película sobre racismo que sufrieron los afroamericanos de Detroit, continuando la peor tradición de cuando Spike Lee atacó a Tarantino por hacer Django Desencadenado. Por supuesto son comentarios ridículos y minoritarios, pero refleja un sentimiento tóxico cada vez más extendido en redes sociales que me repugna, que es el hecho que solo un gay puede escribir sobre personajes gays, o lo mismo sobre las mujeres, minorías raciales, etc.  Estos comentarios son lamentables, pero Hollywood no es tampoco muy partidario de polémicas si pueden evitarlo, lo que lamentablemente creo que también juega en contra de la película de cara a la temporada de premios. De hecho, a pesar de ser una película notable sobre un tema polémico y de actualidad en los Estados Unidos, la película ha sido un fracaso de taquilla, recaudando solo la mitad de su presupuesto de 35 millones.

Comparto a continuación el trailer de la película.

Detroit es una película honesta y muy necesaria en este momento, que creo que merece ser vista por todo el mundo. Una película que nos muestra como la sociedad americana no ha evolucionado demasiado en estos 50 años. Pero también resalta que la única manera de no repetir los errores del pasado es conocerlos. Y en este aspecto, la película es un éxito sin paliativos. Este es el único mensaje positivo e importante que podemos sacar de su visionado.

PUNTUACIÓN: 8/10

 

 

Cine de verano: Death Note de Adam Wingard – Netflix

Voy a ir al grano. No, no he leído el aclamado manga Death Note de Tsugumi Ōba y Takeshi Obata . Tampoco vi el anime dirigido por Tetsurō Araki. Y es justo por eso que la adaptación americana de Death Note estrenada recientemente en Netflix, que ha sido dirigida por Adam Wingard, me ha parecido super entretenida y repleta de giros brutales.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

El argumento libre de spoilers de Death Note nos presenta a Light Turner (horriblemente interpretado por Nat Wolf, un error de casting brutal y uno de los principales problemas de la película), un inteligente joven de Seattle al que le cae del cielo -literalmente- un cuaderno sobrenatural, “Death Note”, que permite matar a cualquier persona si el portador del cuaderno escribe su nombre y la forma en que quiere que muera.

Adam Wingard es un veterano director de películas de terror como Tu eres el siguiente (2011), la antología V+H+S (2012 y 2013) o el remake de La bruja de Blair (2016). Visualmente me parece un buen narrador y la película cuenta con varias escenas super potentes que me han gustado, lo que hace que globalmente crea que hace un buen trabajo.

Aunque igual que digo esto, tengo que indicar que algunas decisiones creativas de Wingard creo que no son las más adecuadas, empezando por la la extraña elección de canciones de rock de los 80 insertadas en momentos claves que no pegan ni con cola, o la duración de la película, unos justísimos 100 minutos que se quedan muy cortos.

Realmente esto último no se si es cosa suya o de los productores, o quien sabe si es Netflix la que impone la duración de sus películas. Pero la realidad es que con 10 minutos más las caracterizaciones hubieran estado mejor definidas, y los numerosos giros del guión hubieran fluido mejor. Al final, Death Note se queda como la típica serie B que va directo al grano, cuando hubiera podido quedar una película mucho mejor. Unido a esto, la película tiene un final abierto que deja a las claras que la idea de los productores es rodar una o varias secuelas, lo que seguro ha influido también en la duración de esta primera parte de Death Note. Ya veremos si acaba confirmándose.

El guión de Death Note es de los hermanos Charley y Vlas Parlapanides y de Jeremy Slater, cuyas películas previas no invitaban demasiado al optimismo: Inmortales (2011) o Los 4 Fantásticos (2015). Sin embargo, una vez me he informado un poco sobre el manga, diría que han sido bastante respetuosos con la historia original y han trasladado acertadamente la acción de Japón a los Estados Unidos.

Dado que no sabía nada de la historia, me ha sorprendido mucho el primer giro marcado por la decisión de Light de cómo usar el libro. Viendo el inicio de la película, Death Note parecía que podía ser un típico slasher en la que vemos numerosas muertas filmadas de la forma más creativa y gore posible. Sin embargo, la película toma otro camino que lo convierte en algo mucho más interesante. Posteriormente hay aún otro giro que lanza la película hacia un final brillante, aunque en este caso dicho giro sí se ve venir.

Los principales personajes de Death Note son Light Turner (Nat Wolff), su padre el inspector de policía James Turner (Shea Whigham), su novia Mia (Margaret Qualley) y el misterioso L (Keith Stanfield) que ayuda a la policía con la investigación de los asesinatos. Tengo que decir que a pesar de mi comentario sobre la duración de la película, lo cierto es que creo que todos los personajes están suficientemente caracterizados. No increíblemente bien caracterizados, pero sí cuentan con lo justo para que entendamos su evolución y el porqué hacen lo que hacen.

Mención aparte merece Ryuk (con la voz de Willen Dafoe), el demonio que explica a Light las normas y limitaciones del Death Note, que ofrece algunas de las mejores escenas de la película y que hace que sea un pena que no haya tenido una mayor presencia, algo que supongo se remediará en la secuela.

 Creo que el guión mediante explica suficientemente las motivaciones de los personajes. Otra cosa es la interpretación de los actores. Nat Wolff es un lamentable error de casting. No trasmite casi nada y aunque se supone que el típico chaval listo que intenta pasar desapercibido, su aspecto muestra todo lo contrario. Margaret Qualley es Mia, a priori la típica animadora guapa de instituto pero cuya evolución la convertirá en un personaje clave. Creo que su interpretación es solo correcta, pero al lado de Wolff casi parece que la van a nominar para el Oscar.

Otro tema importante a la hora de valorar Death Note es que la película la vi tranquilamente en casa gracias a mi suscripción a Netflix. Si la hubiera visto en el cine a lo mejor me hubieran dolido los 8 €uros de la entrada, pero valorada como entretenimiento casero de un lunes por la noche, la película cumple sobradamente mis expectativas. Y más teniendo en cuenta el horrible mes de Agosto cinematográfico que estamos sufriendo.

Comparto este teaser trailer que creo marca el feeling de la película sin chafar nada importante.

Death Note me ha parecido un entretenimiento más que digno. No es para tirar cohetes, pero tampoco creo que lo pretenda. Y verla ha hecho que me pique la curiosidad por las fuentes originales (manga / anime) , hasta el punto que es posible que incluso acabe viéndolas. Para que luego digan que de esta película no ha salido nada bueno.

PUNTUACIÓN: 6.5/10