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Locke and Key, de Joe Hill y Gabriel Rodríguez

El estreno en Netflix de la decepcionante adaptación televisiva de Locke and Key ha servido para recordarnos lo maravilloso que es el comic de Joe Hill y Gabriel Rodríguez, que personalmente está dentro de mis 5 comics favoritos de este siglo XXI.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO, NO TE LO PUEDES PERDER

(Artículo sin spoilers)

El aclamado autor de El traje del muerto, la novela de terror que ha sorprendido a todos los amantes del género, salta al cómic con una obra que te sobrecogerá. En Nueva Inglaterra hay una vieja mansión cuyas fabulosas puertas transforman a todo el que se atreve a cruzarlas. El pasado de la familia Locke vuelve para atormentar a sus actuales miembros, en un escalofriante cómic en el que Hill demuestra una capacidad narrativa equiparable a la de su padre, Stephen King. Guión de Joe Hill. Dibujo de Gabriel Rodríguez.

Conocí a Joe Hill gracias a Locke & Key, y gracias al comic descubrí su faceta de escritor y sus estupendas novelas El traje del muerto, Horns o Fuego. Hill es el segundo hijo de Stephen King y decidió usar una abreviatura de su nombre completo, Joseph Hillstrom King, para intentar triunfar por sus propios méritos y no por ser el hijo de. Hill tiene 47 años y no hay duda que ha recibido los genes de su padre, ya que escribe historias de fantasía y terror que saben apelar a nuestros miedos más profundos y las cosas que más queremos, como la familia.

Gabriel Rodríguez es un artista chileno nacido en 1974 que estudió arquitectura e incluso llegó a trabajar como tal durante varios años hasta que pudo cimentar su carrera como dibujante de comics y obtener la suficiente independencia económica. Locke and Key es su trabajo más celebrado, pero obtuvo también una nominación a los Eisner por su comic “Little Nemo: Return to Slumberland”. Más recientemente, ha escrito y dibujado La espada de las eras, un comic de fantasía que busca reinventar las leyendas artúricas y que tengo muchas ganas de comprar y leer en cuanto tenga ocasión.

Locke And Key fue publicada en Estados Unidos por la editorial IDW entre febrero de 2008 y diciembre de 2013. El formato elegido para su publicación fueron seis miniseries, que aqui en España Panini publicó entre 2009 y 2014. Las seis miniseries fueron Bienvenidos a Lovecraft (febrero-julio 2008) y Juegos mentales (enero-junio 2009), que formarían el primer acto, mientras que Corona de Sombras (noviembre 2009 – abril 2010) y Las llaves del reino (agosto 2010 – marzo 2011) formarían el segundo acto. El tercer arco con el climax final llegó con  Mecanismos de relojería (junio 2011 – abril 2012) y Alfa y Omega (noviembre 2012 – diciembre 2013). Todas las miniseries tuvieron una duración de seis números excepto Alfa y Omega que tuvo siete, algo necesario e imprescindible para cerrar todo de forma satisfactoria. De esta forma, podría decirse que Locke and Key se publicó con una periodicidad de un volumen anual.

El formato de miniseries sucesivas permitió a los autores a realizar el mejor trabajo posible sin la presión añadida de tener que cumplir con un plazo de entrega mensual como pasa por ejemplo en los comics de Marvel o DC. Y la diferencia se nota, consiguiendo Gabriel Rodríguez, junto al colorista Jay Fotos, realizar un despliegue artístico maravilloso.

Locke & Key es la historia de la familia Locke. Tras la muerte de su padre, Tyler, Kinsey y Bode Locke se mudan con su madre a la finca de la familia, Keyhouse, situada en Lovecraft, Massachusetts. Allí, los niños descubrirán que la casa es un nexo de energías sobrenaturales que oculta unas llaves que les otorgarán habilidades que les servirán para descubrir la historia oculta de su familia y del mundo que les rodea.

El primer elemento a destacar de Locke and Key es que se trata de una historia de fantasía oscura que utiliza muchos elementos de las historias de terror. En el comic existe una sensación de aventura mientras los niños van descubriendo las llaves y sus habilidades, pero el tema general es ver cómo los Locke asumen la pérdida de su padre y esposo, algo que cada miembro de la familia interioriza de una forma diferente. En este sentido, la muerte y otros temas escabrosos como las relaciones tóxicas o el abuso juegan un papel fundamental y explican los traumas de varios personajes, notándose en este aspecto la influencia que las historias de Stephen King han tenido en su hijo.

Además, Joe Hill crea un puzzle maravilloso en la que todo, incluido el detalle más nimio y a priori insignificante, tiene su razón de ser y juega una función en la historia, haciendo que el final fuera perfecto y super satisfactorio, en el que todo encaja pero que además consigue ser super emocionante.

Hay números como “Febrero” en el cuarto volumen “Las llaves del reino” que transmiten un maravilloso sense-of-wonder mientras vemos las habilidades que los niños adquieren con las llaves mientras luchan contra el malvado Lucas “Bode” Caravaggio, que busca la llave para abrir la Puerta Negra. Además, en otros números, como “Gorrión” Hill y Rodríguez cambian de estilo imitando lo que sería una tira de Calvin & Hobbes para contar la historia desde el punto de vista de Bode, un niño de 8 años. Otros números super chulos son por ejemplo los contados desde el punto de vista de Rufus, un chaval retrasado mental amigo de Bode, que adquieren forma de comic-book de hazañas bélicas.

La contrucción de los deferentes personajes me ha parecido maravillosa. Tyler es un adolescente claramente traumatizado que se culpa a si mismo de la muerte de su padre debido a las discursiones que tuvo con él antes de su muerte. Su personalidad y acciones muestran claramente que tiene un trauma que le impide ser feliz, al igual que su hermana Kinsey, cuyo mecanismo de defensa para intentar sobrevivir tras quedar paralizada cuando mataron a su padre es quitarse el miedo y las lágrimas de la cabeza (literalmente), algo que la ofrece cierta felicidad en el corto plazo hasta que descubra que hay que aprender a vivir con tus miedos.

El hermano pequeño Bode también me parece una pasada. Hill y Rodríguez nos cuentan de maravilla lo que significa ser un niño que ve y experimenta cosas increíbles y la frustración inicial cuando nadie le cree o no le dejan intentar ayudar. Además, su joven mente funciona de forma sencilla y no puede evitar ser engañado y utilizado durante la historia. Por último, la madre ha caído en la bebida como forma de evitar enfrentarse a la muerte de su marido, una salida muy poco ejemplar a sus problemas, pero muy real.

Como pasa en las mejores historias de terror, Locke and Key es cruel con los personajes. Al igual que pasa en la vida real los buenos no siempre ganan ni sobreviven aunque hagan lo correcto. Hay en ese sentido algunos momentos muy duros emocionalmente ante el destino de varios personajes, y sobre todo en el clímax final hay una verdadera sensación de amenaza y de que cualquiera puede morir.

Dodge, el villano de la historia, es un ser amoral verdaderamente peligroso, pero es su inteligencia la cualidad más destacable. De hecho, la realidad es que a pesar de algunos retrasos provocados por los niños, es refrescante ver cómo sus planes van teniendo éxito mientras engaña a todo el mundo y les manipula para obtener lo que desea.

Esto, unido a ver a unos adolescentes que sufren, se equivocan, cometen errores y aprenden de ellos son elementos que hicieron de la lectura algo muy especial. Porque es cierto que el elemento fantástico y terrorífico funciona, pero lo hace porque  Hill y Rodríguez han creado a una familia que se siente muy real, con personalidad, virtudes y defectos con la que es muy fácil empatizar y preocuparnos por ellos. Y esa personalidad se forja también por la forma en que afrontan sus problemas y sus errores.

Comentaba al comienzo que el apartado artístico me parecía maravilloso. Y es que Gabriel Rodríguez con la ayuda de Jay Fotos en los colores ha creado un comic espectacular, de una narrativa limpia en la que siempre cuenta todo de la forma más clara posible. Su lápiz construye de maravilla la personalidad de todos los personajes y consigue en los pequeños detalles la magia de que todos parezcan reales. Además, consigue que el paso del tiempo se note en sus caras, algo muy difícil también de conseguir.

Además de una sobresaliente caracterización, Rodríguez consigue que toda la historia tenga el tono perfecto en todo momento, transmitiendo el sentido de maravilla cuando los niños usan sus llaves, pero también el terror ante los abusos y los momentos dramáticos que sufren varios personajes, creando situaciones super perturbadoras. No sólo eso, hay algunas muertes que son super gores e impactan muchísimo, y sus seres de sombra transmiten un feeling realmente terrorífico. La vida y la muerte parecen elementos “baratos” en otras historias, aquí el peso de cada vida cuenta, y nos duele cada una que se pierde. Y se pierden muchas.

La guinda del pastel es además la habilidad de Rodríguez en la creación de espacios que se sienten reales. En este aspecto se notan sus estudios de arquitectura, porque la mansión Keyhouse, cuyo plano se incluye en uno de los cómics,  y toda la orografía de la finca con las cuevas en el acantilado se convierten en elementos fundamentales en la historia, y están perfectamente reflejadas en la historia. De esta manera, cuando un personaje se mueve por la casa sus movimientos siempre están claros y sabemos dónde están y hacia donde se dirigen. Esto es otro plus importante, acostumbrado como estoy a otros comics casi sin fondos en los que los personajes se mueven por espacios genéricos sin personalidad.

No quiero terminar sin destacar otro elemento fundamental de Locke and Key y es su propia condición de cómic, que permite una narrativa única difícilmente trasladable a otros medios y que hacen que este cómic sea algo muy especial.

Empezando por las elipsis que se producen entre viñetas donde somos los lectores los que rellenamos los huecos. Por ejemplo, cuando vemos a Kinsey sufrir ante la perspectiva de empezar las clases en Lovecraft y lo absurdo de hacer amigos que puede acabar perdiendo, en una única página con tres viñetas Hill y Rodríguez condensan toda la ansiedad del momento, una página super chula que funciona porque está muy bien contada y porque los lectores rellenamos los huecos con nuestras propias experiencias, de forma que no tenemos que ver cada clase a la que asiste para sentir que está sufriendo.

De igual modo, en el ya comentado cómic “Febrero”, los hermanos viven maravillosas aventuras mientras experimentan con diferentes llaves, pero esas aventuras quedan condensadas en muchos casos a una única viñeta con el momento más potente de la aventura, de forma que, como comento, seamos los lectores los que imaginemos los detalles no mostrados. Un recurso maravilloso.

Además, las páginas del cómic marcan un ritmo de lectura y generan una sorpresa cada vez que pasas la página. El ritmo puede acelerarse o frenarse en función de lo que pasa y se van creando cliffhangers estupendos a medida que avanza la historia, y en todos estos aspectos Hill y Rodríguez muestran su gran habilidad como storytellers, como contadores de historias.

Durante estos seis tonos hay un montón de giros inesperados y sorpresas impactantes mientras vamos conociendo toda la historia y como se crearon las llaves, pero en todo momento mantenemos la sensación de reloj perfectamente ensamblado que nos lleva en volandas hasta el emocionante final.

Por tanto, es la propia naturaleza de cómic lo que ayuda a que esta historia sea tan maravillosa y especial, y como vimos en la desastrosa serie de televisión, hay cosas que se pierden en la adaptación que solo son posibles en los cómics.

Joe Hill y Gabriel Rodríguez crearon una historia muy especial que merece todas las alabanzas del mundo. Si no la has leído todavía no lo dudes, Locke  and Key es una maravilla, un clásico que ningún fan de la literatura fantástica y el terror debería perderse.

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Crítica de Locke and Key temporada 1 (Netflix)

Locke and Key de Joe Hill y Gabriel Rodríguez en uno de mis comics favoritos del siglo XXI. Lamentablemente, el visionado de la primera temporada televisiva estrenada en Netflix convierte a esta serie en el último ejemplo de adaptación que queda como una ocasión perdida, una decepción que elimina todo lo que hacía especial el comic, desaprovechando el maravilloso potencial de la historia para convertirla en un drama adolescente de instituto genérico.

PUNTUACIÓN: 4/10

Después de la muerte de su padre, los tres hijos de la familia Locke regresan a la casa ancestral de su padre en Nueva Inglaterra para descubrir que están rodeados de magia que sólo ellos pueden ver y contra la que están destinados a pelear para terminar con los horrores que pueblan la ciudad de Matheson, Massachusetts. (FILMAFFINITY)

La adaptación televisiva de Locke and Key ha tenido una compleja vida hasta que hemos podido verla en Netflix. Alex Kurtzman y Robert Orci rodaron un primer piloto para Fox entre 2010-2011 que no consiguió luz verde para rodar la serie. Tras unos años intentando convertir la serie en películas, finalmente Kurtzman y Orci abandonaron el proyecto. En 2017, IDW la editorial que publicó el comic de Locke and Key puso en marcha un segundo intento para el canal de cable/online Hulu, con Carlton Cuse de Showrunner, Joe Hill de productor y supervisando los guiones y con Scott Derrickson (Doctor Strange) de productor y director del episodio piloto. Finalmente, Derrickson tuvo que abandonar el proyecto por problemas de agenda, rodando el piloto Andrés Muschiety (IT). La cosa pintaba bien, pero finalmente Hulu tampoco confirmó la serie.
Tras estos intentos, finalmente Netflix sí dio luz verde al proyecto en julio de 2018, manteniéndose Carlton Cuse como Showrunner junto a Meredith Averill y Aron Eli Coleite. Saber que Joe Hill mantenía labores de productor y que iba a escribir algún episodio hizo que mis expectativas estuvieran por todo lo alto. ¡Menudo chasco!!

Los diez episodios de esta primera temporada han sido dirigidos por Michael Morris, Tim Southam, Dawn Wilkinson, Mark Tonderai y Vincenzo Natali (Cube) los dos últimos. Joe Hill escribió junto a Aron Eli Coleite el guión del primero episodio que marca el tono de la serie, que cuenta con guiones de Carlton Cuse, Albert Torres, Meredith Averill y Elizabeth Ann Phang. Checco Varese, Tico Poulakakis y Colin Hoult son los directores de fotografía que realizan, como toda la serie, un mediocre y montonero trabajo de nivel televisivo. La música ha sido realizado por Torin Borrowdale, y hay que detacar (para mal) la terrible selección de canciones pop que tiene esta serie.

En lo relativo al mediocre y televisivo casting, Locke and Key está interpretada por Darby Stanchfield (Nina Locke, la madre de los niños), Connor Jessup (Tyler, el hijo mayor), Emilia Jones (Kinsey, la única hija de la familia), Griffin Gluck (Bode, el niño pequeño), Bill Heck (el padre fallecido Rendell, al que conoceremos mediantes flashbacks) y Aaron Ashmore (Duncan, hermano de Rendell y tío de los chavales).

Fuera de la familia Locke, tenemos a Laysla de Oliveira como Dodge, la Dama del Pozo y “villana” de la serie, Sherri Saum como Ellie Whedon amiga de instituto de Rendell y profesora de Tyler y Kinsey, Coby Bird como Rufus, hijo de Ellie con una discapacidad mental que trabaja cuidando la mansión Locke, Petrice Jones como Scot Cavendish, estudiante inglés del intituto que se hará amigo de Kinsey, y Felix Mallard como Lucas Caravaggio, el mejor amigo de Rendell en el instituto.

Si empiezo por lo positivo de esta serie, el diseño de producción tiene elementos geniales. La mansión Locke, la principal localización del comic, es clavada en su versión televisiva y consigue transmitir cierto malrollo y que cualquier cosa es posible dentro de sus paredes. También el acantilado y las cuevas junto al mar están muy bien representadas. En ese sentido, sobre todo en los primeros episodios hay escenas puntuales que son clavadas al comic y que son de largo lo mejor de la temporada. Sin embargo, a medida que la serie avanza y se separa del original, la cosa decae hasta niveles sonrojantes.

Aunque la serie cambia el orden en que Bode encuentra las llaves mágicas (primero en solitario y luego ya junto a sus hermanos) y su influencia en la trama, debo decir que excepto por algunos momentos puntuales que luego comentaré, en general me ha gustado la forma en que muestran las habilidades de cada llave.

Como positivo también comentaré las interpretaciones de Emilia Jones como Kinsey y Griffin Gluck como Bode, el pequeño de la familia. Kinsey muestra la confusión, el dolor de una adolescente que debe asumir la pérdida de su padre que se transforma en adolescente despreocupación, mientras que Bode es genial como un niño frustrado porque nadie le cree cuando empieza a descubrir la magia que rodea la mansión Locke, así como sus amenazas.

Y esto es todo lo positivo que puedo decir. Aunque la serie pudiera parecer muy fiel al comic en el apartado estético, es todo un espejismo. Esta versión de Locke and Key es un sucedáneo descafeinado que nada tiene que ver con la maravilla creada por Joe Hill y Gabriel Rodríguez en la editorial IDW. A pesar de algunos destellos puntuales, globalmente estamos ante una adaptación fallida porque se olvida del tono y todo lo que convirtió el comic en algo especial para convertirlo en una historia en la que todo es genérico y sin personalidad.

Una aclaración, no soy de los que me quejo de forma puntillosa de cualquier mínimo cambio respecto a la historia original, entiendo que cualquier adaptación implica inevitablemente cambios, y siempre que se mantenga el espíritu de la obra en principio me vale. De hecho, a pesar de los numerosos cambios, los dos o tres primeros episodios si consiguieron mantenerme interesado, a pesar de que algunas cosas no acababan de cuadrar. Pero seguí dándole el beneficio de la duda.

Pero el comic es una fantasía oscura centrada en una familia que tiene que asumir la pérdida de su padre y esposo, y en la que la muerte y temas escabrosos como las relaciones tóxicas o el abuso juegan un papel fundamental. Además, Joe Hill crea un puzzle maravilloso en la que todo, incluido el detalle más nimio y a priori insignificante, tiene su razón de ser y juega una función en la historia, haciendo que el final fuera perfecto y super satisfactorio.

No hay nada de eso en la serie de televisión. El primer pecado original es que los showrunners Carlton Cuse, Meredith Averill y Aron Eli Coleite eliminan cualquier elemento oscuro para transformarla en “family-friendly”. Hay por ejemplo unas muertes mostradas super explícitas en el comic que impactan precisamente por lo inesperadas que son que aquí directamente desaparecen. Pero obviamente eso sería un detalle sin importancia si la historia fuera la correcta, cosa que no es así.

Frente al núcleo del drama familiar, la serie traslada gran parte de la acción al instituto donde Tyler y Kinsey tienen aventurillas con sus nuevos amigos, van a fiestas y realizan actividades sin interés mientras usan las llaves por motivos egoístas, convirtiendo la serie en una serie adolescente del montón, ni siquiera una buena, con un montón de escenas redundantes que no aportan nada a la trama principal y que se sienten como autenticos “minutos de la basura” usando un término baloncestístico.

Una de las cosas buenas que me gustó de Lauren Schmidt Hissrich, la guionista y showrunner de The Witcher, es que desde el primer momento tenía claro que The Witcher NO era una serie planteada para gustar a todo el mundo, y de hecho pensaba que intentar algo así no tenía sentido. Cuse, Averill y Coleite obviamente no piensan igual porque parece que creyeron que quitando todos los elementos que pudieran resultar “conflictivos” conseguirían agradar a más gente, consiguiendo justo lo contrario.

Por poner un ejemplo no demasiado importante, la relación tóxica de Ellie y Lucas en el comic se construye a partir que Lucas ayuda a Ellie a matar a su anciana madre, que la mantenía atrapada en una relación tóxica de control. Este asesinato convierte a Ellie en una persona torturada y rota por dentro, lo que la hacía bastante interesante. Obviamente, nada de esto aparece en la serie de televisión, Ellie ayuda a Lucas básicamente porque fue su crush de instituto y a pesar de todos los años transcurridos no le ha podido olvidar. Sin más.

Pero además de que los cambios no mejoran lo ya publicado, es que la sensación de puzzle perfectamente diseñado también se pierde desde el primer momento, con un montón de situaciones que pasan porque si que luego no implican nada. Esto se convierte en un problema grande cuando compruebas que el final super satisfactorio del comic se lo cargan por la obsesión de alargar la historia para poder hacer una segunda temporada, que creo que ya está confirmada.

Aunque visualmente comentaba al principio que la mansión Locke y algunos detalles puntuales estaban bien, globalmente la serie es super plana con una preocupante falta de personalidad en todos los aspectos. Además, los efectos especiales cantan por todos lados, haciendo que escenas como las del plano astral o el ataque de las sombras del episodio 10 un mal chiste comparado con muchos video juegos actuales. Además, destacaría para mal la horrenda selección de canciones pop de la serie, que lamentablemente suenan en el peor momento y matan cualquier intento de conseguir una tensión dramática.

Y encima tenemos un problema enorme con el casting, de una calidad muy baja aún para el standard televisivo. Laysla de Oliveira como la Dama del Pozo Dodge puede ser fácilmente la peor y más terrible actuación de una actriz para un papel de “villana” que recuerdo en mucho tiempo, haciendo imposible que haya la menor sensación de peligro. Diría lo mismo de Felix Mallard como Lucas Caravaggio, pero él casi no sale en esta primera temporada, por lo que su impacto negativo queda amortiguado.

Connor Jessup como Tyler es otro error de casting de libro. En el comic Tyler es un chaval claramente traumatizado que se muestra además incómodo con su gran fuerza y su enorme cuerpo, que no le sirvió en el momento clave para salvar a su padre. Para la serie han elegido al típico guaperas de serie de instituto y el guión le convierte no en alguien traumatizado, sino en un estúpido que se dedica a caer mal a todo el mundo, además de la mala interpretación. Seguiría con el resto de actores, pero no quiero que esta reseña se haya eterna. Globalmente, el casting de esta serie ha sido un desastre completo.

Suelo dejar que cada cual juzgue por si mismo y se haga una opinión de una película,s erie, comic, etc… Pero en este caso, si has leído el comic original, de verdad te sugiero que NO veas esta serie porque te vas a llevar un chasco importante. E incluso sin haber leído el comic, varios compañeros de trabajo y mi mujer califican la serie de “entretenidilla sin más”, tan visible como rápidamente olvidable. Esto se está convirtiendo en un peligroso problema en lo referido a Netflix, cuya política obviamente está centrada en la cantidad antes que en la calidad, provocando que las series decepcionantes sean muchas más que las de HBO o Amazon.

Comparto el trailer de esta serie:

Antes los fans de los comics nos alegrábamos cuando se confirmaba que se iba a hacer una serie de televisión. Parece claro que si es Netflix, habrá que echarse a temblar y dudar incluso si merece la pena verla. Que pena.

PUNTUACIÓN: 4/10

 

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¡Saludos a todos!

Crítica de Fuego, de Joe Hill

Joe Hill consigue en Fuego dar una interesante vuelta de tuerca a las historias de apocalipsis zombies, con esta novela ganadora del premio Locus publicada en España por Nocturna Ediciones.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Nadie sabe dónde y cuándo se originó, pero una plaga se ha extendido por todas partes. Los médicos la llaman «Trichophyton draco incendia»; los demás, escama de dragón, una espora que marca la piel de los contagiados con manchas negras y doradas antes de hacerles estallar en llamas. Y no hay antídoto.

La enfermera Harper Grayson está embarazada y ha visto a centenares de pacientes arder… o los veía antes de que el hospital se incendiara. Ahora sólo puede fijarse en las marcas que han empezado a recorrerle la piel. Mientras todo a su alrededor se ve envuelto en el caos por la enfermedad y los grupos que pretenden exterminar a los contagiados, Harper coincide con un misterioso desconocido que deambula entre los escombros con indumentaria de bombero y las marcas de la espora. Sin embargo, no arde. Es como si hubiera aprendido a usar el fuego a modo de escudo para las víctimas… y de arma contra los verdugos.

Conocí a Joe Hill gracias a Locke & Key, uno de los mejores y más redondos comics de la última década, creado en colaboración con el artista Gabriel Rodríguez, y publicado en España entre 2009 y 2014 por Panini. Locke & Key es la historia de la familia Locke. Tras la muerte de su padre, Tyler, Kinsey, and Bode Locke se mudan con su madre a la finca de la familia, Keyhouse, situada en Lovecraft, Massachusetts. Allí, los niños descubrirán que la casa es un nexo de energías sobrenaturales y que oculta diversas llaves que les otorgarán habilidades que les servirán para descubrir la historia oculta de su familia y del mundo que les rodea.

Durante su lectura descubrí que Joe Hill era el hijo de Stephen King y que usaba una abreviatura de su nombre, su nombre completo es Joseph Hillstrom King , para intentar triunfar por sus propios méritos y no por ser el hijo de.

Tras Locke & Key probé El traje del muerto (2007), una novela que consiguió darme un mal rollo brutal y que cuenta la historia de Judas Coyne, una veterana estrella de rock que colecciona objetos macabros. Un día encuentra en internet una subasta donde ofrecen el traje de un cadáver, aparentemente embrujado, que él adquiere con nefastas consecuencias.

Después vino Horns (Cuernos, 2010), la historia de “Ig” (nada que ver conmigo), un joven que al levantarse un día tras una borrachera, se da cuenta de que le están creciendo unos cuernos en su cabeza y tiene poderes de carácter diabólico. Ig buscará descubrir al asesino de su novia Merrin, crimen que el pueblo cree que lo realizó él. Pero Ig no podría hacerlo, por que él la quería, ¿no?  La novela tuvo una entretenida adaptación cinematográfica en 2013, realizada por Alexandre Aja e interpretada por Daniel Radcliffe.

Así que la lectura de Fuego era inevitable, y ha valido mucho la pena. Fuego a priori es una típica historia de zombies, solo que aquí los zombis son personas a los que un virus convierte en antorchas humanas que han consumido gran parte de la costa Este de los Estados Unidos. Pero como en sus otras novelas, a partir de un argumento más o menos trillado, Joe Hill da un giro muy guay a la historia para ver el punto de vista de los enfermos que son perseguidos por la sociedad “normal”. Incluso dentro de este giro Fuego también rompe los estereotipos habituales, ya que el protagonista no es el Bombero que protege a la comunidad de los enfermos, sino Harper, la indefensa embarazada enfermera que huye de un marido maltratador.

Pero incluso dentro de este giro del narrador, la novela huye de estereotipos, y aunque la comunidad de enfermos de este virus huye de los humanos sanos, esto no significa que todos los “colillas” sean buenos, y una sociedad a priori utópica puede convertirse en una turba fanática con un chasquido de dedos.

Joe Hill escribe entretenidas historias que siempre tienen un toque familiar, pero fresco  y original a la vez. Uno de los nombres a tener muy en cuenta dentro del panorama fantástico y de terror.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Horns de Alexandre Aja

Horns de Alexandre Aja es una adaptación de la novela de Joe Hill (El traje del muerto, Locke & Key), interpretada por Daniel Radcliffe. Aunque la película es de 2013, la acabo de ver gracias a mi suscripción a Movistar, y me lo he pasado genial con esta historia fantástica mitad thriller sobrenatural mitad comedia de humor negro con altas dosis de ironía y mala leche.

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Ignatius ‘Ig’ Perrish (Daniel Radcliffe) quiere a su novia Merrin (Juno Temple) más que a nada en el mundo y sueña con pasar toda a eternidad a su lado. Lástima que tras una discursión, Merrin aparezca muerta y todo el mundo en el pueblo crea que él la ha matado. Y él no está seguro de lo que pasó esa noche, dado que se despertó borracho y no se acordaba de nada. Solo su amigo y abogado Lee (Max Minghella) cree que él no tuvo nada que ver, incluso sus padres en el fondo creen que es culpable. Cuando una mañana tras otra borrachera Ig despierta con dos pequeños cuernos en la cabeza y unas habilidades extraordinarias, empezará a buscar respuestas que le ayuden a encontrar al asesino.

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Hay dos diálogos que definen completamente la película y que me gustaron mucho. El primero es nada más empezar la película mientras Ig y merrin están tumbados debajo de la casa del árbol escondida en el bosque que les sirve de nido de amor. Ig dice “te amaré toda mi vida”, o lo que Merrin responde “me conformo que me quieras mientras yo viva”.

La segunda muestra a Ig saliendo de su casa mientras un grupo de vecinos protesta ante su casa, pidiendo que sea detenido, aunque realmente no hay ninguna prueba que demuestre que él es el asesino. Una vecina le grita: “rezaré a Dios para que seas castigado” a lo que él la responde “y yo al diablo si hace falta para encontrar al verdadero asesino”. Así que parece que si ser bueno y rezar no lo llevó a ningún sitio, igual llegó el momento de buscar venganza gracias a “otro lado”.

Un detalle que me ha parecido especialmente gracioso del protagonista es que compartimos nombre. Dado que Ignatius es un nombre muy muy poco corriente en los USA, me  queda la duda de si tiene algún significado bíblico que desconozco, pero ahora no tengo más remedio que buscarlo…

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Todo lo que estoy comentando sobre la película no explica ni por asomo el tono punk de la película o sus innumerables momentos over-the-top.  Todas las escenas en las que vemos como las nuevas habilidades de Ig afectan a la gente con las que entra en contacto son super divertidas, con un tono de oscura ironía en todo el relato.

La historia de amor de Ig y Merrin, la parte de crítica social y la evolución del personaje protagonizado por Daniel Radcliffe son lo mejor de la película. Quizá lo más flojo sea la investigación del asesino sea lo más flojo, aunque realmente la película no está planteada como un caso de Sherlock Holmes, sino que es la excusa que pone en marcha a los personajes.

El reparto está correcto y funcional, ni brilla ninguno ni lo hacen especialmente mal, son adecuados para lo que la historia pide de ellos.

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El director Alexandre Aja (Paris, 1977) realiza un gran trabajo en esta película, sobre todo aplicando el tono perfecto a esta sátira con elementos románticos. Visualmente tiene momento brillantes y sus momentos gores te golpean y sorprenden.

Llamó la atención de los aficionados en 2003 con su primera película en Francia, Alta tensión (Haute Tension), englobada en el género del slasher y que fue galardonada con los premios de Mejor Director y Mejor Película en el Festival de Sitges. En 2006 dirigió su primera película americana, el remake de “Las colinas tienen ojos”, la clásica película de Wes craven de 1977, otro slasher en este caso con familia caníbal de por medio, con una tensión brutal durante todo el visionado.

Horns demuestra que mantiene intacto su buen ojo como director, ampliando sus horizontes con una historia que le permite alejarse de los slashers y mostrar su enorme versatilidad para las historias de corte fantástico.

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Comparto el trailer de la película que enseña perfectamente lo que os vais a encontrar cuando la veais:

Horns es una entretenidísima película que me ha sorprendido muy positivamente, con momentos super bizarros y over-the-top. Aunque no es para todos los públicos, te gustará si te gustan las películas que se ríen de lo políticamente correcto.

PUNTUACIÓN: 7.5/10