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Crítica de Thor: Ragnarok de Taika Waititi

Thor: Ragnarok, dirigida por el neozelandés Taika Waititi, es una comedia de aventuras con superhéroes. La nueva película de Marvel Studios confirma que mientras ofrezcan a los espectadores conceptos frescos y diferentes, el tan manido concepto de “agotamiento” del género no se hará realidad. Incluso aunque no acierten con algunas de las elecciones creativas de esta película.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

El argumento, según filmaffinity nos cuenta como Thor está preso al otro lado del universo sin su poderoso martillo Mjolnir y se enfrenta a una carrera contra el tiempo. Su objetivo es volver a Asgard y parar el Ragnarok porque significaría la destrucción de su planeta natal y el fin de la civilización Asgardiana a manos de una todopoderosa y nueva amenaza, la implacable Hela. Pero, primero deberá sobrevivir a una competición letal de gladiadores que lo enfrentará a su aliado y compañero en los Vengadores, ¡el Increíble Hulk!

La película es superdivertida y espectacular. Son 130 minutos que pasan en un suspiro y te mantiene con una sonrisa durante el visionado y al salir del cine. Esa es su mayor virtud y lo que hace que se diferencie de las otras películas de los estudios Marvel que no apuestan tan claramente por la comedia. Pero es también su principal problema, ya que el hecho que la comedia sea el hilo conductor de la tercera película del Dios del Trueno crea sensaciones anticlimáticas que comentaré más adelante.

Thor: Ragnarok está excelentemente interpretado por todo el reparto. Destaca por supuesto un excelente Chris Hemsworth al que la comedia le sienta de maravilla, como ya vimos en el remake de Ghostbusters o sus sketchs en el Saturday Night Life. Junto a él, su química con Loki (Tom Hiddleston) vuelve a funcionar a las mil maravillas. Loki vuelve a ser el Dios del Engaño en su máxima expresión, y esta tercera película de Thor sirve para dar una satisfactoria conclusión a sus desencuentros familiares.

Mark Ruffalo se sale también como Hulk / Bruce Banner, y comparte unos momentos super divertidos con Thor, por no hablar del espectacular combate en la arena de Sakaar cuyo desarrollo consigue sorprender al espectador. Además destacaría a Tessa Thompson como Valquiria, una Asgardiana caída en desgracia que sobrevive como caza-recompensas. La química de estos cuatro personajes es clarísima y se nota desde el primer fotograma que comparten.

Cate Blanchett como Hela, la Diosa de la Muerte, es una de las villanas más carismáticas que hemos visto hasta el momento en una película Marvel, y vuelve a poner de manifiesto como uno de los grandes motivos que explican el éxito de sus películas son unos casting perfectos.

Otros personajes con papeles más pequeños, aunque importantes son Jeff Goldblum como el Grandmaster, el señor de Sakaar donde se realiza el Combate de los Campeones, Odin (Anthony Hopkins), Heimdall (Idris Elba) o Skurge (Karl Urban), servidor de Hela y que rememora en pantalla uno de los grandes momentos del mítico comic de Walter Simonson.

Hablando de los comics, Thor: Ragnarok se inspira en dos comics míticos de Marvel, tres en realidad. Por un lado, la etapa sobresaliente de Simonson que acabo de comentar, en la que Thor y sus aliados deben enfrentarse al Ragnarok, el crepúsculo de los DIoses Nórdicos, que llegará con la llegada de Surtur, Señor del fuego de  Muspelheim.

Por otro lado, tenemos “Planet Hulk”, una de las etapas más celebradas del Gigante Esmeralda del siglo XXI, realizada por el guionista Greg Pak y el dibujante Carlo Pagulayan, en la que Hulk es desterrado de la Tierra por sus amigos superhéroes, acabando por accidente en el mundo guerrero de Sakaar, donde deberá luchar en un coliseo de gladiadores para conseguir su libertad.

Estas son las dos grandes influencias de la película, a la que añadiría una tercera menos importante, que es Contest of Champions, la primera miniserie editada por Marvel en 1982 obra de Mark Gruenwald y dibujo de John Romita, Jr. y Bob Layton, en la que Grandmaster reunía a un grupo de heroes para que lucharan en una competición con el destino de la Tierra en la balanza.

Christopher Yost, Craig Kyle y Eric Pearson escriben un más que correcto guión en el que no solo consiguen unir todos estos elementos, sino que cierran el cliffhanger con el que terminó Thor: El Mundo Oscuro, la segunda película del Dios delTrueno. Las situaciones son lógicas y hay un montón de giros y sorpresas, pero todas están justificadas a partir de unos personajes que son reconocibles en todo momento. En mi opinión, el guión es super correcto con un final inesperado que lo cambia el statu-wuo del personaje y su mundo. En este sentido, se nota que Yost escribió , además de muchos comics Marvel con Craig Kyle, el guión de El Mundo Oscuro, y conoce perfectamente a estos personajes.

Marvel fichó al director Taika Waititi por su capacidad por crear situaciones poco convencionales con un toque humorístico, habiéndose creado un cierto nombre en el circuito independiente con películas como Lo que hacemos en las sombras o Hunt for the Wilderpeople. Precisamente, ese toque personal y carismático era lo que buscaba el estudio para insuflar un soplo de aire fresco a la franquicia de Thor, que no ha disfrutado del éxito de Iron Man o el Capitán América. Las dos películas previas de Thor a mi me gustan bastantes, aunque reconozco que no eran ni mucho menos perfectas.

Con estos antecedentes, el giro hacia la comedia no creo que sorprenda a nadie. El problema llega con el alcance del humor, que en muchos casos creo que nace de improvisaciones durante el rodaje y no tanto del guión escrito. Thor: Ragnarok es ante todo una comedia con toques de acción.

Lo cierto es que la acción es espectacular, colorida y está perfectamente rodada, gracias sin duda al buen trabajo del director de fotografía, el español Javier Aguirresarobe. El diseño de producción se inspira claramente en el arte de Jack Kirby, lo que hace que los fans del “Rey” estemos encantados. Las coreografías de acción están muy bien rodadas y en todo momento entiendes lo que está pasando, evitando el efecto mareante de la cámara al hombro tan de moda. Una acción muy bien rodada aunque dosificada a lo largo del metraje, al tener únicamente cuatro escenas de acción en toda la película.

Y todo este envoltorio viene acompañado con una estupenda banda sonora de Mark Mothersbaugh, en la que destaca el uso de sintetizadores ochenteros y la canción Inmigrant song de Led Zeppelin, que produce un subidón de adrenalina cuando suena.

El problema llega cuando no hay posibilidad de que el drama consiga impactar al espectador, ya que todas las escenas están adornadas con gags sin fin que al final rompen el ritmo dramático. Sobre el humor, tengo que reconocer que en la sala donde vi la película, el 99% de los gags funcionaron y el público se partía de risa. El caso es que yo no me reí tanto, pero entendí que sobre todo al principio era importante marcar el tono de lo que ibamos a ver. Pero este ritmo de gags tan seguidos acabó no siendo un tema puntual sino algo seguido durante todo el metraje. Y globalmente, se me hace raro ver a Thor siendo el hazmerreir en varios momentos, aún cuando hay algunos gags antológicos.

Debido a esto, aunque Thor: Ragnarok me ha gustado bastante, al mismo tiempo me ha decepcionado un poco. Si la comparamos con otras películas Marvel recientes, Ragnarok sale claramente perdiendo. Capitán América: Civil War y Guardianes de la Galaxia Vol. 2 me parecen películas muchísimo mas redondas.

Civil War consigue unir con acierto dos historias de los comics, la propia Civil War y la conclusión del arco de Winter Soldier. En Ragnarok, lamentablemente la parte de Hela / Ragnarok se me queda algo coja en comparación a Planet Hulk, que es la que realmente cobra casi todo el protagonismo. Es una pena que el carisma de Cate Blanchett queda en parte desaprovechado por sus pocos minutos en escena.

Y si la comparamos con Guardianes de la Galaxia Vol. 2, la película de James Gunn tiene también mucho humor, pero combinado con unos momentos de personajes emocionantes que aún después de verla varias veces consigue sacarme alguna lagrimita, gracias a un final perfecto a todos los niveles. Thor Ragnarok consigue divertir, eso es indudable, pero no emocionar. Y creo que esto es así porque falla la ejecución de Waititi, o porque no era lo que estaba buscando para comenzar, que también puede ser.

En todo caso, aunque no acierte en todo, Thor: Ragnarok es una película muy divertida y con personalidad. Y estamos ante la 17ª película de Marvel, un estudio que no solo no muestra síntomas de agotamiento, sino que consigue que pensemos que los super-héroes gozan de muy buena salud en el plano audiovisual. Si alguien nos cuenta hace 10 años que Marvel iba a producir todas estas películas con éxito (para mi solo Iron Man 2 suspendería), hubiera pensado que estaba loco. Y si a esto contamos que que las próximas películas de Marvel tengo claro que van a triunfar también, Black Panther en Febrero de 2018 y Vengadores: Infinity War en Mayo, nos queda cuerda para rato.

Y por si fuera poco,  Marvel evita spoilearnos en sus trailers ninguna de las numerosas sorpresas y giros de la película, ni tampoco su sorprendente final que como suele pasar en las películas Marvel, lo cambia todo. Aquí teneis el trailer, que seguro os hará flipar como a mi cuando lo vi por primera vez:

Thor: Ragnarok es una película super divertida en el buen sentido que creo que va a encantar al espectador “normal”, pero cuyo excesivo humor igual no encaja con los fans más veteranos del personaje. Pero que yo recomiendo que veais en pantalla si quereis pasar un buen rato.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

El Gran Hotel Budapest, comedia para paladares exquisitos

Con mucho retraso he visto la última película de Wes Anderson, El Gran Hotel Budapest, que ha sido nominada a 9 Oscars: Mejor Película, Mejor Director, Mejor Guión Original, Mejor Montaje, Mejor Fotografía, Mejor Banda Sonora, Mejor Dirección Artística, Mejor Vestuario y Mejor Maquillaje. ¿Son justificados tantos reconocimientos?

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En resumen: ¡SI!

Estamos posiblemente ante la mejor y más redonda película de un director que ya nos ha regalado estupendas películas como Los Tenenbaums, Life Aquatic, Viaje a Darjeling, El Fantástico Sr. Fox o Moonrise Kingdom. Películas con una marcada personalidad que demuestran una original sensibilidad a la hora de contar historias.

Su obra casi se ha convertido en un género propio, y en ésta su última película vuelve a mostrar muchos de los elementos comunes que le caracterizan, no solo en lo estético, sino también en la temática: Estamos ante una comedia combinada con elementos de drama o tragicomedia, con historias muy centradas en enseñarnos la psicología y motivaciones de los personajes que se salen de lo común, en medio de situaciones “extrañas” que se suceden a una enorme velocidad.

En lo estético, cada plano parece un cuadro y debe tener su propia belleza y perfección, como si fuera un elemento único e irrepetible. Un uso de una gama cromática muy concreta, una cuidada selección de los elementos y un elegante gusto por la geometría y la composición marcan cada una de las escenas. Además, el uso de flashbacks para contarnos su historia nos acerca a la narrativa de los cuentos infantiles, a la vez que le añade un toque de melancolía y nostalgia, al recordar el narrador un tiempo ¿mejor?.

Y que decir de sus múltiples “partners-in-crime” que han colaborado en numerosas de sus películas, como Bill Murray, Jason Schwartzman, Owen Wilson, Willen Dafoe o Adrien Brody. Incluso otros actorazos que se estrenaron en Moonrise Kingdom como Edward Norton, Tilda Swinton y Harvey Keitel repiten ahora por segunda vez con Anderson.

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¿Que nos cuenta Gran Hotel Budapest?

A partir de una narración que imita a los libros de cuentos, con introducción, 5 capítulos claramente separados y un epílogo, conoceremos la vida de M. Gustave (el gran Ralph Fiennes), el conserje del afamado Gran Hotel Budapest. Hotel que curiosamente no se encuentra en Hungría, sino en el imaginario país de Zubrowka, en un periodo indeterminado de entreguerras en la primera mitad del Siglo XX. Tras ser injustamente acusado de un asesinato, M. Gustave tiene que pedir ayuda a un joven botones del hotel, Zero Moustafa (genialmente interpretado por el actor novel Toni Revolori, otro de los descubrimientos de la película), para resolver el misterio y descubrir a los asesinos. Gustave y Zero pasarán de ser el maestro y su aprendiz a convertirse en compañeros inseparables de tribulaciones.

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M. Gustave es un hombre de otra época, que con su trato exclusivo a los huéspedes (y en especial a LAS huéspedes), mantiene el Gran Hotel en la cúspide de su prestigio, aunque la realidad de la época lo conviertan en una reliquia de tiempos ya extintos. Ralph Fiennes, normalmente alejado de la comedia, nos ofrece una inteligente interpretación que asombra con su enorme cantidad de matices. En la imagen, podemos ver a una casi irreconocible Tilda Swinton, en el papel de la anciana Madama D.

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Zero, un refugiado que lucha por sobrevivir en el periodo de entreguerras, encontrará el amor junto a Agata (Saoirse Ronan), una pastelera que tendrá una importante tarea durante la trama. Podemos ver que el constraste cromático es contínuo, casi definiendo cada uno de los personajes.

“¿Por qué quieres ser botones?”, le pregunta M. Gustave a Zero al inicio de la película. “¿Quién no querría serlo en el Gran Hotel?” Le responde con acierto. Toda una declaración de intenciones.

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Y en todo cuento de hadas, no podían faltar los villanos. Malos muy malos sin matices, interpretados por unos estupendos Willen Dafoe y Adrien Brody, que aún teniendo unos papeles pequeños, se nota que están disfrutando con unos personajes e interpretaciones completamente desfasadas.

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Además de conocer a personajes extravagantes, Gustave y Zero tendrán que pasar por numerosas situaciones que rayan lo absurdo, pero que gracias al tono de la historia, te consigue sacar una sonrisa cómplice durante muchos momentos. Gracias a ello, disfutaremos de Edward Norton como el jefe de policía, Harvey Keitel como un recluso de la prisión, o Bill Murray como un conserje de hotel amigo de Gustave.

Las maquetas están totalmente presentes en toda la película y ayudan a dar al conjunto una sensación de irrealidad que curiosamente funciona de maravilla para acentuar el marcado tono de cuento de hadas Eso, unido a los excelentes decorados, ayudan a trasladarnos perfectamente a las distintas épocas que vemos pasar.

Además, la estupenda banda sonora de Alexandre Desplat, (doble nominado al Oscar este año por ésta B.S.O. y la de The Imitation Game), es otro gran hallazgo, ayudándote a entrar en un mundo irreal pero familiar a la vez.

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En resumen, la nueva obra de Wes Anderson ha sido la confirmación de un artista en la cumbre de su creatividad, que nos cuenta una historia única que solo él podría haber imaginado. Aunque no es un director que encaje con el público mayoritario, lo cierto es que me ha parecido uno de los mayores aciertos cinematográficos del año.

Os paso el trailer de esta maravillosa e inclasificable película:

Si buscais una película que no se parece a nada que hayas visto y que te sorprenda, te recomiendo que la veas lo antes posible.

¡Saludos a todos!