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Crítica de The Pacific (HBO)

Tras ver la excelente Hermanos de Sangre gracias a mi suscripción a HBO, era inevitable ver The Pacific, serie bélica también producida por Steven Spielberg y Tom Hank centrada en este caso en el frente del Pacífico de la Segunda Guerra Mundial, que ofrece una mirada muy diferente al conflicto bélico.

PUNTUACIÓN: 8/10

Miniserie de TV. 10 episodios. Sucesora de “Hermanos de Sangre”, también producida por Steven Spielberg y Tom Hanks, y creada por Dreamworks y HBO, es la serie más cara de todos los tiempos. Se basa sobre todo en las memorias de dos soldados norteamericanos, “With the Old Breed” de Eugene Sledge y “Helmet for My Pillow” de Robert Leckie, que narran sus experiencias en la lucha contra los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). (FILMAFFINITY).

Los escritores de The Pacific están encabezados por uno de los principales escritores de Hermanos de Sangre , Bruce C. McKenna. Hugo Ambrose, hijo de Stephen Ambrose, autor del libro Band of Brothers, es asesor histórico del proyecto. Otros guionistas fueron Robert Schenkkan, Graham Yost, George Pelecanos, Larry Andries y Michelle Ashford.

Los 10 episodios de esta serie fueron dirigidos por Tim Van Patten, David Nutter, Jeremy Podeswa, Graham Yost, Carl Franklin y Tony To. The Pacific se estrenó en 2010 y su presupuesto superior a 200 millones de dólares la convirtió en la producción televisiva más cara de la historia hasta ese momento.

The Pacific vuelve a ser una serie coral, y está protagonizada por James Badge Dale es Robert Leckie, Joseph Mazzello como Eugene Sledge, Jon Seda es John Basilone, William Sadler como el teniente coronel Lewis Puller, Rami Malek es Merriell “Snafu” Shelton.

Otra sorpresa de esta serie fue comprobar que la banda sonora de The Pacific fue escrita por Hans Zimmer, que escribió el tema principal “Honor”, junto a Geoff Zanelli y Blake Neely.

The Pacific es una más que notable historia bélica que cuenta igual que Hermanos de sangre con un espectacular diseño de producción que muestra la guerra en el Pacífico como si estuviéramos allí. Con una fotografía de Stephen F. Windon, la serie sobre todo en las escenas de combate tiene una calidad cinematográfica espectacular, con grandes sets y una violencia explícita super impactante. En ese sentido, se siente como un perfecto complemente de Hermanos de Sangre.

Pero lo diferente de The Pacific reside en el retrato que hace de los diferentes soldados protagonistas. Si en Hermanos de Sangre vimos a verdaderos “All-American Heroes” que hacían siempre lo correcto en el teatro europeo, en esta serie el foco se pone en los traumas que todos los soldados sufrieron por la dureza y la muerte a su alrededor, hasta el punto que todos son víctimas de libro del Síndrome de Stress Post-Traumático, un tabú aún hoy en día en el ámbito militar.

Una de las frases clave de la serie la da el padre de un soldado que está deseando ir al frente, y le dice que “confía en que cuando vuelva siga teniendo el brillo en la mirada y las ganas de vivir”, algo sin duda provocado al haber luchado él en la Primera Guerra Mundial y haber vivido dramas y visto horrores que sabía tendría que vivir su hijo.

Me gusta que dentro de la visión heroica de los hombres corrientes que hicieron lo que había que hacer para defender la libertad, la serie muestra sin ambajes lo duro que fue y como este infierno te cambia. De hecho, hay algo muy poco heroico en la guerra que se reduce a matar o morir, y acaba por deshumanizarte. Algo de lo que es muy difícil volver una vez regresaron a casa.

Otra frase importante de la serie la escucha uno de los veteranos al volver a casa, cuando otro soldado de frente europeo le dice “mientras yo estaba liberando París tú estabas en una cloaca.” Y es cierto, desde nuestro punto de vista europeo parece que lo único importante pasó en Europa y todo lo demás fue secundario, menos importante.

Y la lucha en el Pacífico contra unos japoneses con ánsias de morir por su emperador hizo que cada metro fuera un infierno, agravado por las condiciones climatológicas tropicales adversas. En las junglas y montañas de esas islas olvidadas por la historia se empezó a construir una narrativa que años más tarde explotaría en Vietnam, con unos soldados que acaban no sabiendo muy bien lo que hacen allí aparte de morir, y todo por conquistar unas islas que serán abandonadas al final de la guerra.

Dentro de que The Pacific me ha gustado, me ha gustado bastante menos que Hermanos de Sangre. Es posible que sea porque vino después y el standard de calidad quedara muy alto. En todo caso, creo que es una serie muy interesante que agradará a todos los fans de las historias bélicas y que es de obligado visionado si estás suscrito a la HBO.

Comparto el trailer de esta serie:

The Pacific me he gustado por el tratamiento aún más descarnado de la guerra y las secuelas que deja en los supervivientes. Una serie muy interesante que es de visionado obligado para todos los fans del género bélico.

PUNTUACIÓN: 8/10

 

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¡Saludos a todos!

Crítica de The Young Pope de Paolo Sorrentino (HBO)

Una de las series que más ganas tenía de ver aprovechando mi nueva suscripción a HBO era The Young Pope, la polémica serie de Paolo Sorrentino sobre un joven Papa interpretado por Jude Law con unas ideas revolucionarias. Tras verla, me alegra decir que la serie me ha encantado, ha sido sorprendente y llena de profundidad.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

El joven Lenny Belardo acaba de ser elegido Papa, un pontífice de menos con 50 años que se ha hecho llamar Pio XIII. Nadie sabe en el fondo que piensa sobre los temas más importantes de la Iglesia, ni cómo piensa dirigir el Vaticano. Sus primeras y controvertidas decisiones descolocarán a todo el mundo, incluyendo a los miembros de la curia y a los fieles de todo el mundo, haciendo tambalear hasta los mismos cimientos de la Iglesia. (FILMAFFINITY)

The Young Pope es una coproducción de HBO, Canal + y Sky creada y dirigida por  Paolo Sorrentino (La Gran belleza, La juventud), que ha escrito además los guiones junto a Umberto Contarello, Tony Grisoni y  Stefano Rulli. La fotografía ha sido realizada por Luca Bigazzi, creando imágenes de gran potencia.

Aunque una parte importante de la serie está ambientada dentro del Vaticano, en realidad fue rodada en los míticos estudios Cinecitá de Roma, además de en varios palacios y jardines alrededor de Roma, así como en la ciudad de Venecia.

La serie está protagonizada por un espectacular Jude Law como Lenny Bernardo, que será nombrado Papa con el nombre de Pio XIII. Además, tenemos a Diane Keaton como Sor María, una monja que cuidó de un joven Lenny, abandonado por sus padres de niño que fue criado en un hospicio de la Iglesia. Silvio Orlando es el cardenal Voiello, el poder en la sombra del Vaticano, el español Javier Cámara es el cardenal Gutiérrez, mientras que James Cromwell interpreta al cardenal Michael Spencer, el mentor en la fe de Lenny y que aspiraba al papado que le fue arrebatado tras una misteriosa votación que contra todo pronóstico le dió el puesto a Lenny.

The Young Pope es provocadora, polémica y está llena de profundas reflexiones sobre la naturaleza de la fe, de la religión y, sobre todo, del papel de la Iglesia en la sociedad contemporánea.

Jude Law crea a un alucinante Papa Pio XIII, una persona fría, distante y egoista para el que sólo importa lo que él crea, sin importarle las repercusiones que vaya a provocar. Y que sin embargo sirve como perfecto vehículo para mostrar las contradicciones de nuestra sociedad, que pide pruebas para tener fe. Y si algo queda claro, es que Pio XIII está lleno de contradicciones, aunque a medida que le conocemos, más complejo es y más nos engancha con su personalidad arrolladora y sus debilidades y flaquezas.

Paolo Sorrentino ha creado un guión muy inteligente que riega cada capítulo de sorpresas y punkarradas del Papa que mantienen el interés del espectador, mientras conocemos el interior del Vaticano y nos presenta a una persona rota por dentro por la duda que arrastra desde que fue abandonado de niño por unos padres que no le quisieron. El hecho de ser huérfano es la metáfora principal de la serie que sería transmisible a todos los seres humanos que alguna vez nos hemos sentido solos y hemos creido que nuestra existencia carece de sentido. Ir conociendo los detalles de la psicología del joven Papa ha sido un viaje increíble y en algunos momentos emocionante.

Además de Jude Law, la verdad es que todo el reparto está de 10. Diane Keaton está increíble como una monja que renunció al amor carnal pero consiguió mucho más gracias a su fe y su labor en la Iglesia, llegando a ser la madre que Lenny nunca tuvo. También Javier Cámara está espectacular, creando a un buen hombre que sin embargo tiene unos defectos y flaquezas importantes.

Otro detalle que aprovecho para destacar es su espectacular diseño de producción, que en todo momento te hace sentir dentro del Vaticano. Aunque era imposible que la Iglesia aprobara una serie de esta naturaleza, hubo momentos en que casi parecía una ruta turística por los principales espacios vaticanos.

Además, una vez vista en su conjunto, diría que este polémicopapa  que quiere romper las normas al final es un retrato muy humano que diría puede hacer ver con ojos favorables la figura de los Papas de la Iglesia Católica. Hasta el punto que al final, casi consigue devolvernos la fe, quizá no en una institución anquilosada por tradiciones anticuada, pero sin duda en las personas que la forman y realmente buscan hacer el bien al prójimo de forma desinteresada.

The young Pope me ha gustado mucho y me ha sorprendido de principio a fin al empezar a verla sin conocer nada aparte de la premisa básica. De hecho, casi recomiendo que la veáis igual que hice yo, sabiendo lo menos posible y realizando un salto de fe. Espero que acabéis igual de satisfechos que yo.

Comparto el trailer de esta serie:

The young pope me ha encantado de principio a fin. Polémica, transgresora y muy inteligente, me parece una serie con grandes ideas perfectamente ejecutada con un reparto estelar. 100% recomendable.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

 

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Crítica de DEVS de Alex Garland (HBO)

Decir que Alex Garland (Ex-Machina) es uno de los grandes nombres de la ciencia ficción actual no es noticia. Su última propuesta, DEVS, estrenada en HBO, es una excelente serie que me ha volado la cabeza de la mejor forma posible.
PUNTUACIÓN: 8/10
Miniserie de TV (2020). 8 episodios. Una ingeniera informática investiga los secretos del departamento de desarrollo de su empresa, puesto que cree que es responsable de la desaparición de su novio.
Alex Garland es un excelente escritor y guionista, con novelas como La Playa (1996), y giones para películas como 28 días después (2002) y Sunshine (2007), ambas junto al director Danny Boyle, o la excelente Dredd (2012). Su paso a director parecía su evolución natural para dar vida a sus ideas. Fruto de esta inquietud llegó su opera prima, la sobresaliente Ex-Machina (2015) que planteaba una interesante reflexión sobre la Inteligencia Artificial. Su segunda pelícual Aniquilación (2018), estrenada en Netflix no satisfizo las enormes expectativas que se habían creado.
El estreno de su nuevo proyecto DEVS planteado como miniserie de televisión de 8 episodios para la HBO que escribe, dirige y produce había generado una enorme expectación, más si cabe al estrenarse en pleno confinamiento, y me alegra poder decir que esta vez sí el resultado final me ha parecido espectacular.
Rob Hardy es el director de fotografía que plantea una paleta gris naturalista en el mundo real de San Franscisco que contrasta con la explosión de color dentro de DEVS. La música corre a cargo de Geoff Barrow, The Insects, Ben Salisbury, creando una partitura minimalista adornada con sonidos perturbadores que consiguen desequilibrar al espectador.
DEVS tiene como protagonistas a Lily (Sonoya Mizuno) una programadora en la empresa de alta tecnología Amaya propiedad de Forest (Nick Offerman), que sufre un trauma provocado por la muerte de su hija Amaya en un accidente años atrás. Lily investigará la desaparición de su novio Sergey (Karl Glusman) y de verá envuelta en un misterio que amenazará todo en lo que cree. Para su investigación, Lily tendrá que pedir ayuda a su ex-novio Jamie (Jin Ha) un experto en cyber seguridad, mientras se tendrán que enfrentar a Kenton (Zach grenier), el jefe de seguridad de Amaya.
Dentro del misterioso departamento DEVS de Amaya, conoceremos a su diseñadora jefe Katie (Alison Pill) que parece ser la que más sabe del objetivo último del proyecto. Lyndon (Cailee Spaeny) y Stewart (Stephen McKinley Henderson) son otros de los miembros del programa.
DEVS es una excelente muestra de ciencia ficción inteligente que consigue provocar una reflexión en el espectador. Aunque todo surge a partir de la desaparición del novio de Lily, la gran pregunta de la serie es ¿Qué es DEVS? Durante la serie varios personajes creen que se trata del departamento de desarrollo (development) de Amaya, pero las cosas no son tan simples.
Alex Garland está empeñado en hacerse las grandes preguntas de la ciencia ficción. Si en Ex Machina planteaba si una I.A. tenía derecho a la vida y a buscar su propia conservación, DEVS gira sobre la propia existencia del libre albedrío o si por el contrario, estamos en un mundo determinista de causa y efecto en el que nuestras elecciones no son nuestras al estar fijadas de antemano. Por no hablar de si nuestro universo es único a somos uno de muchos universos alternativos con infinitas opciones para cada suceso.
Garland plantea cuestiones interesantes pero no quiere dar una respuesta fácil, dejando una parte importante del juego al espectador, para que las intérprete. No se si todas las cuestiones tienen el peso dramático que Garland querría que tuvieran, pero siempre agradezco que un autor confíe en mi inteligencia y no me tome por tonto, lo cual ya es un punto muy positivo a su favor.
Dentro que estamos en un mundo actual, o al menos en un futuro muy cercano, DEVS tiene una parte mundana reflejada en San Francisco y su bahía, a menudo envuelta en niebla que nos sugiere que la realidad no está tan clara como querríamos pensar, y una parte tecnológica ubicada en las instalaciones de Amaya, que tienen un montón de elementos extraños que amenazan nuestra suspensión de credulidad, como la enorme figura de 10 metros de altura que reproduce a la hija fallecida de Forest, la verdadera obsesión del dueño de la empresa.
Otro elemento que busca romper nuestra sensación de realidad, además de la propia tecnología dentro de DEVS de colores dorados y elementos fantásticos, es la figura de Lyndon, un joven técnico de DEVS que está muy bien interpretado por una mujer, Cailee Spaeny, lo que sirve para hacer que sintamos que hay algo extraño que no acaba de encajar. Algo que se repite una y otra vez.
Garland plantea una conexión de las compañías tecnológicas que buscan crear avances revolucionarios con las sectas religiosas que creen que sus creencias, acertadas o equivocadas, crean la base que crea sus realidades. Esta conexión, y la personificación de Forest como un nuevo “mesías” me han parecido también muy interesantes. En papel de Lily cómo verso suelto será clave en la resolución de la historia y en las sorpresas que iremos descubriendo con ella.
Alex Garland hace una ciencia ficción fría. Esta frialdad y el ritmo pausado de toda la narración son quizá los elementos que pueden hacer que está serie no encaje con los gustos de todos los espectadores.
Aunque Lily y Forest sufren un gran dolor interior, y las buenas interpretaciones consiguen que lo sintamos, en muchos momentos se comportan casi como autómatas y no seres humanos, algo que también le pasa a Katie, la mano derecha de Forest. Entiendo que en parte esto es una decisión consciente de Garland que enlaza con el tema central de la serie, pero provoca que en muchos momentos sea muy difícil empatizar con los ningún personaje.
La resolución de DEVS y el plan de Forest plantea una idea muy loca, muy interesante pero muy loca. En función de si este final te encaja o no la sensación final que te dejará va a ser completamente diferente. A mi me gustó y me sorprendió, así que considero que Garland ha cumplido con su objetivo último de entretenimiento, aunque también me queda la sensación de que igual la idea no daba para tanto y todo es menos profundo de lo que Garland cree que es.
Dicho esto, el hecho que días después siga pensando en las cuestiones planteadas por Garland hacen que valore super positivamente todo el conjunto. No sé cuál va a ser la siguiente obra de Garland, no se si será película o una nueva serie de televisión. Pero tengo claro que yo la veré, me ha ganado completamente.

Comparto el misterioso trailer de esta serie:
https://youtu.be/UZC5NsNJZJ4
Alex Garland se confirma con una interesantísima voz dentro del género de la ciencia ficción. A pesar de su tono lento y sus personajes fríos, he encontrado DEVS como una serie totalmente recomendable sobre la que seguiré pensando durante bastante tiempo.

PUNTUACIÓN: 8/10

 

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Crítica de Primal de Genndy Tartakovsky (HBO)

Aprovechando mi suscripción a HBO he descubierto Primal, serie de animación para adultos creada por Genndy Tartakovsky, el creador de series como SuperNenas, Samurai Jack o el Laboratorio de Dexte, que me ha flipado de forma increíble.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Serie de TV (2019-Actualidad). Un cavernícola y un dinosaurio, ambos al borde de la extinción por diversos motivos, unen sus fuerzas en una peculiar alianza con un único propósito: sobrevivir en un mundo violento y hostil.

Primal ha sido una experiencia salvaje y a pesar de todo, llena de emoción. Su planteamiento como serie para adultos consigue momentos de gran impacto, que encaja con la dureza del mundo natural en el que todo se reduce a matar o morir.

Otro elemento fundamental a resaltar es que Primal está planteada como una narrativa sin diálogos, al tratarse de un cavernícola que lucha por sobrevivir en un periodo prehistórico. Este importante detalle no impide que Lance transmita un montón de sentimientos con su expresión corporal y su comportamiento. A pesar de tener una animación bastante bastante básica, consiguen una expresividad espectacular, no solo en el protagonista humano, sino también en los dinosaurios o en otros personajes como los grandes mamuts.

Digo que la animación es básica, pero no me parece ni mucho menos mala, más bien al contrario. De hecho, encuentro que muchas de las elecciones narrativas son casi minimalistas, eliminando elementos superfluos centrándose siempre en lo importante, consiguiendo que muchos momentos sean super impactantes.

Solo se me ocurre una cosa si tengo que decir algo menos bueno, y es que los 5 episodios de esta temporada de 20 minutos de duración se me han quedado súper cortos que me han dejado la miel en los labios. Primal ha sido una experiencia increíble y estoy deseando que estrenen la segunda parte en algún momento de este año 2020.

Comparto el trailer de la serie:

Primal ha sido una experiencia salvaje y a pesar de todo, llena de emoción. Una serie de planteamiento sencillo que va directo al grano y que me ha encantado y no puedo dejar de recomendarla a todos los fans de la animación.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

 

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Crítica de Hermanos de Sangre (HBO)

Hermanos de Sangre, serie de la HBO producida por Steven Spielberg, es una extraordinaria historia bélica inspirada en hechos que es de visionado obligado por todos los fans de la Segunda Guerra Mundial.

PUNTUACIÓN: 9/10

Miniserie de TV. 10 episodios. Basada en el bestseller “Band Of Brothers”, de Stephen E. Ambrose. Narra la historia de la Easy Company, un batallón estadounidense del regimiento 506 de paracaidistas, que luchó en Europa durante la II Guerra Mundial (1939-1945). Incluye entrevistas a los supervivientes, recuerdos de los periodistas y cartas de los soldados. (FILMAFFINITY)
Tras Salvar al soldado Ryan (1998), Steven Spielberg y Tom Hanks quisieron seguir profundizando en la Segunda Guerra Mundial, honrando a los soldados que lucharon y murieron para darnos la libertad. Para ello se asociaron con la HBO, que inmediatamente dio luz verde a la producción, basada en el bestseller “Band Of Brothers”, de Stephen E. Ambrose que a partir de entrevistas con veteranos de la Compañía Easy y una intensa investigación para ser lo más fiel posible a los hechos reales.
La miniserie de 10 episodios de estrenó con gran éxito de audiencia en 2001, ganando además 6 Premios Emmys y varios Globos de Oro, además de numerosos galardones más, lo que abrió la puerta a una continueción “The pacific”, centrada en este caso en la guerra del Pacífico.
Junto a Spielberg y Hanks, Preston Smith, Erik Jendresen y Stephen Ambrose realizan funciones de productores. Tom Hanks escribió y dirigió un episodio, y se unió a los directores Phil Alden Robinson, Richard Loncraine, Mikael Salomon y David Nutter,
Tom Hanks, David Leland, David Frankel, Tony To y Mark Cowen dirigieron todos los episodios, que fueron escritos por Erik Jendresen, John Orloff, E. Max Frye, Bruce C. McKenna, Graham Yost, Erik Bork y William Richter.
Remi Adefarasin realiza las funciones de director de fotografía de esta serie que tiene una calidad cinematográfica muy superior a muchas películas recientes, mientras que Michael Kamen realiza la música que transmite todos los valores de heroismo y hermanamiento que se espera de una serie de esta naturaleza.

Aunque estamos ante una serie coral, diría que el principal protagonista serían el teniente Richard Winters (Damian Lewis), aunque todos los personajes que aparecen en la miniserie están basados en personajes reales de dicha compañía y algunos de ellos aparecen en entrevistas pregrabadas como prólogo a cada episodio. Los integrantes de la Compañía Easy del 506º Regimiento de Infantería Paracaidista, de la 101.ª División Aerotransportada son la personificación del “All-American Hero”, el chaval normal que sin importarle su propia seguridad personal se alistó porque era lo correcto.

Hermanos de Sangre es la heredera directa de Salvar al soldado Ryan no solo temáticamente, sino en lo referido al estilo y el tono de la narración. Y reconociendo que no hay nadie que narre mejor que Spielberg y Salvar al soldado Ryan contiene algunas de las mejores y más impactantes imágenes bélicas jamás rodadas, Hermanos de Sangre tiene a su favor la ventaja de la narración serializada, que nos da una mayor profundidad a todas las vivencias de este grupo humano, mostrando en sus 10 episodios desde su entrenamiento previo a su viaje a Reino Unido y luego a su entrada en combate en Francia, viajando por media Europa hasta terminar su servicio al final de la guerra en Alemania y Austria.

A pesar de ser una serie de televisión, Hermanos de Sangre luce mejor que el 90% de estrenos cinematográficos, con una calidad asombrosa. Independientemente de su presupuesto, la producción deja claro desde el primer fotograma que han invertido todo lo necesario para que las imágenes siempre lucieran ideales.

Aparte de unas increíbles y super realistas escenas de combate, los personajes, basados todos en personas reales, nos muestran como personas reales interiorizaron el horror de los combates y las muertes a su alrededor, haciendo que incluso los más duros tuvieran problemas psicológicos. El combate es espectacular, pero sin duda lo es porque los personajes nos importan, lo que para mí es ejemplo de gran escritura.

Al contar la historia de la compañía Easy en Europa, los 10 episodios cuentan un montón de situaciones diferentes, lo que además hace que nunca parezca que la historia se repite o está siendo monótona. Todo lo contrario. Además, hay pequeñas historias en cada episodio que aportan un toque humano aún más profundo, consiguiendo emocionarme en varios momentos durante el visionado.

Visionado que ya empezaba en todo lo alto al mostrar comentarios de los veteranos supervivientes de la compañía Easy, que aún hacían que todo adquiriera un realismo aún mayor.

Normalmente en todas mis reseñas comento todo lo que me gusta de una obra, pero también lo que me gustó menos o directamente no me gustó. En este caso no tengo nada que decir, creo que Hermanos de Sangre es un triunfo de principio a fin que acierta en todo lo que propone. De hecho, después de esta serie, ver The Pacific se ha convertido en una prioridad.

Comparto el trailer de esta serie:

Hermanos de Sangre es una de las grandes series de HBO que explica el más que merecido sello de calidad de la cadena. Una emocionante crónica de algunos de los momentos más impactantes del teatro de operaciones europeas de la 2ª Guerra Mundial que es de obligado visionado, seas o no seas fan de las “hazañas bélicas”.

PUNTUACIÓN: 9/10

 

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Crítica de Watchmen de Damon Lindelof (HBO)

Este mes de mayo he decidido contratar un mes de HBO para ver varias series que me apetecían y que tenía pendientes. Gracias a esto he podido ver Watchmen de Damon Lindelof, continuación 34 años después de la obra maestra del comic obra de Alan Moore y Dave Gibbons. Y dentro que he encontrado numerosos elementos interesantes, aún no tengo claro si me ha convencido. Espero que escribir esta crítica me aclare las ideas.

Ambientada en un universo alternativo en el que los vigilantes enmascarados son tratados como criminales, Watchmen emplea la nostalgia del cómic original creado por Alan Moore y Dave Gibbons mientras intenta crear un contenido completamente nuevo. (Filmaffinity)

Damon Lindelof (Perdidos, The Leftovers) es el creador de esta serie que plantea, desde el amor por el comic original de Moore y Gibbons, plantear una nueva historia contemporánea que se centre en los temas de actualidad en los Estados Unidos igual que el comic usaba los miedos de la guerra fría en los años 80 como lienzo donde construir su historia.

La serie contó con 9 episodios, una elección poco habitual dentro del catálogo de HBO, y se estrenó con gran éxito de crítica y audiencia a finales de octubre de 2019. Lindelof escribe los guiones de todos los capítulos en colaboración con Nick Cuse, Lila Byock, Christal Henry, Cord Jefferson, Carly Wray, Feff Jensen, Stacy Osei-Kuffour y Claire Kiechel. Estos episodios han sido dirigidos por Steph Green, Nicole Kassell, Andrij Parekh, David Semel, Stephen Williams y Frederick E.O. Toye.

Los siempre estupendos Trent Reznor y Atticus Ross realizaron la banda sonora de la serie, que tuvo a Chris Seager, Xavier Pérez Grobet, Gregory Middleton y Andrij Parekh en labores de directores de fotografía.

La serie está protagonizada por Regina King como Angela Abar / Sister Night, una detective de la policía de Tulsa (Oklahoma) que usa un disfraz similar al hábito de una monja y que lleva una doble vida, ya que debido al complejo mundo de 2019 sus hijos no saben que ella es policía. Don Johnson es Judd Crawford, el jefe de la policía de Tulsa y amigo de Angela. Yahya Abdul-Mateen II es Calvin, el marido de Angela que la apoya en su doble vida y cuida de los niños mientras ella está de servicio.

El veterano Louis Gossett Jr. interpreta a Will Reeves, un anciano que consiguió sobrevivir a los disturbios raciales de Tulsa de 1921 y cuya relación con Angela es uno de los misterios de la serie. Tim Blake Nelson es Wade Tillman / Espejo, un detective de la policía de Tulsa que usa una máscara reflectante y que viendo las reacciones de los sospechosos sabe si mienten o dicen la verdad.

Junto a ellos, Jean Smart interpreta a Laurie Blake, la antigua Silk Spectre, que 34 años después es una agente del FBI que se dedica a detener a vigilantes enmascarados. Por último, la guinda del pastel de esta serie la ofrece el siempre perfecto Jeremy Irons como un misterioso señor aristocrático que vive en una mansión en el campo que cuenta con dos únicos sirvientes.

Entrando a valorar Watchmen y empezando por los elementos positivos, lo primero que me viene a la cabeza es que se nota que Damon Lindelof es un gran fan del comic de Alan Moore y Dave Gibbons. Empezando porque esta serie es continuación directa del comic y no de la versión cinematográfica de Zack Snyder de 2009 que cambió algunos elementos del comic y en general equivocó el tono al convertir la violencia de la película en algo molón. Centrarse únicamente en el comic ya es en si mismo un gran punto a favor de esta serie.

De hecho, había que tener muchas narices para atreverse ha escribir esta serie sabiendo la problemática que rodea el comic, al prometer DC Comics en 1985 a Alan Moore y Dave Gibbons que les cedería la propiedad de la obra cuando el comic dejara de publicarse… algo que 35 años después aún no ha sucedido. Lindelof sabía que una secuela televisiva de Watchmen sería polémica, por lo que poniendo la venda antes que la herida publicó en 2018 una carta abierta explicando que es precisamente su amor por el comic lo que propulsaba a hacer una continuación, que sería algo completamente nuevo. He leído artículos explicando que la importancia y relevancia de una obra artística se refleja cuando otros autores sienten la necesidad de inspirarse en esa obra previa para crear sus propios trabajos. En ese caso, la importancia e influencia de Watchmen (el comic) está fuera de toda duda.

El respeto expresado por Lindelof por el comic hace que a pesar del tiempo transcurrido, algunos personajes se sienten inicialmente correctos cuando los vemos por primera vez en esta adaptación televisiva y a medida que vamos conociendo más de ellos.

Además, el hecho que Lindelof haya contado su historia en estos 9 episodios y no planee hacer nuevas temporadas, al menos de momento, y que HBO lo haya aceptado es también otro hecho muy positivo en estos momentos en el que el mundo televisivo está cayendo en la sobreexplotación de contenidos, alargando series que hubiera sido mejor que quedaran como historias más cortas. Se agradece que Lindelof haya contado su historia y marche a nuevos pastos.

También me parece interesante la reflexión que hace Lindelof sobre cómo sería el mundo de Watchmen 30 años después, incorporando sus propios intereses y queriendo poner el foco sobre la realidad del racismo aún existente en los Estados Unidos. De esta manera, la serie está marcada por un suceso que sucedió realmente en la vida real, el ataque racista que en 1921 masacró a la comunidad negra de Tulsa (Oklahoma). Un hecho terrible sobre el que no conocía nada previamente que me ha dejado en shock. Al menos en ese aspecto, la serie cumple una función social y educativa indudable, presentando esta horrible matanza racista al público actual. Como efecto dramático, arrancar la serie con esta masacre es un elemento de gran potencia, aunque también debo comentar que esta escena inicial, sumado a un tiroteo que veremos más adelante en el episodio piloto dan una sensación de que estamos ante una serie de acción que no se corresponde con lo que en realidad vamos a ver.

Además del ataque racista de 1921, el otro hecho importante para la trama principal de este Watchmen es el conocido como la “Noche Blanca” en la Nochebuena de 2016, en el que el grupo racista Séptimo de Kaballería atacó en sus casas a más de 40 policías de Tulsa a los que habían identificado previamente. Sólo sobrevivieron al ataque el Jefe de Policía Judd Crawford (Don Johnson) y la propia Angela, resultando ambos heridos. Para proteger a la policía se aprobaron leyes que autorizaban a que los agentes de policía no revelaran su identidad mientras están an acto de servicio luciendo máscaras, lo que de hecho les convierten en cierta manera en “Vigilantes”. La aparición en 2019 de miembros de este grupo supremacista utilizando máscaras de Rorschach crea la interesante dicotomía de tener dos bandos enfrentados ambos utilizando máscaras para ocultar su identidad, lo que nos transmite el feeling del comic con superhéroes y supervillanos enfrentados. Estos son los puntos de partida de la serie, que serán desarrollados durante los nueve episodios.

El visionado de cada episodio genera una buena experiencia televisiva, ofreciendo partes un puzzle que a priori resultan interesantes y dejándote con ganas de más, algo fundamental en cualquier obra periódica de entretenimiento. A pesar de su ritmo lento, los saltos narrativos entre personajes hacen que cada episodio pasen en un suspiro, demostrando que Lindelof controla perfectamente la narrativa televisiva serializada.

El mejor episodio de toda la serie para mi es el sexto, “This Extraordinary Being” en el que conocemos la historia del joven Will Reeves, que tras sobrevivir al ataque racista en Tulsa se ha convertido en un joven oficial de la Policía de Nueva York en 1938. Su historia conecta y ofrece un giro inesperado e interesante de uno de los personajes secundarios del comic “Justicia Encapuchada”, el primer vigilante enmascarado que surgió en este mundo y que inspiró a todos los que posteriormente formarían los Minutemen. El tema del racismo ocupa toda la historia resaltando que una cultura creada sobre el racismo y la injusticia hace que un blanco enmascarado sea un héroe, mientras que un afroamericano enmascarado es visto como un monstruo y una amenaza.

Otro hecho que quiero resaltar como muy positivo de Watchmen es todo su elemento técnico. Todo su diseño de producción, vestuario, efectos especiales, etc… lucen de maravilla, y se nota que para la HBO Watchmen era su gran apuesta para el segundo semestre de 2019 tras terminar Juego de Tronos. No conozco el presupuesto exacto de la serie, pero sin duda cada fotograma transmite que no ha sido barata y que Lindelof ha contado con todo lo necesario para contar su historia de la mejor forma posible.

Y aquí termina lo bueno. En todo caso creo que Watchmen ofrece un más que correcto entretenimiento que puede gustar a un público variado que no necesariamente haya leído el comic, y el mensaje anti-racismo creo que está perfectamente transmitido de principio a fin. Dicho esto, hay un montón de elementos de la serie que analizados globalmente tras terminar de verla no me han convencido nada de nada y que me hacen preguntarme si me ha merecido la pena “gastar” ocho horas visto el decepcionante climax final.

Para hablar de estos elementos tengo que entrar a hablar CON SPOILERS. Entiendo que al ser una serie cuya emisión terminó en diciembre esto no supone ningún problema, pero prefiero avisaros para evitar malos entendidos. ¡Continuad leyendo bajo vuestra responsabilidad!!

Comentaba antes el problema que Alan Moore tiene con DC Comics debido a Watchmen. Al engaño provocado por el éxito sin precedentes de este comic que 35 años más tarde sigue imprimiéndose y vendiéndose sin parar, se ha sumado que Moore ha sufrido otras muchas decepciones ante las adaptaciones cinematográficas de otras historias suyas, hasta el punto que exige no ser acreditado y no ha querido cobrar los royalties, cediendo a Dave Gibbons (o eso es lo que se ha dicho) los ingresos generados por la película de Snyder. Alan Moore creó Watchmen como una historia cerrada y jamás planteó ni quiso su continuación, ya que lo que quería contar ya está reflejado en dichas páginas. Cuando DC Comics publicó “Before Watchmen” en 2012, unas series ambientadas en el mundo de Watchmen que servían de precuela contando la historia de varios personajes, ya se generó una gran polémica sobre si era ético que una editorial creara productos derivados de una obra a pesar de la manifiesta oposición de su autor, que en este caso no es su propietario. El gran éxito comercial de estos comics dieron la respuesta, y era únicamente económica. DC quiere ganar dinero y si puede hacerlo con Watchmen, iba a hacerlo. La ética quedó aparcada para otro momento.

Explico todo esto porque si DC sigue explotando la marca Watchmen, ¿por qué criticar a Lindelof por usar estos conceptos para hacer lo que quiera con ellos si Warner y la HBO están encantados de que lo haga? Legalmente no puede haber ningún reproche al respecto, pero como autor y creador que es Lindelof se me hace raro que pisotee los deseos de Alan Moore, de la misma manera que estoy seguro que a él no le gustaría que le hicieran algo similar con una obra propia.

Esta duda filosófica es lo que ha provocado que no quisiera ver esta serie de igual manera que nunca llegué a comprar los comics de “Before Watchmen”, aunque un amigo me los dejó y los leí años después, encontrando una aceptable calidad media pero una sensación global de intrascendencia que no aportaban nada realmente interesante al canon del comic original.

Dicho esto, reconozco que una vez pagada la suscripción de HBO y debido a estos días de confinamiento me decidí a darle una oportunidad a la serie. Y si realmente me hubiera parecido buena, nada de este largo razonamiento tendría sentido. Lamentablemente, la historia me ha parecido uno de los blufs más decepcionantes en mucho tiempo, lo que hace que recuerde por qué hacer esta serie igual no fue buena idea en primer lugar.

Aunque también tengo claro que el comic sigue en mi estantería y sigue siendo perfecto, independientemente de lo que me parezca esta serie de televisión, o los comics de “Before Watchmen” hace unos años.

En primer lugar, visto lo visto en estos nueve episodios, si Lindelof quería contar una historia que denunciara el racismo existente en la sociedad americana, y como sigue presente en todos los estamentos de la vida pública, incluidos los políticos y la policía, no necesitaba a WATCHMEN para nada. No dudo que esta crítica del racismo sea necesaria hoy en día, pero incluso este elemento que es para mi lo más destacado está construido en la serie completamente a brocha gorda, sin la sutileza y complejidad que se le supone a un autor “serio” como Lindelof.

Simplificándolo mucho, Moore y Gibbons planteaban en el Watchmen original una dura disección de la figura del superhéroe, creando no a héroes idealizados altruistas sino a unos seres rotos con traumas y demonios internos que resultaban dolorosamente humanos. Además, planteaban con inteligencia las repercusiones que la existencia de un ser superpoderoso como Doctor Manhattan tendría en el mundo real, planteando situaciones lógicas e interesantes como que los Estados Unidos habrían ganado la guerra de Vietnam provocando el aumento de la tensión armamentística entre EE.UU. Y Rusia.

Sin embargo, la historia de Lindelof carece de esta complejidad. De cualquier complejidad, diría. El uso de máscaras por parte de la policía y del grupo racista queda relegado completamente a un elemento estético que no aporta nada, desaprovechando el potencial del comentario sobre el uso de máscaras para hacer el bien o el mal.

Los agentes de policía normales llevan máscaras amarillas que nos sugieren el mítico “smiley” ensangrentado del comic, mientras que los detectives pueden personalizar sus máscaras convirtiéndose en un elemento freaky sin importancia. Angela lleva un traje de monja por motivos nunca aclarados pero que estéticamente le queda genial, mientras que un agente de aparente origen ruso (por su acento) lleva una máscara roja y se llama “Red”. Ese es el nivel de complejidad. Sólo el personaje interpretado por Tim Blake Nelson (Espejo), justifica su máscara reflectante al estar fabricado del material que supuestamente protege ante ataques psíquicos como el que sufrió Nueva York en 1985 que causó millones de muertos. Aunque luego junto a él encontramos a un policía con una enorme cabeza de Oso Panda como máscara que ofrece momentos un poco de vergüenza ajena. Elementos que, de nuevo, al notarse desde el comienzo como accesorios no tienen una importancia determinante para hacer que la serie me guste o no.

Por el otro lado, no tengo problema que los racistas del Séptimo de Kaballería usen una máscara de Rorschach, y de hecho, este personaje para Moore ejemplificaba el elemento fascista subyacente en el género de superhéroes, siendo para él unas personas que se creen por encima de la ley y de las normas que hemos creado en sociedad. Veo lógico que un grupo antisistema lo utilice como inspiración, a pesar que no tengan nada en común más allá del desafío de las leyes que consideran injustas.

Y hablando de Rorschach, entiendo que Lindelof pase de puntillas por el maravilloso final del comic en el que el diario de Rorschach era encontrado por un periodista del diario sensacionalista New Frontiersman, invitando a la especulación que el perfecto plan de Ozymandias podían derrumbarse cuando se supiera la verdad, y reforzando la idea expresada por Doctor Manhattan de que nada termina y no existen los finales perfectos.

Sin embargo, el comic ofrecía una gota final de optimismo ya que el mundo iba a sobrevivir y en apariencia el trabajo en equipo de Rusia y los EE.UU. podía llevar a la humanidad a una edad de oro de paz y prosperidad. Si el diario de Rorschach no salía a la luz, claro, y a pesar de haberse construido este paraíso a partir de una mentira y el asesinato de 3 millones de personas. Sin embargo, el mensaje de Lindelof sobre que el racismo ha existido siempre y lo sigue haciendo en el presente echa por tierra este final, y una vez descubrimos su alternativa en esta serie de televisión, no es mejor que lo que ya teniamos. De hecho, son la noche y el día en comparación.

Comentaba al comienzo que hay un misterio y que el visionado de los diferentes capítulos conseguía interesar mientras ofrecía una nueva parte del puzzle. Lamentablemente, cuando vemos la imagen completa es un suflé que se desinfla a poco que piensas en lo que nos acaban de mostrar. Empezando por el ridículo arco de Ozymandias, convertido en un snob sin profundidad con una historia que hace que nuestra suspensión de credulidad salte por los aires.

De nuevo, el comic ofrecía en su “milagro termodinámico” una historia maravillosa que formalmente hacía que todo encajara y que mostraba al personaje del Doctor Manhattan mientras que adquiría un conocimiento que explicaba su crecimiento vital, consiguiendo emocionar al lector. Sin embargo, Lindelof utiliza al Doctor Manhattan en su historia como un literal “deux-ex-machina” que justifica todo lo que sucede sin aportarle un crecimiento personal interesante. En este sentido, el octavo episodio “A God Walks into a bar” que ofrece su parte de la historia y su conexión con el resto de personajes, me parece un artificio vacío, como a veces me pasa con las historias de Nolan, un engranaje aparentemente perfecto desprovistos de vida y de calor humano.

Para acabar de empeorar las cosas, el plan de la que acaba siendo una de las villanas de la serie junto al racista líber del Séptimo de Kaballería, Lady Trieu, es otra ridiculez importante que ofrece un climax lamentable que es de largo lo peor de la serie. De hecho, dado que Trieu es de hecho más inteligente que Veidt, aún no tengo claro por qué es mala más allá de que toda historia de este tipo tiene que tener uno, y me hubiera resultado interesante comprobar qué hubiera hecho una mujer asiática con los poderes de Manhattan.

Porque si, a pesar de estar todo revestido de una impostada seriedad, al final el Watchmen de Damon Lindelof gira alrededor del plan de dos villanos que quieren robarle sus poderes al Doctor Manhattan para llevar a cabo cada uno sus planes particulares. Para flipar.

Angela Abar, interpretada por Regina King, es el corazón de la serie. Su vida y la de Will Reeves (Louis Gossett Jr.), son fundamentales en la serie para explicar el racismo de antes, pero también el que ha sobrevivido hasta nuestros días. Ella es uno de los pocos elementos salvables de la serie. Junto a ella, el personaje de Laurie Blake, la antigua Silk Spectre que ahora es una agente del FBI, también ofrece momentos super interesantes durante la serie y me parece un personaje complejo como el de Angela. Sin embargo, ambas están lamentablemente ausentes en el climax del último episodios, convirtiéndose en indefensas espectadoras de lo que pasa a su alrededor. Una pena y narrativamente un bajón.

Como comentaba más arríba, creo que Watchmen ofrece un más que correcto entretenimiento que puede gustar a un público variado que no necesariamente haya leído el comic. Sin embargo, a pesar del respeto que Lindelof dice tener hacia la obra de Moore y Gibbons, esta serie es una decepción muy grande que no consigue transmitir ninguno de los elementos que convirtieron a Watchmen en una obra maestra del comic, hasta el punto de hacer que dude de la conveniencia de haber realizado esta serie de televisión. Por contra, los buenos datos de audiencia indicarían que este Watchmen ha sido un éxito para la HBO, así que no sería descartable que la cadena amplíe su opuesta por las adaptaciones de comics, sobre todo teniendo en cuenta el próximo estreno de su HBO Max.

Comparto el trailer de esta serie:

Intelectualmente, entiendo que este Watchmen televisivo tiene elementos interesantes, pero emocionalmente se me queda muy muy lejos de ser una buena continuación del comic. E incluso vista de forma aislada sin tener en cuenta el comic, hay demasiadas cosas del guión de Lindelof con las que no he podido conectar.

PUNTUACIÓN: 5/10

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Lo mejor del año 2019 – TELEVISIÓN

Seguimos disfrutando de una una edad de oro en la televisión, y este 2019 ha sido otro buenísimo año con algunas super series esperadas y unas inesperadas sorpresas que me han flipado a niveles máximos.

Voy a comentar algunas de las series más destacadas del año, aunque prefiero no hacer un Top del diez al uno. Top de series entre las vistas, porque no, no vi Watchmen ni Mandalorian, y aún no acabé The Witcher. No hay suficientes horas en el día para ver todo lo disponible en Netflix, HBO y Prime Video. Y encime el 31 de marzo llegará Disney+ a España. 2020 va a ser estresante…

En primer lugar, guste más o menos, pero 2019 marcó el final de Juego de Tronos. A pesar de toda la polémica generada con Daenerys y de lo apresurado del final, a mi me gustó mucho, qué queréis que os diga.

Otras series finalizadas este año que me han gustado mucho con The Deuce de David Simon y George Pelecanos (aquí puedes leer mis críticas de las temporadas dos y tres).

Pensando en el mundo comiquero, 2019 ha sido un gran año. Tenemos series bestiales como Doom Patrol o Titanes, que capturan a la perfección el carisma de los personajes de DC Comics. De hecho, cuanto más loco y sin complejos, mejor serie es, como atestigua también la segunda temporada de Legion inspirada en el personaje de Marvel Comics.

Dentro de los comics no superheroicos, Prime Video ha conseguido uno de sus mayores éxitos hasta la fecha con The Boys, excelente adaptación del comics de Garth Ennis y Darrick Robertson. Ademas, Deadly Class, la serie producida por los hermanos Russo adaptando el comic de Rick Remender y Wes Craig también me encantó, aunque lamentablemente fue cancelada.

La gran sorpresa del año ha sido Chernobyl, para mi una de las tres mejores series del año. Otro sorpresón fue la antología de animación Love, Death & Robots o Undone, serie creada con la técnica del rotoscopio de rodar a actores reales sobre cuyas imágenes se crea la animación.

Otro sorpresón ha sido Cobra Kai, la serie de You Tube Originals que retoma la historia de Karate Kid con los actores originales Ralph Macchio y William Zabka planteada desde el punto de vista de Johnnie Lawrence. Una serie espectacular, cuyas temporadas uno y dos reseñé durante el año.

En lo referido a la comedia, estamos de enhorabuena porque hay mucho y bueno donde elegir. Desde El método Kominski (temporadas uno y dos), Russian Doll, la segunda temporada de La Maravillosa Sra. Maisel, o la buenísima Lo que hacemos en las sombras.

No quiero que se me olvidé destacar otras series como la maravillosa Mindhunter temporada 2, la primera temporada de The Terror que tardé de ver pero que fue super satisfactoria, la tercera temporada de Stranger Things, la buena ciencia ficción de The Expanse (temporada tres y cuatro), y la nueva serie de los creadores de Banshee, Warrior, inspirada en una serie de Bruce Lee ambientada en el San Francisco a finales del siglo XIX.

Y por último, este año cumplí con uno de los grandes debes seriéfilos con el visionado de Community, una de las mejores comedias de la historia y una autentica locura. Aquí dejo mis impresiones de las temporadas una, dos y de la inmejorable tercera.

Seguro que me he dejado muchas series geniales, pero el día no da más de si. Seguro que 2020 nos va a deparar muchas otras series geniales. ¡Saludos a todos!!!

 

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