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Crítica de Seoul Station de Yeon Sang-ho (Prime Video)

Gracias a Prime Video he descubierto Seoul Station (2017) película de animación que sirve de precuela de la mítica película coreana Train to Busan (2016) que ha sido escrita y dirigida por su director Yeon Sang-ho.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Es de noche en Seúl, y la estación central se convierte en un hogar para los mendigos. Uno de ellos muestra síntomas de lo más extraños. Mientras, una chica rompe con su novio y busca refugio en la estación, pero ahí solo encuentra una horda de vagabundos convertidos en zombis. Su padre y su novio deberán encontrarla en medio del caos. (FILMAFFINITY)

Esta película de animación ha sido escrita y dirigida por Yeon Sang-ho, el director de Train to Busan, y cuenta con música de Young-gyu Jang.

Entrando en materia, aunque la acción de la película nos remite a una historia típica de zombies, bajo la superficie Yeon Sang-ho lanza unos proyectiles super certeros a la línea de flotación de una sociedad cada vez deshumanizada que merece lo que le está a punto de suceder.

En muchos momentos Seoul Station parece gente tonta haciendo tonterías por las decisiones que parecen tomar. Y desde el punto de vista occidental diría que resulta hasta bastante machista dado que la única protagonista femenina se pasa llorando toda la película y necesitando que otras personas, hombres todos, la salven. Entiendo que esto muestra la sensibilidad asiática en general y coreana en particular, bastante más atrasado que el que tenemos en España, además que dejar claro que es una película de 2017 anterior a la explosión del feminismo actual.

Pero frente a este comentario superficial, lo cierto es que bajo el paraguas de la historia de zombies se desliza una crítica social bestial. En general ante una sociedad que mira hacia otro lado ante los pobres y los sin techos, dándole igual si viven o mueren. Además, Yeon Sang-ho es especialmente crítico contra una juventud vaga y pusilánime a los que muestra como unos inútiles y unos parásitos que no hacen nada productivo y no saben reaccionar cuando empiezan los problemas.

Y por si fuera poco, frente a un desarrollo crítico pero bastante genérico, Yeon Sang-ho se guarda un giro final bestial que sirve de tiro de gracia a esta sociedad que merece ser arrasada a ver si lo que venga después es mejor. El final es super duro y cínico, y consigue dejarte en lo más alto.

En lo relativo a la animación, aunque no me parece ninguna maravilla, me parece que cumple correctamente las necesidades narrativas que exige la historia, sin recrearse en detalles gores tipo The Walking Dead. De hecho, Seoul Station tiene una calificación por edades de +13 frente al +16 que tenía Train to Busan, que obviamente me parece que tiene momentos mucho más sangrientos que esta.

Comparto el trailer de la película:

Seoul Station es una más que correcta película que comparte el mismo tono crítico con nuestra sociedad actual, sirviendo de perfecto complemento de Train to Busan mientras esperamos noticias de su continuación cinematográfica. En estos días de confinamiento, estamos ante una película muy recomendable para los fans del cine de zombies.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

 

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¡Saludos a todos!

Crítica de Joker, de Todd Phillips

Hablemos de Joker. Han pasado dos meses desde su estreno y la película dirigida por Todd Phillips se ha convertido en un fenómeno social y mediático. Pero, ¿qué se esconde detrás de su brillantez formal y la estelar interpretación de Joaquin Phoenix? Voy a intentar desgranar mis impresiones sobre la película, así como la respuesta a la vieja pregunta: ¿qué hace que una película sea “buena”?

PUNTUACIÓN: 4/10

“Arthur Fleck (Phoenix) es un hombre ignorado por la sociedad, cuya motivación en la vida es hacer reír. Pero una serie de trágicos acontecimientos le llevarán a ver el mundo de otra forma. Película basada en el popular personaje de DC Comics Joker, conocido como archivillano de Batman, pero que en este film tomará un cariz más realista y oscuro.” (FILMAFFINITY)

Joker llegó a la cartelera tras su arrollador éxito en el festival de Venecia, donde ganó el León de Oro a mejor película. La propuesta de Todd Phillips (Resacón en Las Vegas) de contar el origen del clásico villano de Batman en un contexto “realista” cuenta con una estelar actuación de Joaquin Phoenix que le coloca con muchas posibilidades de ganar el Oscar de este año. Una película pensada para los espectadores que no son fans del cine de superhéroes que ha arrasado en la taquilla de todo el mundo.

Empezando por los aspectos positivos de Joker, tengo que aplaudir la creación de Joaquin Phoenix. Phoenix en pantalla se convierte en un portento y nos regala a un protagonista único con un trabajo corporal lleno de expresiones y movimientos nunca antes vistos en una pantalla. Arthur Fleck es un rechazado de la sociedad que es golpeado por gamberros en la calle, pero también por unos servicios públicos que dejan de atenderle en el momento que más lo necesita. Su Arthur es un enfermo mental que sufre, entre otros síntomas, ataques de risa incontrolables casi a modo de ataques epilépticos (unos síntomas reales encontrados en algunos enfermos mentales), creando momentos muy incómodos para el espectador. Con una extrema delgadez, tiene momentos de belleza hipnótica cuando casi desnudo baila y se expresa delante de la cámara, y sufre una increíble e imposible transformación delante de la cámara, pasando de víctima a asesino en serie de forma sorprendente.

Phoenix realiza una alucinante e increíble actuación que probablemente le abra las puertas del Oscar, aunque luego analizaré por qué me ha recordado a los fuegos artificiales, creando una explosión de carisma y brillantez actoral que se desinfla por el vacío de lo que nos cuenta. En todo caso, debo reconocer que a pesar de las objeciones que luego expondré, Joker es una película muy entretenida que pasa en un suspiro, sus dos horas jamás se hacen largas.

Técnicamente, Joker es también impecable. Me ha alucinado la música de Hildur Guðnadóttir, colaboradora del tristemente fallecido Jóhann Jóhannson (Sicario, Mother!, The Theory of Everything). 2019 es el año de su consagración al haber realizado las bandas sonoras de Joker y Chernobyl en HBO. Joker cuenta con una potente, perturbadora y emotiva partitura adornada con una brillante selección de canciones pop de los setenta súper icónicas que te atrapan de principio a fin.

Visualmente, la fotografía de Lawrence Sher es espectacular, ofreciendo una estilizada puesta en escena creando espacios con una gama cromática brillante que aportan una personalidad única a la película. Cada fotograma cuenta con una estudiadísima composición y, por qué no decirlo, una gran belleza, creando imágenes que son verdaderas obras de arte. Junto a Sher, Joker cuenta con un estupendo vestuario de Mark Bridges y un elegante montaje de Jeff Groth.

Destaco también sin duda el sobresaliente diseño de producción creado por Mark Friedman que nos traslada a una ciudad sin nombre que podría ser New York en un momento indeterminado de los años setenta. Esta elección de Todd Phillips no es casualidad, al ser los años 70 un momento clave en los Estados Unidos marcado por las luchas sociales, la crisis económica y el inicio del desmantelamiento del sistema de bienestar americano promovido tras la Segunda Guerra Mundial, además de ser una década marcada por el nuevo cine social de autores como Peter Bogdanovich, Sidney Lumet, Michael Cimino o Martin Scorsese, cuyas obras maestras Taxi Driver o El Rey de la Comedia han servido de clara inspiración para esta película. La ciudad se muestra como sucia y decadente, con una delincuencia y prostitución visibles en las calles, creando un espacio tóxico para que la gente decente pueda vivir una buena vida.

Todos estos elementos “técnicos” eran necesario para contar la historia que Phillips quería, y como comentaba al comienzo, si tengo que valorarlos el notable alto casi se me quedaría corto.

Hasta ahora me está quedando una crítica muy positiva de Joker, que bien, ¿no? Si dejara de escribir ahora mismo uno pensaría que me ha parecido un peliculón en consonancia con el 99% de los mortales que se han dejado embelesar por el indudable atractivo estético e interpretativo de la película. Lástima que ahora tenga que entrar en la parte chunga, que es LA HISTORIA, qué nos cuenta realmente y el mensaje que busca transmitir.

Aunque supongo que a estas alturas no queda nadie que no haya visto Joker, aviso que a partir de ahora entro en territorio FULL-SPOILERS. Estáis avisados. Además, lo que viene a continuación es una crítica a la película y los temas que expone. No es mi intención en ningún caso decir que los que opinen diferente a mi están equivocados, ni tengo ningún problema sabiendo que ha gustado a muchísima gente. Para gustos colores, y este es el mío:

JOKER es una de las películas más tramposas y deshonestas que he visto en muchísimo tiempo. Todd Phillips plantea una orgía de porno emocional que muestra de la forma más burda un catálogo de lugares comunes del anticapitalismo que justifican el uso de la violencia como instrumento de lucha social y única salida para los desfavorecidos de la sociedad frente a los ricos que les explotan.

Todd Phillips y Scott Silver escribieron el guión de Joker. Públicamente Phillips indicó que planteaba esta historia desde un punto de vista “realista” y adulto, ya que las historias del personaje creado por Bill Finger, Bob Kane y Jerry Robinson para DC Comics publicadas durante estos 80 años de historia no se lo parecían. Para Philips el origen del Joker no tiene sentido, y no se cree que alguien tras caer en una cuba de productos químicos vea transformada su piel y su psique.

Aquí viene la primera trampa, y es este supuesto empeño por un realismo que es una mera fachada superficial que no aguanta el menor análisis serio. Si vamos a ser REALISTAS, los enfermos mentales no se convierten en asesinos en serie de la noche a la mañana. Eso no pasa. Como tampoco es realista que un asesino en serie se dedique a castigar a los “culpables” de haberle tratado mal. Eso es falso e irreal. Precisamente los asesinos en serie suelen cebarse en las víctimas inocentes indefensas, por lo que el viaje de Joker como protagonista en esta película es tan falso y absurdo como lo es no morir tras caer en una cubeta de productos químicos.

Siguiendo con los elementos realistas, en uno de los giros más estúpidos que se recuerdan en una película “seria”, Arthur Fleck descubre que él NO es hijo de Thomas Wayne como afirmaba su madre, sino que esta le adoptó siendo niño y le maltrató física y psicológicamente durante meses hasta que fue detenida y llevada a una institución mental. Incluso llega a sugerirse que sus problemas mentales fueron provocados por este trauma. Un giro realmente estúpido porque un niño maltratado por una madre adoptiva no sería jamás entregado de nuevo a su maltratadora. Para querer ofrecer una historia “realista”, Phillips se regodea con las ideas más tontas y absurdas que se le pasaron por la cabeza.

Pero más allá de estas trampas de guión, Todd Phillips realiza un obsceno ejercicio de pornografía emocional destinado a que empaticemos con Arthur Fleck al convertirle en una víctima de un sistema capitalista que no cuida los servicios públicos como la recogida de basuras y que recorta los servicios sociales. Phillips muestra repetidamente a Arthur casi desnudo en calzoncillos para mostrarle en su forma más indefensa y descarnada, jugando a un burdo ejercicio de primero de interpretación para que sintamos pena por él. Y el caso es que consigue transmitir todo su patetismo y todo su dolor al no encontrar su lugar en el mundo, pero la herramienta utilizada es burda a más no poder.

Esta idea me lleva a recordar que un tema recurrente en la lucha de Batman contra el Joker ha sido que el Joker cree que Batman es su opuesto y que si tuviera un mal día cualquiera podría enloquecer igual que él. En La Broma Asesina y también de The Dark Knight de Cristopher Nolan el mensaje estaba claro: Joker enloqueció por un mal día, pero mucha gente sale adelante siendo decente aunque la vida les golpee. La gente “normal” no se convierte en Joker, JOKER SE EQUIVOCA Y ES EL VILLANO. Sin embargo, para Todd Phillips, Joker es una víctima del sistema. ¡Buff! ¡Qué horror!…

Este es el problema de muchas obras gafapastas con una supuesta pretensión de ser considerada “alta cultura”. Un creador puede dotar a su obra del tono, los giros y todas locuras y tonterías que quiera, pero si el director afirma que busca ser más importante, culta y relevante que otras obras similares de entretenimiento, luego no puede ofrecer un producto ensamblado a partir de estupideces y estereotipos exagerados sin el más mínimo matiz y construido con brocha gorda. Porque entonces está fracasando en el propio standard de calidad que él mismo se había autoimpuesto.

Más allá del imposible arco de Joker, la película tiene un mensaje recurrente muy claro durante todo el metraje, situando al capitalismo y a los ricos como los villanos de esta historia. Capitalismo como SISTEMA que merece ser derribado y ricos que se merecen lo que les pase. Este mensaje de lucha de clases sociales no se cuenta de forma elegante e inteligente como en Parásitos de Bong Joon-ho, sino que se lanza como bofetones a la cara del espectador. Para colmo, durante el clímax Arthur verbaliza esta locura argumental de Phillips: “¿Qué obtienes cuando cruzas a un solitario mentalmente enfermo con una sociedad que lo abandona y lo trata como basura? ¡Obtienes lo que te mereces!”.

Este mensaje inverosímil oculta otra gran mentira, y es que presenta como un grave problema social algo que NO ha pasado nunca. El sistema no abandona a un enfermo hasta el punto de convertirlo en un peligroso asesino en serie. Es un planteamiento tan absurdo que abochorna tener que explicarlo.

Tan empeñado está Todd Phillips en mostrarnos al CAPITALISMO y la SOCIEDAD como los grandes villanos de este mundo sin empatía que crea situaciones extremas ridículas, como que tras ser apalizado Arthur por unos chavales y estar lleno de moratones, su jefe ponga en duda que le han atracado y exija que devuelva el cartel de madera con el que ha sido agredido, descontándoselo del sueldo. O que el asesinato aleatorio de 3 personas en el metro espontáneamente provoque la aparición de un movimiento de “Muerte al rico”. Absurdo no llega a calificar lo tonto que es todo.

Thomas Wayne para Phillips simboliza todo lo malo del capitalismo, adoptando todos los tópicos y estereotipos con los que la una parte de la izquierda califica a las mayores fortunas del mundo, ese malvado 1% de la población que posee la gran mayoría de la riqueza del mundo y solo busca explotar al pueblo llano. Así, siempre que aparece en pantalla transmite que la gente somos estúpidos y no sabemos hacer nada bien, necesitando la guía de los ricos privilegiados que saben mejor que nosotros como solucionar nuestros problemas, porque ellos son listos y nosotros estúpidos.

En un momento en el que movimientos como el “Occupy Wall St” o el 15M en España están realizando una enmienda a la totalidad de la sociedad occidental, Todd Phillips se alinea con estos movimientos antisistemas hasta el punto de alentar y justificar su lucha. Aunque igual no se trata de sustituir el actual sistema sino de verlo arder, recordando la frase de Alfred en The Dark Knight.

Phillips da munición a todos aquellos “tiradores solitarios” que se consideren agraviados por la sociedad, sea verdad o una invención de una mente alucinada. Si Joker puede levantarse contra los que le tratan como basura, ¿por qué no lo van a hacer ellos? Aunque estamos ante una película, este mensaje pueril puede ser malinterpretado, sobre todo en unos Estados Unidos que sufren todas las semanas tiroteos realizados por locos que se creen fuera del sistema.

Todo esto me lleva al calificativo de “tramposo” que utilicé antes. Porque Phillips lanza la piedra convirtiendo a Joker en un ídolo de los antisistema y expresando el mensaje que están deseando oír estos desequilibrados, para luego no se atreve a llevar hasta el final este mensaje haciendo que la revuelta social surja casualmente a partir de las acciones de Joker sin que él tenga realmente nada que ver. Lanza la piedra y esconde la mano.

Si realmente hubiera querido crear un verdadero criminal, Phillips hubiera mostrado a Arthur matando a algún inocente y no solo a culpables que previamente se habían portado más con él. Oportunidad tiene para ello, cuando tras matar a su compañero de trabajo puede matar al enano, pero le deja ir porque “es el único que siempre se portó bien con él”. Es decir, no se atreve a llevar su maldad hasta el final porque eso robaría la posibilidad de ser el icono antisistema que quiere que sea. Frente al mal personificado de los comics o el cine que realiza actos terribles de forma aleatoria sin importar quien es la víctima, Phillips le convierte en algo diferente, una víctima que reacciona contra la injusticia de forma violenta, algo que desde luego no mejora lo ya existente y que confirma que “diferente” no hace que una obra sea “mejor”.

Y, por si fuera poco, me acabo de enterar que hay una teoría sobre el ambiguo final de la película que presenta la posibilidad de que todo lo visto no fuera más que un delirio de Arthur mientras está ingresado en el manicomio. Teoría no desmentida por Phillips y que, si fuera cierta, y hay elementos a lo largo de la película que indican que podría ser, significaría la tomadura de pelo más grande que jamás sufrí viendo una película.

Phillips ha creado una de las obras más tramposas y deshonestas que recuerdo que finge ser adulta igual que lo intentó Batman v Superman de Zack Snyder. Su brillantez formal y la gran interpretación de Phoenix pueden engañar al espectador gracias a una puesta en escena apabullante, pero trata de forma tan tonta y superficial temas complejos que provoca bochorno. He hecho, encuentro temas adultos mucho mejor planteados y resueltos en películas para todos los públicos como Toy Story 4 o en el comic de La Broma Asesina de Alan Moore y Dave Gibbons, obra de la que Phillips coge elementos pero tergiversa el mensaje. Phillips se aprovecha hipócritamente del Joker como icono cultural que es mientras desprecia el medio que le creó.

Al principio me preguntaba, ¿qué hace que una película sea “buena”? La respuesta corta obviamente es muy sencilla: Una buena película es la que me gusta a mí, y cada espectador tiene un gusto diferente totalmente respetable. Pero yendo más lejos, ¿puede un gran guion con una interpretación malísima ser una buena película? Y al revés, ¿puede una gran interpretación y un excelente apartado técnico disimular un mal guion? El cine es la unión de múltiples elementos, algunos técnicos más o menos objetivos y otros subjetivos como el carisma y la empatía, y los espectadores reaccionamos de forma diferente a cada uno de estos estímulos.

Por tanto: SI, una buena película puede tener un guion horrible, y también podemos disfrutar de una buena película que tenga unas interpretaciones nefastas. Pero en mi opinión, una película que toma por estúpido al espectador nunca puede ser calificada de “buena”, y creo que Joker de Todd Phillips es un gran ejemplo de esto.

Comparto el trailer de la película:

Joker es una enorme decepción que fracasa en alcanzar el standard de calidad que el propio director Todd Phillips planteó a la hora de vender la película. Una de las película más tramposas que recuerdo con un mensaje maniqueo y pueril.

PUNTUACIÓN: 4/10

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Crítica de Nosotros, de Jordan Peele

Nosotros es la nueva pesadilla de Jordan Peele (Get Out) que busca, además crear una atmósfera malsana y mantenernos en tensión, realizar un interesante comentario sobre la sociedad americana.

PUNTUACIÓN: 8/10

Adelaide Wilson es una mujer que vuelve al hogar de su infancia en la costa junto a su marido, Gabe, y sus dos hijos, para una idílica escapada veraniega. Cuando cae la noche, los Wilson descubren la silueta de cuatro figuras cogidas de la mano y en pie delante de la vivienda. “Nosotros” enfrenta a una entrañable familia estadounidense a un enemigo tan insólito como aterrador.

Jordan Peele me parece un creador súper inteligente y con las ideas muy claras de lo que quiere mostrar y la mejor forma de mantenernos en tensión. A pesar de que la resolución es una locura, igual que pasaba en su anterior película Get Out, mientras mantenga este nivel es un must-see. Peele dirige, escribe y produce Nosotros, demostrando que tenía las ideas muy muy claras, y que se ha convertido en uno de los hombres fuertes del Hollywood actual.

Otro tema interesante es que el tema de una familia acosada en su casa ya ha sido mostrado antes. Y como me comentó mi hermano Fernando, aunque hay referencias muy claras a Funny Games, Drag me to hell de Raimi y otras muchas, Peele consigue mantener su propia personalidad, y nunca parece un refrito de otras obras.

La doble interpretación de Lupita Nyong’o como Adelaide y Red es antológica. No puedo entrar en detalle por los spoilers, pero el rango dramático de muchas escenas es bestial, y no me extrañaría que fuera nominada al Oscar. Además, Peele ya indicó que todo tiene un sentido y no hay nada puesto al azar, por lo que pequeños detalles y tics de los personajes adquieren un nuevo significado después a medida que se presentan los diferentes giros y sorpresas.

Aprovecho para indicar que esta pelicula debe verse, siempre que sea posible, en versión original, para alucinar con la increíble interpretación de Nyong’o y los cambios en las voces de sus dos personajes principales.

Además de Lupita, el resto de la familia también lo hacen genial. Winston Duke, al que vimos en Black Panther, es su marido Gabe, y aunque es el que tiene un rango interpretativo más limitado, el guión sabe aprovecharle y sacarle el máximo partido.

Los niños son el otro gran descubrimiento de Nosotros. Zahadi Wright Joseph es Zora la hija mayor y Umbrae (su doble), mientras que Evan Alex es Jason, el pequeño de la familia y su doble Pluto, y ambos tendrán que enfrentarse a sus propios infiernos particulares frente a sus dobles.

Espectacular está también Elisabeth Moss en un papel corto de Kitty, amiga de la familia que  sirve para mostrar lo gran actriz que es, expresando en segundos un rango de emociones alucinante.

Aparte del gran reparto y un guión sorprendente, Nosotros es visualmente brillante y tiene un ritmo perfecto, con un montón de momentos malrolleros geniales.

La música de Michael Abels es bestial y desde la primera escena sirve para marcar las diferentes atmósferas que vamos a vivir. Me parece super chulo comentar como consiguen mezclar en la misma escena a los Beach Boys con los raperos de DMZ de forma sorprendente y coherente con la historia.

La fotografía de Mike Gioulakis es también impecable, permitiendo que haya un montón de momentos que van a quedar entre los más icónicos de este año 2019. Técnicamente, la película es súper chula en todos los aspectos.

Mi gran pero a la película está en la explicación del misterio alrededor de los dobles, que es una auténtica locura. Es algo que ya le pasó a Peele en Get Out, está tan centrado en su comentario social y en mantenernos en tensión que el cómo conseguirlo queda en un segundo plano. Entiendo que Peele es muy consciente de este hecho, y en todo caso le agradezco su valentía para mostrar esta locura máxima en una película de terror, y que no se eche para atrás porque claramente es super over-the-top.

Otro tema importante: Los spoilers. POR FAVOR, no chafeis la experiencia a nadie indicando datos clave en las redes sociales. Mi visionado me lo j&%*ó un tuitero famoso que me spoileó la película como si tal cosa con 2 palabras claves hace 3 semanas. No seáis así, anda.

Esto hizo que el giro clave lo viera venir con demasiada antelación. Un giro que por otro lado es bestial y está perfectamente construido por Peele, permitiendo además realizar una metáfora sobre la sociedad americana con múltiples lecturas.

A partir de este momento voy a entrar en territorio de spoilers. Te recomiendo sin duda que veas la película y vuelvas después para conocer mis impresiones sobre las diferentes e interesantes metáforas que plantea Peele.

SPOILERS a continuación, no sigas leyendo si aún no viste la película.

¿Seguís aquí? Perfecto. Vamos a destripar el final de Nosotros.

Nosotros muestra que los gemelos malvados son en realidad el resultado de experimentos del gobierno para intentar controlar a la población americana. El experimento fue un fracaso porque los dos cuerpos comparten una unica alma, por lo que fueron abandonados en cuevas y laboratorios subterráneos por todo el territorio de los Estados Unidos.

Estos Doppelgänger o ligados (termino que utiliza Peele), son levantados contra sus opresores por la inteligente Red, que quiere luchar contra su injusto cautiverio y la opresión por parte de los ricos humanos de la superficie. Al final, quiere que paguen por la vida que ha sufrido bajo tierra. Obviamente, como ya comentaba antes, esto es una locura de nivel máximo que puede provocar sentimientos de WTF! a una parte de la audiencia. En mi caso, entiendo que esta locura es el peaje inevitable que Peele debe pagar para contar la historia que quería transmitir.

Y es que estos ligados son una metáfora clara de los pobres y los desherados sobre los que los Estados Unidos ha cimentado su riqueza y bienestar. Esta metáfora va mucho más alla de la raza, no es un tema de blancos contra negros como en Get Out, sino de ricos contra pobres, contras los inmigrantes, los olvidados o los desheredados. Por eso en un momento de la película, Red dice literalmente que “Nosotros somos americanos”. Además, el título original US, es también el acrómino de United States (Estados Unidos). Por eso cuando se dice que somos nuestro peor enemigo, es mucho más que una película de buenos contra malos, sino de toda una sociedad que explota a una parte de su población y luego los olvida y se siente avergonzada de ella y prefiere mirar hacia otro lado.

La cita bíblica que aparece en la película es Jeremias 11:11, que literalmente dice: “Por tanto, así ha dicho Jehová: He aquí yo traigo sobre ellos mal del que no podrán salir; y clamarán á mi, y no los oiré”. Este pasaje referido a un castigo divino indica la imposibilidad de escapar de la ira de Dios. En este caso, a la explicación científica de los clones se uniría una espiritual referida a la existencia de un alma única e indivisible.

No es solo el significado de la cita, sino además el hecho que 11:11 es una cifra repetida, como si fueran gemelos o duplicados vistos a través de un espejo. El tema de los duplicados y las miradas en el espejo es otro de los temas recurrentes y repetitivos durante toda la película. Cuando Adelaide le cuenta a su marido el hecho traumático clave de su niñez que la marcó, vemos su reflejo en el cristal del dormitorio. Y en el primer enfrentamiento con Red, su cara se estampa contra un cristal de una mesa, y su cara se ve a través del cristal roto que muestra su rostro facetado. La idea de que tenemos varias caras lo vamos a ver una y otra vez durante las dos horas de película. Y la clave es que realmente no sabemos cual es la cara buena o la mala, o si ese concepto incluso es aplicable.

Pero además de todo lo anterior, queda la guinda final que rompe todo lo que pensamos que habiamos visto hasta el momento. Y es que en el giro final, conocemos que hubo un intercambio de roles entre Red y Adelaide cuando ésta se perdió cuando era una niña. Por lo tanto, la Adelaide que conocemos realmente es la Red niña que logró ascender a la superficie y vivir en nuestra sociedad. Y por eso Red es la unica ligada que puede hablar, al ser reamente una persona de la superficie. Y eso explica su odio hacia su doble que la robó su vida, a la vez que aclara algunos ticks de Adelaide en lo referido a su alimentación y en su forma de ser, cobrando todo el sentido.

Hay otras frases y momentos clave que adquieren un nuevo significado, como cuando la madre de Adelaide dice a la psicóloga que cree que la niña sufre un Sindrome de Stress Post-Traumático al no poder hablar, “Quiero que vuelva mi hija” o “esa no es mi hija”. Y es que realmente no lo es, y solo una madre entiende eso, aunque no sepa explicar las razones. O cuando la Kitty ligada no mata a Adelaide, de la misma forma que la Reina Alien no mató a Ripley en Alien 3, al sentir que es una de los suyos.

Esta inversión de papeles habla de la importancia social del ambiente y las condiciones en las que uno crece como creador de nuestro ser adulto. Y como gente pobre o considerada inferior en nuestra sociedad moderna podrían ser miembros normales si se les diera las mismas oportunidades que a los demás. Una metáfora impresionante que no me esperaba en una pelicula de terror mainstream.

Al final, tenemos a la misma niña, una que ha crecido en un ambiente horrible y otra en uno normal. Pero la que sube a la superficie es el doble a la que hemos visto como la buena todo el rato, por lo que los ligados no tienen que ser, por naturaleza, malos. Y por tanto, un mexicano, colombiano, negro o blanco  que vive en la pobreza no es un criminal por definición. Y de hecho, no tiene por qué convertise en uno si se le ofrecieran las mismas oportunidades. Si Trump ve esta película probablemente le estalle la cabeza.

El final me ha parecido perfecto. Alex, el niño pequeño que fue secuestrado por Red, sabe que su madre no es “humana”, sino una ligada. Sin embargo, no le importa, porque es la única madre que ha conocido y como ya le dijo Adelaide a su hijo la noche antes de que empiece el terror, “estará a salvo si se  queda a su lado“. Y ella le sonríe con esa sonrisa loca característica de los ligados y él se queda tranquilo y satisfecho. Bestial.

Y si encima planteamos la duda de si Alex es realmente él o es otro ligado intercambiado en algún momento anterior, esto provocaría que nuestra cabeza estallara en mil pedazos. Y es que como ya comentaba antes, Peele comenta que todo lo que se puede ver en Nosotros es deliberado. Si Alex es un ligado explicaría su comportamiento antisocial y casi autista, así como su uso constante de una máscara, que refuerza el hecho de que es, de hecho, otra persona. Además de otras situaciones que vamos viendo, como que pueda controlar las acciones de su gemelo Pluto, que Red no quiera matarle cuando si manda matar a Gabe y Zora, o que Adelaide grite cuando Pluto muere quemado, entendiendo que es su hijo “real” de nacimiento. Como digo, las dobleces e interpretaciones posibles son alucinantes.

Como ya digo, la locura de la resolución hace que no le dé una nota de sobresaliente, aunque reconozco que Nosotros me ha gustado mucho, más incluso que Get Out, la anterior película de Peele.

Comparto el trailer de esta película, aunque casi te invitaría a que lo evitaras y vayas al cine conociendo menos posible:

En resumen, Nosotros es una gran película de terror que merece verse en pantalla grande y que ofrece mucho más que los sustos típicos. Jordan Peele es un autor a seguir en todo lo que haga.

PUNTUACIÓN: 8/10

 

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¡Saludos a todos!

Crítica de Infiltrados en el KKKlan, de Spike Lee

He visto prácticamente toda la filmografía de Spike Lee, así que no podía perderme Infiltrados en el KKKlan . Y lamento decir que aún sabiendo el tipo de cine de Lee, me he encontrado un panfleto nada sutil en el que la historia de fondo es lo de menos a la hora de lanzar su mensaje.

PUNTUACIÓN: 4/10

A principios de los años setenta, una época de gran agitación social con la encarnizada lucha por los derechos civiles como telón de fondo, Ron Stallworth (John David Washington, hijo de Denzel) se convierte en el primer agente negro del departamento de policía de Colorado Springs. Pero es recibido con escepticismo y hostilidad por los mandos y algunos de los agentes. Sin amedrentarse, decide seguir adelante y hacer algo por su comunidad llevando a cabo una misión muy peligrosa: infiltrarse en el Ku Klux Klan y exponerlo ante la ciudad. Usando a un agente blanco (Adam Driver), para que acudiera a las reuniones, Stallworth llegó a hacerse socio del Klan.

La película está producida por Jordan Peele (director de la brillante Get Out), con un guión escrito por Spike Lee, Kevin Willmott, David Rabinowitz y Charlie Wachtel, a partir del libro escrito por el propio Ron Stallworth.

Si tengo que empezar por lo positivo, no tengo duda que Spike Lee es un buen director que sabe crear escenas muy potentes, como el montaje paralelo entre el bautismo del KKK y la historia del anciano a los estudiantes universitarios afroamericanos. Aunque luego entraré en el fondo, Lee demuestra toda su habilidad y pericia narrativa para lanzar su mensaje.

El casting está bastante bien. John David Washington, hijo de Denzel, realiza un buen debut protagonista. Washington realiza un buen papel interpretando a un afroamericano que intenta cambiar el sistema desde dentro, lo que le granjeará enfrentamientos con los blancos racistas, pero también desde los afromericanos radicales que le consideran un aliado del enemigo. Aunque es Adam Driver el que triunfa con su papel de compañero de Stallworth. Hay que quitarse el sobrero ante Driver, cuya filmografía y decisiones artísticas de los últimos años están siendo super interesantes.

Diría también que para ser una película de 130 minutos, la película es bastante entretenida y no se hace demasiado larga. Además, Lee consigue ponernos el corazón en un puño con su epílogo, en el que muestra imágenes reales de los enfrentamientos raciales que tuvieron lugar en el verano de 2017, para reafirmar su mensaje base de que el racismo una realidad en los USA, no algo del pasado. Y más con la victoria de Trump en las eleciones, al que vincula directamente con el resurgimiento de estos grupos racistas radicales.

Y aquí se acaba lo positivo. Infiltrado en el KKKlan realmente no buscar contar una historia real sino trasmitir un mensaje político repetitivo, machacando la idea que el sistema político y social americano SIEMPRE ha sido racista y los afroamericanos deben levantarse y rebelarse. Un racismo que está más fuerte que nunca con Trump en la Casa Blanca.

El principal problema para mi es que Spike Lee toma la decisión de contarnos la historia con un tono de farsa que me sacó del visionado. A pesar de que el racismo es terrible, jamás hay ninguna sensación de peligro porque todos los racistas son unos patanes y unos incultos y Lee se está riendo de ellos en todo momento.

En este aspecto, otra “sutil” decisión creativa es que todos los afroamericanos son personas inteligentes y bellas, mientras que blancos además de racistas son todos estúpidos, paletos, gordos, casi calvos y con ropa chunga. Y machistas, que no se nos olvide.

Otro hecho que me sacó del visionado fue su fallido climax final. Lee y sus guionistas se inventan una amenaza en forma de atentado terrorista que no sucedió realmente intentando, creo, dar mayor intensidad dramática a la historia. Pero fracasan estrepitosamente porque Lee no puede admitir que un blanco pueda ser inteligente, de forma que este climax acaba siendo ridículo. Además de una excusa para mostrar la típica escena gratuita de policías apaleando a un negro tan habitual en su filmografía, otro momento totalmente ridículo y fallido.

Spike Lee es tramposo hasta el punto de hacer que el compañero blanco de Stallworth sea judío en la película, cosa que NO era realmente, para que descubra en sus carnes lo malo que son los prejuicios y el racismo que sufren los afroamericanos de parte de los blancos racistas cristianos. De nuevo, dado que todos los blancos católicos son tontos paletos racistas, no puede mostrar a un blanco con cualidades positivas, por lo que su solución es cambiar la religión.

Lee siempre fue bastante sectario, pero su racismo contra los blancos en esta película adquiere una nueva dimensión. Sin embargo, su propuesta en mi opinión fracasa porque si los blancos racistas cristianos son todos unos paletos cabrones, ¿cómo han podido someter a la inteligente raza afroamericana? Siguiendo su razonamiento, no tiene demasiado sentido.

Para Lee no hay término medio, todo es un blanco y negro absoluto. Hasta el punto de decir que hay que elegir entre ser negro o americano, como si no se pudiera ser ambas cosas. O que la chica abandone al protagonista porque si eres afroamericano no puedes querar a un policía, ya que está trabajando para “el enemigo”. A pesar de haberla salvado la vida.

Una cosa es que te muestren unos hechos y permitan que el espectador entienda por si mismo el mensaje. Un ejemplo claro de esto es Detroit de Kathryn Bigelow, una espectacular y tensa película de parecido mensaje anti-racista, al contar unos hechos terribles reales de los 70 para mostrar que el racismo sigue siendo una realidad en la actualidad. Bigelow no necesita decirnos que el racismo es malo porque los hechos hablan por si mismos, y la violencia mostrada contra los afroamericanos es terrible.

Por contra, para Spike Lee la sutileza no existe, solo el trazo grueso y los términos absolutos. Blanco o Negro, conmigo o contra mi. Un mensaje aún más radicalizado con la llegada de Trump a la Casa Blanca. Por ello, Lee nos abofetea con su mensaje en cada escena, en cada fotograma. América es racista, siempre lo fue y siempre lo será. Y los blancos son todos estúpidos y paletos. Y por si hubiera alguna duda mete porque sí parte de “El nacimiento de una nación” película racista de 1915 de D.W. Griffith que muchos historiadores dicen que ayudó a relanzar al KKK a principios del siglo XX,

Comparto el trailer de la película:

En resumen, Infiltrado en el KKKlan me ha supuesto una importante decepción amplificada además por los premios que ha conseguido, como el Gran Premio del Jurado de Cannes. Una ocasión perdida por parte de un director cada vez más radicalizado.

PUNTUACIÓN: 4/10

Crítica de Cargo, de Ben Howling y Yolanda Ramke (Netflix)

Cargo es la última película que vi gracias a mi suscripción a Netflix, una entretenida historia de zombies ambientada en Australia.

PUNTUACIÓN: 6/10

Martin Freeman interpreta a un padre que trata de sobrevivir a una virulenta pandemia atravesando los parajes más salvajes de Australia en busca de alguien que cuide de su pequeña y la proteja. Remake de un aclamado cortometraje homónimo, firmado por los mismos directores en 2013, Ben Howling y Yolanda Ramke, autora esta última del guión.

Cargo es una película de zombies de manual con toques de “La carretera” de McCarthy, con la novedad de ver la historia ambientada en el desierto australiano. La fotografía Geoffrey Simpson acierta a la hora de presentar las vastas llanuras australianas y en general todos sus paisajes. El principal valor de la película es la interpretación de Martin Freeman como un tío normal que intenta encontrar un sitio seguro para su hija pequeña. Freeman es un seguro de vida que trasmite su preocupación ante la cuenta atrás que está sufriendo, y cómo encontrar un hogar para su hija se va complicando más y más. Su camino está plagado de situaciones de tensión que demuestran que la civilización occidental está perdida y los únicos que pueden sobrevivir son los aborígenes que nunca llegaron a abandonar su conexión con la naturaleza.

Aunque no hay nada novedoso en la película y todo está telegrafiado, la verdad es Cargo se ve con agrado y pasa en un suspiro. No es brillante ni notable, pero cumple perfectamente su función de entretenimiento casero un lunes por la noche, algo en lo que Netflix triunfa con su amplio catálogo.

Comparto el trailer de esta película:

Cargo es una correcta película con corazón pero sin sorpresas que gustará a todo tipo de espectadores, no sólo a los amantes del género de zombies. Posiblemente no hubiera pagado para verla en el cine, pero ha resultado perfecta para verla en la comodidad de mi salón gracias a mi suscripción a Netflix.

PUNTUACIÓN: 6/10