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Crítica de Thor: El mundo oscuro de Alan Taylor (Marvel Cinematic Universe 8)

Thor: El mundo oscuro (Alan Taylor, 2013), la continuación de las aventuras de Thor tras la histórica Vengadores, significó una estupenda aventura que amplió el mundo de Thor y el carisma de su hermano Loki.

PUNTUACIÓN: 8/10

Thor lucha por restablecer el orden en el cosmos, pero una antigua raza liderada por el vengativo Malekith regresa con el propósito de volver a sumir el universo en la oscuridad. Se trata de un villano con el que ni siquiera Odín y Asgard se atreven a enfrentarse; por esa razón, Thor tendrá que emprender un viaje muy peligroso, durante el cual se reunirá con Jane Foster y la obligará a sacrificarlo todo para salvar el mundo. (FILMAFFINITY)

Marvel y Kevin Feige tenían una fe total en Thor, hasta el punto que llegaron a confirmar una secuela de Thor (Kenneth Branagh, 2011) antes incluso del estreno de su primera película. Dado el éxito de la película, nadad más estrenarse Marvel se lanzó a la preproducción de esta película, que acabó estrenándose en 2013, tan sólo dos años después, algo poco habitual.

Tras negociar con varios directores, finalmente Marvel contrató a Alan Taylor, veterano director de televisión que había trabajado en series como Juego de Tronos, Mad Men o Boardwalk Empire.

A partir de un primer guión escrito por por Robert Rodat y Don Payne, finalmente fueron acreditados como guionistas Christopher Yost, Christopher Markus y Stephen McFeely, aunque el propio Taylor reconoció que incluso Joss Whedon les ayudó a reescribir algunas escenas que no acababan de funcionar.

Alan Taylor se trajo a Kramer Morgenthau como director de fotografía, con el que ya había trabajado en Juego de Tronos, con el que buscaba dar un tono más sucio y realista en comparación con la brillante versión de Branagh. Brian Tyler, que había escrito la banda sonora de Iron Man 3 realizó a última hora la banda sonora de esta película, indicando que debido a la naturaleza motilógica del personaje pudo crear una música lo más épica posibleM.

Para el rodaje de Thor El mundo oscuro, Marvel contó con  Chris Hemsworth como Thor, Natalie Portman como Jane Foster, Tom Hiddleston como Loki, Anthony Hopkins como Odin, Rene Russo como Frigga (madre de Thor y Loki), Stellan Skarsgård como el Doctor Erik Selvig, Idris Elba como Heimdall, Kat Dennings como la becaria Darcy Lewis, Laimie Alexander como la Dama Guerrera Sif y los 3 Guerreros Volstagg (Ray Stevenson), Fandral (Zachary Levi), y Hogun (Tadanobu Asano).

La nueva amenaza a la que se enfrentarán serán los Elfos Oscuros de Svartalfheim liderados por Malekith, interpretado por Christopher Eccleston, que busca recuperar el Ether, un elemento mágico que puede destruir la realidad y que le fue arrebatado hace miles de años por Bor, el padre de Odin. Junto a Malekith, su lugarteniente Algrim, interpretado por Adewale Akinnuoye-Agbaje, se convertirá en Kurse por medio de la magia oscura de los Elfos. Kurse en uno de los grandes enemigos de Thor y su fuerza rivalizaba con la del Dios del Trueno.

Thor: El mundo Oscuro es la definición perfecta de continuación que construye a partir de lo existente para ampliar el mundo de los protagonistas cambiando para siempre su status-quo. De hecho, ojalá más secuelas funcionaran igual de bien que esta película.

A partir de un prólogo ambientado en el pasado en el que Bor, padre de Odin, venció a los Elfos Oscuros y les arrebató el Ether al igual que Odin les quitó el Cofre de los Inviernos a Laufey al comienzo de la primera película, la acción arranca con la llegada de Thor y Loki a Asgard, donde Odin le condena a prisión por los crímenes cometidos en la anterior película y en Los Vengadores (Joss Whedon, 2012).

A partir de ahí, la acción avanza varios meses, en los que se explica que Thor ha estado pacificando los nueve reinos tras las revueltas surgidas a partir de la destrucción del Bifrost, el Puente del Arco Iris al final de la primera película de Thor. De esta forma, si en la primera película conocimos Jotumhein, hogar de los Gigantes de Hielo, en esta segunda película viajaremos a Svartalfheim, hogar de los Elfos Oscuros, y Vanaheim, el mundo de Hogun, uno de los 3 Guerreros. De esta forma, tras dos películas los espectadores ya hemos visitado 5 de los 9 mundos.

El Mundo Oscuro vuelve a construirse a partir del carisma de Thor y su hermano Loki, y el conflicto emocional entre ambos al verse obligados a trabajar juntos para derrotar a Malekith vuelve a ser probablemente lo mejor de la película. Ambos protagonistas crecen y evolucionan durante la película y la sorpresa final rompe con todos los tópicos y nos sorprende de forma increíble y nos dajaba con muchísimas ganas de ver la siguiente película.

También Jane Foster (Natalie Portman) gana protagonismo en esta película y queda como un personaje más redondo tras una primera aparición en la que parecía una adolescente atontada ante el gran chico rubio. Además de tener una importancia fundamental para vencer a Malekith al usar su inteligencia, sirve para mostrarnos un elemento muy chulo del Marvel Cinematic Universe en su conjunto, y es que el tiempo transcurre igual que en mundo real. Así, tras estrenarse Thor en 2011, al comienzo de El Mundo Oscuro, estrenada en 2013, se queja a Thor cuando vuelven a encontrarse en Londres que está enfadada con él porque habían pasado dos años sin tener noticias suyas. Los dos años que han pasado en el mundo real, un tiempo que los guionistas justifican adecuadamente por la guerra en los 9 reinos que antes mencionaba.

Además, igual que en la primera película, El mundo oscuro vuelve a generar un correcto contraste entre el mundo fantástico y aventurero de Asgard con el tono humorístico que veremos en la Tierra gracias a unos super buenos Stellan Skarsgård como Erik Selvig y Kat Dennings como la becaria Darcy Lewis, que además, en esta película cuenta con su propio becario. Ambos personajes cuentan con momentos super divertidos que nos dan un respiro al drama que estamos viviendo en Asgard ante el ataque de Malekith y la muerte de Frigga. Este humor lo veo muy equilibrado y me funciona, al igual que la mayoría de elementos de la película.

Una crítica recurrente contra las películas de superhéroes es que son todas iguales. Thor: El mundo Oscuro claramente busca ofrecer elementos novedosos para el género y rompe sin duda con este falso tópico. Empezando por la invasión de las fuerzas de Malekith a Asgard, que ofrece unos excelentes cinco minutos de combate sin diálogos que transmite el feeling de películas bélicas tipo Salvar al Soldado Ryan y que sirve para recordarnos que ni este Asgard ni Thor son los mismos que los de la mitología escandinava, sino la traslación de los comics Marvel de Stan Lee y Jack Kirby, que eran aventuras con una elevada carga de ciencia ficción.

La muerte de Frigga no es un elemento novedoso, de hecho entraría dentro de los clichés del cine de aventuras y acción para convertir la lucha contra el villano en algo personal. Sin embargo, la escena con el entierro vikingo es super emocionante, y las buenísimas interpretaciones de Chris Hemsworth y Tom Hiddleston convierten su dolor en algo muy real. Comentaba Alan Taylor que “Lo brillante que hizo Kenneth Branagh en Thor fue hacer una historia de dos hermanos, una historia de hermanos compitiendo por el amor de su padre. Así que es pequeña, reducida y humana a la vez que está en este enorme mundo intergaláctico.” En Thor El Mundo Oscuro aplican el mismo concepto, aunque el destino de la galaxia está en juego, al final estamos ante la historia de un joven que busca salvar a su novia de la muerte y de dos hermanos que buscan venganza por su madre muerta.

También en el climax final en Greenwich destaca por intentar huir del clásico combate final a puñetazos entre el héroe y el villano, creando una lucha a través de diferentes portales dimensionales que ofrecen momentos brillantes visualmente con una elevada carga humorística. Esta escena claramente rompe con lo que se espera que tiene que ser una lucha final y a mi me funciona. El momento en el que Thor arriesga su vida entrando en el Ether para vencer a Malekith usando la tecnología creada por el Doctor Selvig y por Jane es otro momentazo visualmente brillante que consigue que la película tenga su propia personalidad y no sea en ningún caso una sucesión de batallas genéricas.

Hay que reconocer que a pesar de que Thor El mundo oscuro es una notable película de aventuras que hace casi todo bien, los villanos Malekith y su hombre fuerte Kurse se quedan en meramente funcionales para el argumento, y les faltan la fuerza y el carisma en pantalla que sí transmiten nuestros héroes de esta historia, Thor y Loki. Visualmente, los fans de los comics flipamos al ver a los clásicos villanos de la etapa de Walter Simonson adaptados a imagen real, pero quizá la película hubiera quedado más redonda si hubieran empleado 5 minutos más en dar sobre todo a Malekith una mayor profundidad aparte de “quiero cubrir de oscuridad toda la galaxia”.

Dado que la película dura unos ajustados 110 minutos, este añadido no hubiera afectado al ritmo de la película. Sin embargo, artículos de internet de la época sugieren que el empeño en mantener el presupuesto en niveles controlables marcó que la película no pudiera exceder las 2 horas. No se si esto es cierto, pero narrativamente la película hubiera sido aún más redonda con un villano que fuera una verdadera amenaza a nuestros héroes.

La película a mi me parece sin duda notable. Sin embargo, es público y notorio que Alan Taylor no quedó contento con el montaje final estrenado ni con los añadidos que supuestamente Marvel forzó. Es difícil saber quien tiene razón en este tema, pero sí debo comentar que la propuesta que inicialmente expresaba Taylor sobre cómo debía ser Asgard choca con el hecho incontestable que estas películas NO trasladan la mitología nórdica en ningún caso, sino la versión de los Comics Marvel. “La mayor diferencia que tengo [del enfoque de Branagh] de hecho tiene que ver con el aspecto y el tono. Todo se ve muy sucio. La primera de Thor era bastante brillante y fue una decisión muy consciente e inteligente. Cuando llegué, quise dar una idea mejor de la mitología nórdica: la cualidad vikinga, la textura y el peso de la historia. Él es un superhéroe, pero existe hace miles de años.” No tengo problema en esta premisa de Taylor, pero tampoco me supone ningún problema que exita un productor como Kevin Feige que controle que la visión del director no se desvíe de la que el estudio ha marcado para sus personajes y sus mundos.

Thor El mundo oscuro no es una obra de arte y ensayo, sino la segunda parte de la historia de un personaje dentro de un universo compartido con otros personajes, y prefiero que Feige imponga su criterio para asegurar la coherencia interna. Otro elemento que se comentó en su día es que Taylor quería que la muerte de Loki hubiera sido real y no le gustó la última escena en la que se descubre que está vivo. Sin embargo, dado el carisma de Hiddleston, entiendo la decisión de Marvel, y el hecho de convertirle en el Señor de Asgard tras engañar a todos cambiaba de forma dramática el status-quo y nos dejaba con la incertidumbre de saber qué había pasado con Odin ¿Estaba vivo, muerto, preso? Tuvieron que pasar 4 años hasta el estreno de Thor: Ragnarok (Taika Waitit, 2017) para conocer la continuación. Mientras, la película terminaba en una segunda escena post-créditos con el final feliz soñado por Thor, al quedarse por fín con la chica y renunciar al trono para poder seguir siendo el héroe que quería ser. Aunque para él todo había acabado bien, no se había dado cuenta del engaño perpetrado por su hermano.

Globalmente, el final me parece brillante en todos los aspectos. Y además, la primera de las escenas post-créditos sirve para ampliar la vertiente galáctica del Universo Marvel al presentarnos al Coleccionista (Benicio del Toro) que aparecería al año siguiente en la brillante Guardianes dela Galaxia (James Gunn, 2014).

A partir de un presupuesto de 170 millones, más elevado que el de Thor (150 millones), pero por debajo de otras superproducciones de la época, Thor El mundo oscuro recaudó 650 millones en todo el mundo, lo que unido al enorme éxito de Iron Man 3 ese mismo año asentó el poderío de Marvel Studios como creadora de grandes éxitos de taquilla, cosa que veriamos ampliarse en los años siguientes.

Comparto el trailer de la película:

Aunque para el fandom Thor El mundo oscuro es una de las películas más flojas del MCU, el nuevo visionado me muestra una notable película de aventuras que claramente buscó ofrecer cosas nunca antes vista en una película de Marvel y que, para mi, acierta la mayoría de las veces.

PUNTUACIÓN: 8/10

 

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¡Saludos a todos!

Crítica de Los Dos Papas de Fernando Meirelles (Netflix)

¡Feliz año 2020! Justo cuando pensaba que el 2019 cinematográfico había terminado, me he encontrado la última sorpresa del año, Los dos papas, historia que narra la relación entre los dos últimos papas, Benedicto XVI y Francisco, realizada por el director brasileño Fernando Meirelles.

PUNTUACIÓN: 8,5/10

Explora la relación que mantuvieron el Papa Benedicto XVI y su sucesor, el Papa Francisco, dos de los líderes más poderosos de la Iglesia Católica, que abordan sus propios pasados y las demandas del mundo moderno para que la institución avance. (Filmaffinity)
El director brasileño Fernando Meirelles (Ciudad de Dios) dirige esta historia inspirada en hechos reales a partir de un guión de Anthony McCarten. Los dos papas cuenta con una fotografía de César Charlone y música de Bryce Dessner.
La película se crea alrededor de dos antológicos Anthony Hopkins como el Papa Benedicto XVI y Jonathan Pryce como el que acabará siendo el Papa Francisco. Destacaría además a Juan Minujín como el joven Jorge Mario Bergoglio en sus años de joventud.
La relación entre estos dos hombres antagónicos está contada de forma brillante por Meirelles, logrando momentos realmente emocionantes. Me ha maravillado escuchar a Pryce en perfecto castellano con acento argentino o a Hopkins hablar italiano o latín . Qué grandes actores son, qué matices sutiles aportan a sus interpretaciones, estamos ante una master-class de interpretación alucinante. Mientras Hopkins simboliza lo viejo que se resiste al cambio y que, de hecho, es incapaz de siquiera planteárselo, Pryce es un cura que ha vivido a pie de calle y que sabe que la única forma de reconectar con la sociedad pasa por poner las necesidades de los necesitados antes que la ortodoxia de la curia.
Aunque Los dos papas comienza con el nombramiento de Joseph Ratzinger como Papa tras el fallecimiento de Juan Pablo II y vemos detalles del funcionamiento de la Curia Vaticana, realmente la película se centra en dos personas hablando la mayor parte del tiempo. Meirelles consigue narrar estas conversaciones de forma interesante y emocionante, conociendo la vida del futuro Papa Francisco desde que abandonó a una novia con la que estuvo a punto de casarse al sentir la llamada de la Iglesia, hasta ser nombrado Papa.
Había leído que esta película era complaciente con la Iglesia sus Papas y sinceramente, no me lo ha parecido. De hecho, Los dos papas se enfrenta a la controvertida biografía del obispo Bergoglio que no se opuso y colaboró con la dictadura militar argentina, al igual que muestra la complicidad de la iglesia de Ratzinger ante los casos de curas pedófilos y como su mayor pecado era preocuparse del violador y olvidarse de sus víctimas.
El gran CINE ya no se encuentra solo en las salas de los multicines, sino que lo tenemos directamente en casa gracias a Netflix, que en el final de 2019 ha empezado a mostrar los frutos de la enorme inversión realizada para tener un catálogo de cine de calidad. Si en 2018 el estreno de Roma de Cuarón parecía una gota en un océano de mediocridad (hablando de cine no de sus series o del resto de su contenido), este 2019 y sobre todo su segundo semestre ha sido un muy buen año cinematográfico.
Además de Los dos papas, el final del año nos trajo Historia de un matrimonio, The Irishman o Klaus, todas notables. Entiendo que esta realidad que el buen cine ya puede disfrutarse en casa preocupará a más de uno, yo no puedo ser más feliz por poderlo disfrutar. E igual que digo esto, seguiré yendo puntual al cine a ver los estrenos de mis películas favoritas, creo que ambas realidades pueden llegar a ser complementarias, no excluyentes.
Comparto el trailer de la película:
https://www.youtube.com/watch?v=VYrnMcfuT4U
Los dos papas es una excelente película que sirve para humanizar a los últimos dos papas. Al estar disponible en Netflix, hay pocas excusas para no verla, yo la recomiendo sin duda.

PUNTUACIÓN: 8,5/10

 

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¡Saludos a todos!

Crítica de Westworld temporada 2 (HBO)

Westworld , la serie de la HBO creada por Jonathan Nolan y Lisa Joy a partir de la película de Michael Crichton de 1973,  fue una de las mejores series de 2016. Tenía muchísimas ganas volver a disfrutar de esta serie, pero lamento decir que esta segunda temporada no ha estado al mismo nivel.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

La web de HBO España describe Westworld como una ambiciosa serie de ficción repleta de imaginación que eleva el concepto de las aventuras y las emociones fuertes a un nuevo nivel de peligrosidad. En el futurista parque temático conocido como Westworld, un grupo de androides-servidores se desvían de las secuencias programadas meticulosamente por los informáticos y adoptan un comportamiento anormal. Con un reparto espectacular encabezado por Anthony Hopkins, Ed Harris, Evan Rachel Wood, James Marsden, Thandie Newton y Jeffrey Wright, Westworld está basada en la película de 1973 escrita y dirigida por Michael Crichton (Parque jurásico), y ha sido creada para la televisión por los productores ejecutivos Jonathan Nolan (Interstellar, El caballero oscuro) y Lisa Joy (Criando malvas, Último aviso).

Tras la revuelta de los androides al final de la primera temporada, en esta segunda el Caos toma el control. Dolores (Evan Rachel Wood) prosigue su revolución contra los humanos, mientras Maeve (Thandie Newton) intenta recuperar a su hija de una vida anterior. Mientras, William (Ed Harris) el único humano dentro del parque que parece saber lo que el parque es en realidad, intentará desentrañar los secretos del doctor Robert Ford (Anthony Hopkins), el diseñador de Westworld.

Y en medio de todo este conflico, ¿qué le pasa a Bernard (Jeffrey Wright )? ¿Porqué parece estar viviendo dos vidas diferentes a la vez? Tal vez es que su mente está sufriendo un deterioro y no puede controlarla. O quizá es que sucesos ocultos hasta ahora estén luchando por salir a la luz.

Si no viste la primera temporada de Westworld, te recomiendo que dejes de leer ahora mismo, ya que aunque voy a intentar no spoilear nada importante, es inevitable hablar de lo sucedido al final de la temporada anterior. ¡Estáis advertidos!!

Empezando con lo que me ha gustado de esta temporada, Westworld vuelve a destacar en todo lo relativo a los aspectos técnicos: la fotografía, el diseño de producción y los efectos especiales tienen una calidad cinematográfica. Además, el casting al completo está entre los más acertados del panorama televisivo, así como la música. Y diría que la temporada va de más a menos, siendo los últimos tres o cuatro episodios los mejores de esta tanda.

Sin embargo, Westworld ha perdido en esta segunda temporada el equilibrio entre historia y estilo, apostándolo todo a atraparnos con su elegante estética y lo intrincado de su puesta en escena. Y lamento decir que en mi caso solo han conseguido provocar confusión e incluso aburrimiento mientras visionaba la parte central de la serie. Cuando te quedas dormido viendo un capítulo, es que no ha conseguido captar tu atención adecuadamente. Un día puede ser que sea culpa mía. Si pasa dos días seguidos, el problema probablemente sea que la serie no ha conseguido hacer click.

La narración fragmentada de la primera temporada para mí estuvo muy bien y fue parte de lo positivo y sorprendente de la serie. Además de conocer paso a paso cómo Dolores y Maeve consiguen despertar y adquieren consciencia, descubrimos el papel de los personajes humanos en la historia, en especial el Doctor Ford, su ayudante Bernard y el Hombre de Negro. Globalmente, la complejidad de la narración creaba un puzzle que deseabas que se completara. Y aunque no tenías todos los detalles, fue genial la sorpresa de conocer que William Delos (Jimmi Simpson) y El hombre de negro (Ed Harris) son la misma persona, sí estaba claro que estábamos viendo sucesos que ocurrían en el parque en dos momentos temporales diferentes. Con el añadido que la violencia y sexo explícitos eran un puñetazo al espectador para que  se entendiera la tortura que los humanos causaban a los robots y como su levantamiento estaba más que justificado.

Sin embargo, en la segunda temporada la complejidad narrativa y la fragmentación temporal no consiguen enganchar, más bien al contrario, causa confusión y desconexión. Por un lado, en esta segunda temporada seguimos desde el principio a Bernard en dos momentos temporales: Justo a continuación del final de la primera temporada en la que la muerte del Doctor Ford a manos de Dolores inicia la revolución, y en otro momento posterior en que despierta en una playa a la que llegan las fuerzas de seguridad de Westworld para intentar acabar con la rebelión de los robots. La gran duda es ¿cuánto tiempo ha pasado entre una acción y la otra? ¿Estamos hablando de horas, días o meses?

Una de las principales sorpresas de la primera temporada fue que además del despertar de Dolores y Maeve, descubrimos como Bernard era también un robot creado a partir de los recuerdos del Doctor Arnold Weber, socio del Doctor Ford, que pensaba que era humano y que era tan complejo que nadie le había detectado.

La sorpresa de esta segunda temporada, que voy a evitar spoilear, queda sepultada en medio de un montón de idas y venidas de todos los personajes por Westworld y por los laboratorios humanos, sumado todo ello a la propia narración fragmentada hacen que no entiendas por qué un personaje ha pasado de un sitio a otro, y más importante, sin hacer que la trama avance.

Un ejemplo de esto es el personaje de Maeve. Al final de la primera temporada decide quedarse en Westworld para encontrar a su hija. Pues la resolución a su arco queda totalmente anticlimática y decepcionante, con el añadido que durante varios episodios la vemos en otra parte del parque ambientado en el Japón feudal. Visualmente, esta parte está super chula, pero mientras la veía me quedaba la sensación de que esto es puro relleno que no aporta nada al arco del personaje, más allá de ver que en Japón un robot igual que ella luchaba como ella por mantener a su hija a su lado. Algo muy bonito pero vacío de contenido.

Igual que Dolores, que tras iniciar una revolución en Westworld al final de la primera temporada, en esta segunda sigue buscando venganza contra los humanos con todos los medios a su disposición. Fin. Es cierto que conocemos más detalles de su pasado y su futuro, pero ella como personaje no la vi evolucionar para nada.

La primera temporada buscaba que el espectador empatizara con los robots y aceptara que pueden ser “humano” aunque tus recuerdos no sean reales. La orgía de violencia y sexo inicial estaba justificada para entender la tortura que los humanos infringen día a día a los robots en el parque. Sin embargo, toda la violencia de la segunda temporada es vacía porque no aporta nada a los temas principales de la serie, hasta el punto de convertir en risibles la segunda o tercera vez que los robots invaden los laboratorios matando a personal de seguridad. Y es que esta temporada nos muestra como el parque realmente era un banco de pruebas avanzado oculto para la mayoría de personal. Así, los robots buscan ser humanos, los humanos buscan cómo disfrutar de atributos de los robots como la inmortalidad.

Además, aunque los 4 últimos episodios son los mejores de la temporada, se pasan tres pueblos por el exceso de giros finales en el último episodio, algunos con muy poco sentido más allá del “shock-value” que busca provocar en el espectador. Agradezco la intención de que esta temporada sea un “game-changer” que lo cambie todo de cara a la tercera temporada, pero algunas inconsistencias han hecho que este final abierto me parezca un buen final para la historia del parque Westworld, ya que no me quedaron demasiadas ganas de continuar con esta serie.

Comparto el trailer de esta segunda temporada:

Globalmente, esta segunda temporada me ha parecido bastante peor que la primera, más confusa y confiando en que los numerosos giros finales dejen a la audiencia con ganas de más. En mi caso creo que han pinchado en hueso, aunque sí creo que este es un buen final para la historia. Recomendable para fans de ciencia-ficción y de obras de narrativa enrevesada.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

 

Crítica de Thor: Ragnarok de Taika Waititi

Thor: Ragnarok, dirigida por el neozelandés Taika Waititi, es una comedia de aventuras con superhéroes. La nueva película de Marvel Studios confirma que mientras ofrezcan a los espectadores conceptos frescos y diferentes, el tan manido concepto de “agotamiento” del género no se hará realidad. Incluso aunque no acierten con algunas de las elecciones creativas de esta película.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

El argumento, según filmaffinity nos cuenta como Thor está preso al otro lado del universo sin su poderoso martillo Mjolnir y se enfrenta a una carrera contra el tiempo. Su objetivo es volver a Asgard y parar el Ragnarok porque significaría la destrucción de su planeta natal y el fin de la civilización Asgardiana a manos de una todopoderosa y nueva amenaza, la implacable Hela. Pero, primero deberá sobrevivir a una competición letal de gladiadores que lo enfrentará a su aliado y compañero en los Vengadores, ¡el Increíble Hulk!

La película es superdivertida y espectacular. Son 130 minutos que pasan en un suspiro y te mantiene con una sonrisa durante el visionado y al salir del cine. Esa es su mayor virtud y lo que hace que se diferencie de las otras películas de los estudios Marvel que no apuestan tan claramente por la comedia. Pero es también su principal problema, ya que el hecho que la comedia sea el hilo conductor de la tercera película del Dios del Trueno crea sensaciones anticlimáticas que comentaré más adelante.

Thor: Ragnarok está excelentemente interpretado por todo el reparto. Destaca por supuesto un excelente Chris Hemsworth al que la comedia le sienta de maravilla, como ya vimos en el remake de Ghostbusters o sus sketchs en el Saturday Night Life. Junto a él, su química con Loki (Tom Hiddleston) vuelve a funcionar a las mil maravillas. Loki vuelve a ser el Dios del Engaño en su máxima expresión, y esta tercera película de Thor sirve para dar una satisfactoria conclusión a sus desencuentros familiares.

Mark Ruffalo se sale también como Hulk / Bruce Banner, y comparte unos momentos super divertidos con Thor, por no hablar del espectacular combate en la arena de Sakaar cuyo desarrollo consigue sorprender al espectador. Además destacaría a Tessa Thompson como Valquiria, una Asgardiana caída en desgracia que sobrevive como caza-recompensas. La química de estos cuatro personajes es clarísima y se nota desde el primer fotograma que comparten.

Cate Blanchett como Hela, la Diosa de la Muerte, es una de las villanas más carismáticas que hemos visto hasta el momento en una película Marvel, y vuelve a poner de manifiesto como uno de los grandes motivos que explican el éxito de sus películas son unos casting perfectos.

Otros personajes con papeles más pequeños, aunque importantes son Jeff Goldblum como el Grandmaster, el señor de Sakaar donde se realiza el Combate de los Campeones, Odin (Anthony Hopkins), Heimdall (Idris Elba) o Skurge (Karl Urban), servidor de Hela y que rememora en pantalla uno de los grandes momentos del mítico comic de Walter Simonson.

Hablando de los comics, Thor: Ragnarok se inspira en dos comics míticos de Marvel, tres en realidad. Por un lado, la etapa sobresaliente de Simonson que acabo de comentar, en la que Thor y sus aliados deben enfrentarse al Ragnarok, el crepúsculo de los DIoses Nórdicos, que llegará con la llegada de Surtur, Señor del fuego de  Muspelheim.

Por otro lado, tenemos “Planet Hulk”, una de las etapas más celebradas del Gigante Esmeralda del siglo XXI, realizada por el guionista Greg Pak y el dibujante Carlo Pagulayan, en la que Hulk es desterrado de la Tierra por sus amigos superhéroes, acabando por accidente en el mundo guerrero de Sakaar, donde deberá luchar en un coliseo de gladiadores para conseguir su libertad.

Estas son las dos grandes influencias de la película, a la que añadiría una tercera menos importante, que es Contest of Champions, la primera miniserie editada por Marvel en 1982 obra de Mark Gruenwald y dibujo de John Romita, Jr. y Bob Layton, en la que Grandmaster reunía a un grupo de heroes para que lucharan en una competición con el destino de la Tierra en la balanza.

Christopher Yost, Craig Kyle y Eric Pearson escriben un más que correcto guión en el que no solo consiguen unir todos estos elementos, sino que cierran el cliffhanger con el que terminó Thor: El Mundo Oscuro, la segunda película del Dios delTrueno. Las situaciones son lógicas y hay un montón de giros y sorpresas, pero todas están justificadas a partir de unos personajes que son reconocibles en todo momento. En mi opinión, el guión es super correcto con un final inesperado que lo cambia el statu-wuo del personaje y su mundo. En este sentido, se nota que Yost escribió , además de muchos comics Marvel con Craig Kyle, el guión de El Mundo Oscuro, y conoce perfectamente a estos personajes.

Marvel fichó al director Taika Waititi por su capacidad por crear situaciones poco convencionales con un toque humorístico, habiéndose creado un cierto nombre en el circuito independiente con películas como Lo que hacemos en las sombras o Hunt for the Wilderpeople. Precisamente, ese toque personal y carismático era lo que buscaba el estudio para insuflar un soplo de aire fresco a la franquicia de Thor, que no ha disfrutado del éxito de Iron Man o el Capitán América. Las dos películas previas de Thor a mi me gustan bastantes, aunque reconozco que no eran ni mucho menos perfectas.

Con estos antecedentes, el giro hacia la comedia no creo que sorprenda a nadie. El problema llega con el alcance del humor, que en muchos casos creo que nace de improvisaciones durante el rodaje y no tanto del guión escrito. Thor: Ragnarok es ante todo una comedia con toques de acción.

Lo cierto es que la acción es espectacular, colorida y está perfectamente rodada, gracias sin duda al buen trabajo del director de fotografía, el español Javier Aguirresarobe. El diseño de producción se inspira claramente en el arte de Jack Kirby, lo que hace que los fans del “Rey” estemos encantados. Las coreografías de acción están muy bien rodadas y en todo momento entiendes lo que está pasando, evitando el efecto mareante de la cámara al hombro tan de moda. Una acción muy bien rodada aunque dosificada a lo largo del metraje, al tener únicamente cuatro escenas de acción en toda la película.

Y todo este envoltorio viene acompañado con una estupenda banda sonora de Mark Mothersbaugh, en la que destaca el uso de sintetizadores ochenteros y la canción Inmigrant song de Led Zeppelin, que produce un subidón de adrenalina cuando suena.

El problema llega cuando no hay posibilidad de que el drama consiga impactar al espectador, ya que todas las escenas están adornadas con gags sin fin que al final rompen el ritmo dramático. Sobre el humor, tengo que reconocer que en la sala donde vi la película, el 99% de los gags funcionaron y el público se partía de risa. El caso es que yo no me reí tanto, pero entendí que sobre todo al principio era importante marcar el tono de lo que ibamos a ver. Pero este ritmo de gags tan seguidos acabó no siendo un tema puntual sino algo seguido durante todo el metraje. Y globalmente, se me hace raro ver a Thor siendo el hazmerreir en varios momentos, aún cuando hay algunos gags antológicos.

Debido a esto, aunque Thor: Ragnarok me ha gustado bastante, al mismo tiempo me ha decepcionado un poco. Si la comparamos con otras películas Marvel recientes, Ragnarok sale claramente perdiendo. Capitán América: Civil War y Guardianes de la Galaxia Vol. 2 me parecen películas muchísimo mas redondas.

Civil War consigue unir con acierto dos historias de los comics, la propia Civil War y la conclusión del arco de Winter Soldier. En Ragnarok, lamentablemente la parte de Hela / Ragnarok se me queda algo coja en comparación a Planet Hulk, que es la que realmente cobra casi todo el protagonismo. Es una pena que el carisma de Cate Blanchett queda en parte desaprovechado por sus pocos minutos en escena.

Y si la comparamos con Guardianes de la Galaxia Vol. 2, la película de James Gunn tiene también mucho humor, pero combinado con unos momentos de personajes emocionantes que aún después de verla varias veces consigue sacarme alguna lagrimita, gracias a un final perfecto a todos los niveles. Thor Ragnarok consigue divertir, eso es indudable, pero no emocionar. Y creo que esto es así porque falla la ejecución de Waititi, o porque no era lo que estaba buscando para comenzar, que también puede ser.

En todo caso, aunque no acierte en todo, Thor: Ragnarok es una película muy divertida y con personalidad. Y estamos ante la 17ª película de Marvel, un estudio que no solo no muestra síntomas de agotamiento, sino que consigue que pensemos que los super-héroes gozan de muy buena salud en el plano audiovisual. Si alguien nos cuenta hace 10 años que Marvel iba a producir todas estas películas con éxito (para mi solo Iron Man 2 suspendería), hubiera pensado que estaba loco. Y si a esto contamos que que las próximas películas de Marvel tengo claro que van a triunfar también, Black Panther en Febrero de 2018 y Vengadores: Infinity War en Mayo, nos queda cuerda para rato.

Y por si fuera poco,  Marvel evita spoilearnos en sus trailers ninguna de las numerosas sorpresas y giros de la película, ni tampoco su sorprendente final que como suele pasar en las películas Marvel, lo cambia todo. Aquí teneis el trailer, que seguro os hará flipar como a mi cuando lo vi por primera vez:

Thor: Ragnarok es una película super divertida en el buen sentido que creo que va a encantar al espectador “normal”, pero cuyo excesivo humor igual no encaja con los fans más veteranos del personaje. Pero que yo recomiendo que veais en pantalla si quereis pasar un buen rato.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Westworld, la rebelión de las máquinas

La primera temporada de Westworld ha sembrado las semillas de lo que puede convertirse en una de las mejores series de la televisión de los últimos años. Westworld es una serie de ciencia ficción de la HBO basada en la película de Michael Crichton de 1973 y que ha sido creada por Jonathan Nolan y Lisa Joy.

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La cadena HBO siempre ha sido sinónimo de calidad. Pero ante el próximo final de Juego de Tronos y tras sufrir algunos reveses en algunas series estrenadas este año, empezaba a cundir la sensación de que la cadena estaba perdiendo empuje ante el auge de Netflix y otras cadenas. Gracias a Westworld, los fans de la HBO pueden estar tranquilos.

La serie cuenta como productores ejecutivos, además de los mencionados Jonathan Nolan y Lisa Joy, con J.J. Abrams y Bryan Burk. Y mi lado comiquero no puede evitar destacar el hecho que Ed Brubaker, el excelente creador de series como The Fade Out, Velvet o Criminal en Image Comics, ha formado parte del equipo de escritores de esta serie.

Westworld es el nombre de un parque temático ambientado en el Far-West creado en un futuro indeterminado al que va la gente para vivir experiencias únicas y sin limitaciones. En Westworld no hay nada prohibido para los visitantes en lo relativo al sexo o la violencia, y las únicas limitaciones las marca su imaginación.

El parque emplea robots con una increíble programación que hace que sea muy difícil distinguirlos de los seres humanos, a los que se les dota de personalidades a modo de personajes de una película, para que los visitantes humanos puedan embarcarse en diferentes aventuras. Estos robots tienen una directriz principal, no pueden dañar a ninguna persona, y son controlados por un equipo humano dirigido por el creador del parque, el doctor Robert Frost (el gran Anthony Hopkins), que se encargan de reparar a los robots dañados y a retirar a los que funcionen defectuosamente.

El conflicto surgirá cuando el ayudante del doctor Ford, el doctor Bernard Lowe (Jeffrey Wright), jefe de la División de Programación de Westworld, empiece a detectar que algunos robots están mostrando signos de una consciencia superior a la marcada por su programación. ¿Es un mal funcionamiento o el comienzo de algo mayor?

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El gran acierto de esta serie respecto a la película original es la forma en que le dan la vuelta completamente al concepto creado por Michael Crichton.

En la película de los años setenta los visitantes del parque (que por cierto tenía 3 zonas, Roma clásica, Edad Media y Far-West),  tienen que sufrir a unos robots asesinos descontrolados encarnados por Yul Brynner, que hace una perfecta interpretación de un Terminator una década antes de que se estrenara el clásico de James Cameron. Por tanto, los buenos son los humanos que intentan escapar del parque y los malos son los robots, no hay matices ni dudas a este respecto.

En la serie de televisión nada es tan sencillo. De hecho, hay un intento muy claro de situar a los robots como los “buenos” que son explotados, masacrados y violados continuamente por los visitantes humanos, y tienen que repetir esta tortura una y otra vez debido a la programación del doctor Ford. Aunque quizá las cosas no sean tan claras como podriamos pensar en un primer momento.

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La serie triunfa gracias al excelente reparto, que hacen creíbles a todos los personajes, en especial a los robots, y que consiguen que te preocupen más por ellos que por los “malvados” humanos.

Evan Rachel Wood es Dolores Abernathy, la típica hija del granjero que empieza a recordar elementos de una vida que no entiende.

James Marsden es Teddy Flood, un pistolero de oscuro pasado que está enamorado de Dolores, pero que nunca consigue acabar con ella porque tiene una misión que cumplir.

Thandie Newton es Maeve Millay, la inteligente señora del burdel del pueblo, que empezará a sentir que algo no va bien en su mundo.

Rodrigo Santoro como Héctor Escato, un forajido líder de una banda que planea robar la caja fuerte del burdel del pueblo.

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Por el lado de los humanos, Anthony Hopkins lo borda como el doctor Ford. Cada frase suya, cada mirada y movimiento corporal te hipnotiza, incluso cuando tiene que recitar numerosos diálogos expositivos que nos permitan conocer los detalles del parque. Y sus misterios y sus planes ocultos son solo suyos.

Muy buena también la actuación de Jeffey Wright como el doctor Bernard Lowe, la mano derecha de Ford. Aunque lleva años trabajando con él, está empezando a ver situaciones que no comprende y que le hacen cuestionarse su lealtad.

Sidse Babett Knudsen es Theresa Cullen, la jefa de operaciones de Westworld que intenta que los intereses de los dueños y accionistas del parque estén seguros y no sean amenazados por las locas ideas de Ford. Un papel muy interesante, ya que pone de relieve la existencia de una lucha de poder y por el control del parque.

Luke Hemsworth es Ashley Stubbs, el jefe de la seguridad de Westworld, encargado de controlar que las interacciones entre los humanos y los robots sea totalmente segura,  y encargado de retirar los robots defectuosos.

En la parte de los visitantes al parque, tenemos a Ben Barnes como Logan, un huésped veterano que es un mujeriego y hedonista y que vuelve al parque a acompañar a su futuro cuñado William (Jimmi Simpson) en su primera visita al parque. William caerá prendado de la belleza de Dolores y la acompañará en una búsqueda sin un objetivo claro.

Y por supuesto, el gran Ed Harris interpreta al misterioso Hombre de Negro, un sádico huesped que ha visitado el parque en innumerables ocasiones y que busca el Laberinto, el corazón del parque, para descubrir los misterios que allí se ocultan.

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Westworld es una serie compleja que hace preguntas que hemos visto recientemente en películas como Ex Machina. ¿Qué es lo que nos convierte en seres humanos? Si los humanos aprendemos de nuestras vivencias y estas marcan nuestra personalidad, ¿no podría ser igual para los seres mecánicos?

Además, la forma como los visitantes tratan (y maltratan) a los robots sirve también de metáfora del estado actual de nuestra sociedad, obsesionada por el sexo y la violencia, con unos ciudadanos cada vez más alejados unos de otros, marcados por un individualismo que solo piensa en si mismo y en sus deseos.

Además, hay muchos misterios que irán saliendo a la luz a medida que avance la serie que nos harán replantearnos todo lo que hasta ese momento nos habían contado. En ese aspecto, esta primera temporada está planteada como una serie de misterio que hay que descubrir. Y aunque muchas tramas si quedan abiertas al final de la temporada, sí hay una correcta sensación de cierre de un capítulo de la historia.

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Técnicamente, la serie es impecable. La fotografía, efectos especiales, edición, etc… están perfectamente integrados y son un elemento más al servicio de la historia. Se nota que la HBO ha puesto toda la carne en el asador para que Westworld se convierta en la serie franquicia de la cadena, porque el feeling es 100% cinematográfico.

Destaco también el tema principal de la serie compuesto por Ramin Djawadi, que creo que se convertirá en un himno televisivo como el de Juego de Tronos. Una canción pegadiza pero que trasmite un feeling desasosegador y casi perturbado, como de que algo no funciona bien a pesar de su perfección técnica, que es como quizá deben sentirse los seres robóticos dentro del parque.

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Quizá el mayor problema de la serie es que requiere del espectador de cierta paciencia en los primeros episodios. Además de presentar el mundo de Westworld y sus personajes, humanos y robots, deja intuir que hay varios misterios ocultos, pero sin llegar a centrarse en ninguno de ellos en concreto. Por eso, tras ver los primeros 4-5 episodios puede crearse cierta sensación para el espectador de no tener muy claro qué nos están contando o hacia donde se dirige la serie. Aunque esto se remedia sin duda en la segunda mitad de la serie.

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Otra gran duda es el propio concepto de la serie. Los múltiples personajes y tramas hacen que la narración sea muy compleja y exigente para el espectador, con misterios dentro de enigmas y personajes a los que conocemos en diferentes momentos temporales. Esto hizo que el estreno de la serie se retrasó en varias ocasiones para ajustar y rehacer todo el storyline, de forma que todas las piezas encajaran satisfactoriamente.

La segunda temporada no se estrenará hasta 2018 para que Nolan y Joy tengan tiempo suficiente para escribir todos los episodios antes del inicio de la fase de rodaje. Esto contrasta con el sistema habitual de escritura para televisión, mediante el cual el Showrunner tiene la idea completa de la serie, lo que pasa en cada capítulo y hacia donde dirige, pero cada episodio se va escribiendo y rodando sobre la marcha, lo que permite que la historia pueda moverse a terrenos que a lo mejor no estaban inicialmente previstos. Esto no es posible en Westworld por motivos obvios.

Además, previo al estreno de la serie, leí una entrevista a Nolan en la que decía que la historia estaba planteada para que abarcara 4 ó 5 temporadas. Hay muchas opciones de expandir el mundo de Westorld, sin ir más lejos con la posibilidad de otros parques como en la película de Crichton, pero ¿el despertar de la consciencia robótica no podría contarse en menos episodios? ¿Sabrán mantener nuestra atención durante tanto tiempo? O tal vez la caída por el agujero de conejo abrirá paso a un nuevo statu-quo que ni imaginamos a estas alturas de la historia.

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Comparto a continuación el trailer de esta serie, aunque, como siempre, casi te sugeriría que no lo vieras para que la serie te sorprenda.

La primera temporada de Westworld ha terminado con un cliffhanger monumental que nos ha dejado con muchas ganas de más. La serie es perfecta para los amantes a la ciencia-ficción y a las historias de intriga y misterios ocultos, pero también para todos aquellos que sigan una serie de televisión por los personajes y su evolución. Sin duda, una serie totalmente recomendable.

PUNTUACIÓN: 8.5/10