Crítica de Castlevania temporada 3 (Netflix)

Las dos primeras temporadas de Castlevania, serie de animación basada en los populares videojuegos de Konami escrita por Warren Ellis, dirigida por Sam Deats y disponible en Netflix, me parecieron correctas sin más. Sin embargo, he encontrado elementos bastante interesantes en la tercera temporada recién estrenada.

PUNTUACIÓN: 7/10

Tras el final de la Guerra de Drácula, en esta tercera temporada la acción se desdoblará en cuatro líneas argumentales diferentes mientra seguimos a los principales protagonistas.

Castlevania está producida por Adi Shankar y cuenta con un Warren Ellis en plena efervescencia creativa. Para no haber jugado nunca a los videojuegos, ha creado una historia con un montón de referencias a los diferentes juegos de los últimos 20 años. Como en las anteriores temporadas, los 10 episodios de esta tercera temporada han sido dirigidos por Sam Deats, algunos en colaboración con su hermano Adam.

A pesar de estar acostumbrado a los comics escritos por Ellis que tienen a unos personajes duros e irónicos con unos diálogos cortantes y la mega molones, reconozco que escucharlos en esta serie de animación se me hizo raro, ya que no me parecían naturales. En todo caso, esta sensación sólo la tuve en el primer episodio, en los posteriores entiendo que mi oido ya estaba acostumbrado. Por otro lado, en lo relativo a narrativa, Ellis plantea una temporada con nuevos elementos narrativos y planteando elementos que permitan ir creando el climax final.

Entrando en los diferentes arcos narrativos, por un lado Trevor Belmont y la maga Sypha Belnades se han convertidos en cazadores de monstruos itinerantes. La pareja llegará al pueblo de Lindenfeld, donde el Juez local les contratará para que investiguen una posible posesión demoniaca en la iglesia del pueblo. Allí conocerán al Conde Saint Germain, adepto como Syphe de las artes mágicas. Este es el único arco que tiene una conclusión satisfactoria, aunque el descubrimiento del Corredor Infinito, un portal a mundos y dimensiones diferentes e incluso al infierno, abre múltiples posibilidades de cara a las próximas temporadas. Algo que creo que de momento no ha sido confirmado.

El forjador de demonios Isaac se encuentra viajando desde el desierto, al que fue transportado por Drácula para protegerle, hacia el mundo civilizado para vengarse de todos aquellos que traicionaron a su amigo. Este viaje le recordará lo mala que es la humanidad pero también que existe buenas personas que realizan actos buenos de forma altruista, como un comerciante ciego o el Capitán del barco que le transporta.

Alucard, el Dhampir hijo de Drácula, vive en el castillo de su padre en estado de total depresión debido a la soledad total que sufre. La llegada de Taka y Sumi, dos hermanos japoneses que querían vengarse de un vampiro que les esclavizó que fue destruido por Alicard, le permitirá tener unos alumnos y alguien con quien poder hablar y poder sentirse “humano” durante un tiempo.

Por último, tras fracasar en la conquista de las tierras de Drácula, Carmilla regresa a su reino de Styria con Héctor, el otro forjador de demonios de Drácula que le traicionó y que ahora es prisionero de Carmilla. En Styria conoceremos a la cábala de vampiras con las que reina Carmilla, la señora guerrera Striga, la organizadora Morana y la diplomática Lenore.

Carmilla sigue empeñada en aprovechar el vacío de poder existente tras la desaparición de Drácula par expandir su reino, pero no tiene tropas suficientes para llevarl a cabo. Las habilidades de forjador de demonios de Héctor son fundamentales, pero él no parece estar por la labor de ayudar a las que le esclavizan.

Warren Ellis plantea esta temporada con una historia compleja que se construye a fuego lento hasta alcanzar el climax en su espectacular noveno episodio, que está contado prácticamente en su totalidad sin dialógos, sólo acción y narrativa visual. Este climax ofrece unos brutales momentos de acción, pero también de naturaleza sexual, al utilizar algunos personajes el sexo como herramienta de manipulación y control. Esto último me parece interesante y poco habitual en una serie de animación, incluso en una con calificación de edad de +18, hasta el momento debido a sus sangrientas y explícitas escenas de acción.

El estilo de narración pausado de Ellis permite desarrollar de forma interesante las dinámicas y equilibrios de poder entre las cuatro reinas vampiras de Styria y como planean realizar su expansión por toda Europa. Estas vampiras se muestran como seres complejos y, aunque son claramente amorales, también tienen claro que no puedes aniquilar a la raza humana ya que se quedarían sin fuente de alimentos. Sin embargo, queda claro que para ellas los humanos tenemos la misma importancia que para nosotros tienen las ovejas o vacas.

Aunque el arco de Alucard parecía bastante intrascendente, los dos últimos episodios son la bomba y terminan mostrándole como alguien más parecido a su padre Drácula de lo que a él le gustaría admitir, teniendo en cuenta que Drácula tuvo siglos de evolución que él no ha vivido aún. En contraste, Isaac conoce más elementos del mundo en que vive, pero no me dió la sensación de que hubiera evolucionado.

Globalmente, estos 10 episodios me han gustado bastante y han conseguido que quiera ver una hipotética cuarta temporada que de momento creo que Netflix no ha confirmado todavía. Esto en si mismo ya es algo muy positivo.

Dicho esto, si debo comentar como cosas menos buenas por un lado tenemos la floja animación de la serie, que me parece barata en el mal sentido y que no me hace conectar con los personajes. La suerte es que a pesar de todo, Ellis consigue que lo que les pasa a los personajes me interese, a pesar que, excepto en lo referido al Corredor Infinito, visualmente no sea ninguna maravilla.

Otra cosa que me chirría es que de las cuatro líneas argumentales, sólo la de Trevor y Sypha tienen una correcta sensación de cierre al conseguir detener la amenaza de Lindenfeld.

SPOILERS

Sin embargo, narrativamente, Alucard empieza la temporada solo y la termina igual aún iniciando un camino hacia una inhumanidad que echó en cara a su padre. Isaac había emprendido un viaje que no ha terminado, mientras que Hector continúa siendo esclavo aunque ha cambiado a Carmilla por Lenore. Sinceramente, me hubiera gustado que estos tres arcos hubieran teneido una mayor sensación de cierre en esta temporada, aunque lo visto hasta ahora invita a pensar que la cuarta temporada será apasionante.

Comparto el trailer de esta tercera temporada:

Castlevania no estará seguro en mi listado de mejores series del año, pero al menos esta tercera temporada ha servido como un más que competente entretenimiento que me ha dejado, esta vez si, con ganas de más.

 

PUNTUACIÓN: 7/10

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¡Saludos a todos!

2 comentarios en “Crítica de Castlevania temporada 3 (Netflix)”

  1. La terminé la semana pasada……yo al contrario me han gustado más las dos anteriores. Esta se me ha hecho muy plomiza por momentos, algo más de agilidad en la tramas le habría venido mejor.
    Un saludo

    1. En mi caso, no sé por qué pero no conseguí conectar con la 2a temporada. En está 3a me gustó la forma como construye la historia para llegar al clímax de los 2 últimos episodios, lo que considero que es una buena narrativa. Gracias por pasarte a comentar!!!

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