Crítica de Swamp Thing temporada 1 (SKY – TNT)

Tras las decepciones de Titanes temporada 2 y Locke and Key, me alegra por fin poder disfrutar de una serie de TV que además de ofrecer un buen entretenimiento, es fiel al espíritu de comic en el que se inspira. Esa serie es Swamp Thing, disponible en el canal online SKY, inspirada en el personaje creado por Len Wein y Bernie Wrightson que ha sido desarrollada por Gary Dauberman y Mark Verheiden, y que cuenta con James Wan y Len Wiseman como productores ejecutivos.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Serie TV. 10 episodios. Cuando la investigadora Abby Arcane (Crystal Reed) regresa a su pueblo natal para investigar un virus mortal nacido en un pantano, crea un inesperado vínculo con el científico Alec Holland (Andy Bean). Sin embargo, ambos son separados de forma dramática cuando él muere. Los acontecimientos toman un rumbo catastrófico cuando Arcane descubre que varias entidades de procedencia desconocida tratan de adueñarse de las misteriosas propiedades del pantano con el fin de utilizarlo para sus propios intereses. (FILMAFFINITY)
Swamp Thing es uno de los grandes personajes de DC Comics. Creado en 1971 por Len Wein y Bernier Wrightson en la revista House of Secrets, el boom del comic de terror hizo que al poco consiguiera serie propia, que se mantuvo en publicación hasta 1976. El personaje vivió una segunda edad de oro en los años 80 con la etapa escrita por Alan Moore y dibujada por Stephen Bissete, Rick Veitch y John Totleben entre otros, creándose comics increíbles que son ya historia del comic como la “Lección de Anatomía”, en la que cambió para siempre el rumbo del personaje, o “American Gothic” que uno de los mejores comics de DC Comics de esa época en el que Moore creó al personaje de John Constantine. Tras años en el limbo editorial, el personaje retornó a las estanterías durante los Nuevos 52 de DC Comics, con una serie publicada entre 2011 y 2015 que tuvo dos buenas etapas, la primera a cargo de Scott Snyder y Yannick Paquette, y la siguiente realizada por Charles Soule con Jesús Saiz.
Como fan de los comics, debo decir que me alegré mucho cuando se anunció que James Wan iba a producir la adaptación televisiva, planteada como una continuación de las historias de terror de los 70 y 80 que convirtieron al personaje en mítico. Finalmente, fueron Gary Dauberman y Mark Verheiden los elegidos como showrunners para sacar adelante la serie.

La serie, realizada por la productora de James Wan Atomic Monster para el sello DC Universe de Warner destinado para ser el contenedor de las adaptaciones televisivas de sus personajes de comic, elemento que queda destacado por sus títulos de crédito. Rodada en Carolina del Norte, Swamp Thing tiene música de Brian Tyler y cuenta con Fernando Arguelles y Pedro Luque como directores de fotografía.

Swamp Thing tiene en sus principales papeles a Crystal Reed como Abigail “Abby” Arcane, una investigadora de CDC (Centro de Control de Enfermedades americano) que retorna a su hogar natal de Marais para investigar una misteriosa epidemia que parece brotar del pantano. Andy Bean es Alec Holland, un biólogo caído en desgracia que hará amistad con Annie y que será asesinado al descubrir una operación ilegal en el pantano realizado por la empresa de Avery Sunderland (Will Patton), el hombre más importante del condado y padre adoptivo de Abbie, que cree que en el pantano pueden encontrarse productos que pueden revolucionar el sector farmacéutico y que no se detendrá ante nada para conseguirlos. Victoria Madsen es Maria Sunderland, la esposa de Avery que a su vez está traumatizada desde hace años por la muerte de su hija Shawna, hermanastra de Abby, en un oscuro accidente que les atormenta.

Otro spersonajes de la serie son la dura Sheriff Lucilia Cable (Jennifer Beals) que conoce a todo el mundo en el condado, su hijo y también agente de la ley Matt (Henderson Wade), que era amigo de juventud de Abbie y Jason Woodrue (Kevin Durand), un biogenetista que trabaja para Avery y que está también obsesionado en desentrañar los misterios del pantano. Y hablando de pantanos, el personaje que da título a la serie Swamp Thing está interpretado por Derek Mears, un ser elemental vegetal que toma forma a partir de la muerte de Holland en el pantano y que puede controlar a las plantas además de contar con propiedades regenerativas, lo que le convierte en el objeto de deseo de Avery y Woodrue.

Lo primero que debo decir es que los dos primeros episodios me alucinaron super positivamente. Inspirados en La Cosa de John Carpenter, Swamp Thing es un relato de terror con varios momentazos super gores que me impactaron sobre todo porque no acababa de creerme que se atrevieran a plantear un comienzo tan fuerte. En los siguientes episodios plantean tramas típicas del género de terror como son la posesíón y los espíritus que atormentan a los habitantes del pueblo, en lo que parecía podía ser un “greatest-hits” del género. Lamentablemente, la segunda parte de la serie se desinfla al abandonar las temáaticas de terror para acercarse a unos relatos más trillados de series “normales” que hacen que se pierda en parte el interés conseguido en estos primeros episodios.

Lo más destacado de la serie es que creo que consigue transmitir perfectamente la esencia del personaje a la pequeña pantalla, algo que como comentaba más arriba no es tan fácil de conseguir como parece. Solo por eso creo que sobre todo para los fans de los comics merece la pena ver los diez episodios de esta temporada, que por otro lado hay que decir que no ha sido renovada. En este aspecto, hay algunos cameos de personajes del mundo sobrenatural de DC que al ser completamente inesperados me llamaron también la atención. Incluso a pesar de algunos aspectos menos buenos que comentaré a continuación, diría que también ofrecerá un correcto entretenimiento a los espectadores que no conozcan nada de los comics.

En parte, el principal problema de Swamp Thing es un casting de actores correctos pero super genéricos que no aportan el carisma que hubiera sido deseable. Unido a ello, da la sensación que la productora se gastó la mayor parte del presupuesto en los primeros episodios para llamar la atención de los espectadores, porque la segunda mitad es mucha más floja que la primera en todos los aspectos, además de abandonar el tono de terror con el que había comenzado. Lo mejor de esta segunda parte es sin duda el 9º episodio con la “Lección de anatomía” que nos devuelve al clásico comic de Alan Moore, pero hay que reconocer que Swamp Thing queda convertido en muchos momentos en un secundario en su propia serie.

Sobre la cancelación de Swamp Thing, hay que decir que Warner la decidió antes incluso de tener datos reales de audiencia. Se comentó en medios americanos que la producción era mucho más cara que otras series de la cadena por lo que nos les salía rentable, y además el propio tono de terror de la serie no acabó tampoco de encajarles a los productores. Una pena, la verdad, ya que Swamp Thing podía ofrecer algo diferente sobre todo en tono respecto a otras series de la cadena como Green Arrow, Flash o Supergirl. Teniendo en cuenta esta cancelación , la serie consigue dar una buena sensación de cierre a la temporada aunque deja abiertas la mayoría de tramas. Y aunque es un buen final, es una pena que el arco del “Green vs Rot” que me recordaba los comics de Snyder (Swamp Thing) y Jeff Lemire (Animal Man) sea el principal danmificado al quedar completamente colgado.

Comparto el trailer de esta serie:

Aunque va de más a menos, Swamp Thing captura más que correctamente el espíritu del comic y creo que ofrece un buen entretenimiento. Lástima que su cancelación nos prive de ver como termina la historia.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

 

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Crítica de La Bruja de Robert Eggers

Aprovechando el estreno el pasado mes de enero de El Faro de Robert Eggers, es un buen momento para recordar su excelente opera prima, La Bruja (The VVitch: A New England Folktale , 2015) cuyo nombre en la versión inglesa era más indicativo del tipo de historia que íbamos a ver.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Nueva Inglaterra, 1630. Un matrimonio de colonos cristianos, con cinco hijos, vive cerca de un bosque que, según las creencias populares, está dominado por el mal. Cuando el hijo recién nacido desaparece y los cultivos no crecen, los miembros de la familia se rebelan los unos contra los otros: un mal sobrenatural les acecha en el bosque cercano. (FILMAFFINITY).

Robert Eggers sorprendió al mundo cinéfilo con esta ópera prima estrenada en 2015, formando parte de una nueva hornada de directores que buscaban alejarse de los convencionalismos del género de terror, buscando más que el susto fácil crear una experiencia angustiosa de tensión creciente. Junto a Eggers, encontramos a directores como Ari Aster (Hereditary), David Robert Mitchell (It Follows) o Jordan Peele (Déjame Salir o Nosotros).

La Bruja cuenta con numerosos hallazgos que la convierten en algo muy especial. En apenas 86 minutos crea una experiencia claustrofóbica e impactante a partir del viaje de una familia expulsada de una colonia protestante por la intransigencia de William, el patriarca de la familia. Obligados a vivir en soledad, asientan su hogar junto a un bosque inexplorado que se cree está habitado por brujas admiradoras del diablo. Todo lo que les pasa a continuación puede ser entendido como si fuera un cuento popular destinado a asustar a los niños para que se portaran bien, que era en origen el objetivo de estas historias.

Robert Eggers rodó La Bruja utilizando una iluminación naturalista, usando luz solar durante el día y la luz que las velas proporcionaran dentro de la casa por la noche. Esto significó un desafío para el director de fotografía Jarin Blaschke que supera con nota, consiguiendo una atmósfera malsana y opresiva que genera una tensión creciente hasta su impactante final.

Para transmitir el feeling de estar viendo una fábula antigua, Robert Eggers, director y guionista de la película, rodó La Bruja en inglés antiguo, lo que convirtió el visionado en su versión original en una experiencia compleja. Esta elección narrativa funciona a las mil maravillas y ayuda a que nos traslademos a la época de los primeros colonos americanos en 1600.

La música de Mark Korven está llena de sonidos cortantes y gritos malignos que nos sobresaltan y nos mantienen en tensión durante toda la película. Eggers nos muestra unos momentos puntuales sangrientos que consiguen perturbarnos sobre todo debido a la violencia que representan y la víctima de los mismos. La Bruja no es una película gore, pero la violencia nos golpea como un puñetazo en la cara del espectador.

El casting es otro de los grandes éxitos de la película. Anya Taylor-Joy interpreta a Thomasin, la hija mayor de la familia y que será nuestros ojos la mayor parte del tiempo, mostrando dolor ante los imposibles dramas que vive la familia, que no pueden ser debidos a actos naturales, y confusión ante las acusaciones lanzadas contra ella. Este papel la lanzó al estrellato, protagonizando a continuación la excelente Split (M. Night Shyamalan, 2016), Glass (2019) y la de momento inédita New Mutants. Es difícil ver una interpretación contenida que a la vez transmita el carisma de una gran estrella, y Anya Taylor-Joy lo consiguió en La Bruja.

El resto del reparto está formado por Ralph Ineson como William, el padre, que durante la  película se mostrará cómo una persona arrogante y orgullosa que no reconoce sus errores hasta que es demasiado tarde. Junto a él, Kate Dickie es Katherine, la madre, que no podrá asumir la pérdida de un hijo y caerá en la locura. Harvey Scrimshaw es Caleb, el segundo hijo de la familia que a pesar de ser un niño dará un paso adelante para intentar cuidar y alimentar a la familia ante la inutilidad de William. Por último, los gemelos Mercy y Jonas están interpretados por Ellie Grainger y Lucas Rawson. Todos ellos cumplen de maravilla el papel que tiene que jugar en la historia.

Comentaba antes que Eggers planteaba La Bruja como si fuera una de esos cuentos populares aleccionadores que buscaban avisar a los niños de los peligros de hablar con desconocidos o entrar en bosques desconocidos donde perderse es inevitable. En ese sentido, el final de la película se ve como inevitable y casi el único posible.

Si tengo que comentar algo menos bueno, la película plantea la lucha de la familia entre la realidad lógica observable y la posibilidad de la existencia de elementos sobrenaturales malvados. Pero este conflicto no llega a ser tal porque desde el comienzo Eggers nos muestra a los espectadores que sí existen cosas malvadas agazapadas en la oscuridad, con lo que la duda que se plantea no es si hay seres malvados, sino cuando actuarán contra la familia.

En todo caso, este en un pequeño aspecto que no desmerece las numerosas cualidades de la película, que sigue siendo una experiencia angustiosa y muy recomendable para todos los fans de las historias terroríficas.

Comparto el trailer de la película:

La Bruja es una excelente ópera prima de un director con una voz propia que le convierte en un must-see. Esperamos que El Faro no decepcione.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

* Este texto se publicó originalmente en el nº2 del Fanzine El Colmo publicado en Alcora (Castellón) este mes de febrero.

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Crítica de Misericordia Auxiliar de Ann Leckie (Imperial Radch 3)

Ann Leckie me sorprendió con su serie de ciencia ficción Imperial Radch, en la que ofrecía un interesante punto de vista sobre las Inteligencias Artificiales y lo que nos convierte en seres vivos. Misericordia Auxiliar es la tercera novela que cierra la historia, y dentro que me ha gustado, me ha parecido la más floja de las tres.

PUNTUACIÓN: 7/10

Tras Justicia Auxiliar y Espada Auxiliar, Ann Leckie cierra la trilogía Radch, Convirtiéndola en una deslumbrante obra galardonada con todos los grandes premios de la ciencia ficción: Hugo, Nebula, Arthur C. Clarke, Locus y BSFA.

Todo parecía estar bajo control para Breq hasta que, en una expedición en los suburbios de la Estación Althoek, encuentra a un auxiliar de nave escondido del Imperio del Radch durante millones de años. Mientras tanto un mensajero del misterioso Imperio Presger aterriza al mismo tiempo que su peor enemigo, Anaander Mianaai. Breq podría coger su nave y huir pero dejaría a la población de Athoek en peligro. Afortunadamente, tiene un plan mejor.

Imperial Radch es una interesante ciencia ficción cuyo principal sello distintivo es que todos los personajes son mujeres, o al menos son nombrados con pronombres femeninos, lo que narrativamente vendría a ser lo mismo. Incluso a pesar de su frialdad artificial, las Inteligencias Artificiales que controlan las naves espaciales y la Estación Espacial de Athoek transmiten rasgos femeninos, lo cual es curioso dado que ni sus acciones ni sus palabras implican ninguna preferencia de género.

Breq era una nave de guerra que controlaba a cientos de auxiliares (cuerpos humanos controlados por la consciencia de la I.A.) que realizaban todas las funciones no automatizadas de la nave. La primera novela estaba centrada en el cambio en su realidad al haber sido destruida la nave y quedar confinada su consciencia al cuerpo de la única Auxiliar que sobrevivió, mientras que la segunda novela realizaba una interesante reflexión sobre el colonialismo y la anulación de las culturas autóctonas por parte de la sociedad dominante que invade el hábitat.

La clave de esta tercera novela está centrada no tanto en la lucha de Breq contra Anaander Mianaai, la señora que domina la galaxia y que ha causado una guerra civil soterrada en la galaxia al segregarse su consciencia en varias facciones enfrentadas, sino en la cuestión de si las I.A.s son sólo máquinas que deben obedecer ciégamente las órdenes de los humanos que hasta ahora las mandan o son seres evolucionados con una conciencia compleja que merecen el control de su propia existencia.

Este concepto me ha parecido super interesante y frente a las historias clásicas tipo Terminator de “hombre vs máquina” que también disfruté en Sea of Rust de C. Robert Cargill, el punto de vista de Leckie es mucho más positivo y optimista, creyendo que la coexistencia es posible, aunque obviamente esta nueva realidad va a provocar un profundo cambio en el status-quo de la humanidad.
En todo caso, a pesar de que argumentalmente el concepto general de esta serie Imperial Radch me ha gustado mucho, debo reconocer que en esta tercera novela me ha fallado completamente el climax, con un final totalmente anticlimático y sin conclusión que en parte es un bluff.

La narrativa de Leckie facilita muchísimo la lectura, consiguiendo que hechos repetidos durante toda la novela como la toma del te (hecho que seguro que tiene algún simbolismo que a mi se me escapa), no se conviertan en monótonos y aburridos. Además, su construcción de personajes me ha gustado y ha conseguido que me interesara por ellos a pesar de su frialdad.
Lo mejor que puedo decir de Ann Leckie es que aunque esta tercera novela me ha parecido la peor de la serie, su punto de vista autoral me ha interesado, y probablemente vaya a leer su próxima novela.

 

PUNTUACIÓN: 7/10

 

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Crítica de Inmortal Hulk 16, de Al Ewing, Germán García y Joe Bennet

Panini la publicado el especial número 25 USA de Inmortal Hulk, realizado por el increíble Al Ewing, que para esta ocasión viene acompañado por el inesperado y brillante autor español Germán García y por el habitual Joe Bennet en el epílogo.

PUNTUACIÓN: 8,5/10

¡Alucinante número doble! Nunca has leído un cómic de Hulk como éste. Nunca has leído un cómic de Marvel como éste. La muerte de nuestro Universo está aquí. Hulk ha muerto por fin. Y, miles de años después, el Noveno Cosmos tiembla… ante el Destructor de Mundos.

Lo mejor de Inmortal Hulk de Al Ewing es su imprevisibilidad. Al Ewing ha conseguido que durante 25 números de forma consecutiva nunca sepas qué va a pasar a contiuación, pero una vez leído, es sorprendente, novedoso y lógico a la vez, algo super difícil de conseguir y que Ewing hace que parezca fácil. Tras el arco del General Trajean y el tie-in con Matanza Absoluta del número anterior, Ewing nos lleva inesperadamente al final del tiempo para ofrecer un nuevo giro de tuerca al mito del Gigante Esmeralda.

Tras 25 números modélicos, Ewing ha comentado que sólo estamos en la mitad del camino y que tiene claro el argumento de todo lo que está por venir. Y que lo vamos a flipar. Además, frente al mito de las interferencias editoriales que coartan la libertad, ha expresado su tranquilidad total en este aspecto, ya que la consigna que ha recibido de su editor en Marvel es que tiene libertad total para seguir con sus planes. Dado que este comic se mantiene como uno de los best-sellers de la Casa de las Ideas y la calidad que nos han ofrecido durante estos 25 números, confío que Ewing pueda cerrar su historia de la mejor manera posible.

La gran sorpresa de este número es el dibujo del español Germán García. Reconozco que al principio no le recordaba de nada hasta que mi hermano Fernando me recordó que compramos sus comics de Cable y los X-Men junto a Joe Casey y Joe Kelly a finales de los años 90. Aunque desapareció del mapa durante casi veinte años, me maravilla comprobar que este parón no le ha pasado factura y sigue manteniendo unos lápices chulísimos que nos trasladan a un mundo y una raza completamente alienígena diferente a nada que hayamos visto hasta la fecha en un comic Marvel, a la vez que consigue transmitir el miedo que un Destructor de Mundos más grande que la vida provocaría en cualquier ser que tuviera que enfrentarse a él.

Y si fuera poco, el número finaliza con un epílogo alucinante que adelanta el regreso de uno de los grandes personajes de la mitología de Hulk largamente esperado, aparición que promete que el próximo arco va a ser apasionante.

Soy muy pesado, porque frente a los oráculos del apocalipsis creo que estamos viviendo un gran momento para ser fans de los comics en general y de los comic Marvel en particular. El nivel medio de calidad de los comics que compro me parece muy bueno, y este Inmortal Hulk es el perfecto ejemplo de un gran comic que está creando una nueva mitología respetando la rica historia del personaje.

Inmortal Hulk es uno de los comic imprescindibles de Marvel, si aún no lo compras, no se a qué estás esperando.

PUNTUACIÓN: 8,5/10

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Crítica de Estela Plateada Negro 4 de Donny Cates, Tradd Moore y Dave Stewart

Tradd Moore y Dave Stewart están on-fire en Estela Plateada Negro, miniserie de cinco números escrita por Donny Cates que en este cuarto número nos presenta a un sorprendente invitado especial mientras nos acercamos al gran final del próximo número.

PUNTUACIÓN: 8/10

El poder de Estela Plateada está viniéndose abajo. ¿Estamos ante el fin de Norrin Radd, mientras la oscuridad se cierne sobre él? ¿O quizás llegará una última ayuda, en la forma de un inesperado aliado?

Como lector veterano, siempre he disfrutado más con los comics de dibujantes de línea fina y narrativa clara como John Byrne, Paul Smith, Stuart Immonem o Pepe Larraz que con otros autores más expresionistas tipo Bill Sienkiewicz o que hacen uso de grandes manchas como Denis Cowan. De hecho, en su momento me costó acostumbrar mi ojo al estilo de dibujo de Walt Simonson, que me parecía mucho más flojo que el de los artistas clásicos antes mencionados.

Llegamos a Trad Moore, un artista con claras influencias del manga especializado en historias de gran violencia y largas secuencias de acción. Con un estilo diferente, sus páginas me parecían super dinámicas pero algo no me acababa de cuadrar. Eso pasó a la historia. La explosión psicodélica que Moore junto a Dave Stewart, uno de los mejores coloristas del medio mainstream, crean en cada pagina me ha volado la cabeza.

En Estela Plateada Negro no es necesario que los personajes tengan proporciones antropomórficas naturales y el punto de vista desde el que Moore plantea cada viñeta es siempre sorprendente y super dinámico. Y si los lápices son super chulos, lo que de verdad eleva el nivel es el color de Stewart, que crea página tras página para enmarcar. Para ejemplo la doble splash page que acompaña esta reseña un poco más abajo.

El apartado artístico es tan bello e hipnótico que casi me olvido de la historia de Cates y su conexión con Knull, el Dios de la Oscuridad creado por Cates en Veneno. En este cuarto número Norrin tendrá que recordar el precio que tiene el poder y que hay obligaciones que no pueden olvidarse, sin importar el tiempo que pase. Cates ha planteado esta miniserie de forma modélica, guardando giros y sorpresas super chulas en cada número, y preparando todo para el gran final que descubriremos el próximo mes.

En lo referido a puro arte, Estela Plateada Negro e Historia del Universo Marvel son las dos compras seguras de Marvel, siendo comic super diferentes en todo, desde su concepción, objetivo y ambición. Pero ambos son super disfrutables.

PUNTUACIÓN: 8/10

 

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Crítica de Locke and Key temporada 1 (Netflix)

Locke and Key de Joe Hill y Gabriel Rodríguez en uno de mis comics favoritos del siglo XXI. Lamentablemente, el visionado de la primera temporada televisiva estrenada en Netflix convierte a esta serie en el último ejemplo de adaptación que queda como una ocasión perdida, una decepción que elimina todo lo que hacía especial el comic, desaprovechando el maravilloso potencial de la historia para convertirla en un drama adolescente de instituto genérico.

PUNTUACIÓN: 4/10

Después de la muerte de su padre, los tres hijos de la familia Locke regresan a la casa ancestral de su padre en Nueva Inglaterra para descubrir que están rodeados de magia que sólo ellos pueden ver y contra la que están destinados a pelear para terminar con los horrores que pueblan la ciudad de Matheson, Massachusetts. (FILMAFFINITY)

La adaptación televisiva de Locke and Key ha tenido una compleja vida hasta que hemos podido verla en Netflix. Alex Kurtzman y Robert Orci rodaron un primer piloto para Fox entre 2010-2011 que no consiguió luz verde para rodar la serie. Tras unos años intentando convertir la serie en películas, finalmente Kurtzman y Orci abandonaron el proyecto. En 2017, IDW la editorial que publicó el comic de Locke and Key puso en marcha un segundo intento para el canal de cable/online Hulu, con Carlton Cuse de Showrunner, Joe Hill de productor y supervisando los guiones y con Scott Derrickson (Doctor Strange) de productor y director del episodio piloto. Finalmente, Derrickson tuvo que abandonar el proyecto por problemas de agenda, rodando el piloto Andrés Muschiety (IT). La cosa pintaba bien, pero finalmente Hulu tampoco confirmó la serie.
Tras estos intentos, finalmente Netflix sí dio luz verde al proyecto en julio de 2018, manteniéndose Carlton Cuse como Showrunner junto a Meredith Averill y Aron Eli Coleite. Saber que Joe Hill mantenía labores de productor y que iba a escribir algún episodio hizo que mis expectativas estuvieran por todo lo alto. ¡Menudo chasco!!

Los diez episodios de esta primera temporada han sido dirigidos por Michael Morris, Tim Southam, Dawn Wilkinson, Mark Tonderai y Vincenzo Natali (Cube) los dos últimos. Joe Hill escribió junto a Aron Eli Coleite el guión del primero episodio que marca el tono de la serie, que cuenta con guiones de Carlton Cuse, Albert Torres, Meredith Averill y Elizabeth Ann Phang. Checco Varese, Tico Poulakakis y Colin Hoult son los directores de fotografía que realizan, como toda la serie, un mediocre y montonero trabajo de nivel televisivo. La música ha sido realizado por Torin Borrowdale, y hay que detacar (para mal) la terrible selección de canciones pop que tiene esta serie.

En lo relativo al mediocre y televisivo casting, Locke and Key está interpretada por Darby Stanchfield (Nina Locke, la madre de los niños), Connor Jessup (Tyler, el hijo mayor), Emilia Jones (Kinsey, la única hija de la familia), Griffin Gluck (Bode, el niño pequeño), Bill Heck (el padre fallecido Rendell, al que conoceremos mediantes flashbacks) y Aaron Ashmore (Duncan, hermano de Rendell y tío de los chavales).

Fuera de la familia Locke, tenemos a Laysla de Oliveira como Dodge, la Dama del Pozo y “villana” de la serie, Sherri Saum como Ellie Whedon amiga de instituto de Rendell y profesora de Tyler y Kinsey, Coby Bird como Rufus, hijo de Ellie con una discapacidad mental que trabaja cuidando la mansión Locke, Petrice Jones como Scot Cavendish, estudiante inglés del intituto que se hará amigo de Kinsey, y Felix Mallard como Lucas Caravaggio, el mejor amigo de Rendell en el instituto.

Si empiezo por lo positivo de esta serie, el diseño de producción tiene elementos geniales. La mansión Locke, la principal localización del comic, es clavada en su versión televisiva y consigue transmitir cierto malrollo y que cualquier cosa es posible dentro de sus paredes. También el acantilado y las cuevas junto al mar están muy bien representadas. En ese sentido, sobre todo en los primeros episodios hay escenas puntuales que son clavadas al comic y que son de largo lo mejor de la temporada. Sin embargo, a medida que la serie avanza y se separa del original, la cosa decae hasta niveles sonrojantes.

Aunque la serie cambia el orden en que Bode encuentra las llaves mágicas (primero en solitario y luego ya junto a sus hermanos) y su influencia en la trama, debo decir que excepto por algunos momentos puntuales que luego comentaré, en general me ha gustado la forma en que muestran las habilidades de cada llave.

Como positivo también comentaré las interpretaciones de Emilia Jones como Kinsey y Griffin Gluck como Bode, el pequeño de la familia. Kinsey muestra la confusión, el dolor de una adolescente que debe asumir la pérdida de su padre que se transforma en adolescente despreocupación, mientras que Bode es genial como un niño frustrado porque nadie le cree cuando empieza a descubrir la magia que rodea la mansión Locke, así como sus amenazas.

Y esto es todo lo positivo que puedo decir. Aunque la serie pudiera parecer muy fiel al comic en el apartado estético, es todo un espejismo. Esta versión de Locke and Key es un sucedáneo descafeinado que nada tiene que ver con la maravilla creada por Joe Hill y Gabriel Rodríguez en la editorial IDW. A pesar de algunos destellos puntuales, globalmente estamos ante una adaptación fallida porque se olvida del tono y todo lo que convirtió el comic en algo especial para convertirlo en una historia en la que todo es genérico y sin personalidad.

Una aclaración, no soy de los que me quejo de forma puntillosa de cualquier mínimo cambio respecto a la historia original, entiendo que cualquier adaptación implica inevitablemente cambios, y siempre que se mantenga el espíritu de la obra en principio me vale. De hecho, a pesar de los numerosos cambios, los dos o tres primeros episodios si consiguieron mantenerme interesado, a pesar de que algunas cosas no acababan de cuadrar. Pero seguí dándole el beneficio de la duda.

Pero el comic es una fantasía oscura centrada en una familia que tiene que asumir la pérdida de su padre y esposo, y en la que la muerte y temas escabrosos como las relaciones tóxicas o el abuso juegan un papel fundamental. Además, Joe Hill crea un puzzle maravilloso en la que todo, incluido el detalle más nimio y a priori insignificante, tiene su razón de ser y juega una función en la historia, haciendo que el final fuera perfecto y super satisfactorio.

No hay nada de eso en la serie de televisión. El primer pecado original es que los showrunners Carlton Cuse, Meredith Averill y Aron Eli Coleite eliminan cualquier elemento oscuro para transformarla en “family-friendly”. Hay por ejemplo unas muertes mostradas super explícitas en el comic que impactan precisamente por lo inesperadas que son que aquí directamente desaparecen. Pero obviamente eso sería un detalle sin importancia si la historia fuera la correcta, cosa que no es así.

Frente al núcleo del drama familiar, la serie traslada gran parte de la acción al instituto donde Tyler y Kinsey tienen aventurillas con sus nuevos amigos, van a fiestas y realizan actividades sin interés mientras usan las llaves por motivos egoístas, convirtiendo la serie en una serie adolescente del montón, ni siquiera una buena, con un montón de escenas redundantes que no aportan nada a la trama principal y que se sienten como autenticos “minutos de la basura” usando un término baloncestístico.

Una de las cosas buenas que me gustó de Lauren Schmidt Hissrich, la guionista y showrunner de The Witcher, es que desde el primer momento tenía claro que The Witcher NO era una serie planteada para gustar a todo el mundo, y de hecho pensaba que intentar algo así no tenía sentido. Cuse, Averill y Coleite obviamente no piensan igual porque parece que creyeron que quitando todos los elementos que pudieran resultar “conflictivos” conseguirían agradar a más gente, consiguiendo justo lo contrario.

Por poner un ejemplo no demasiado importante, la relación tóxica de Ellie y Lucas en el comic se construye a partir que Lucas ayuda a Ellie a matar a su anciana madre, que la mantenía atrapada en una relación tóxica de control. Este asesinato convierte a Ellie en una persona torturada y rota por dentro, lo que la hacía bastante interesante. Obviamente, nada de esto aparece en la serie de televisión, Ellie ayuda a Lucas básicamente porque fue su crush de instituto y a pesar de todos los años transcurridos no le ha podido olvidar. Sin más.

Pero además de que los cambios no mejoran lo ya publicado, es que la sensación de puzzle perfectamente diseñado también se pierde desde el primer momento, con un montón de situaciones que pasan porque si que luego no implican nada. Esto se convierte en un problema grande cuando compruebas que el final super satisfactorio del comic se lo cargan por la obsesión de alargar la historia para poder hacer una segunda temporada, que creo que ya está confirmada.

Aunque visualmente comentaba al principio que la mansión Locke y algunos detalles puntuales estaban bien, globalmente la serie es super plana con una preocupante falta de personalidad en todos los aspectos. Además, los efectos especiales cantan por todos lados, haciendo que escenas como las del plano astral o el ataque de las sombras del episodio 10 un mal chiste comparado con muchos video juegos actuales. Además, destacaría para mal la horrenda selección de canciones pop de la serie, que lamentablemente suenan en el peor momento y matan cualquier intento de conseguir una tensión dramática.

Y encima tenemos un problema enorme con el casting, de una calidad muy baja aún para el standard televisivo. Laysla de Oliveira como la Dama del Pozo Dodge puede ser fácilmente la peor y más terrible actuación de una actriz para un papel de “villana” que recuerdo en mucho tiempo, haciendo imposible que haya la menor sensación de peligro. Diría lo mismo de Felix Mallard como Lucas Caravaggio, pero él casi no sale en esta primera temporada, por lo que su impacto negativo queda amortiguado.

Connor Jessup como Tyler es otro error de casting de libro. En el comic Tyler es un chaval claramente traumatizado que se muestra además incómodo con su gran fuerza y su enorme cuerpo, que no le sirvió en el momento clave para salvar a su padre. Para la serie han elegido al típico guaperas de serie de instituto y el guión le convierte no en alguien traumatizado, sino en un estúpido que se dedica a caer mal a todo el mundo, además de la mala interpretación. Seguiría con el resto de actores, pero no quiero que esta reseña se haya eterna. Globalmente, el casting de esta serie ha sido un desastre completo.

Suelo dejar que cada cual juzgue por si mismo y se haga una opinión de una película,s erie, comic, etc… Pero en este caso, si has leído el comic original, de verdad te sugiero que NO veas esta serie porque te vas a llevar un chasco importante. E incluso sin haber leído el comic, varios compañeros de trabajo y mi mujer califican la serie de “entretenidilla sin más”, tan visible como rápidamente olvidable. Esto se está convirtiendo en un peligroso problema en lo referido a Netflix, cuya política obviamente está centrada en la cantidad antes que en la calidad, provocando que las series decepcionantes sean muchas más que las de HBO o Amazon.

Comparto el trailer de esta serie:

Antes los fans de los comics nos alegrábamos cuando se confirmaba que se iba a hacer una serie de televisión. Parece claro que si es Netflix, habrá que echarse a temblar y dudar incluso si merece la pena verla. Que pena.

PUNTUACIÓN: 4/10

 

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Crítica de Criminal: Cruel Summer, de Ed Brubaker y Sean Phillips

Cruel Summer es el arco más largo, ambicioso y, por qué no decirlo, satisfactorio, de la serie Criminal de Ed Brubaker y Sean Phillips. Ahora que la serie se toma un respiro con la publicación de su número 12, aprovecho para recomendar este cómic de una de las parejas creativas más sólidas del panomara comiquero americano.

PUNTUACIÓN: 9/10

En el verano del ’88, Teeg Lawless llega a casa para planear el mayor atraco de su carrera. Pero el hijo de Teeg, Ricky, y sus amigos están comenzando el mismo camino oscuro en el que se encuentran sus padres, lo que les dirige al que será el peor verano de sus vidas.

Una historia épica de tragedia transmitida de generación en generación, CRUEL SUMMER es una obra maestra del género criminal realizada por los maestros noir más famosos de la industria americana Ed brubaker y Sean Phillips, creadores de CRIMINAL, FATALE, KILL OR BE KILLED y THE FADE OUT.

Cruel Summer se ha publicado en los números 5 al 12 de la serie Criminal editada por Image Comics, que tras este número vuelta a tomarse un respiro para permitir a Brubaker y Phillips realizar otros proyectos.

La principal característica de Cruel Summer es que Brubaker usa a cinco personajes diferentes como narradores la historia, mostrando en cada número la acción desde un punto de vista diferente: El del detective privado veterano de Vietnam Dan Farraday, del ladrón de poca monta Teeg Lawless,de su hijo adolescente Ricky, de la ladrona fugitiva Jane (Marina Kelly) amante de Teeg y del mejor amigo de Ricky Leo Patterson, hijo del socio de Teeg Tommy Patterson. Este cambio de narrador permite meternos en la mente de cada uno de forma que les conocemos y empatizamos con ellos mientras se va construyendo la tensión hasta su impactante final.

El punto fuerte de los cómics de Brubaker y Phillips son siempre unos personajes llenos de matices y claroscuros, capaces de amar, odiar y sobre todo cometer errores que marcarán no sólo sus vidas sino también las de los que les rodean.

Aunque son personas chungas que comenten actos horribles tremendamente amorales, Brubaker consigue que empaticenos con ellos al mostrarlos como seres rotos que nunca tuvieron una oportunidad de una vida mejor. Esto es para mí ejemplo de gran escritura, porque lo consigue con todos.

Cruel Summer me ha flipado mes a mes, pero me ha maravillado tras volver a leer estos 8 números de un tirón, apreciando muchos detalles que se me habían pasado desapercibidos en la primera lectura. Quizá el único pero que veo a este arco de Criminal es que cuenta la historia de varios personajes que habíamos visto en su versión adulta en los primeros volúmenes del comic, por lo que en parte este arco se disfruta mucho más si has leído esas historias previas.

Pero incluso si no has leído nada y este es el primer Criminal que leemos, al meternos en la historia a través de la investigación de Dan Farraday para encontrar a Jane, ambos personajes creados para este arco, Brubaker hace que entremos de forma progresiva en el mundo de la familia Lawless, de forma que quedamos enganchado y nos hace querer (re)leer dichas historias previas, incluidas las del hermano mayor de Ricky, Tracy, que aparece brevemente antes de irse al ejército y que protagonizó uno de los primeros arcos del comic.

En el apartado artístico, Sean Phillips es un seguro de vida, nadie transmite el noir como él. Jane es una femme-fatale de libro, todo control y sexualidad que esconde una niña asustada por una infancia que la enseñó que la vida no tiene sentido si no la vives al máximo cada segundo, ya que todo puede acabar en un segundo. Por su parte, la familia Lawless o el detective Farraday son personas complejas llenas de traumas que ni siquiera saben que los tienen, y que en todo caso da igual cuando tu vida es una lucha continua por sobrevivir.

Además, me alegra comprobar que durante este arco el hijo Sean, Jacob Phillips, que realiza los colores de este comic, puede experimentar con una paleta de colores en tonos pastel planos que le sienta de maravilla al tono noir del relato, amplificando el feeling correcto que cada escena necesita. Además, utiliza una técnica similar a  lo que sería el uso de un pincel grueso para aplicar el color en cada viñeta, creando grandes “brochazos” de color que crea un efecto muy interesante y diferente al feeling que transmiten los colores aplicados por ordenador actuales.

Decir que me encanta el apartado artístico me ha gustado mucho es quedarse muy corto.

Si te gusta el noir, es obligatorio leer todo lo que publique esta maravillosa pareja artística, para mí todo lo que hagan es compra segura. De hecho, ya tengo ganas de comprar Pulp, su próximo trabajo presentado en formato de Novela Gráfica.

PUNTUACIÓN: 9/10

 

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