Crítica de The Disaster Artist, de James Franco

The Disaster Artist va a ser una de las películas más importantes del año 2018. Dirigida e interpretada por James Franco, esta comedia con toques dramáticos narra la historia real de cómo el excéntrico Tommy Wiseau realizó la que que para muchos es una de las peores películas de la historia en 2003, The Room, que ha alcanzado desde entonces la categoría de película de culto.

PUNTUACIÓN: 9/10

The Disaster Artist es una comedia sobre dos inadaptados en busca de un sueño, Tommy Wiseau (James Franco) y su amigo Greg Sestero (interpretado por Dave Franco, hermano de James). Aspirantes a actores, cuando el mundo los rechaza, deciden hacer su propia película, un film maravillosamente espantoso gracias a sus momentos involuntariamente cómicos, sus tramas dispersas y sus terribles interpretaciones.

El guión es obra de Scott Neustadter y Michael H. Weber a partir del libro de Greg Sestero y Tom Bissell “The Disaster Artist: My Life Inside The Room, the Greatest Bad Movie Ever Made”. Sestero fue protagonista de todo el rodaje junto a Wiseau, y es parte esencial de la película.

The Disaster Artist ha ganado la Concha de Oro del Festival de San Sebastián y ha cosechado enormes alabanzas por parte de la crítica, alabanzas que comparto completamente.

Hace años que no me reía tanto viendo una película. Solo por eso ya merece la pena ver The Disaster Artist. Pero es que además, James Franco realiza una alucinante transformación para convertirse en Tommy Wiseau, un alucinado personaje que se creía que era el no va más y que era totalmente patético. Franco cambia completamente su voz y sus movimientos en pantalla para fusionarse con el personaje en el que se inspira. Soy muy partidario de ver siempre que se pueda todas las películas en Versión Original, y en este caso más que nunca. Por muy buen doblaje que se haga, es imposible que puedan trasladar al castellano las numerosas inflexiones y locuras idiomáticas de Franco / Wiseau.

La película cuenta como Tommy y Greg se conocen, se hacen amigos y deciden mudarse a Los Angeles para perseguir su sueño de ser actor. Algo para lo que claramente se vió que no valían. Esta primera parte está cargada de momentos a cual más divertidos, pero la cosa adquiere otro nivel cuando asistimos al rodaje de The Room, la película escrita, producida y dirigida por Wiseau, gracias a su fortuna.

Wiseau era tan megalomaníaco que hizo que se grabara casi todo para poder hacer un making-of de la película cuando recibiera las alabanzas del público, cosa que no se produjo. Incluso alquiló un cine de Los Angeles durante dos semanas para que la película estuviera en pantalla el tiempo suficiente para que la Academia de Cine pudiera tenerla en cuenta de cara a los Oscar. Increíble pero cierto. Y solo tras el visionado repetido del público entendió que había creado una película de humor involuntario, cuando quería hacer un drama.

Gracias a las grabaciones durante el rodaje y al propio libro de Sestero, sabemos que el 90% de todo lo que vemos en esta película sucedió realmente, lo que lo hace aún más impresionante.

La película tiene un claro paralelismo con Ed Wood, la genial película de Tim Burton de 1994 sobre la figura del director de Plan 9 from outer space (1959), y que se centró además en la relación de Wood con el mítico Bela Lugosi.

La diferencia es que a pesar de ser un personaje “extraño”, Ed Wood fue un amante del cine en una época, los años 50 y principios de los 60, en la que la falta de medios era suplida con imaginación y mucha ilusión. En este momento histórico clave para el cine en general y para los géneros de la ciencia ficción y el terror en particular, Ed Wood realizó numerosas películas, la mayoría de ellas malas.

Tommy Wiseau es un personaje penoso que no sabe nada de cine más allá de pensar que él podía ser un gran actor porque sí. Y que igualmente sin tener ni idea de nada escribió, produjo y dirigió una película penosa pensando que era super dramática y que el público la amaría. Pensado friamente, el nivel de patetismo es brutal.

Sin embargo, aunque The Disaster Artist tiene detalles dramáticos cuando Wiseau empieza a entender que no es tan bueno como él pensaba, en general el tono es de comedia alocada centrada en la relación de dos amigos, uno extremadamente excéntrico y el otro, un chaval normal que se debate entre romper el sueño de su amigo y enfrentarle a la realidad, o dejar que el sueño se haga realidad.

Aunque la película es espectacularmente divertida y recomendable, si tuviera que ponerle un pero sería a la propia figura de Wiseau y como la película contribuye, aunque sea señalando su incompetencia y extravagancia, a fomentar su status de estrella freak de culto.

Porque al final Wiseau es un millonario que no sabemos de donde sacó su fortuna y que financió de su bolsillo la filmación de una película horriblemente mala. Aunque The Disaster Artist nos enseña a dos personas que persiguen su sueño de ser actores, no lo consiguen por su esfuerzo o su trabajo duro, sino por el dinero de papaíto. O de la mafia rusa, vete tú a saber.

Incluso a pesar de haber disfrutado de una película tan divertida, reflexionando sobre ella tras verla, los paralelismos entre Tommy Wiseau y Donald Trump se me hicieron muy evidentes, lo cual me hizo pensar que igual no es tan buena idea glorificar a este tipo de personajes.

Cada diálogo de Wiseau interpretado por Franco es tronchante, pero me queda la duda sobre quién es él realmente. ¿Es una persona que fue indemnizada tras sufrir un accidente de tráfico? ¿El hijo de un millonario, quien sabe si americano o proveniente del extranjero? ¿Puede ser que Wiseau sufra algún tipo de retraso mental que sea lo que provoca su extraño comportamiento y su forma de expresarse? No tengo ni idea de cual es la respuesta, la verdad, pero igual que no me gusta el famoseo de Gran Hermano y celebrities como las Kardashian cuya única actividad es ser famoso, no me gustaría que se glorificara este tipo de personajes o se convirtieran en la inspiración de alguien por algún extraño proceso mental.

Comparto a continuación el primer teaser de la película que es desternillante.

The Disaster Artist es una película sorprendentemente divertida que creo que veré una y otra vez, y que estoy seguro que será considerada una película de culto por sus numerosas cualidades, no como The Room, que lo es muy a su pesar, al ser considerada como la “mejor peor película de la historia”.

PUNTUACIÓN: 9/10

 

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