Briggs Land, la nueva saga mafiosa no está en la HBO

Evolution Comics ha editado en España el nuevo comic de Brian Wood (Northlanders, DMZ, The Massive), realizado en colaboración con Mark Chatter y Lee Loughridge, y portadas de Tula Lotay. La serie editada en los USA por Dark Horse está pensada para crear una saga mafiosa que sirva de crítica a la actual situación socio-política de los Estados Unidos.

PUNTUACIÓN: 7/10

Brian Wood (1972, Essex Junction, Vermont) es un prolífico escritor e ilustrador que ha desarrollado la gran parte de su trabajo en el ámbito independiente. Ha trabajado en series como Conan y Star Wars para Dark Horse y en X-Men o un arco de Moon Knight para Marvel. Su obra de creación propia se caracteriza por un marcado tono social y político, en editoriales como Dark Horse, Oni Press, Image o en el sello Vertigo de DC Comics. Wood tiene una larga trayectoria combinando una interesante construcción de mundos con historias socialmente responsables que sirven de comentario de asuntos de la actualidad, con personajes reales de gran diversidad.

Algunas de sus obras más conocidas son DMZ, una distopía contada a los largo de 72 números en la que la isla de Manhattan se ha convertido en una Zona DesMilitarizada tras la segunda Guerra Civil Americana, Northlanders, serie que contó durante 50 números diversas historias ambientadas en el mundo de los vikingos, y The Massive, distopía en la que el mundo ha sufrido un desastre medioambiental y un grupo de defensores del medio ambiente deben plantearse que sentido tiene seguir siéndolo si el mundo parece estar condenado.

Además, en su faceta como ilustrador realizó las portadas de su serie DMZ o de Global Frequency de Warren Ellis.

En palabras del propio Wood, Briggs Land supone la evolución lógica dentro de sus cómics sociopolíticos que comenzó con Channel Zero, DMZ, The Massive y Rebels. Briggs Land es la historia del movimiento antigubernamental más grande y secreto de la nación. Unos cien kilómetros cuadrados de terreno rural, fundado y administrado por la familia Briggs, cuyas ideologías políticas han sido lentamente corrompidas a lo largo de los años y ahora abrazan plenamente el uso de armas, contrabando de drogas, lavado de dinero e ideas supremacistas. Para entender su ambición con este proyecto, lo plantea como un drama familiar mezcla de Los Sopranos ambientado en la cultura de la milicia.

Pero también es la historia de una madre que ve como su familia se está desmoronando y hará lo que sea para evitarlo. Y sobre cómo los derechos individuales de la gente común están a merced de los intereses corporativos, la corrupción política y la codicia del ser humano, unido a una crónica de extremismo religioso post-11S, con lobos solitarios, crímenes de odio y trastorno de estrés postraumático. También quiere tratar sobre la belleza de la naturaleza, la preservación de la vida vivida fuera del ajetreo y el bullicio de la sociedad dominante, y el equilibrio de la naturaleza y la sociedad y nuestro papel en la preservación de ese equilibrio. Y, por supuesto, trata de armas. Y de América. Y como ambos elementos son lo mismo y están irremediablemente unidos.

Y por si fuera poco, nada más estrenarse la serie se hizo público que la cadena de televisión por cable AMC (The Walking Dead o Preacher, entre otras) se había hecho con los derechos, y el propio Wood tenía un puesto de productor para realizar la adaptación, que de momento no tiene fecha de estreno, al menos que yo sepa.

El primer tomo de Briggs Land me ha gustado pero también me ha parecido un poco lento, y eso que la he leído esta serie en tomo y no a ritmo mensual. Supongo que la inyección económica que le ha proporcionado a Wood la cadena AMC hace que pueda contar su historia al ritmo que más le interese, sin preocuparse de las ventas de grapas.

En este primer ha servido básicamente para establecer el tablero de juego y conocer unos pocos detalles de los integrantes de la familia Briggs y su conflicto, empezando por el patriarca Jim Briggs encarcelado en una prisión federal, su rebelde esposa Grace y sus disfuncionales hijos. Y aunque también conoceremos a los agentes del FBI encargados del caso, lo cierto es que queda claro que los mayores conflictos vendrán de dentro del propio movimiento separatista.

Quizá el único problema que le veo a este primer tomo, y en general a muchas series de televisión actuales, es que a pesar de que se intuye que puede ser una buena historia, el “piloto” no engancha y parece que va a exigirnos a los lectores paciencia y aguantar varios arcos flojos para que la serie arranque de verdad. Y eso, dada la amplísima oferta existente en la actualidad, podría provocar su caída a medio plazo. Aunque por otro lado, las historias de Wood son casi un género en si mismo, y entiendo que los lectores fans de este escritor tienen claro lo que van a encontrar.

Comparto a continuación las primeras páginas de esta serie para que veais el estilo del dibujante Mack Chater, perfectamente compenetrado con el estupendo colorista Lee Loughridge. Creo que este equipo artístico es perfecto para el tono realista y sucio de la historia.

El inicio de Briggs Land ha sido pausado pero interesante. Un tebeo que promete una historia firmemente anclada en la realidad actual y que sirva de espejo a muchos de los males que azotan a la sociedad americana. Con todo, habrá que ver si el segundo tomo confirma las buenas sensaciones que me ha dado esta serie y hace que la trama avance un poco más que este arranque de colección.

PUNTUACIÓN: 7/10

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